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Se frenó el stock, pero sin liquidación de vientres

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Se frenó el stock, pero sin liquidación de vientres

Nicolás Razzetti

El país tiene casi 54 millones de vacunos, apenas un 0,03% más que en marzo de 2018. Son 4 millones más que en 2010, pero ese incremento se explica por la mayor presencia de vacas y vaquillonas, aunque falta todavía recuperar la reserva de novillos y la productividad de la cría.

La Secretaría de Agroindustria difundió días atrás el informe anual sobre los cambios en el stock vacuno, lo que permitió reforzar algunas convicciones que se evidenciaron en los últimos años y descartar algunos temores, especialmente los vinculados a la liquidación de vientres.

Por un lado, el documento indica que en la Argentina, a marzo de este año, se contaron casi 54 millones de animales (53.945.808 cabezas) “manteniéndose prácticamente igual al registrado en el mismo mes de 2018”. Es cierto, la variación fue positiva en solo 0,03%.

Eso significa que se frenó el crecimiento que se venía dando en los últimos 8/9 años y que se acentuó especialmente con el recambio de gobierno, lo que en su momento dio impulso al sector gracias a la ayuda financiera de esos años para la cría especialmente.

En 2005 Argentina tenía, según los datos de la vacunación de Senasa, 58,5 millones de animales. Esas existencias cayeron a 50 millones en 2010. De las casi 9 millones de cabezas de diferencia el rodeo recuperó apenas 4, todas en las categorías de cría.

Pero vamos por partes, ya que el análisis de los cambios en cada categoría da cuenta de varios fenómenos que se vienen dando en el sector.

El informe oficial dice que en los machos hubo un crecimiento del 2%. Pero en realidad, lo que no se comunica es que sigue cayendo la presencia de novillos, cuya baja interanual fue de 3,2%. En el país hay solo 2,7 millones de novillos, una categoría que nunca se pudo recuperar de los golpes de nocaut que le dieron las políticas kirchneristas, que frenaron las exportaciones de carne hasta llegar a niveles mínimos de apenas 200 mil toneladas anuales. Y encima esto se combinó con la seca y la liquidación fenomenal de los años 2008/09, el avance de la agricultura que le restó área al engorde de animales y la falta de políticas macroeconómicas del gobierno anterior pero también del actual, que impiden o limitan las inversiones fuertes y de largo plazo como por caso las necesarias en la recuperación de campos para el engorde de animales pesados, que además tienen un costo mayor cuando se pretende su terminación en los corrales.

En 2005 la Argentina tenía 6,8 millones de novillos, en 2010 las existencias se habían reducido a 5 millones y ahora contamos con apenas la mitad que hace nueve años y casi la tercera parte que hace catorce. Ningún país ganadero crece si no incrementa su stock de novillos, que son además los animales más productivos en el engorde y en la faena.

En el caso de los novillitos sí hay una noticia positiva, sus existencias sumaron 4,2 millones, recuperando 5% respecto del año anterior, empatando los niveles de 2010 y quedando levemente por debajo de los contados en 2005, cuando se vacunaron 4,5 millones de novillitos. Esa recuperación del stock  da cuenta de la mayor recría gracias a la recomposición de la base forrajera y a la intención que vienen manifestando muchos productores de querer hacer hacienda con más kilos. Esa es la vocación del ganadero, que sigue en letargo en tanto no se den las condiciones macro y sectoriales para que se sienta tentado a invertir lo necesario.

Agroindustria dice además que hay un incremento del 7,8% del stock de toritos, es decir que contó 18.500 cabezas más en esta categoría.

Por otra parte, si en 2010 había 5 millones de novillos y este año 2,5 millones, hay que destacar que el recuento oficial indica que esa diferencia puede ser reemplazada por los terneros marcados este año, que suman 14,6 millones, es decir 2 millones más que en 2010, de los cuales casi un millón son machos, lo que significa que se cuenta al menos con parte de los animales que podrían ser los novillos ausentes en la faena vacuna y tanto reclama la exportación.

