Escuchá acá la 90.9

Escuchá acá la 90.9
X

La Benedicta mostró las recetas de su producción

Juan Luna

La cabaña de la familia Gabutti les abrió sus tranqueras a más de cien invitados, para demostrar cómo manejan su rodeo en una zona complicada, sin napas y con poco pasto.

Con las tranqueras abiertas de par en par. Así esperaron los miembros de la cabaña “La Benedicta” al centenar de productores, clientes, técnicos, amigos y curiosos que no desaprovecharon la oportunidad y acudieron encantados a la invitación. No es tan frecuente que un establecimiento privado abra sus puertas y muestre todos sus “secretos” en la producción con la simple intención de ayudar a otros, además de dar a conocer su hacienda y su genética.

Pero en la familia Gabutti son apasionados por la ganadería, por el manejo y por la recolección de datos. Y con la misma prolijidad con la que crían sus reproductores, demostraron que con planificación y esfuerzo es posible producir carne en tierras marginales, como las del sur de Liborio Luna.

“La idea es mostrar lo que hacemos en una zona complicada, donde no tenemos napa, para que saquen ideas y podamos entre todos seguir creciendo”, dijo Francisco, quien junto con su hermano Mariano son los que tomaron la posta del establecimiento desde hace algunos años.

 

La cabaña anfitriona contó con la participación de miembros de "Corral de Guardia", que también mostraron algunos animales y explicaron su manejo.

 

Además, la joven cabaña contó con la reconocida "Corral de Guardia" como aliada. Ambas firmas remataron hacienda el miércoles en Villa Mercedes, cuando esta edición de la revista El Campo ya había cerrado.

"Cuando nos sentamos a diagramar la subasta (en la que 'La Benedicta' participó como invitada), teníamos el desafío de dar siempre un poco más. Por eso, quisimos mostrar lo que hacemos y de dónde salen los reproductores que vendemos", contó el veterinario.

Y aunque en principio la jornada fue pensada para un círculo más pequeño de clientes de la zona, "se difundió un poco más por las redes sociales y llegó gente de San Luis capital, de Naschel, de Río Cuarto, de Vicuña Mackenna, de muchos lugares", admitió.

Con un poco menos de una década como cabaña, el establecimiento volvió a dar un paso firme para consolidar su propuesta de animales rústicos y bien moderados, hechos en el semiárido para los campos más duros que hay en la provincia y la región.

"Por un lado, nos genera mucha alegría porque ante cada iniciativa, la respuesta es cada vez mejor. Y, por otro lado, sentimos la responsabilidad de respaldar todo el apoyo que recibimos con un buen producto y la mejor atención", reflexionó.

 

Aires frescos

La lluvia que cayó durante la madrugada hizo que el clima fuera ideal para una jornada a campo, porque el agua aplacó el calor y asentó la polvareda que podría haberse levantado en los lotes con el movimiento de la hacienda y el paso de los vehículos por los caminos internos.

Esa frescura ya podía sentirse en el trayecto hacia la estancia. A ambos lados del pavimento, la vegetación respiraba con el alivio del agua, que se hizo esperar pero que de a poco empieza a llegar a San Luis, como cada primavera.

Desde hace un poco más de un año, llegar al establecimiento de los Gabutti (unos 15 kilómetros al oeste de Villa Mercedes) es mucho más fácil, gracias a la pavimentación que hizo el Gobierno provincial en la exruta 7.

Aunque el de otoño es el que mejor resultado les da (porque les permite llegar más tranquilos a la recría y con la vaquillona sin cría al pie para su segundo servicio) cada uno tiene sus ventajas y desventajas y son utilizados en función de algún objetivo concreto.

Fue un momento en el que los productores aprovecharon a hacer muchas consultas, interesados en conocer a fondo cómo manejan las fechas y el forraje en cada categoría. Y es una etapa de la producción en la que cobra mucha importancia el pasto llorón y un método de autoconsumo de silos de maíz y soja, que ayuda a suplir la falta de pasturas que puede haber en campo ante la escasez de las lluvias y la profundidad de las napas freáticas.

