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La crisis del Conicet afecta a la investigación en San Luis

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La crisis del Conicet afecta a la investigación en San Luis

Los centros puntanos sufren una entrega de fondos parcial y que no se actualizan desde 2017.  Algunos investigadores deben pedir préstamos personales para financiar sus proyectos.

Las grandes conquistas educativas y científicas del país, como la Reforma de 1918 o la distinción en 1947 de Bernardo Houssay como Nobel de Medicina, quedaron reducidas a leyendas más que acontecimientos de la realidad, si se las compara con la actual crisis por desfinanciamiento que atraviesa el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), una situación que también afecta la actividad de los investigadores puntanos que trabajan en los cinco Centros Científicos Tecnológicos (CCT), que funcionan en San Luis.

Consultada por El Diario de la República, la directora del Instituto de Investigaciones en Tecnología Química (Inquisal), Soledad Cerutti, dijo que la situación es de incertidumbre, debido a que Nación emitió solo una porción de las partidas presupuestadas para este año, que son las mismas desde hace dos años, sin que hayan actualizadas por los índices de inflación.

"Es un momento desconcertante porque estamos a la espera de lo que va a suceder en los próximos meses, no es una situación demasiado clara y se vuelve más complicado cuando hay gente que está a cargo de una esperando una respuesta", explicó Cerutti, quien indicó que los más comprometidos son los institutos de investigación que cuentan con instalaciones propias, en las que deben solventar los gastos de funcionamiento, mientras que los que funcionan en las dependencias de la UNSL, están desligados de los pagos, ya que esos costos los asume la Universidad.

Si bien los servicios demandan un dinero importante, lo que más preocupa a los científicos es cómo costear los insumos de trabajo, muchos de los cuales son importados y están cotizados a un dólar actual que supera los 43 pesos, mientras el Conicet se maneja con un tipo de cambio acorde a 2017, año en que cotizaba a poco más de 15 pesos.

"No podemos hacer nada, estamos paralizados. En el caso de los becarios destinamos el dinero de la beca para comprar reactivos por unidad, cuando logramos reunir el dinero. Todo es para poder avanzar y recibirnos a término", dijo Ivana Castro, quien cursa la carrera en Neurociencias en el Instituto Multidisciplinario de Investigaciones Biológicas (Imbio).

Como reflejo de la crisis que atraviesa el sistema científico argentino centralizado en el Conicet, que goza de una excelente reputación y reconocimiento de la comunidad internacional, Castro también dijo que hay investigadores que para no perder la categoría A -la de máximo desempeño- tuvieron que recurrir a entidades privadas para continuar financiando los proyectos y, en casos extremos, hasta solicitaron préstamos personales para ese fin, sometiéndose al endeudamiento bancario.

"Esta situación va a producir una fuga masiva de cerebros, muchos de los doscientos becarios que hay en San Luis tienen incertidumbre sobre hacer el posdoctorado en el Conicet o irse al exterior. Aunque haya un recambio de gobierno con otras políticas científicas, no creo que alcance para subsanar el desastre que hicieron en estos casi cuatro años", agregó la integrante del Imbio.

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La crisis del Conicet afecta a la investigación en San Luis

Los centros puntanos sufren una entrega de fondos parcial y que no se actualizan desde 2017.  Algunos investigadores deben pedir préstamos personales para financiar sus proyectos.

Repetición. Como en 2018, este año los integrantes del Conicet San Luis vuelven a sentir la crisis por los recortes. Foto: Archivo.

Las grandes conquistas educativas y científicas del país, como la Reforma de 1918 o la distinción en 1947 de Bernardo Houssay como Nobel de Medicina, quedaron reducidas a leyendas más que acontecimientos de la realidad, si se las compara con la actual crisis por desfinanciamiento que atraviesa el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), una situación que también afecta la actividad de los investigadores puntanos que trabajan en los cinco Centros Científicos Tecnológicos (CCT), que funcionan en San Luis.

Consultada por El Diario de la República, la directora del Instituto de Investigaciones en Tecnología Química (Inquisal), Soledad Cerutti, dijo que la situación es de incertidumbre, debido a que Nación emitió solo una porción de las partidas presupuestadas para este año, que son las mismas desde hace dos años, sin que hayan actualizadas por los índices de inflación.

"Es un momento desconcertante porque estamos a la espera de lo que va a suceder en los próximos meses, no es una situación demasiado clara y se vuelve más complicado cuando hay gente que está a cargo de una esperando una respuesta", explicó Cerutti, quien indicó que los más comprometidos son los institutos de investigación que cuentan con instalaciones propias, en las que deben solventar los gastos de funcionamiento, mientras que los que funcionan en las dependencias de la UNSL, están desligados de los pagos, ya que esos costos los asume la Universidad.

Si bien los servicios demandan un dinero importante, lo que más preocupa a los científicos es cómo costear los insumos de trabajo, muchos de los cuales son importados y están cotizados a un dólar actual que supera los 43 pesos, mientras el Conicet se maneja con un tipo de cambio acorde a 2017, año en que cotizaba a poco más de 15 pesos.

"No podemos hacer nada, estamos paralizados. En el caso de los becarios destinamos el dinero de la beca para comprar reactivos por unidad, cuando logramos reunir el dinero. Todo es para poder avanzar y recibirnos a término", dijo Ivana Castro, quien cursa la carrera en Neurociencias en el Instituto Multidisciplinario de Investigaciones Biológicas (Imbio).

Como reflejo de la crisis que atraviesa el sistema científico argentino centralizado en el Conicet, que goza de una excelente reputación y reconocimiento de la comunidad internacional, Castro también dijo que hay investigadores que para no perder la categoría A -la de máximo desempeño- tuvieron que recurrir a entidades privadas para continuar financiando los proyectos y, en casos extremos, hasta solicitaron préstamos personales para ese fin, sometiéndose al endeudamiento bancario.

"Esta situación va a producir una fuga masiva de cerebros, muchos de los doscientos becarios que hay en San Luis tienen incertidumbre sobre hacer el posdoctorado en el Conicet o irse al exterior. Aunque haya un recambio de gobierno con otras políticas científicas, no creo que alcance para subsanar el desastre que hicieron en estos casi cuatro años", agregó la integrante del Imbio.

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