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Cada vez se rescatan más animales en cautiverio

Señalan que algunos provienen de entregas realizadas por particulares. Entre enero y octubre se recuperaron 370 especies, mientras que durante todo 2018 habían sido 360.  

Como consecuencia de los distintos operativos efectuados por la Secretaría de Medio Ambiente en conjunto con la Policía Ambiental, cada año se rescatan más animales silvestres que estaban en cautiverio en toda la provincia. Informaron que desde principio de año hasta la fecha se lograron decomisar 370 especies, mientras que en el 2018 habían sido 360. En el 2017 fueron 272 y en el 2016, 326.  

De los 370 animales rescatados en lo que va del año, 362 corresponden a aves y el resto son mamíferos y reptiles. Fueron rescatados a través de entregas voluntarias y decomisos para combatir el tráfico de fauna. 

Indicaron que todos los animales recuperados son trasladados al Centro de Conservación de Vida Silvestre (CCVS), ubicado dentro de la Reserva Florofaunística de La Florida. Allí las distintas especies, según sus características, reciben los cuidados y tratamientos veterinarios necesarios para mejorar su calidad de vida.

El jefe del Subprograma Biodiversidad, Nicolás Bistolfi, precisó que, comparando las cifras con los años anteriores, el número se incrementó debido al trabajo en conjunto de la Secretaría de Medio Ambiente junto a la Policía Ambiental. "Los efectivos ambientalistas están realizando una tarea importante con los decomisos por mascotismo y tráfico de fauna en toda la provincia", destacó.

 

En la jaula. Las aves más recuperadas son la reina mora y el jilguero. 

 

Explicó que el crecimiento también  se debe a las entregas voluntarias de quienes los tenían en cautiverio. "En los últimos años aumentó la concientización de que no se puede tener animales silvestres como si fueran un gato doméstico o un perro. La gente entendió que no era lo correcto y nos entregaron los animales. Esto es un logro muy importante", resaltó.

Cuando la Policía Ambiental realiza los operativos de decomiso, a las personas que tenían los animales en cautiverio se les aplica una multa. "La ley de fauna de la provincia sanciona la tenencia y hay una serie de factores que hacen al cálculo de la multa, que depende del tipo de animal que se secuestró y el estado de conservación en que se lo encontró", detalló el funcionario.

En Argentina existe la Ley Nacional 22.421, de Protección y Conservación de la Fauna Silvestre, que prohíbe la tenencia y comercialización de fauna, con sanciones y penas a quienes trafiquen con animales silvestres.
San Luis cuenta con la Ley Provincial Nº IX-0317-2004 de Conservación de Fauna, Caza y Pesca, la que protege la fauna silvestre local. Esta legislación declaró de interés público la protección, conservación, restauración, propagación y repoblación de la fauna autóctona o exótica que temporal o permanentemente habita en la jurisdicción de la provincia y que vive libre e independiente del hombre, en ambientes naturales o artificiales.

"La tenencia de un animal silvestre en una propiedad privada se la denomina mascotismo. No se puede adoptar un puma o zorro como si fuera un gato doméstico o perro. Es peligroso debido a las consecuencias para la salud, porque no están preparados para vivir en cautiverio. Pueden morder o arañar y ser trasmisores de enfermedades que en los animales domésticos están controladas con las vacunas", precisó.

Según el funcionario, las especies de aves que más se decomisaron este año fueron la reina mora, jilgueros y picahuesos, que tienen un valor importante en el mercado negro. "También ponemos mucho énfasis en aquellas poblaciones de aves que tienen un alto riesgo de peligro de extinción, como el cardenal amarillo y el rey del bosque", describió.

 

El mascotismo, un riesgo letal para la fauna de todo el mundo 

Parece un comportamiento i-nofensivo, o que no encierra ninguna mala intención. Sin embargo, resulta completamente letal para la fauna silvestre. El mascotismo, definido como la acción ilegal que aparta a los animales de su hábitat natural, es un factor que pone a distintas especies directamente en riesgo de extinción. A nivel global, estiman que el 80 por ciento de los animales silvestres que caen en las redes de tráfico mueren antes de convertirse en mascotas.

Señalan que esta elevada tasa de mortalidad responde a que las especies padecen un estrés  muy agudo durante su captura,  y también a que los métodos de traslado frecuentemente no son los más adecuados (en algunos casos  los animales incluso son drogados o alcoholizados por sus captores para lograr tal propósito). Además, el alojamiento en condiciones de hacinamiento o de alta insalubridad incrementa la propensión a las enfermedades infecciosas. 

Aun en el caso de que el animal llegue a vivir en un domicilio, su expectativa de vida se acorta de manera sensible debido a que no deja de sufrir estrés y tampoco adquiere las habilidades necesarias para readaptarse a la naturaleza. 

Un ejemplo claro de los perjuicios que ocasiona el mascotismo, y del que abundan casos en la provincia, se refleja con los cachorros de pumas, que nunca  adquieren una talla similar a sus congéneres silvestres al no poder nutrirse de la leche materna, de un valor nutritivo mucho mayor. 

 

Diferencia. La expectativa de vida de los animales en cautiverio es menor.  