Sin embargo, la cabaña pone especial énfasis en que sus animales no tengan un impacto de granos demasiado grande en sus dietas, ni que exhiban un exceso de preparación comercial.

 

Madres. Realizan tres tipos de servicios en las vaquillonas: de 15, 18 y 27 meses de edad.

 

"Buscamos toros padres que den animales moderados. Cuando vemos que algunos se nos van un poco de tamaño, los dejamos de usar", reveló.

Por eso, en el último lote del recorrido, los visitantes pudieron apreciar una camada de toritos de entre 12 y 14 meses que saldrán a la venta el año que viene. Todos ellos tenían una misma característica: eran animales de "frame" pequeño, pero no por eso dejaban de tener una buena producción de carne. Pesaban entre 320 y 350 kilos, conseguidos con picados de autoconsumo y suplementaciones temporales de centeno, sales proteicas y pellet de soja.

Al igual que en el caso de las hembras, los machos están sometidos a una estricta selección para llegar a convertirse en toros de la cabaña. En total son cinco las pruebas que tiene que pasar cada ejemplar, desde que nace hasta que llega a su edad reproductiva.

De esa manera, los Gabutti admitieron que están muy felices con el biotipo de animal que han conseguido y confían en que hay terneros con mucho futuro en su establecimiento.

 

"La Benedicta" tiene más de sesenta años de tradición ganadera, pero en 2005 recién fue registrada como cabaña. Ha participado como invitada en grandes remates.

 

Tiempo de reproductores

Pero además de poner a disposición todo el trabajo que hacen con la hacienda, los integrantes de la cabaña quisieron mostrar un anticipo de los reproductores que iban a vender luego en Villa Mercedes: un total de 14 toros y 54 hembras preñadas, negras y coloradas.

Es que después de haber acompañado durante dos ediciones a la prestigiosa firma "Antiguas Estancias Don Roberto", esta vez les tocó participar de invitados de "Bellamar Estancias", otra empresa importante en la ganadería nacional, que realizó su tercera subasta con sus tres cabañas "Bellamar", "El Bonete" y "Corral de Guardia".

 

93,5 % es el porcentaje de preñez que han obtenido en los últimos cinco años. Lo consiguen a través de una estricta selección: la vaca que no se preña, no pare o no desteta, es descartada.

 

Por eso, los miembros de esta última llevaron algunos de sus ejemplares a la jornada y contaron varios detalles del manejo que ellos hacen con la hacienda en sus campos. El que tomó la palabra fue Juan López, el encargado de la estancia que la firma tiene en Villa Valeria, en la provincia de Córdoba.

El hombre reveló que a diferencia de "La Benedicta", ellos cuentan con la ventaja de tener una napa que les permite sembrar pasturas perennes. De modo que la alfalfa, ya sea pura o consociada con otras especies, es la base de la cadena forrajera de la recría.

 

Dos colores. El establecimiento se especializa en la producción de Aberdeen Angus, tanto en la variante negra como colorada de la raza.

 

Pero también tratan de lograr un vacuno que no tenga un exceso de engrasamiento, sino que priorizan la longevidad del bovino.

Y aunque son animales de mayor tamaño, también tienen la fortaleza para adaptarse a situaciones adversas.

Entre preguntas y consultas, el encuentro llegó a su fin y los invitados agradecieron la gentileza de poder ver y escuchar un poco sobre el funcionamiento de ambos establecimientos, algo que seguramente les servirá para sacar ideas y mejorar sus propios rodeos.

 

Seleccionar en base al ADN

La segunda charla que completó la jornada a puertas abiertas en "La Benedicta" se centró en otro de los modos de selección de hacienda, aquel que se basa en datos medibles y objetivos de los vacunos y que sirven para complementar todo aquello que entra por los ojos.