Eso significa que están los animales, al menos gran parte de los necesarios para producir los novillos que al país le faltan, pero ahora se requieren políticas que pongan en marcha a la producción. La Argentina debe definir si pretende ser un país productivo, que a sus recursos naturales (suelos y clima) les agregue valor mediante la inversión en ganadería, agricultura y producciones regionales que luego la industria debería transformar en productos alimenticios de consumo directo.

Somos un país agropecuario y agroindustrial que no se siente orgulloso de eso y que por el contrario castiga a la producción con impuestos y limitantes que llevan a su autodestrucción.

En el caso de las hembras también hay variaciones para destacar. “En la categoría vacas hay una leve disminución del 0,54% (-127.988) respecto de 2018. Era un resultado esperable al considerar que desde el año 2011 se viene recuperando el stock, principalmente a través de esta categoría. Cabe recordar que ya para 2018 se habían recuperado en un 100% las vacas del pico histórico de nuestro stock de 2007, previo a la liquidación”. Claramente y contrario a lo que muchos señalaron en los últimos meses no estamos en un proceso de liquidación de vientres. Es muy probable que gran parte de las hembras que se venden para faena sean animales de descarte o improductivos y que también muchos campos de cría se hayan sobrepoblado debido a los beneficios que tuvo el sector a nivel financiero para recuperar existencias en el inicio de la gestión de Cambiemos.

El dato de Agroindustria no hace más que confirmar lo que muchos analistas, como es el caso de Ignacio Iriarte, vienen señalando desde hace años: que el rodeo crece gracias a la inversión de los criadores. Tras la seca de 2008/09 y su consecuente liquidación hubo un período de retenciones (al menos en 2010) ayudado por la explosión de los precios derivada de la menor oferta vacuna.

Años más tarde y ya con el nuevo gobierno, el productor contó con créditos que facilitaron mucho la reposición de vientres. Se sabe además que el ganadero recurre a las vacas como resguardo del capital y que la tenencia de animales es una forma de preservarse de la crisis y quedar al margen de los vaivenes que pueda tener la economía. Es la famosa “caja de ahorro” a la que recurren quienes no están muy familiarizados con el manejo del sistema financiero.

Esa recuperación de la cría es también la responsable de gran parte de la faena vacuna. En los últimos años las categorías de vacas, vaquillonas y terneros explican la mayor parte de la oferta de carne, llegando a casi el 50% en los meses recientes, pero si se agrega el aporte de los terneros que con pocas semanas de terminación van a faena, se podría decir que la cría tiene una participación todavía mayor en la producción de carne vacuna.

En cuando a las categorías de vacas, en 2019 sumaron 23,6 millones, empatando el nivel de 2005 y registrando un incremento de 3 millones respecto del recuento de 2010, cuando sumaron 20,5 millones. Es decir, que de los 4 millones de animales que recuperó el stock, 3 millones fueron vacas.

Si con las vacas contadas este año se lograron 14,5 millones de terneros, la tasa de destete fue de casi 62%, levemente por encima del promedio de los últimos años, aunque al sector le falta mucho recorrido en esto de mejorar la eficiencia reproductiva y productiva.

Por su parte, en el renglón de vaquillonas este año se registraron 7,4 millones de animales, faltan 500 mil para empatar el dato de 2005 pero se supera en otras 500 mil el número de 2010.

En conclusión: la recuperación del stock, que supera en 4 millones de animales lo que había en 2010, se explica principalmente por el aporte de las vacas (3 millones) y de las vaquillonas (500.000). Según Agroindustria, “este fenómeno generó que creciera la participación relativa de la categoría vaca sobre el stock total del 40% al 44%, y por lo tanto se modifique el punto de equilibrio histórico de participación de hembras de la faena, el cual define la fase del ciclo ganadero (liquidación, retención o equilibrio)”.

Finalmente llevaron tranquilidad a los interesados en el tema: “Por último se destaca que el rodeo nacional se encuentra en equilibrio, aún con el aumento registrado del nivel de faena, de la exportación y un consumo interno estable durante el año 2018”.

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Se frenó el stock, pero sin liquidación de vientres

El país tiene casi 54 millones de vacunos, apenas un 0,03% más que en marzo de 2018. Son 4 millones más que en 2010, pero ese incremento se explica por la mayor presencia de vacas y vaquillonas, aunque falta todavía recuperar la reserva de novillos y la productividad de la cría.

