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China se lleva el 20% de la importación mundial

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China se lleva el 20% de la importación mundial

Nicolás Razzetti

Los datos difundidos por el reciente informe del USDA indican una creciente participación del gigante asiático en el comercio mundial de carne vacuna. Pero también se destaca Brasil como gran productor y vendedor. Para la Argentina, los chinos son sus principales compradores.

La demanda de carne vacuna de China sigue creciendo. Aún ocupa un lugar marginal en la dieta de los ciudadanos de ese país, pero para el mercado mundial el incremento de sus compras genera fuertes impactos.

Según el informe semestral del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) habría este año un nuevo crecimiento de la producción, que sería del 2,5% interanual. Los tiempos de la ganadería son lentos y las inversiones, de largo plazo; por eso la demanda, debido a las mejoras económicas y al crecimiento demográfico de China, puede subir a un ritmo mucho mayor que la oferta. Gran parte de los grandes productores de carne vacuna tendrían este año mejoras leves, lo que compensaría bajas en la Unión Europea y Australia. 

El dato significativo viene por el lado de la demanda, y en especial de parte de los países asiáticos, cuyas compras están creciendo a un ritmo acelerado.

Las de China este año llegarían a 1,7 millones de toneladas, lo que significa un crecimiento del 15% respecto del total importado en 2018. Pero si a ese total se agrega lo que compra Hong Kong, que suma 550 mil toneladas, y lo que se destina a Vietnam, que este año se quedaría con 75 mil toneladas, el total ascendería a 2,3 millones de toneladas, quedándose así con poco más del 20% del comercio internacional, que se acerca a los 11 millones de toneladas. 

El crecimiento del gigante asiático en el mercado cárnico fue meteórico. En 2015, sumando las compras de China y Hong Kong las importaciones eran de un millón de toneladas. Cuatro años se incrementaron un 120%.

Pese a ser el gran traccionador del mercado mundial, el consumo interno de carne vacuna en China sigue siendo bajo. Según el USDA, suma 8,3 millones de toneladas, que en función de una población de 1.400 millones de habitantes implica un promedio por persona y por año de menos de 6 kilos. La comparación con la Argentina es elocuente: aquí nos alarmamos porque bajó a poco menos de 50 kilos por habitante y por año.

Según el informe del USDA, Brasil, Argentina y Uruguay aportaron en 2018 el 70% de lo que ingresa a China y la perspectiva es que sigan siendo los líderes en ese mercado este año. La mayor parte del volumen vendido procede de la faena de vacas, y a eso se deben lo bajos precios que se pagan por tonelada, que en los primeros dos meses del año promediaron los U$S 4.100 dólares.

Pero países como Australia o Estados Unidos acceden a nichos de mercado que pagan valores en torno a los U$S 10.000 por cortes de mayor calidad y a los que los países sudamericanos todavía no pueden acceder. Aunque según algunos analistas, teniendo en cuenta la mejor situación económica de esa sociedad que experimenta una fuerte urbanización y cambios culturales de envergadura, se podrán aprovechar en no mucho tiempo más.

Para la Argentina, “La República Popular China resultó el principal destino, en volumen, para la carne vacuna durante los primeros dos meses del año 2019, con aproximadamente 44 mil toneladas peso producto, seguido por Chile con 4,8 mil toneladas y luego por Israel, que se llevó 4,4 mil toneladas. En cuanto al valor de las divisas ingresadas, el principal mercado durante el periodo ha sido China, que representa un 56,7% del valor total exportado de carne vacuna enfriada, congelada y procesada en el periodo, seguido por Alemania (10%), e Israel (9,3%)”, indica el último informe sobre exportaciones del IPCVA.

En ese documento se destaca que las compras de China en los primeros dos meses del año crecieron 93% con respecto a los primeros dos meses del año pasado. Las preguntas que muchos se hacen es si están dadas las condiciones para que la producción al menos acompañe parcialmente el crecimiento de la demanda de China, cuál es el tope de aumento del consumo, y si pedirán, como se espera, carne de más calidad. Todos interrogantes difíciles de responder por ahora. 

