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Las cartas del campo ante una nueva partida

Juan Luna

Con la llegada de Alberto Fernández a la Presidencia pueden cambiar las reglas de  juego. El especialista Martín Giletta analizó el estado de la economía argentina, los posibles caminos de la gestión entrante y las oportunidades del sector agropecuario.

Las urnas hablaron y Argentina tendrá un nuevo presidente a partir de diciembre. Con la llegada de la fórmula de Alberto y Cristina Fernández a la Casa Rosada se prevé que se abra un escenario diferente para el sector agropecuario. Y eso mantiene a los productores con la incertidumbre de saber qué decisiones tomará la nueva gestión, sobre todo por el historial que el campo y el kirchnerismo tienen en común.

Pero para disipar dudas, llevar un poco de tranquilidad y esclarecer el camino que puede transitar el gobierno entrante, la distribuidora de Villa Mercedes de YPF Agro organizó una jornada en sus instalaciones, que están ubicadas en la intersección de la Autopista de las Serranías Puntanas y la avenida Presidente Perón.

El gran invitado fue Martín Giletta, quien dirige el Departamento de Investigación en Economía del INTA de Manfredi, Córdoba. Con mucha transparencia y con todos los datos en la mano, tuvo la tarea de repasar lo que ha pasado en los últimos años en el país y el mundo, de lo que puede suceder de ahora en más en esos dos planos, el local y el internacional, y de cuáles son las cartas que tiene el sector productivo en esta nueva partida, ahora que incluso pueden cambiar las reglas de juego.

“Hay una gran necesidad de los productores de tener elementos para tomar decisiones al iniciar el ciclo agrícola 2019/2020 con la siembra de grano grueso. Y dada la fuerte incertidumbre política, quieren tener elementos de análisis. La idea de estas charlas es ver el escenario comercial a nivel mundial y repasar variables domésticas, tratando de entender diferentes factores como las tasas de interés, el tipo de cambio, los derechos de exportación, y cómo todo eso puede impactar en el sector”, explicó.

Lo primero que hizo el licenciado en administración fue hacerse cargo de todo lo que expuso como parte de su propio pensamiento y análisis, y que no actuó como “vocero” de la institución en la que trabaja. Por eso, estas páginas intentarán resumir, de la forma más fiel posible, los principales conceptos que esgrimió durante su presentación y también los que compartió después en una pequeña charla con revista El Campo.

"La historia se imita"

"El mensaje central es que más allá de la incertidumbre, hay que entender que la Argentina tiene un sendero hacia adelante que ya viene delimitado, en parte, por lo que viene sucediendo en la economía mundial. Porque una cosa son las preferencias de la política y otra son las restricciones objetivas de la economía y de la 'herencia' o punto de inicio. Eso implica que el país va a tener un nivel de desafíos y problemas a resolver en el corto y mediano plazo”, sintetizó.

Es que el especialista advirtió que en la economía argentina hay patrones cíclicos que vuelven una y otra vez: “la historia no se repite, pero se imita”, dijo. Por lo que aunque nadie tenga la bola de cristal para adivinar el futuro, menos en un país acostumbrado a dar "volantazos" cada vez que hay cambios de gestiones, si es posible reconocer señales que sugieren hacia dónde pueden encaminarse las próximas medidas.

Y en ese aspecto remarcó que la política no va a hacer “lo que quiera sino lo que pueda”. Porque el gran desafío que tendrá que resolver el gobierno de Fernández es cómo financiarse, al heredar un nivel muy bajo de reservas y cuando los precios internacionales no son tan favorable como los que tuvo el kirchnerismo en sus primeras gestiones.

En la radiografía que hizo Giletta sobre la estado actual de Argentina, logró diagnosticar: recesión, una gran aceleración inflacionaria (que alcanzará alrededor del 57%), un sistema de control de capitales (con el cepo que aplicó el Banco Central después de las elecciones de octubre), un déficit con emisión y una suspensión de desembolsos del Fondo Monetario Internacional (FMI) que todavía tiene 10 mil millones de dólares para prestar.

