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Valentina Suárez, la princesa del óvalo mercedino

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Valentina Suárez, la princesa del óvalo mercedino

Tiene 7 años y corre en la categoría Semillero A, donde marcha segunda en el campeonato local. Su próximo paso es el motocross.

Simpática, extrovertida y por demás valiente, Valentina Suárez, con 7 años, es una de las "joyitas" que tiene el campeonato de óvalo en Villa Mercedes. La piloto brilla dentro de la categoría Semillero A, en donde marcha en segundo lugar -resta una fecha- y compite junto a los varones. Respira y vive motociclismo, y tiene varios proyectos en pie para la segunda parte del año.

"No tengo miedo. Me gusta correr en el óvalo, más de noche que de día porque el sol molesta un poco", le cuenta a El Diario de la República Valentina, que en la pasada presentación en la pista del Club Aviador Origone finalizó segunda, manteniendo las chances intactas de alcanzar el título.

A diferencia de su hermana Cindy (9), que hace gimnasia en tela, ella dice seguir una vieja herencia familiar. "Mi papá (Alejandro) y mi abuelo (Carlos) corrían en moto, empecé por ellos. A mi mamá (Nair) no le gusta mucho, no quiere que corra pero después se emociona y me grita ‘vamos hija’", comenta con una sonrisa cómplice.

Como no podía ser de otra manera, la mecánica y puesta a punto de su fiel compañera de 50cc está a cargo de Alejandro y Carlos, quienes velan por dejarla en condiciones, lista para que Valentina siga disfrutando su pasión a lo grande.

"Tenía 2 años cuando le armamos una moto con rueditas. A ella siempre le gustó, y hace un tiempo atrás participó en un campeonato local que no se terminó, faltaron unas fechas. A principio de año surgió lo de volver a correr. En la primera fecha no teníamos muchas expectativas, porque en la semana previa al arranque rompió dos motores y no quería saber nada. Pero la verdad que nos sorprendió en la pista. Anduvo muy bien, y de noche que es más complicado", recuerda Alejandro.

Más allá de cómo resulte la quinta y última fecha en el óvalo, Valentina ya tiene un cronograma armado para seguir en actividad.  La idea es animar en La Palestina y Laboulaye, ambos campeonatos zonales en Córdoba, y que empiece hacer sus primeros pasos en la categoría escuela del cross, en donde adquirió una moto gracias al regalo de los Reyes Magos.

"En la moto de cross llego al piso en ‘puntita’ de pies. Quiero llegar hasta las categorías más grandes en el óvalo, y dar saltos con la de motocross", señala sin miedo la villamercedina, que cursa el segundo grado en la escuela Justo Daract y es fanática en el Moto GP del español Marc Márquez, razón por la cual porta orgullosa el número 93 en sus motos.

Valentina, a pesar de su corta edad, está siempre dispuesta a acelerar, romper barreras y a demostrar todo su talento.

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Valentina Suárez, la princesa del óvalo mercedino

Tiene 7 años y corre en la categoría Semillero A, donde marcha segunda en el campeonato local. Su próximo paso es el motocross.

Con la nueva adquisición. En el segundo semestre del año se sumará al cross. Fotos: Juan Galli/Tuqui Panza.

Simpática, extrovertida y por demás valiente, Valentina Suárez, con 7 años, es una de las "joyitas" que tiene el campeonato de óvalo en Villa Mercedes. La piloto brilla dentro de la categoría Semillero A, en donde marcha en segundo lugar -resta una fecha- y compite junto a los varones. Respira y vive motociclismo, y tiene varios proyectos en pie para la segunda parte del año.

"No tengo miedo. Me gusta correr en el óvalo, más de noche que de día porque el sol molesta un poco", le cuenta a El Diario de la República Valentina, que en la pasada presentación en la pista del Club Aviador Origone finalizó segunda, manteniendo las chances intactas de alcanzar el título.

A diferencia de su hermana Cindy (9), que hace gimnasia en tela, ella dice seguir una vieja herencia familiar. "Mi papá (Alejandro) y mi abuelo (Carlos) corrían en moto, empecé por ellos. A mi mamá (Nair) no le gusta mucho, no quiere que corra pero después se emociona y me grita ‘vamos hija’", comenta con una sonrisa cómplice.

Como no podía ser de otra manera, la mecánica y puesta a punto de su fiel compañera de 50cc está a cargo de Alejandro y Carlos, quienes velan por dejarla en condiciones, lista para que Valentina siga disfrutando su pasión a lo grande.

"Tenía 2 años cuando le armamos una moto con rueditas. A ella siempre le gustó, y hace un tiempo atrás participó en un campeonato local que no se terminó, faltaron unas fechas. A principio de año surgió lo de volver a correr. En la primera fecha no teníamos muchas expectativas, porque en la semana previa al arranque rompió dos motores y no quería saber nada. Pero la verdad que nos sorprendió en la pista. Anduvo muy bien, y de noche que es más complicado", recuerda Alejandro.

Más allá de cómo resulte la quinta y última fecha en el óvalo, Valentina ya tiene un cronograma armado para seguir en actividad.  La idea es animar en La Palestina y Laboulaye, ambos campeonatos zonales en Córdoba, y que empiece hacer sus primeros pasos en la categoría escuela del cross, en donde adquirió una moto gracias al regalo de los Reyes Magos.

"En la moto de cross llego al piso en ‘puntita’ de pies. Quiero llegar hasta las categorías más grandes en el óvalo, y dar saltos con la de motocross", señala sin miedo la villamercedina, que cursa el segundo grado en la escuela Justo Daract y es fanática en el Moto GP del español Marc Márquez, razón por la cual porta orgullosa el número 93 en sus motos.

Valentina, a pesar de su corta edad, está siempre dispuesta a acelerar, romper barreras y a demostrar todo su talento.

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