Para entender más que implica China para las ventas de Argentina hay que tener en cuenta que en el arranque del año las ventas al extranjero del país crecieron en 19.700 toneladas peso producto, pero las de China en 21.300, lo que indica que los embarques a ese destino compensan la caída en los despachos a otros. En todo 2018 la Argentina exportó 369.012 toneladas y el 58% de ese total (206.607 toneladas peso producto) las envió a China.

En el caso de Uruguay la situación es similar. Hasta inicios de abril había exportado 116.400 toneladas, de las cuales el 58% fueron enviadas a China.

 

Brasil en el mercado mundial de carne vacuna

Muchos argentinos siguen creyendo que vivimos en el país de las vacas y que la de Brasil es dura y poco aceptada en el mundo. Algo de eso hay, la carne argentina tiene calidad y fama, pero la de Brasil es la más vendida. Eso mismo se repite en los mercados de carne aviar y porcina. 

El rodeo brasileño de bovinos suma 240 millones de cabezas, es el segundo más grande del mundo, muy por debajo del stock de India y 4 veces superior al de Argentina. 

Es el segundo productor global detrás de Estados Unidos, con 10,2 millones de toneladas peso carcasa y exporta 2,2 millones de toneladas, el resto termina en el mercado interno que promedia los 38 kilos por habitante/año.


El remito electrónico

En el arranque de la semana, diferentes funcionarios comunicaron que AFIP comenzaría a reclamar la utilización del remito electrónico en el comercio minorista de carne vacuna. La intención oficial es “blanquear” a los verdaderos comercializadores del producto. En muchos casos la carne que se ofrece al público es facturada con un número de CUIT que no tiene nada que ver con el verdadero vendedor. En principio se trataría de una medida noble, apoyada por todos, pero en lo concreto es de muy difícil aplicación ya que no se tiene un registro de las carnicerías que hay en el país.

Según fuentes de Agroindustria, hubo un intento de generar ese registro al que adhirieron 7 mil comercios minoristas, que representan un porcentaje menor respecto de lo que se vende a lo largo y a lo ancho de un país tan grande y con realidades tan diversas como la Argentina.

Por lo bajo, más de un funcionario confiesa que la medida es imposible de aplicar, pero cuando se enciende el micrófono apelan a declaraciones más amigables como “es una gran anhelo de todos”, al referirse al avance en la transparencia del sector, para finalizar confesando que se trata de “una tarea titánica”.

La medida levantó cuestionamientos desde el vamos y los matarifes y frigoríficos del consumo son los mayores perjudicados y los que levantaron la voz de alerta. Ellos consideran, con cierta razón, que en el fondo son víctimas del sistema en tanto se los quiere obligar a denunciar a sus clientes cuando debería ser el Estado el que controle quién vende y en qué condiciones. ¿Quien quisiera denunciar al que le compra la carne a riesgo de perder a ese cliente? ¿Por qué el Estado no puede controlar al comercio de carne vacuna? ¿Faltan recursos? Si es así, ¿por qué se encaró esa tarea?, ¿hay intereses de privados en el medio?

Con respecto a este punto, diferentes operadores del sector dijeron en reiteradas oportunidades que frigoríficos vinculados a la exportación y los supermercados apuraban la medida porque al tener la cuestión fiscal ordenada con la puesta en marcha del remito electrónico, pueden mejorar su inserción en el consumo local, que tiene menos exigencias sanitarias y el pago es de corto plazo.

Los mayores damnificados sin dudas son los matarifes, que esta semana la arrancaron diciendo que pedirían un amparo legal para quedar exceptuados de la obligación de hacer de fiscales de los carniceros. 

El rechazo a la medida también fue expresado, entre otros, por Daniel Urcía, el vicepresidente de Fifra, la federación que nuclea a buena parte de los frigoríficos. El directivo sostuvo: “En este contexto económico, social y electoral creemos que no debería ser puesto en vigencia. Primero, la realidad obliga a AFIP a emitir una nueva norma cambiando la fecha de vigencia, acorde con la posibilidad de uso, y en segundo lugar, consideramos que debería postergarse la punibilidad de la norma hasta el 1º de enero de 2020 y trabajar en la identificación de los comercios que lo hacen de manera irregular. El organismo hizo notificaciones a operadores registrados y los que no están registrados, no están enterados”.