Así, dos representantes de la empresa "Zoetis", el mayor productor mundial de medicamentos y vacunas para mascotas y hacienda, explicaron una tecnología novedosa para la ganadería: la genómica.

Porque hay distintos métodos para conocer o predecir las aptitudes de un vacuno. De menor a mayor exactitud, primero están las mediciones que se les hacen a los ancestros del animal, que no es otra cosa que el Pedigree; luego viene la información propia del individuo, como su peso al nacer o al destete, su circunferencia escrotal, entre otros; y finalmente está las Diferencia Esperadas en la Progenie (DEPS), que se calcula con las pruebas que se le hacen a muchos hijos de un reproductor.

"La genómica se ubica en un lugar intermedio, y arroja un dato muy confiable que es equivalente a medir entre 20 y 30 hijos de un toro", aseguró Francisco Zavattieri, uno de los ingenieros agrónomos que trabaja para el laboratorio.

La tecnología funciona gracias a un mapeo completo del ADN bovino que se realizó en 2009. Lo que hizo la firma fue desglosar todos los genes e identificar cuáles estaban asociados a determinadas cualidades útiles para la producción, como la facilidad de parto por ejemplo.

A partir de ahí desarrollaron marcadores y escalas que permiten predecir las condiciones que tendrá un ternero, a través de una muestra de sangre o incluso de pelo.

Ese material se envía a Estados Unidos y en aproximadamente un mes devuelven un informe detallado del ADN de cada animal.

Con esa información, el cabañero o productor podrá tomar las decisiones que considere mejores en la selección de sus reproductores cuando están recién iniciando su crianza.

"La Benedicta" ha comenzado a incorporar la tecnología como una herramienta más en su intento de mejorar la genética de su rodeo. Los resultados están a la vista.

Compartir en facebook
Compartir en twitter
Compartir en whatsapp
TAGS
COMENTARIOS

La Benedicta mostró las recetas de su producción

La cabaña de la familia Gabutti les abrió sus tranqueras a más de cien invitados, para demostrar cómo manejan su rodeo en una zona complicada, sin napas y con poco pasto.

Desde la cuna. Mostraron el rodeo de cría y explicaron la cadena forrajera de los terneros.

Con las tranqueras abiertas de par en par. Así esperaron los miembros de la cabaña “La Benedicta” al centenar de productores, clientes, técnicos, amigos y curiosos que no desaprovecharon la oportunidad y acudieron encantados a la invitación. No es tan frecuente que un establecimiento privado abra sus puertas y muestre todos sus “secretos” en la producción con la simple intención de ayudar a otros, además de dar a conocer su hacienda y su genética.

Pero en la familia Gabutti son apasionados por la ganadería, por el manejo y por la recolección de datos. Y con la misma prolijidad con la que crían sus reproductores, demostraron que con planificación y esfuerzo es posible producir carne en tierras marginales, como las del sur de Liborio Luna.

“La idea es mostrar lo que hacemos en una zona complicada, donde no tenemos napa, para que saquen ideas y podamos entre todos seguir creciendo”, dijo Francisco, quien junto con su hermano Mariano son los que tomaron la posta del establecimiento desde hace algunos años.

 

La cabaña anfitriona contó con la participación de miembros de "Corral de Guardia", que también mostraron algunos animales y explicaron su manejo.

 

Además, la joven cabaña contó con la reconocida "Corral de Guardia" como aliada. Ambas firmas remataron hacienda el miércoles en Villa Mercedes, cuando esta edición de la revista El Campo ya había cerrado.

"Cuando nos sentamos a diagramar la subasta (en la que 'La Benedicta' participó como invitada), teníamos el desafío de dar siempre un poco más. Por eso, quisimos mostrar lo que hacemos y de dónde salen los reproductores que vendemos", contó el veterinario.

