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Pide que esclarezcan el robo que dejó a su hermano en terapia

El hombre fue asaltado hace dos semanas en la parada de colectivos frente al Palacio de Justicia. Para arrebatarle un celular, dos hombres que iban en moto lo golpearon con un casco en el rostro y la cabeza. 

 

La suposición de Rafael Quiroga es que su hermano, Roberto Luis Quiroga, fue sorprendido por los asaltantes que hace dos semanas lo golpearon en la plaza Independencia de San Luis capital a la mañana temprano, para arrebatarle un celular. “Iban en moto. Le pegaron con un casco, primero en la cara y después en la cabeza, por atrás, cuando intentaba escapar”, contó Rafael, quien espera que la Policía pueda esclarecer el hecho y dar con los responsables. Por las secuelas de esas lesiones, desde hace cuatro días Roberto está en la terapia del Hospital San Luis, con respirador artificial y alimentándose por sonda. 

Roberto tiene 51 años y es empleado del área de Distribución de Payné, la empresa a la cual pertenece El Diario. El hecho fue el domingo 29 de septiembre “entre las 7:45 y las 8:30”, en la parada de colectivos de la calle 9 de Julio, frente al Palacio de Justicia, detalló. Según le comentó una vecina de Roberto, aquella mañana, antes del robo, su hermano había publicado en su estado de WhatsApp una foto junto al sector de la plaza donde colocan la fecha, en la que refería que era un hermoso domingo, contó el hermano del herido. 

Los agresores eran dos y presume que transitaban por 9 Julio. “Se bajaron, él no se había dado cuenta de que venían, ha estado con los auriculares puestos. Uno de los tipos le dijo que le diera el teléfono, él no se lo quiso dar y el asaltante agarró el casco, que tenía entre medio de las piernas, y lo golpeó en el rostro”, narró. 

Los ladrones consiguieron llevarse el aparato. “Por eso después, desde la compu, posteó en su Facebook que unos pibes chorros le habían robado el celular, y que le habían pegado”, dijo. 

Rafael no tiene la certeza de si ha habido otras personas a esa hora en la parada, o en las inmediaciones. “Lo concreto es que mi hermano intentó tomarse un taxi, pero como estaba todo ensangrentado, no paró ninguno. Se fue a su casa, en el barrio 544 Viviendas, en un colectivo de la línea A. El chofer le preguntó qué le había pasado, y él le contó”, refirió Rafael, quien espera localizar y contactar en breve al colectivero, para ver qué detalle le puede aportar y si puede brindarle su testimonio a los investigadores. El pasado viernes, él hizo la denuncia en la Comisaría 1ª. 

Ya en su casa, Roberto se limpió las heridas, se recostó y un rato más tarde fue a lo de su vecina, a quien le comentó que lo habían asaltado. La información que Rafael tiene del hecho surge, por un lado, de lo que le ha podido contar esta mujer y lo que su hermano le dijo en los días siguientes. 

La hija de esta vecina acompañó a Roberto al médico ese domingo. “Creo que le hicieron una radiografía y que lo mandaron a la casa. Ese mismo día a la noche fue a trabajar. Tenía moretones. El lunes a la noche lo vi, pero no me comentó mucho, porque estaba trabajando. Él hizo vida normal durante la semana, digamos. El martes (1º de octubre) fue a jugar padle con los amigos”, relató. Pero, con el paso de los días, empezó con los malestares y  las hemorragias en la nariz. 

“El viernes 4 al mediodía tuvo sangrado. Le avisó a la vecina que se sentía mal, descompuesto. Un amigo lo encontró en el futón, perdiendo sangre, como ido. Con la vecina lo trasladaron al Hospital del Sur”, refirió. Según Rafael, por los tapones que le colocaron allí para detener el sangrado, le quebraron el tabique, que ya estaba muy frágil por el golpe recibido durante el asalto. 

Desde ese centro de salud lo mandaron al Hospital San Luis. “Se fue por sus propios medios con un amigo y se quedó con la vecina. Seguía con hemorragia. Le hicieron otros tapones más. Le dijeron que se podía ir, pero él se sentía mal. Se desmayó dos veces, una vez en el auto y otra vez en el hospital. Ahí le empezaron a hacer placas, quedó en observación y le dieron de alta. Y el domingo 6 se fue de nuevo al hospital, porque estaba con sangrado”, resumió. 

Desde ese día Roberto está internado. Inicialmente estuvo en una sala común y desde el miércoles 9, en terapia. “El viernes los médicos le hicieron una intervención, ya que han descubierto que un hueso fracturado está dañando una arteria, y eso ocasiona la hemorragia que tiene y que tratan de cortar”, explicó Rafael. 

“Mañana (por hoy) van a ver si responde bien a lo que han hecho, y si es así, seguramente lo van a ir despertando. Pero si no logran resolver lo del sangrado, van a tener que sacarle la carótida y eso puede modificar su rostro”, indicó Rafael, quien agradece que su hermano no ha quedado con secuelas neurológicas, por lo que le han dicho los médicos. “Voy a hacer todo para saber quiénes le hicieron esto a mi hermano, a quien nunca en mi vida vi en este estado, y los voy a encontrar”, prometió. 