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China se lleva el 20% de la importación mundial

Los datos difundidos por el reciente informe del USDA indican una creciente participación del gigante asiático en el comercio mundial de carne vacuna. Pero también se destaca Brasil como gran productor y vendedor. Para la Argentina, los chinos son sus principales compradores.

La demanda de carne vacuna de China sigue creciendo. Aún ocupa un lugar marginal en la dieta de los ciudadanos de ese país, pero para el mercado mundial el incremento de sus compras genera fuertes impactos.

Según el informe semestral del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) habría este año un nuevo crecimiento de la producción, que sería del 2,5% interanual. Los tiempos de la ganadería son lentos y las inversiones, de largo plazo; por eso la demanda, debido a las mejoras económicas y al crecimiento demográfico de China, puede subir a un ritmo mucho mayor que la oferta. Gran parte de los grandes productores de carne vacuna tendrían este año mejoras leves, lo que compensaría bajas en la Unión Europea y Australia. 

El dato significativo viene por el lado de la demanda, y en especial de parte de los países asiáticos, cuyas compras están creciendo a un ritmo acelerado.

Las de China este año llegarían a 1,7 millones de toneladas, lo que significa un crecimiento del 15% respecto del total importado en 2018. Pero si a ese total se agrega lo que compra Hong Kong, que suma 550 mil toneladas, y lo que se destina a Vietnam, que este año se quedaría con 75 mil toneladas, el total ascendería a 2,3 millones de toneladas, quedándose así con poco más del 20% del comercio internacional, que se acerca a los 11 millones de toneladas. 

El crecimiento del gigante asiático en el mercado cárnico fue meteórico. En 2015, sumando las compras de China y Hong Kong las importaciones eran de un millón de toneladas. Cuatro años se incrementaron un 120%.

Pese a ser el gran traccionador del mercado mundial, el consumo interno de carne vacuna en China sigue siendo bajo. Según el USDA, suma 8,3 millones de toneladas, que en función de una población de 1.400 millones de habitantes implica un promedio por persona y por año de menos de 6 kilos. La comparación con la Argentina es elocuente: aquí nos alarmamos porque bajó a poco menos de 50 kilos por habitante y por año.

Según el informe del USDA, Brasil, Argentina y Uruguay aportaron en 2018 el 70% de lo que ingresa a China y la perspectiva es que sigan siendo los líderes en ese mercado este año. La mayor parte del volumen vendido procede de la faena de vacas, y a eso se deben lo bajos precios que se pagan por tonelada, que en los primeros dos meses del año promediaron los U$S 4.100 dólares.

Pero países como Australia o Estados Unidos acceden a nichos de mercado que pagan valores en torno a los U$S 10.000 por cortes de mayor calidad y a los que los países sudamericanos todavía no pueden acceder. Aunque según algunos analistas, teniendo en cuenta la mejor situación económica de esa sociedad que experimenta una fuerte urbanización y cambios culturales de envergadura, se podrán aprovechar en no mucho tiempo más.

Para la Argentina, “La República Popular China resultó el principal destino, en volumen, para la carne vacuna durante los primeros dos meses del año 2019, con aproximadamente 44 mil toneladas peso producto, seguido por Chile con 4,8 mil toneladas y luego por Israel, que se llevó 4,4 mil toneladas. En cuanto al valor de las divisas ingresadas, el principal mercado durante el periodo ha sido China, que representa un 56,7% del valor total exportado de carne vacuna enfriada, congelada y procesada en el periodo, seguido por Alemania (10%), e Israel (9,3%)”, indica el último informe sobre exportaciones del IPCVA.

En ese documento se destaca que las compras de China en los primeros dos meses del año crecieron 93% con respecto a los primeros dos meses del año pasado. Las preguntas que muchos se hacen es si están dadas las condiciones para que la producción al menos acompañe parcialmente el crecimiento de la demanda de China, cuál es el tope de aumento del consumo, y si pedirán, como se espera, carne de más calidad. Todos interrogantes difíciles de responder por ahora. 