Porque si la salud económica nacional no era buena antes de agosto, los efectos colaterales de las Primarias Abierta Simultáneas y Obligatorias (PASO) fueron devastadores. El Producto Bruto Interno (PBI) se redujo, la inflación aumentó, el desempleo creció, y las tasas de interés, que ya eran altas, se fueron por las nubes.

Por eso, explicó, el país retrocedió al punto de inicio desde que partió el gobierno de Mauricio Macri en 2015: el gasto púbico se lleva prácticamente el 80% de los fondos del Estado, por lo que el ahorro recae únicamente en el sector privado y se produce la conocida fuga de capitales (dólares no declarados).

En el plano internacional, el escenario también es complejo. En primer lugar porque hay que esperar para ver qué coletazos puede ocasionar la guerra comercial entre China y Estados Unidos. También hay una desaceleración del crecimiento global, una mayor inestabilidad financiera y un estado de precios moderados en los commodities (como la soja y el maíz), aunque con un dólar fortalecido.

"Hay pocos fundamentos para que se recuperen los valores internacionales. Por eso, los márgenes hoy son acotados, pese a que las retenciones que están vigentes también son moderadas y el tipo de cambio real es alto", advirtió.

Giletta señaló que con todo ese paquete, el nuevo gobierno tiene un camino estrecho por el que tiene que moverse para intentar equilibrar las finanzas, y que si se desvía por alguno de los costados corre el riesgo de llevar al país una hiperinflación.

"La política pública tiene que atender la necesidad de mejorar la tasa de ahorro y la tasa de inversión y promover el crecimiento de las exportaciones, con lo que no hay mucho margen para implementar un intervencionismo en los mercados. Y esas son señales que están y que el productor las puede intentar descifrar para tomar decisiones, y no es un mal escenario pese al alto nivel de incertidumbre que hay", reflexionó ante el temor del sector de que se repitan medidas de retenciones extremas.

Sin embargo, aseguró que el incremento de los derechos de exportación es casi un hecho, aunque no serían tan elevados. Si el esquema actual (porque pese a las promesas Macri nunca terminó de eliminar) impone el pago de un total de 6,25% en el trigo y el maíz y un 24,25% para la soja, el especialista aventuró que para el 2020 las retenciones a los cereales podrían rondar entre un 10% y un 25%, y en un máximo del 35% en el caso de la oleaginosa.

Y en ese aspecto, planteó tres escenarios posibles sobre las medidas que puede tomar Alberto Fernández al asumir la Presidencia: el primero es uno más intervencionista, en el que haya menos apertura al mercado internacional, más retenciones y congelamiento de tarifas para intentar un efecto rápido de sensación de mejora en el electorado. En el otro extremo, la segunda posibilidad es uno mucho más liberal y pro-mercado y con una gran apertura económica, aunque es muy poco probable que tome esa dirección. En cambio, Giletta opinó que es el camino más factible es uno intermedio, donde habrá una primera etapa intervencionista para lograr una rápida reactivación del consumo, y una segunda faceta en donde deberá haber los ajustes en el gasto público que Macri no terminó de realizar.

 

Las oportunidades del sector

En esta nueva partida que comienza, el sector agropecuario tiene varios ases bajo la manga que puede utilizar a su favor. Y las mayores oportunidades aparecen cuando la apuesta se realiza en el plano internacional.

Pero como no hay demasiado margen para aumentar la rentabilidad de los productos agrícolas (por el combo de precios bajos y aumento de retenciones), el ámbito que gana mucho terreno es el de las carnes.

Ante la creciente apertura de nuevos destinos y la alianza comercial con China como principal cliente, la ganadería argentina tiene todas las fichas para ganar.

En los últimos años, la población asiática se volcó masivamente hacia la proteína animal como principal alimento. Pero la aparición de la peste porcina africana, obligó a sacrificar prácticamente la mitad de las cabezas que había en el país y los chinos tuvieron que salir a importar cerdos.

Eso no solo elevó las exportaciones porcinas desde nuestros campos, sino que también le abrió una gran oportunidad de crecimiento a los cortes bovinos. Así, el que siempre había sido un mercado de grandes volúmenes, de a poco también empieza a exigir calidad y a admitir una mayor cantidad de cortes. Giletta indicó que la diversificación de la producción será clave para atender esa demanda.

