eldiariodelarepublica.com
La zafra arranca con mejores precios para la invernada

Escuchá acá la 90.9
X

La zafra arranca con mejores precios para la invernada

Nicolás Razzetti

La suba en los valores del gordo impulsó una trepada del valor de la invernada, a la que todavía le cabría un incremento mayor para respetar la relación histórica de precios. La falta de capital de trabajo y de financiación condicionará este año tanto a la oferta como a la demanda. 

Desde las Fiestas, el mercado del gordo se afirmó y recuperó parte del retraso real que tuvo la hacienda en los últimos años. Si se toman en cuenta solo los 12 meses de 2018, el ganado con destino a faena tuvo mejoras que superaron a la inflación promedio y también fueron mayores a las de la carne vacuna. Esa brecha por ahora es absorbida por la industria.

La mejora en los valores del gordo no pudo ser capturada por la mayor parte de los engordadores, que vendieron antes la mayor parte de la hacienda. En efecto, la suba se debió al faltante notable de oferta. Cuando los feedlots se fueron vaciando, ante las pérdidas económicas que hubo la reposición fue muy baja. El impacto en el mercado no se demoró y todavía se siente. Según diferentes operadores, la escasez seguirá causando efectos en los primeros meses del año, lo que permitirá al menos el sostenimiento de los precios.

La mejora en las cotizaciones del ganado gordo se trasladó a la invernada. Esa primera suba en los valores genera un clima de negocios un poco más optimista en el arranque de una zafra en la cual los criadores, en la mayoría de los casos, cuenta con pasturas que permiten mejorar el estado corporal de la hacienda. Pero atención, porque todavía le falta la financiación suficiente para invertir en vientres y ampliar rodeos.

El criador fue el más perjudicado el año pasado entre los diferentes eslabones de la cadena de la carne. La industria, sobre todo la exportadora, fue la que se llevó la mejor parte, pero para el engorde las pérdidas fueron notables y eso afectó a la cría, que entre puntas de 2018 logró que el ternero mejorara apenas un 15%.

Pero este año, gracias a las lluvias de la primavera y el verano, mejoró notablemente la producción de pasto en la mayor parte de la región criadora y eso se refleja en el estado corporal de los terneros. Consignatarios de la Cuenca del Salado nos dijeron que ven terneros con más peso y que a su vez el criador podrá retener para la recría, lo que también significa elegir el momento de venta.

Claro que también están los que tienen necesidades financieras o deudas que cubrir. Por eso solo quienes no tengan la exigencia de cancelar pagos podrán postergar la salida de los terneros de los campos de cría y seguramente lograr mejores ingresos en tanto negocien sus terneros fuera de la época de mayor oferta. Ellos, además, podrán vender más kilos. 

La mejora en los valores de la invernada también fue significativa. Los terneros (machos) de 180 kilos se negocian entre $60 y $65, e incluso en algunos casos se pudieron conseguir precios superiores, lo que también depende del estado de los animales y del kilaje correspondiente. Un poco menos se paga por la ternera de invernada, aunque también esos conjuntos tuvieron una mejora significativa. Para la invernada, en los últimos dos meses, la suba fue del 20%. En el nuevo escenario de precios, la relación entre la invernada y el gordo es de 1 a 1, cuando históricamente los terneros flacos valieron 15% más que los que terminan en la faena. Eso podría estar indicando que todavía le queda recorrido hacia la suba, aunque todo dependerá de las posibilidad de pago de los compradores y del volumen de oferta que haya en la zafra que se está iniciando.

La zafra recién está dando sus primeros pasos, hay que esperar hasta entrado marzo para tener un panorama más acabado de dónde está parada la oferta y dónde la demanda para entender también los valores que se van consiguiendo en la comercialización.

Por el lado de la oferta, hay que considerar que según diferentes fuentes y analistas habría este año un destete de 14/14,5 millones de terneros, de los cuales cerca de la mitad salen a la venta. Aunque también, como dijimos más arriba, hay que considerar que los criadores tiene pasto para retener, pero les falta liquidez y financiación.

