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Como si fueran analfabetos de la política

Un analfabeto es una persona que no sabe leer ni escribir. Que no tiene cultura. 

A los pocos días de las elecciones legislativas de 2017 el humor político apareció manejado por algunas sentencias peligrosas. El oficialismo gobernante comenzó a descontar su entonces segura reelección, pero lo que es mucho más significativo es que algunos destacados exponentes de la oposición política se vieron tentados de acompañar ese designio. Por lo bajo, y por lo no tan bajo, deslizaron su intención de preparar una curiosa estrategia electoral que tenía su horizonte temporal anclado en 2023. Para ellos nada había que hacer en 2019. Es necesario destacar que, para ese entonces, si bien existían muchos signos preocupantes, las variables económicas no habían estallado aún. Para quienes tienen la capacidad de leer algo más allá de la superficie, ya sea personajes descriptos más arriba comenzaron a preparar el terreno de lo que presumían y deseaban inevitable. Dentro de este panorama emergió la voz del actual Gobernador de San Luis que manifestó con claridad, y a modo de consigna “Hay 2019”. Claro que el requisito imprescindible para que esto fuera posible era la unidad del Justicialismo primero, y luego de las fuerzas políticas que acompañaran otra idea fuerza: “El límite es Macri”. Bajo esas premisas se realizó en La Pedrera de Villa Mercedes el encuentro de los días 16 y 17 de marzo de 2018. Las presencias y las ausencias en este acontecimiento ya estaban marcadas con distintas miradas y distintos criterios sobre el futuro. En la semana anterior, exactamente el martes 8 de octubre, día del natalicio de Juan Domingo Perón se reunió en su sede el Partido Justicialista para recibir al candidato a presidente del Frente de Todos. En ese marco se realizó el homenaje que reconoció a Alberto Rodríguez Saá por su oportuna apuesta  a la unidad, por el valor de su pregón evitando la resignación, despreciando el conformismo que pretendía la entrega de sueños y pretensiones

En su momento todas las consultas acerca de la imagen presidencial dejaban un alto saldo en negativo. Con el estallido de la economía, con el crecimiento del endeudamiento, de la pobreza, de la indigencia, del desempleo, del tipo de cambio, los guarismos de la imagen negativa seguían en aumento. La imagen de la anterior Presidente de la República, principal figura  de la oposición política, y la que acarreaba la mayor cantidad de votos, también era negativa y con valores altos. Ambos, eran de las dos figuras políticas con peor imagen en la consideración de la ciudadanía. Los analistas comenzaron a sugerir entonces que crecían las chances de una hipotética “tercera opción”.  La que nunca logró constituirse seriamente. La que nunca existió.

Con este panorama el actual Presidente se empecinó en sostener su candidatura y en privilegiarla sobre otras figuras de su espacio político. Cristina Fernández de Kirchner leyó distinto. Comprendió la realidad, y actuó con la claridad que distingue a los verdaderos políticos. Se corrió del centro de la escena. Sabe leer y escribir en política. Se abrazó, con toda lógica, al “Hay 2019”, al gesto y a la pretensión de unidad. Paralelamente el frente oficialista no se pudo unir ni en históricos bastiones como Córdoba, aun con figuras encumbradas y emblemáticas involucradas en la cuestión.

La unidad es un altísimo valor en la política actual. Hay que saber leer los momentos, y entender las situaciones. Pero es para pocos. Los analfabetos de la política insisten en pretensiones menores que desconocen la realidad.

En el ámbito local, el pueblo de San Luis ya se expidió. Unos y otros expusieron lo suyo y el pueblo emitió un dictamen lapidario el 16 de junio. Hay que saber leer. Otra cosa es chicana. Es desoír el mandato del espacio que los encumbró en sus bancas.

Es política de muy poco vuelo. Es ser un verdadero analfabeto de la política.
 

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Como si fueran analfabetos de la política

Un analfabeto es una persona que no sabe leer ni escribir. Que no tiene cultura. 

A los pocos días de las elecciones legislativas de 2017 el humor político apareció manejado por algunas sentencias peligrosas. El oficialismo gobernante comenzó a descontar su entonces segura reelección, pero lo que es mucho más significativo es que algunos destacados exponentes de la oposición política se vieron tentados de acompañar ese designio. Por lo bajo, y por lo no tan bajo, deslizaron su intención de preparar una curiosa estrategia electoral que tenía su horizonte temporal anclado en 2023. Para ellos nada había que hacer en 2019. Es necesario destacar que, para ese entonces, si bien existían muchos signos preocupantes, las variables económicas no habían estallado aún. Para quienes tienen la capacidad de leer algo más allá de la superficie, ya sea personajes descriptos más arriba comenzaron a preparar el terreno de lo que presumían y deseaban inevitable. Dentro de este panorama emergió la voz del actual Gobernador de San Luis que manifestó con claridad, y a modo de consigna “Hay 2019”. Claro que el requisito imprescindible para que esto fuera posible era la unidad del Justicialismo primero, y luego de las fuerzas políticas que acompañaran otra idea fuerza: “El límite es Macri”. Bajo esas premisas se realizó en La Pedrera de Villa Mercedes el encuentro de los días 16 y 17 de marzo de 2018. Las presencias y las ausencias en este acontecimiento ya estaban marcadas con distintas miradas y distintos criterios sobre el futuro. En la semana anterior, exactamente el martes 8 de octubre, día del natalicio de Juan Domingo Perón se reunió en su sede el Partido Justicialista para recibir al candidato a presidente del Frente de Todos. En ese marco se realizó el homenaje que reconoció a Alberto Rodríguez Saá por su oportuna apuesta  a la unidad, por el valor de su pregón evitando la resignación, despreciando el conformismo que pretendía la entrega de sueños y pretensiones

En su momento todas las consultas acerca de la imagen presidencial dejaban un alto saldo en negativo. Con el estallido de la economía, con el crecimiento del endeudamiento, de la pobreza, de la indigencia, del desempleo, del tipo de cambio, los guarismos de la imagen negativa seguían en aumento. La imagen de la anterior Presidente de la República, principal figura  de la oposición política, y la que acarreaba la mayor cantidad de votos, también era negativa y con valores altos. Ambos, eran de las dos figuras políticas con peor imagen en la consideración de la ciudadanía. Los analistas comenzaron a sugerir entonces que crecían las chances de una hipotética “tercera opción”.  La que nunca logró constituirse seriamente. La que nunca existió.

Con este panorama el actual Presidente se empecinó en sostener su candidatura y en privilegiarla sobre otras figuras de su espacio político. Cristina Fernández de Kirchner leyó distinto. Comprendió la realidad, y actuó con la claridad que distingue a los verdaderos políticos. Se corrió del centro de la escena. Sabe leer y escribir en política. Se abrazó, con toda lógica, al “Hay 2019”, al gesto y a la pretensión de unidad. Paralelamente el frente oficialista no se pudo unir ni en históricos bastiones como Córdoba, aun con figuras encumbradas y emblemáticas involucradas en la cuestión.

La unidad es un altísimo valor en la política actual. Hay que saber leer los momentos, y entender las situaciones. Pero es para pocos. Los analfabetos de la política insisten en pretensiones menores que desconocen la realidad.

En el ámbito local, el pueblo de San Luis ya se expidió. Unos y otros expusieron lo suyo y el pueblo emitió un dictamen lapidario el 16 de junio. Hay que saber leer. Otra cosa es chicana. Es desoír el mandato del espacio que los encumbró en sus bancas.

Es política de muy poco vuelo. Es ser un verdadero analfabeto de la política.
 

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