“El sector agropecuario ha ido cambiando enormemente. No solo produce materias primas, sino que también desarrolla bioenergías, biofertilizantes, bioinsumos. El potencial de desarrollo de Argentina es enorme, porque además tenemos productores que son dinámicos y proactivos", agregó.

Por lo que además de las carnes, hay varios sectores que tienen mucho potencial, como el de los alimentos funcionales, el de las energías renovables, la exportación de forrajes de calidad (como la alfalfa a los países árabes), y el desarrollo de plataformas tecnológicas para el agro, entre otros. "Lo que se tiene que dar es que tengamos un entorno macroeconómico más estable, un financiamiento más laxo y adecuado a los ciclos del campo, y que el productor además haga las propias asignaturas que tienen que ver con participar de esquemas asociativos, innovar en sus procesos de producción. Estamos en un estado de mundo en donde la demanda de alimentos y energía pone a la Argentina en un sitial privilegiado con enormes posibilidades. Es uno de los pocos países que tiene un diferencial de crecimiento tan alto, que viene de niveles muy bajos de participación en el comercio mundial y que tiene mucho terreno para conquistar", insistió.

De esa forma, intentó transmitir tranquilidad a los productores que se acercaron a la jornada, que siguieron muy atentos los consejos del economista e hicieron una gran cantidad de consultas. "Está bien que el productor trate de interpretar las condiciones externas pero no las puede modificar. Las únicas variables que controla son las internas de su empresa, que están tranqueras adentro vinculadas a los procesos productivos y comerciales y la administración financiera. Y más allá del escenario, al día siguiente tiene que hacer las tareas que tenía programadas, iniciar un nuevo ciclo agrícola, sembrar, cosechar y vender", sostuvo, pero además resaltó una cuenta pendiente para muchos establecimientos: "Hay que entender que hoy no solo tenemos que ser buenos produciendo, sino igualmente de eficientes a la hora de administrar las finanzas de la empresa y la comercialización".

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Las cartas del campo ante una nueva partida

Con la llegada de Alberto Fernández a la Presidencia pueden cambiar las reglas de  juego. El especialista Martín Giletta analizó el estado de la economía argentina, los posibles caminos de la gestión entrante y las oportunidades del sector agropecuario.

Las urnas hablaron y Argentina tendrá un nuevo presidente a partir de diciembre. Con la llegada de la fórmula de Alberto y Cristina Fernández a la Casa Rosada se prevé que se abra un escenario diferente para el sector agropecuario. Y eso mantiene a los productores con la incertidumbre de saber qué decisiones tomará la nueva gestión, sobre todo por el historial que el campo y el kirchnerismo tienen en común.

Pero para disipar dudas, llevar un poco de tranquilidad y esclarecer el camino que puede transitar el gobierno entrante, la distribuidora de Villa Mercedes de YPF Agro organizó una jornada en sus instalaciones, que están ubicadas en la intersección de la Autopista de las Serranías Puntanas y la avenida Presidente Perón.

El gran invitado fue Martín Giletta, quien dirige el Departamento de Investigación en Economía del INTA de Manfredi, Córdoba. Con mucha transparencia y con todos los datos en la mano, tuvo la tarea de repasar lo que ha pasado en los últimos años en el país y el mundo, de lo que puede suceder de ahora en más en esos dos planos, el local y el internacional, y de cuáles son las cartas que tiene el sector productivo en esta nueva partida, ahora que incluso pueden cambiar las reglas de juego.

“Hay una gran necesidad de los productores de tener elementos para tomar decisiones al iniciar el ciclo agrícola 2019/2020 con la siembra de grano grueso. Y dada la fuerte incertidumbre política, quieren tener elementos de análisis. La idea de estas charlas es ver el escenario comercial a nivel mundial y repasar variables domésticas, tratando de entender diferentes factores como las tasas de interés, el tipo de cambio, los derechos de exportación, y cómo todo eso puede impactar en el sector”, explicó.

