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Comienzan a juzgar a un acusado de asesinar a un policía

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Comienzan a juzgar a un acusado de asesinar a un policía

Julio Navarro está imputado por asaltar a tiros, junto a su cómplice, que murió, una dependencia policial.

Mañana, Julio "El Tiburón" Navarro tendrá frente a sí una de las últimas oportunidades de probar su inocencia. Será en la Cámara Penal 2, cuando empiece a ser juzgado por matar a un policía. El hombre está detenido desde diciembre de 2016, porque un par de semanas antes había asaltado, junto a otro delincuente, un domicilio en el barrio 500 Viviendas de Villa Mercedes. El lugar al que entraron a robar lucía desde afuera como cualquier otra casa de ese vecindario, pero no era lo que parecía: ahí funcionaba la sede que la división Lucha Contra el Narcotráfico tenía en ese momento. De inmediato, el intento de robo se convirtió en un feroz tiroteo, en el que murió el alférez principal Julio Alexis Pizarro. 

En la sala de la Cámara seguramente habrán más efectivos que de costumbre. Puesto que "El Tiburón" ya les ha demostrado a los policías que es un sospechoso al que hay que dedicarle una vigilancia extra. Y dio muestra de ello cuando permanecía internado por los balazos que recibió durante el tiroteo. Sabía que cuando los médicos le dieran el alta, lo detendrían y le imputarían el ataque a la dependencia de toxicomanía. Por eso una noche escapó del policlínico regional, pero la libertad le duró unos minutos, hasta que el personal lo capturó.

El hombre de 32 años llegará al debate oral acusado de "homicidio en ocasión de robo". Según adelantaron los voceros del Poder Judicial, para el juicio fueron citados 46 testigos.

Los que seguro encabezarán la lista de esos testigos son Amaya, Gómez, Soloa, Tallone y Zapata, los efectivos que sobrevivieron a la balacera. En su momento, sus testimonios fueron cruciales para que la jueza Mirta Ucelay procesara a Navarro.

Ellos, los seis, habían declarado que la noche del 29 de noviembre de 2016, incluido Pizarro, trabajaban en la sede que Lucha Contra el Narcotráfico tenía en Rufino Barreiro y Jujuy.

Tallone contó que a eso de las 21 tomó los documentos que había estado revisando y los llevó a la oficina siguiente. Cuando llegó a esa otra habitación dos delincuentes se le aparecieron.

Querían plata y celulares. El policía no pudo ni reaccionar, y lo hicieron tirarse al suelo. Mientras uno de los ladrones, que después fue identificado como Gustavo Barros, lo mantenía inmovilizado, el otro, Navarro, fue a donde estaba el resto del personal.

Entró a esa otra oficina, apuntando a los que allí estaban con un arma de fuego y exigiéndoles dinero. Pizarro desenfundó su pistola y se identificó como policía. Así comenzó una balacera. Cuando los tiros pararon, Pizarro y Navarro estaban heridos.

El ladrón intentó huir y el alférez principal quiso detenerlo, pero no pudo. Eran las últimas fuerzas que le quedaban y se desplomó.

Detrás del delincuente salieron tres efectivos. Uno de ellos le gritó a Barros, que tenía a su camarada contra el piso, que parara. Pero no hizo caso. Se puso de pie y, de acuerdo a los relatos, con una mano en la cintura simuló sacar un arma.

Era de noche y estaba oscuro. Zapata no podía saber con seguridad si estaba armado o no y, ante la duda y a juzgar por lo que acababa de ver, disparó. Barros cayó muerto.

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Comienzan a juzgar a un acusado de asesinar a un policía

Julio Navarro está imputado por asaltar a tiros, junto a su cómplice, que murió, una dependencia policial.

Crimen. Los delincuentes, con intenciones de robo, entraron a la casa donde funcionaba la división Lucha contra el Narcotráfico. Allí fue el tiroteo.

Mañana, Julio "El Tiburón" Navarro tendrá frente a sí una de las últimas oportunidades de probar su inocencia. Será en la Cámara Penal 2, cuando empiece a ser juzgado por matar a un policía. El hombre está detenido desde diciembre de 2016, porque un par de semanas antes había asaltado, junto a otro delincuente, un domicilio en el barrio 500 Viviendas de Villa Mercedes. El lugar al que entraron a robar lucía desde afuera como cualquier otra casa de ese vecindario, pero no era lo que parecía: ahí funcionaba la sede que la división Lucha Contra el Narcotráfico tenía en ese momento. De inmediato, el intento de robo se convirtió en un feroz tiroteo, en el que murió el alférez principal Julio Alexis Pizarro. 

En la sala de la Cámara seguramente habrán más efectivos que de costumbre. Puesto que "El Tiburón" ya les ha demostrado a los policías que es un sospechoso al que hay que dedicarle una vigilancia extra. Y dio muestra de ello cuando permanecía internado por los balazos que recibió durante el tiroteo. Sabía que cuando los médicos le dieran el alta, lo detendrían y le imputarían el ataque a la dependencia de toxicomanía. Por eso una noche escapó del policlínico regional, pero la libertad le duró unos minutos, hasta que el personal lo capturó.

El hombre de 32 años llegará al debate oral acusado de "homicidio en ocasión de robo". Según adelantaron los voceros del Poder Judicial, para el juicio fueron citados 46 testigos.

Los que seguro encabezarán la lista de esos testigos son Amaya, Gómez, Soloa, Tallone y Zapata, los efectivos que sobrevivieron a la balacera. En su momento, sus testimonios fueron cruciales para que la jueza Mirta Ucelay procesara a Navarro.

Ellos, los seis, habían declarado que la noche del 29 de noviembre de 2016, incluido Pizarro, trabajaban en la sede que Lucha Contra el Narcotráfico tenía en Rufino Barreiro y Jujuy.

Tallone contó que a eso de las 21 tomó los documentos que había estado revisando y los llevó a la oficina siguiente. Cuando llegó a esa otra habitación dos delincuentes se le aparecieron.

Querían plata y celulares. El policía no pudo ni reaccionar, y lo hicieron tirarse al suelo. Mientras uno de los ladrones, que después fue identificado como Gustavo Barros, lo mantenía inmovilizado, el otro, Navarro, fue a donde estaba el resto del personal.

Entró a esa otra oficina, apuntando a los que allí estaban con un arma de fuego y exigiéndoles dinero. Pizarro desenfundó su pistola y se identificó como policía. Así comenzó una balacera. Cuando los tiros pararon, Pizarro y Navarro estaban heridos.

El ladrón intentó huir y el alférez principal quiso detenerlo, pero no pudo. Eran las últimas fuerzas que le quedaban y se desplomó.

Detrás del delincuente salieron tres efectivos. Uno de ellos le gritó a Barros, que tenía a su camarada contra el piso, que parara. Pero no hizo caso. Se puso de pie y, de acuerdo a los relatos, con una mano en la cintura simuló sacar un arma.

Era de noche y estaba oscuro. Zapata no podía saber con seguridad si estaba armado o no y, ante la duda y a juzgar por lo que acababa de ver, disparó. Barros cayó muerto.

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