Para entender más que implica China para las ventas de Argentina hay que tener en cuenta que en el arranque del año las ventas al extranjero del país crecieron en 19.700 toneladas peso producto, pero las de China en 21.300, lo que indica que los embarques a ese destino compensan la caída en los despachos a otros. En todo 2018 la Argentina exportó 369.012 toneladas y el 58% de ese total (206.607 toneladas peso producto) las envió a China.

En el caso de Uruguay la situación es similar. Hasta inicios de abril había exportado 116.400 toneladas, de las cuales el 58% fueron enviadas a China.

 

Brasil en el mercado mundial de carne vacuna

Muchos argentinos siguen creyendo que vivimos en el país de las vacas y que la de Brasil es dura y poco aceptada en el mundo. Algo de eso hay, la carne argentina tiene calidad y fama, pero la de Brasil es la más vendida. Eso mismo se repite en los mercados de carne aviar y porcina. 

El rodeo brasileño de bovinos suma 240 millones de cabezas, es el segundo más grande del mundo, muy por debajo del stock de India y 4 veces superior al de Argentina. 

Es el segundo productor global detrás de Estados Unidos, con 10,2 millones de toneladas peso carcasa y exporta 2,2 millones de toneladas, el resto termina en el mercado interno que promedia los 38 kilos por habitante/año.


El remito electrónico

En el arranque de la semana, diferentes funcionarios comunicaron que AFIP comenzaría a reclamar la utilización del remito electrónico en el comercio minorista de carne vacuna. La intención oficial es “blanquear” a los verdaderos comercializadores del producto. En muchos casos la carne que se ofrece al público es facturada con un número de CUIT que no tiene nada que ver con el verdadero vendedor. En principio se trataría de una medida noble, apoyada por todos, pero en lo concreto es de muy difícil aplicación ya que no se tiene un registro de las carnicerías que hay en el país.

Según fuentes de Agroindustria, hubo un intento de generar ese registro al que adhirieron 7 mil comercios minoristas, que representan un porcentaje menor respecto de lo que se vende a lo largo y a lo ancho de un país tan grande y con realidades tan diversas como la Argentina.

Por lo bajo, más de un funcionario confiesa que la medida es imposible de aplicar, pero cuando se enciende el micrófono apelan a declaraciones más amigables como “es una gran anhelo de todos”, al referirse al avance en la transparencia del sector, para finalizar confesando que se trata de “una tarea titánica”.

La medida levantó cuestionamientos desde el vamos y los matarifes y frigoríficos del consumo son los mayores perjudicados y los que levantaron la voz de alerta. Ellos consideran, con cierta razón, que en el fondo son víctimas del sistema en tanto se los quiere obligar a denunciar a sus clientes cuando debería ser el Estado el que controle quién vende y en qué condiciones. ¿Quien quisiera denunciar al que le compra la carne a riesgo de perder a ese cliente? ¿Por qué el Estado no puede controlar al comercio de carne vacuna? ¿Faltan recursos? Si es así, ¿por qué se encaró esa tarea?, ¿hay intereses de privados en el medio?

Con respecto a este punto, diferentes operadores del sector dijeron en reiteradas oportunidades que frigoríficos vinculados a la exportación y los supermercados apuraban la medida porque al tener la cuestión fiscal ordenada con la puesta en marcha del remito electrónico, pueden mejorar su inserción en el consumo local, que tiene menos exigencias sanitarias y el pago es de corto plazo.

Los mayores damnificados sin dudas son los matarifes, que esta semana la arrancaron diciendo que pedirían un amparo legal para quedar exceptuados de la obligación de hacer de fiscales de los carniceros. 

El rechazo a la medida también fue expresado, entre otros, por Daniel Urcía, el vicepresidente de Fifra, la federación que nuclea a buena parte de los frigoríficos. El directivo sostuvo: “En este contexto económico, social y electoral creemos que no debería ser puesto en vigencia. Primero, la realidad obliga a AFIP a emitir una nueva norma cambiando la fecha de vigencia, acorde con la posibilidad de uso, y en segundo lugar, consideramos que debería postergarse la punibilidad de la norma hasta el 1º de enero de 2020 y trabajar en la identificación de los comercios que lo hacen de manera irregular. El organismo hizo notificaciones a operadores registrados y los que no están registrados, no están enterados”.

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