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Pide que esclarezcan el robo que dejó a su hermano en terapia

El hombre fue asaltado hace dos semanas en la parada de colectivos frente al Palacio de Justicia. Para arrebatarle un celular, dos hombres que iban en moto lo golpearon con un casco en el rostro y la cabeza. 

Bien temprano. El asalto fue el 29 de septiembre en plaza Independencia. Foto: El Diario. 

 

La suposición de Rafael Quiroga es que su hermano, Roberto Luis Quiroga, fue sorprendido por los asaltantes que hace dos semanas lo golpearon en la plaza Independencia de San Luis capital a la mañana temprano, para arrebatarle un celular. “Iban en moto. Le pegaron con un casco, primero en la cara y después en la cabeza, por atrás, cuando intentaba escapar”, contó Rafael, quien espera que la Policía pueda esclarecer el hecho y dar con los responsables. Por las secuelas de esas lesiones, desde hace cuatro días Roberto está en la terapia del Hospital San Luis, con respirador artificial y alimentándose por sonda. 

Roberto tiene 51 años y es empleado del área de Distribución de Payné, la empresa a la cual pertenece El Diario. El hecho fue el domingo 29 de septiembre “entre las 7:45 y las 8:30”, en la parada de colectivos de la calle 9 de Julio, frente al Palacio de Justicia, detalló. Según le comentó una vecina de Roberto, aquella mañana, antes del robo, su hermano había publicado en su estado de WhatsApp una foto junto al sector de la plaza donde colocan la fecha, en la que refería que era un hermoso domingo, contó el hermano del herido. 

Los agresores eran dos y presume que transitaban por 9 Julio. “Se bajaron, él no se había dado cuenta de que venían, ha estado con los auriculares puestos. Uno de los tipos le dijo que le diera el teléfono, él no se lo quiso dar y el asaltante agarró el casco, que tenía entre medio de las piernas, y lo golpeó en el rostro”, narró. 

Los ladrones consiguieron llevarse el aparato. “Por eso después, desde la compu, posteó en su Facebook que unos pibes chorros le habían robado el celular, y que le habían pegado”, dijo. 

Rafael no tiene la certeza de si ha habido otras personas a esa hora en la parada, o en las inmediaciones. “Lo concreto es que mi hermano intentó tomarse un taxi, pero como estaba todo ensangrentado, no paró ninguno. Se fue a su casa, en el barrio 544 Viviendas, en un colectivo de la línea A. El chofer le preguntó qué le había pasado, y él le contó”, refirió Rafael, quien espera localizar y contactar en breve al colectivero, para ver qué detalle le puede aportar y si puede brindarle su testimonio a los investigadores. El pasado viernes, él hizo la denuncia en la Comisaría 1ª. 

Ya en su casa, Roberto se limpió las heridas, se recostó y un rato más tarde fue a lo de su vecina, a quien le comentó que lo habían asaltado. La información que Rafael tiene del hecho surge, por un lado, de lo que le ha podido contar esta mujer y lo que su hermano le dijo en los días siguientes. 

La hija de esta vecina acompañó a Roberto al médico ese domingo. “Creo que le hicieron una radiografía y que lo mandaron a la casa. Ese mismo día a la noche fue a trabajar. Tenía moretones. El lunes a la noche lo vi, pero no me comentó mucho, porque estaba trabajando. Él hizo vida normal durante la semana, digamos. El martes (1º de octubre) fue a jugar padle con los amigos”, relató. Pero, con el paso de los días, empezó con los malestares y  las hemorragias en la nariz. 

“El viernes 4 al mediodía tuvo sangrado. Le avisó a la vecina que se sentía mal, descompuesto. Un amigo lo encontró en el futón, perdiendo sangre, como ido. Con la vecina lo trasladaron al Hospital del Sur”, refirió. Según Rafael, por los tapones que le colocaron allí para detener el sangrado, le quebraron el tabique, que ya estaba muy frágil por el golpe recibido durante el asalto. 

Desde ese centro de salud lo mandaron al Hospital San Luis. “Se fue por sus propios medios con un amigo y se quedó con la vecina. Seguía con hemorragia. Le hicieron otros tapones más. Le dijeron que se podía ir, pero él se sentía mal. Se desmayó dos veces, una vez en el auto y otra vez en el hospital. Ahí le empezaron a hacer placas, quedó en observación y le dieron de alta. Y el domingo 6 se fue de nuevo al hospital, porque estaba con sangrado”, resumió. 

Desde ese día Roberto está internado. Inicialmente estuvo en una sala común y desde el miércoles 9, en terapia. “El viernes los médicos le hicieron una intervención, ya que han descubierto que un hueso fracturado está dañando una arteria, y eso ocasiona la hemorragia que tiene y que tratan de cortar”, explicó Rafael. 

“Mañana (por hoy) van a ver si responde bien a lo que han hecho, y si es así, seguramente lo van a ir despertando. Pero si no logran resolver lo del sangrado, van a tener que sacarle la carótida y eso puede modificar su rostro”, indicó Rafael, quien agradece que su hermano no ha quedado con secuelas neurológicas, por lo que le han dicho los médicos. “Voy a hacer todo para saber quiénes le hicieron esto a mi hermano, a quien nunca en mi vida vi en este estado, y los voy a encontrar”, prometió. 

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