Por el lado de la demanda hay que tener en cuenta que los feedlots vienen de un año muy complicado, de importantes pérdidas, y que muchos ya comunicaron que optarán por una actitud más cautelosa al momento de pagar la invernada, que es prácticamente la única variable sobre la que  pueden incidir ya que no tienen peso en la definición de las otras dos: el maíz y el gordo.

En el caso del cereal, el retraso en el valor del dólar demora la actualización del precio del maíz y encima se viene una cosecha más importante. De todos modos, la relación maíz -carne mejoró: con un valor pizarra de menos de $5.500 y el gordo en $60/65 la relación es de 10/11 kilos de maíz por uno de carne, lo que comienza a ser favorable al engorde. Sin dudas el retraso en la actualización del dólar, que según diferente opiniones se mantendría estable al menos en el primer semestre, ayuda al sector.

En tanto, la evolución de precios del gordo es una incógnita, no se sabe cuánto más podría subir ni cómo será la reacción del mercado una vez que aparezca en el mercado lo que se comenzará a encerrar en poco tiempo más.

Según los consignatarios que consultamos, los que están más activos son los feedlots que tienen integrado el engorde a la producción y comercio de carne vacuna. Se trata de frigoríficos o matarifes que necesitan aspirar la oferta y que hacen del engorde una herramienta más que les permite bajar costos comerciales y controlar el abastecimiento, una forma de acumular stock.

Este tipo de operadores busca más que nada terneros machos que no sean livianos (lo mismo sucede cuando se les ofrecen terneras) para evitar la recría y llegar al peso mínimo de faena sin mayores inconvenientes; y sobre todo evitando las multa que exigen los nuevos controles oficiales.

Por otra parte, los feedlots de oportunidad, de menor tamaño y productividad, que ya quedaron fuera de carrera el año pasado, no tendrían muchas chances de terciar en el negocio este año.

El otro gran comprador de terneros es el recriador, del que se espera este año una participación bien activa debido a que gracias a las lluvias la pampa está mayormente bien provista de pasturas y eso permite agregar kilos “baratos” antes de la terminación. Ese tipo de operadores son los que piden terneros más livianos y los que pagan los valores más destacados.

La cuestión financiera también jugará su partido este año. Es un problema serio que afecta a toda la economía argentina y que limita las inversiones y golpea especialmente al sector agropecuario. Las tasas altas complican las inversiones en ganadería (no solo en la compra de hacienda, también en lo referente a cualquier gasto vinculado al desarrollo pecuario).

En la mayoría de las casas consignatarias se prendió la luz amarilla y desde hace unos meses están tomando sus recaudos, lo que significa estudiar al comprador y al mismo tiempo reducir los plazos de pago. “Casi no hay lotes a 90 días”, explicó  un intermediario que solía dar esos plazos o posibilidades de financiación que para los engordes cortos implicaba pagar la invernada casi al mismo tiempo que se concretaba la venta de gordo.

La falta de financiación también afecta desde hace tiempo a la venta de vientres. Esa cuestión y los bajos precios que tuvieron el año pasado los terneros dejaron a los criadores con poco capital de trabajo, ya que al mismo tiempo aumentaron notablemente sus costos.

Para fortuna de los criadores, el país cuenta con la demanda de China, que paga muy buenos precios por las vacas (muchas llegan preñadas a las fábricas). Así el criador tuvo una segunda salida o canal comercial por esa hacienda por la que no
había manos levantadas en la venta de vientres.

En efecto, los valores que pagan los frigoríficos por esos conjuntos son similares a los que se logran en los pocos negocios para cría que se concretan. Se trata de un precio que muchos consideran bajo y retrasado. El valor de un vientre ronda los U$S500, pero consideran que debería ser no inferior a los U$S700/800, pero la falta de financiación en inversiones de largo plazo y de montos que pueden ser considerables complican el desembolso del dinero correspondiente, afectando así la retención y elevando consecuentemente la participación en la faena de las hembras. 

