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Patricia tiene Síndrome de Down, trabajó más de 20 años en un súper y logró jubilarse

Carla Morales

Es de Villa Mercedes y asegura que ahora se dedicará de lleno al arte y el ejercicio.

"Voy a extrañar al súper, pero qué le vamos a hacer...”. Así, con una sonrisa grande y contagiosa, Patricia Almeida se prepara para vivir una nueva etapa en su vida. Después de más dos décadas como empleada de una cadena de supermercados, la mujer de 54 años con Síndrome de Down se jubiló y ahora planea dedicarse plenamente a sus hobbies preferidos: el arte y el ejercicio físico.
 
Patricia podría ser la primera mujer argentina con Síndrome de Down en alcanzar su jubilación. Un logro que obtuvo tras muchos años de esfuerzo y compromiso, y especialmente gracias al apoyo de su familia. 

La vecina del barrio Centro comenzó a trabajar hace dos décadas en Carrefour, que en aquel entonces se llamaba Norte. Fiel a la independencia que la caracteriza, fue sola a buscar trabajo. Después de varios intentos de dar con la oficina de la empresa para llevar su currículum, obtuvo una entrevista y a los pocos días quedó contratada. “Yo quería trabajar, quería tener mi plata para irme de vacaciones”, asegura. 

Su hermana mayor, Susana, recordó que cuando Patricia comenzó a trabajar, fue muy bien recibida por todo el equipo de la compañía. “En ese momento yo no estaba, pero el primer día la acompañó Norma, otra de mis hermanas. Le dieron la bienvenida con muchísima alegría. Y siempre fue así, la trataron más que bien. Realmente la integraron”, sostuvo. 

 


"Yo quería trabajar, quería tener mi plata para poder irme de vacaciones", contó Patricia.

 



En su paso por el supermercado, Patricia realizó diversas actividades. Comenzó en las oficinas donde hacía fotocopias o servía el café. Luego estuvo en la entrada, donde se encargaba de recibir a los clientes, armar moños para los regalos y acomodar papeles. Otra de sus funciones fue reponer los productos que quedaban fuera de las góndolas. Durante el período en actividad fue muy querida por los vecinos que pasaban por el supermercado. Siempre la visitaban y le llevaban caramelos o regalos. 

También recibió reconocimientos institucionales por su esfuerzo y su compromiso. En 2014, la Municipalidad la homenajeó por el Día de la Mujer. 

Aunque Patricia fue muy feliz mientras trabajó, la familia consideró que era momento de que descansara de tanto trajín diario. Hace casi tres años Susana comenzó a indagar sobre la posibilidad de que su "gordita" (como la llaman) accediera a la jubilación. Fue un proceso largo, reconoció, pero al final tuvo su recompensa. “Primero me asesoré en Anses, pero me cerraban las puertas de todos lados. Un día me comuniqué con la Asociación Síndrome de Down de Argentina y me mandaron a hablar con Adajus (el Programa Nacional de Asistencia  para las Personas con Discapacidad en sus Relaciones con la Administración de Justicia). Lo hice, no pensé que me iban a responder, pero lo hicieron de inmediato. Una abogada me asesoró y comenzamos a hacer los trámites. Cuando se lo comunicamos a la empresa, no tuvo ningún problema en acceder. Es una jubilación mínima, pero es suya”, expresó con orgullo. 

Almeida resaltó que a partir de que su hermana pudo contar su historia, familiares o amigos de personas con discapacidad se acercaron para asesorarse. "Es importante que la gente se entere porque hay muchos como Patri que trabajan y pueden jubilarse también", dijo Susana. 

Ahora que la mujer tiene más tiempo para disfrutar, está en pleno proceso de armar sus planes para el futuro, que aún es incierto, pero pinta bien. "No sé que voy a hacer, pero quiero viajar y tocar el órgano o cantar", confiesa.  
 

 


Compañeras: junto a Susana, quien la ayudó con su jubilación. 

 


Independencia e inclusión 

Desde muy pequeña, Patricia disfruta de tener una agenda completa. A la música y la pintura se suman otras pasiones como cocinar, hacer gimnasia o cantar, un hobbie que heredó de sus padres, Aleja y Héctor, ya fallecidos. Con su papá también compartió el amor por los colores de River Plate.  

Ella es la menor de cuatro hermanos: Norma, Susana y "Cacho". "Nuestros padres siempre nos trataron a todos por igual, nunca hubo diferencias por ningún motivo. Y siempre apoyamos a Patricia en cada cosa que quiso hacer. Siempre anduvo con mucha libertad", contó Susana. 

En su infancia pasó por varias escuelas: el jardín "Remedios de Escalada", "Bichito de Luz", la Especial Nº 6 "María Montessori", una escuela rural y finalmente asistió a Amuyen, un taller protegido donde aprendió a coser y bordar, entre otras actividades. 

Patricia siempre se mantiene en movimiento y para ello no encuentra limitación alguna. Hizo natación, le gusta andar en bicicleta y asiste al gimnasio. 