Y aunque en principio la jornada fue pensada para un círculo más pequeño de clientes de la zona, "se difundió un poco más por las redes sociales y llegó gente de San Luis capital, de Naschel, de Río Cuarto, de Vicuña Mackenna, de muchos lugares", admitió.

Con un poco menos de una década como cabaña, el establecimiento volvió a dar un paso firme para consolidar su propuesta de animales rústicos y bien moderados, hechos en el semiárido para los campos más duros que hay en la provincia y la región.

"Por un lado, nos genera mucha alegría porque ante cada iniciativa, la respuesta es cada vez mejor. Y, por otro lado, sentimos la responsabilidad de respaldar todo el apoyo que recibimos con un buen producto y la mejor atención", reflexionó.

 

Aires frescos

La lluvia que cayó durante la madrugada hizo que el clima fuera ideal para una jornada a campo, porque el agua aplacó el calor y asentó la polvareda que podría haberse levantado en los lotes con el movimiento de la hacienda y el paso de los vehículos por los caminos internos.

Esa frescura ya podía sentirse en el trayecto hacia la estancia. A ambos lados del pavimento, la vegetación respiraba con el alivio del agua, que se hizo esperar pero que de a poco empieza a llegar a San Luis, como cada primavera.

Desde hace un poco más de un año, llegar al establecimiento de los Gabutti (unos 15 kilómetros al oeste de Villa Mercedes) es mucho más fácil, gracias a la pavimentación que hizo el Gobierno provincial en la exruta 7.

Aunque el de otoño es el que mejor resultado les da (porque les permite llegar más tranquilos a la recría y con la vaquillona sin cría al pie para su segundo servicio) cada uno tiene sus ventajas y desventajas y son utilizados en función de algún objetivo concreto.

Fue un momento en el que los productores aprovecharon a hacer muchas consultas, interesados en conocer a fondo cómo manejan las fechas y el forraje en cada categoría. Y es una etapa de la producción en la que cobra mucha importancia el pasto llorón y un método de autoconsumo de silos de maíz y soja, que ayuda a suplir la falta de pasturas que puede haber en campo ante la escasez de las lluvias y la profundidad de las napas freáticas.

Sin embargo, la cabaña pone especial énfasis en que sus animales no tengan un impacto de granos demasiado grande en sus dietas, ni que exhiban un exceso de preparación comercial.

 

Madres. Realizan tres tipos de servicios en las vaquillonas: de 15, 18 y 27 meses de edad.

 

"Buscamos toros padres que den animales moderados. Cuando vemos que algunos se nos van un poco de tamaño, los dejamos de usar", reveló.

Por eso, en el último lote del recorrido, los visitantes pudieron apreciar una camada de toritos de entre 12 y 14 meses que saldrán a la venta el año que viene. Todos ellos tenían una misma característica: eran animales de "frame" pequeño, pero no por eso dejaban de tener una buena producción de carne. Pesaban entre 320 y 350 kilos, conseguidos con picados de autoconsumo y suplementaciones temporales de centeno, sales proteicas y pellet de soja.

Al igual que en el caso de las hembras, los machos están sometidos a una estricta selección para llegar a convertirse en toros de la cabaña. En total son cinco las pruebas que tiene que pasar cada ejemplar, desde que nace hasta que llega a su edad reproductiva.

De esa manera, los Gabutti admitieron que están muy felices con el biotipo de animal que han conseguido y confían en que hay terneros con mucho futuro en su establecimiento.

 

"La Benedicta" tiene más de sesenta años de tradición ganadera, pero en 2005 recién fue registrada como cabaña. Ha participado como invitada en grandes remates.

 

Tiempo de reproductores

Pero además de poner a disposición todo el trabajo que hacen con la hacienda, los integrantes de la cabaña quisieron mostrar un anticipo de los reproductores que iban a vender luego en Villa Mercedes: un total de 14 toros y 54 hembras preñadas, negras y coloradas.