Compartir en facebook
Compartir en twitter
Compartir en whatsapp
TAGS
COMENTARIOS

La zafra arranca con mejores precios para la invernada

La suba en los valores del gordo impulsó una trepada del valor de la invernada, a la que todavía le cabría un incremento mayor para respetar la relación histórica de precios. La falta de capital de trabajo y de financiación condicionará este año tanto a la oferta como a la demanda. 

Desde las Fiestas, el mercado del gordo se afirmó y recuperó parte del retraso real que tuvo la hacienda en los últimos años. Si se toman en cuenta solo los 12 meses de 2018, el ganado con destino a faena tuvo mejoras que superaron a la inflación promedio y también fueron mayores a las de la carne vacuna. Esa brecha por ahora es absorbida por la industria.

La mejora en los valores del gordo no pudo ser capturada por la mayor parte de los engordadores, que vendieron antes la mayor parte de la hacienda. En efecto, la suba se debió al faltante notable de oferta. Cuando los feedlots se fueron vaciando, ante las pérdidas económicas que hubo la reposición fue muy baja. El impacto en el mercado no se demoró y todavía se siente. Según diferentes operadores, la escasez seguirá causando efectos en los primeros meses del año, lo que permitirá al menos el sostenimiento de los precios.

La mejora en las cotizaciones del ganado gordo se trasladó a la invernada. Esa primera suba en los valores genera un clima de negocios un poco más optimista en el arranque de una zafra en la cual los criadores, en la mayoría de los casos, cuenta con pasturas que permiten mejorar el estado corporal de la hacienda. Pero atención, porque todavía le falta la financiación suficiente para invertir en vientres y ampliar rodeos.

El criador fue el más perjudicado el año pasado entre los diferentes eslabones de la cadena de la carne. La industria, sobre todo la exportadora, fue la que se llevó la mejor parte, pero para el engorde las pérdidas fueron notables y eso afectó a la cría, que entre puntas de 2018 logró que el ternero mejorara apenas un 15%.

Pero este año, gracias a las lluvias de la primavera y el verano, mejoró notablemente la producción de pasto en la mayor parte de la región criadora y eso se refleja en el estado corporal de los terneros. Consignatarios de la Cuenca del Salado nos dijeron que ven terneros con más peso y que a su vez el criador podrá retener para la recría, lo que también significa elegir el momento de venta.

Claro que también están los que tienen necesidades financieras o deudas que cubrir. Por eso solo quienes no tengan la exigencia de cancelar pagos podrán postergar la salida de los terneros de los campos de cría y seguramente lograr mejores ingresos en tanto negocien sus terneros fuera de la época de mayor oferta. Ellos, además, podrán vender más kilos. 

La mejora en los valores de la invernada también fue significativa. Los terneros (machos) de 180 kilos se negocian entre $60 y $65, e incluso en algunos casos se pudieron conseguir precios superiores, lo que también depende del estado de los animales y del kilaje correspondiente. Un poco menos se paga por la ternera de invernada, aunque también esos conjuntos tuvieron una mejora significativa. Para la invernada, en los últimos dos meses, la suba fue del 20%. En el nuevo escenario de precios, la relación entre la invernada y el gordo es de 1 a 1, cuando históricamente los terneros flacos valieron 15% más que los que terminan en la faena. Eso podría estar indicando que todavía le queda recorrido hacia la suba, aunque todo dependerá de las posibilidad de pago de los compradores y del volumen de oferta que haya en la zafra que se está iniciando.

La zafra recién está dando sus primeros pasos, hay que esperar hasta entrado marzo para tener un panorama más acabado de dónde está parada la oferta y dónde la demanda para entender también los valores que se van consiguiendo en la comercialización.

Por el lado de la oferta, hay que considerar que según diferentes fuentes y analistas habría este año un destete de 14/14,5 millones de terneros, de los cuales cerca de la mitad salen a la venta. Aunque también, como dijimos más arriba, hay que considerar que los criadores tiene pasto para retener, pero les falta liquidez y financiación.