Lo primero que hizo el licenciado en administración fue hacerse cargo de todo lo que expuso como parte de su propio pensamiento y análisis, y que no actuó como “vocero” de la institución en la que trabaja. Por eso, estas páginas intentarán resumir, de la forma más fiel posible, los principales conceptos que esgrimió durante su presentación y también los que compartió después en una pequeña charla con revista El Campo.

"La historia se imita"

"El mensaje central es que más allá de la incertidumbre, hay que entender que la Argentina tiene un sendero hacia adelante que ya viene delimitado, en parte, por lo que viene sucediendo en la economía mundial. Porque una cosa son las preferencias de la política y otra son las restricciones objetivas de la economía y de la 'herencia' o punto de inicio. Eso implica que el país va a tener un nivel de desafíos y problemas a resolver en el corto y mediano plazo”, sintetizó.

Es que el especialista advirtió que en la economía argentina hay patrones cíclicos que vuelven una y otra vez: “la historia no se repite, pero se imita”, dijo. Por lo que aunque nadie tenga la bola de cristal para adivinar el futuro, menos en un país acostumbrado a dar "volantazos" cada vez que hay cambios de gestiones, si es posible reconocer señales que sugieren hacia dónde pueden encaminarse las próximas medidas.

Y en ese aspecto remarcó que la política no va a hacer “lo que quiera sino lo que pueda”. Porque el gran desafío que tendrá que resolver el gobierno de Fernández es cómo financiarse, al heredar un nivel muy bajo de reservas y cuando los precios internacionales no son tan favorable como los que tuvo el kirchnerismo en sus primeras gestiones.

En la radiografía que hizo Giletta sobre la estado actual de Argentina, logró diagnosticar: recesión, una gran aceleración inflacionaria (que alcanzará alrededor del 57%), un sistema de control de capitales (con el cepo que aplicó el Banco Central después de las elecciones de octubre), un déficit con emisión y una suspensión de desembolsos del Fondo Monetario Internacional (FMI) que todavía tiene 10 mil millones de dólares para prestar.

Porque si la salud económica nacional no era buena antes de agosto, los efectos colaterales de las Primarias Abierta Simultáneas y Obligatorias (PASO) fueron devastadores. El Producto Bruto Interno (PBI) se redujo, la inflación aumentó, el desempleo creció, y las tasas de interés, que ya eran altas, se fueron por las nubes.

Por eso, explicó, el país retrocedió al punto de inicio desde que partió el gobierno de Mauricio Macri en 2015: el gasto púbico se lleva prácticamente el 80% de los fondos del Estado, por lo que el ahorro recae únicamente en el sector privado y se produce la conocida fuga de capitales (dólares no declarados).

En el plano internacional, el escenario también es complejo. En primer lugar porque hay que esperar para ver qué coletazos puede ocasionar la guerra comercial entre China y Estados Unidos. También hay una desaceleración del crecimiento global, una mayor inestabilidad financiera y un estado de precios moderados en los commodities (como la soja y el maíz), aunque con un dólar fortalecido.

"Hay pocos fundamentos para que se recuperen los valores internacionales. Por eso, los márgenes hoy son acotados, pese a que las retenciones que están vigentes también son moderadas y el tipo de cambio real es alto", advirtió.

Giletta señaló que con todo ese paquete, el nuevo gobierno tiene un camino estrecho por el que tiene que moverse para intentar equilibrar las finanzas, y que si se desvía por alguno de los costados corre el riesgo de llevar al país una hiperinflación.

"La política pública tiene que atender la necesidad de mejorar la tasa de ahorro y la tasa de inversión y promover el crecimiento de las exportaciones, con lo que no hay mucho margen para implementar un intervencionismo en los mercados. Y esas son señales que están y que el productor las puede intentar descifrar para tomar decisiones, y no es un mal escenario pese al alto nivel de incertidumbre que hay", reflexionó ante el temor del sector de que se repitan medidas de retenciones extremas.

Sin embargo, aseguró que el incremento de los derechos de exportación es casi un hecho, aunque no serían tan elevados. Si el esquema actual (porque pese a las promesas Macri nunca terminó de eliminar) impone el pago de un total de 6,25% en el trigo y el maíz y un 24,25% para la soja, el especialista aventuró que para el 2020 las retenciones a los cereales podrían rondar entre un 10% y un 25%, y en un máximo del 35% en el caso de la oleaginosa.