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Cada vez se rescatan más animales en cautiverio

Señalan que algunos provienen de entregas realizadas por particulares. Entre enero y octubre se recuperaron 370 especies, mientras que durante todo 2018 habían sido 360.  

Sin movimiento. Una familia tenía un puma atado como una mascota. Fotos: Policía Ambiental. 

Como consecuencia de los distintos operativos efectuados por la Secretaría de Medio Ambiente en conjunto con la Policía Ambiental, cada año se rescatan más animales silvestres que estaban en cautiverio en toda la provincia. Informaron que desde principio de año hasta la fecha se lograron decomisar 370 especies, mientras que en el 2018 habían sido 360. En el 2017 fueron 272 y en el 2016, 326.  

De los 370 animales rescatados en lo que va del año, 362 corresponden a aves y el resto son mamíferos y reptiles. Fueron rescatados a través de entregas voluntarias y decomisos para combatir el tráfico de fauna. 

Indicaron que todos los animales recuperados son trasladados al Centro de Conservación de Vida Silvestre (CCVS), ubicado dentro de la Reserva Florofaunística de La Florida. Allí las distintas especies, según sus características, reciben los cuidados y tratamientos veterinarios necesarios para mejorar su calidad de vida.

El jefe del Subprograma Biodiversidad, Nicolás Bistolfi, precisó que, comparando las cifras con los años anteriores, el número se incrementó debido al trabajo en conjunto de la Secretaría de Medio Ambiente junto a la Policía Ambiental. "Los efectivos ambientalistas están realizando una tarea importante con los decomisos por mascotismo y tráfico de fauna en toda la provincia", destacó.

 

En la jaula. Las aves más recuperadas son la reina mora y el jilguero. 

 

Explicó que el crecimiento también  se debe a las entregas voluntarias de quienes los tenían en cautiverio. "En los últimos años aumentó la concientización de que no se puede tener animales silvestres como si fueran un gato doméstico o un perro. La gente entendió que no era lo correcto y nos entregaron los animales. Esto es un logro muy importante", resaltó.

Cuando la Policía Ambiental realiza los operativos de decomiso, a las personas que tenían los animales en cautiverio se les aplica una multa. "La ley de fauna de la provincia sanciona la tenencia y hay una serie de factores que hacen al cálculo de la multa, que depende del tipo de animal que se secuestró y el estado de conservación en que se lo encontró", detalló el funcionario.

En Argentina existe la Ley Nacional 22.421, de Protección y Conservación de la Fauna Silvestre, que prohíbe la tenencia y comercialización de fauna, con sanciones y penas a quienes trafiquen con animales silvestres.
San Luis cuenta con la Ley Provincial Nº IX-0317-2004 de Conservación de Fauna, Caza y Pesca, la que protege la fauna silvestre local. Esta legislación declaró de interés público la protección, conservación, restauración, propagación y repoblación de la fauna autóctona o exótica que temporal o permanentemente habita en la jurisdicción de la provincia y que vive libre e independiente del hombre, en ambientes naturales o artificiales.

"La tenencia de un animal silvestre en una propiedad privada se la denomina mascotismo. No se puede adoptar un puma o zorro como si fuera un gato doméstico o perro. Es peligroso debido a las consecuencias para la salud, porque no están preparados para vivir en cautiverio. Pueden morder o arañar y ser trasmisores de enfermedades que en los animales domésticos están controladas con las vacunas", precisó.

Según el funcionario, las especies de aves que más se decomisaron este año fueron la reina mora, jilgueros y picahuesos, que tienen un valor importante en el mercado negro. "También ponemos mucho énfasis en aquellas poblaciones de aves que tienen un alto riesgo de peligro de extinción, como el cardenal amarillo y el rey del bosque", describió.

 

El mascotismo, un riesgo letal para la fauna de todo el mundo 

Parece un comportamiento i-nofensivo, o que no encierra ninguna mala intención. Sin embargo, resulta completamente letal para la fauna silvestre. El mascotismo, definido como la acción ilegal que aparta a los animales de su hábitat natural, es un factor que pone a distintas especies directamente en riesgo de extinción. A nivel global, estiman que el 80 por ciento de los animales silvestres que caen en las redes de tráfico mueren antes de convertirse en mascotas.

Señalan que esta elevada tasa de mortalidad responde a que las especies padecen un estrés  muy agudo durante su captura,  y también a que los métodos de traslado frecuentemente no son los más adecuados (en algunos casos  los animales incluso son drogados o alcoholizados por sus captores para lograr tal propósito). Además, el alojamiento en condiciones de hacinamiento o de alta insalubridad incrementa la propensión a las enfermedades infecciosas. 

Aun en el caso de que el animal llegue a vivir en un domicilio, su expectativa de vida se acorta de manera sensible debido a que no deja de sufrir estrés y tampoco adquiere las habilidades necesarias para readaptarse a la naturaleza. 

Un ejemplo claro de los perjuicios que ocasiona el mascotismo, y del que abundan casos en la provincia, se refleja con los cachorros de pumas, que nunca  adquieren una talla similar a sus congéneres silvestres al no poder nutrirse de la leche materna, de un valor nutritivo mucho mayor. 

 

Diferencia. La expectativa de vida de los animales en cautiverio es menor.  

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