Por el lado de la demanda hay que tener en cuenta que los feedlots vienen de un año muy complicado, de importantes pérdidas, y que muchos ya comunicaron que optarán por una actitud más cautelosa al momento de pagar la invernada, que es prácticamente la única variable sobre la que  pueden incidir ya que no tienen peso en la definición de las otras dos: el maíz y el gordo.

En el caso del cereal, el retraso en el valor del dólar demora la actualización del precio del maíz y encima se viene una cosecha más importante. De todos modos, la relación maíz -carne mejoró: con un valor pizarra de menos de $5.500 y el gordo en $60/65 la relación es de 10/11 kilos de maíz por uno de carne, lo que comienza a ser favorable al engorde. Sin dudas el retraso en la actualización del dólar, que según diferente opiniones se mantendría estable al menos en el primer semestre, ayuda al sector.

En tanto, la evolución de precios del gordo es una incógnita, no se sabe cuánto más podría subir ni cómo será la reacción del mercado una vez que aparezca en el mercado lo que se comenzará a encerrar en poco tiempo más.

Según los consignatarios que consultamos, los que están más activos son los feedlots que tienen integrado el engorde a la producción y comercio de carne vacuna. Se trata de frigoríficos o matarifes que necesitan aspirar la oferta y que hacen del engorde una herramienta más que les permite bajar costos comerciales y controlar el abastecimiento, una forma de acumular stock.

Este tipo de operadores busca más que nada terneros machos que no sean livianos (lo mismo sucede cuando se les ofrecen terneras) para evitar la recría y llegar al peso mínimo de faena sin mayores inconvenientes; y sobre todo evitando las multa que exigen los nuevos controles oficiales.

Por otra parte, los feedlots de oportunidad, de menor tamaño y productividad, que ya quedaron fuera de carrera el año pasado, no tendrían muchas chances de terciar en el negocio este año.

El otro gran comprador de terneros es el recriador, del que se espera este año una participación bien activa debido a que gracias a las lluvias la pampa está mayormente bien provista de pasturas y eso permite agregar kilos “baratos” antes de la terminación. Ese tipo de operadores son los que piden terneros más livianos y los que pagan los valores más destacados.

La cuestión financiera también jugará su partido este año. Es un problema serio que afecta a toda la economía argentina y que limita las inversiones y golpea especialmente al sector agropecuario. Las tasas altas complican las inversiones en ganadería (no solo en la compra de hacienda, también en lo referente a cualquier gasto vinculado al desarrollo pecuario).

En la mayoría de las casas consignatarias se prendió la luz amarilla y desde hace unos meses están tomando sus recaudos, lo que significa estudiar al comprador y al mismo tiempo reducir los plazos de pago. “Casi no hay lotes a 90 días”, explicó  un intermediario que solía dar esos plazos o posibilidades de financiación que para los engordes cortos implicaba pagar la invernada casi al mismo tiempo que se concretaba la venta de gordo.

La falta de financiación también afecta desde hace tiempo a la venta de vientres. Esa cuestión y los bajos precios que tuvieron el año pasado los terneros dejaron a los criadores con poco capital de trabajo, ya que al mismo tiempo aumentaron notablemente sus costos.

Para fortuna de los criadores, el país cuenta con la demanda de China, que paga muy buenos precios por las vacas (muchas llegan preñadas a las fábricas). Así el criador tuvo una segunda salida o canal comercial por esa hacienda por la que no
había manos levantadas en la venta de vientres.

En efecto, los valores que pagan los frigoríficos por esos conjuntos son similares a los que se logran en los pocos negocios para cría que se concretan. Se trata de un precio que muchos consideran bajo y retrasado. El valor de un vientre ronda los U$S500, pero consideran que debería ser no inferior a los U$S700/800, pero la falta de financiación en inversiones de largo plazo y de montos que pueden ser considerables complican el desembolso del dinero correspondiente, afectando así la retención y elevando consecuentemente la participación en la faena de las hembras. 

Logín