Y en ese aspecto, planteó tres escenarios posibles sobre las medidas que puede tomar Alberto Fernández al asumir la Presidencia: el primero es uno más intervencionista, en el que haya menos apertura al mercado internacional, más retenciones y congelamiento de tarifas para intentar un efecto rápido de sensación de mejora en el electorado. En el otro extremo, la segunda posibilidad es uno mucho más liberal y pro-mercado y con una gran apertura económica, aunque es muy poco probable que tome esa dirección. En cambio, Giletta opinó que es el camino más factible es uno intermedio, donde habrá una primera etapa intervencionista para lograr una rápida reactivación del consumo, y una segunda faceta en donde deberá haber los ajustes en el gasto público que Macri no terminó de realizar.

 

Las oportunidades del sector

En esta nueva partida que comienza, el sector agropecuario tiene varios ases bajo la manga que puede utilizar a su favor. Y las mayores oportunidades aparecen cuando la apuesta se realiza en el plano internacional.

Pero como no hay demasiado margen para aumentar la rentabilidad de los productos agrícolas (por el combo de precios bajos y aumento de retenciones), el ámbito que gana mucho terreno es el de las carnes.

Ante la creciente apertura de nuevos destinos y la alianza comercial con China como principal cliente, la ganadería argentina tiene todas las fichas para ganar.

En los últimos años, la población asiática se volcó masivamente hacia la proteína animal como principal alimento. Pero la aparición de la peste porcina africana, obligó a sacrificar prácticamente la mitad de las cabezas que había en el país y los chinos tuvieron que salir a importar cerdos.

Eso no solo elevó las exportaciones porcinas desde nuestros campos, sino que también le abrió una gran oportunidad de crecimiento a los cortes bovinos. Así, el que siempre había sido un mercado de grandes volúmenes, de a poco también empieza a exigir calidad y a admitir una mayor cantidad de cortes. Giletta indicó que la diversificación de la producción será clave para atender esa demanda.

“El sector agropecuario ha ido cambiando enormemente. No solo produce materias primas, sino que también desarrolla bioenergías, biofertilizantes, bioinsumos. El potencial de desarrollo de Argentina es enorme, porque además tenemos productores que son dinámicos y proactivos", agregó.

Por lo que además de las carnes, hay varios sectores que tienen mucho potencial, como el de los alimentos funcionales, el de las energías renovables, la exportación de forrajes de calidad (como la alfalfa a los países árabes), y el desarrollo de plataformas tecnológicas para el agro, entre otros. "Lo que se tiene que dar es que tengamos un entorno macroeconómico más estable, un financiamiento más laxo y adecuado a los ciclos del campo, y que el productor además haga las propias asignaturas que tienen que ver con participar de esquemas asociativos, innovar en sus procesos de producción. Estamos en un estado de mundo en donde la demanda de alimentos y energía pone a la Argentina en un sitial privilegiado con enormes posibilidades. Es uno de los pocos países que tiene un diferencial de crecimiento tan alto, que viene de niveles muy bajos de participación en el comercio mundial y que tiene mucho terreno para conquistar", insistió.

De esa forma, intentó transmitir tranquilidad a los productores que se acercaron a la jornada, que siguieron muy atentos los consejos del economista e hicieron una gran cantidad de consultas. "Está bien que el productor trate de interpretar las condiciones externas pero no las puede modificar. Las únicas variables que controla son las internas de su empresa, que están tranqueras adentro vinculadas a los procesos productivos y comerciales y la administración financiera. Y más allá del escenario, al día siguiente tiene que hacer las tareas que tenía programadas, iniciar un nuevo ciclo agrícola, sembrar, cosechar y vender", sostuvo, pero además resaltó una cuenta pendiente para muchos establecimientos: "Hay que entender que hoy no solo tenemos que ser buenos produciendo, sino igualmente de eficientes a la hora de administrar las finanzas de la empresa y la comercialización".

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