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Patricia tiene Síndrome de Down, trabajó más de 20 años en un súper y logró jubilarse

Es de Villa Mercedes y asegura que ahora se dedicará de lleno al arte y el ejercicio.

Patricia ama tocar el órgano y mantenerse en movimiento, ahora disfrutará de su merecido descanso. Foto: Juan Andrés Galli

"Voy a extrañar al súper, pero qué le vamos a hacer...”. Así, con una sonrisa grande y contagiosa, Patricia Almeida se prepara para vivir una nueva etapa en su vida. Después de más dos décadas como empleada de una cadena de supermercados, la mujer de 54 años con Síndrome de Down se jubiló y ahora planea dedicarse plenamente a sus hobbies preferidos: el arte y el ejercicio físico.
 
Patricia podría ser la primera mujer argentina con Síndrome de Down en alcanzar su jubilación. Un logro que obtuvo tras muchos años de esfuerzo y compromiso, y especialmente gracias al apoyo de su familia. 

La vecina del barrio Centro comenzó a trabajar hace dos décadas en Carrefour, que en aquel entonces se llamaba Norte. Fiel a la independencia que la caracteriza, fue sola a buscar trabajo. Después de varios intentos de dar con la oficina de la empresa para llevar su currículum, obtuvo una entrevista y a los pocos días quedó contratada. “Yo quería trabajar, quería tener mi plata para irme de vacaciones”, asegura. 

Su hermana mayor, Susana, recordó que cuando Patricia comenzó a trabajar, fue muy bien recibida por todo el equipo de la compañía. “En ese momento yo no estaba, pero el primer día la acompañó Norma, otra de mis hermanas. Le dieron la bienvenida con muchísima alegría. Y siempre fue así, la trataron más que bien. Realmente la integraron”, sostuvo. 

 


"Yo quería trabajar, quería tener mi plata para poder irme de vacaciones", contó Patricia.

 



En su paso por el supermercado, Patricia realizó diversas actividades. Comenzó en las oficinas donde hacía fotocopias o servía el café. Luego estuvo en la entrada, donde se encargaba de recibir a los clientes, armar moños para los regalos y acomodar papeles. Otra de sus funciones fue reponer los productos que quedaban fuera de las góndolas. Durante el período en actividad fue muy querida por los vecinos que pasaban por el supermercado. Siempre la visitaban y le llevaban caramelos o regalos. 

También recibió reconocimientos institucionales por su esfuerzo y su compromiso. En 2014, la Municipalidad la homenajeó por el Día de la Mujer. 

Aunque Patricia fue muy feliz mientras trabajó, la familia consideró que era momento de que descansara de tanto trajín diario. Hace casi tres años Susana comenzó a indagar sobre la posibilidad de que su "gordita" (como la llaman) accediera a la jubilación. Fue un proceso largo, reconoció, pero al final tuvo su recompensa. “Primero me asesoré en Anses, pero me cerraban las puertas de todos lados. Un día me comuniqué con la Asociación Síndrome de Down de Argentina y me mandaron a hablar con Adajus (el Programa Nacional de Asistencia  para las Personas con Discapacidad en sus Relaciones con la Administración de Justicia). Lo hice, no pensé que me iban a responder, pero lo hicieron de inmediato. Una abogada me asesoró y comenzamos a hacer los trámites. Cuando se lo comunicamos a la empresa, no tuvo ningún problema en acceder. Es una jubilación mínima, pero es suya”, expresó con orgullo. 

Almeida resaltó que a partir de que su hermana pudo contar su historia, familiares o amigos de personas con discapacidad se acercaron para asesorarse. "Es importante que la gente se entere porque hay muchos como Patri que trabajan y pueden jubilarse también", dijo Susana. 

Ahora que la mujer tiene más tiempo para disfrutar, está en pleno proceso de armar sus planes para el futuro, que aún es incierto, pero pinta bien. "No sé que voy a hacer, pero quiero viajar y tocar el órgano o cantar", confiesa.  
 

 


Compañeras: junto a Susana, quien la ayudó con su jubilación. 

 


Independencia e inclusión 

Desde muy pequeña, Patricia disfruta de tener una agenda completa. A la música y la pintura se suman otras pasiones como cocinar, hacer gimnasia o cantar, un hobbie que heredó de sus padres, Aleja y Héctor, ya fallecidos. Con su papá también compartió el amor por los colores de River Plate.  

Ella es la menor de cuatro hermanos: Norma, Susana y "Cacho". "Nuestros padres siempre nos trataron a todos por igual, nunca hubo diferencias por ningún motivo. Y siempre apoyamos a Patricia en cada cosa que quiso hacer. Siempre anduvo con mucha libertad", contó Susana. 

En su infancia pasó por varias escuelas: el jardín "Remedios de Escalada", "Bichito de Luz", la Especial Nº 6 "María Montessori", una escuela rural y finalmente asistió a Amuyen, un taller protegido donde aprendió a coser y bordar, entre otras actividades. 

Patricia siempre se mantiene en movimiento y para ello no encuentra limitación alguna. Hizo natación, le gusta andar en bicicleta y asiste al gimnasio. 

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