Es que después de haber acompañado durante dos ediciones a la prestigiosa firma "Antiguas Estancias Don Roberto", esta vez les tocó participar de invitados de "Bellamar Estancias", otra empresa importante en la ganadería nacional, que realizó su tercera subasta con sus tres cabañas "Bellamar", "El Bonete" y "Corral de Guardia".

 

93,5 % es el porcentaje de preñez que han obtenido en los últimos cinco años. Lo consiguen a través de una estricta selección: la vaca que no se preña, no pare o no desteta, es descartada.

 

Por eso, los miembros de esta última llevaron algunos de sus ejemplares a la jornada y contaron varios detalles del manejo que ellos hacen con la hacienda en sus campos. El que tomó la palabra fue Juan López, el encargado de la estancia que la firma tiene en Villa Valeria, en la provincia de Córdoba.

El hombre reveló que a diferencia de "La Benedicta", ellos cuentan con la ventaja de tener una napa que les permite sembrar pasturas perennes. De modo que la alfalfa, ya sea pura o consociada con otras especies, es la base de la cadena forrajera de la recría.

 

Dos colores. El establecimiento se especializa en la producción de Aberdeen Angus, tanto en la variante negra como colorada de la raza.

 

Pero también tratan de lograr un vacuno que no tenga un exceso de engrasamiento, sino que priorizan la longevidad del bovino.

Y aunque son animales de mayor tamaño, también tienen la fortaleza para adaptarse a situaciones adversas.

Entre preguntas y consultas, el encuentro llegó a su fin y los invitados agradecieron la gentileza de poder ver y escuchar un poco sobre el funcionamiento de ambos establecimientos, algo que seguramente les servirá para sacar ideas y mejorar sus propios rodeos.

 

Seleccionar en base al ADN

La segunda charla que completó la jornada a puertas abiertas en "La Benedicta" se centró en otro de los modos de selección de hacienda, aquel que se basa en datos medibles y objetivos de los vacunos y que sirven para complementar todo aquello que entra por los ojos.

Así, dos representantes de la empresa "Zoetis", el mayor productor mundial de medicamentos y vacunas para mascotas y hacienda, explicaron una tecnología novedosa para la ganadería: la genómica.

Porque hay distintos métodos para conocer o predecir las aptitudes de un vacuno. De menor a mayor exactitud, primero están las mediciones que se les hacen a los ancestros del animal, que no es otra cosa que el Pedigree; luego viene la información propia del individuo, como su peso al nacer o al destete, su circunferencia escrotal, entre otros; y finalmente está las Diferencia Esperadas en la Progenie (DEPS), que se calcula con las pruebas que se le hacen a muchos hijos de un reproductor.

"La genómica se ubica en un lugar intermedio, y arroja un dato muy confiable que es equivalente a medir entre 20 y 30 hijos de un toro", aseguró Francisco Zavattieri, uno de los ingenieros agrónomos que trabaja para el laboratorio.

La tecnología funciona gracias a un mapeo completo del ADN bovino que se realizó en 2009. Lo que hizo la firma fue desglosar todos los genes e identificar cuáles estaban asociados a determinadas cualidades útiles para la producción, como la facilidad de parto por ejemplo.

A partir de ahí desarrollaron marcadores y escalas que permiten predecir las condiciones que tendrá un ternero, a través de una muestra de sangre o incluso de pelo.

Ese material se envía a Estados Unidos y en aproximadamente un mes devuelven un informe detallado del ADN de cada animal.

Con esa información, el cabañero o productor podrá tomar las decisiones que considere mejores en la selección de sus reproductores cuando están recién iniciando su crianza.

"La Benedicta" ha comenzado a incorporar la tecnología como una herramienta más en su intento de mejorar la genética de su rodeo. Los resultados están a la vista.

Logín