La Secretaría de Agroindustria difundió días atrás el informe anual sobre los cambios en el stock vacuno, lo que permitió reforzar algunas convicciones que se evidenciaron en los últimos años y descartar algunos temores, especialmente los vinculados a la liquidación de vientres.

Por un lado, el documento indica que en la Argentina, a marzo de este año, se contaron casi 54 millones de animales (53.945.808 cabezas) “manteniéndose prácticamente igual al registrado en el mismo mes de 2018”. Es cierto, la variación fue positiva en solo 0,03%.

Eso significa que se frenó el crecimiento que se venía dando en los últimos 8/9 años y que se acentuó especialmente con el recambio de gobierno, lo que en su momento dio impulso al sector gracias a la ayuda financiera de esos años para la cría especialmente.

En 2005 Argentina tenía, según los datos de la vacunación de Senasa, 58,5 millones de animales. Esas existencias cayeron a 50 millones en 2010. De las casi 9 millones de cabezas de diferencia el rodeo recuperó apenas 4, todas en las categorías de cría.

Pero vamos por partes, ya que el análisis de los cambios en cada categoría da cuenta de varios fenómenos que se vienen dando en el sector.

El informe oficial dice que en los machos hubo un crecimiento del 2%. Pero en realidad, lo que no se comunica es que sigue cayendo la presencia de novillos, cuya baja interanual fue de 3,2%. En el país hay solo 2,7 millones de novillos, una categoría que nunca se pudo recuperar de los golpes de nocaut que le dieron las políticas kirchneristas, que frenaron las exportaciones de carne hasta llegar a niveles mínimos de apenas 200 mil toneladas anuales. Y encima esto se combinó con la seca y la liquidación fenomenal de los años 2008/09, el avance de la agricultura que le restó área al engorde de animales y la falta de políticas macroeconómicas del gobierno anterior pero también del actual, que impiden o limitan las inversiones fuertes y de largo plazo como por caso las necesarias en la recuperación de campos para el engorde de animales pesados, que además tienen un costo mayor cuando se pretende su terminación en los corrales.

En 2005 la Argentina tenía 6,8 millones de novillos, en 2010 las existencias se habían reducido a 5 millones y ahora contamos con apenas la mitad que hace nueve años y casi la tercera parte que hace catorce. Ningún país ganadero crece si no incrementa su stock de novillos, que son además los animales más productivos en el engorde y en la faena.

En el caso de los novillitos sí hay una noticia positiva, sus existencias sumaron 4,2 millones, recuperando 5% respecto del año anterior, empatando los niveles de 2010 y quedando levemente por debajo de los contados en 2005, cuando se vacunaron 4,5 millones de novillitos. Esa recuperación del stock  da cuenta de la mayor recría gracias a la recomposición de la base forrajera y a la intención que vienen manifestando muchos productores de querer hacer hacienda con más kilos. Esa es la vocación del ganadero, que sigue en letargo en tanto no se den las condiciones macro y sectoriales para que se sienta tentado a invertir lo necesario.

Agroindustria dice además que hay un incremento del 7,8% del stock de toritos, es decir que contó 18.500 cabezas más en esta categoría.

Por otra parte, si en 2010 había 5 millones de novillos y este año 2,5 millones, hay que destacar que el recuento oficial indica que esa diferencia puede ser reemplazada por los terneros marcados este año, que suman 14,6 millones, es decir 2 millones más que en 2010, de los cuales casi un millón son machos, lo que significa que se cuenta al menos con parte de los animales que podrían ser los novillos ausentes en la faena vacuna y tanto reclama la exportación.

Eso significa que están los animales, al menos gran parte de los necesarios para producir los novillos que al país le faltan, pero ahora se requieren políticas que pongan en marcha a la producción. La Argentina debe definir si pretende ser un país productivo, que a sus recursos naturales (suelos y clima) les agregue valor mediante la inversión en ganadería, agricultura y producciones regionales que luego la industria debería transformar en productos alimenticios de consumo directo.

Somos un país agropecuario y agroindustrial que no se siente orgulloso de eso y que por el contrario castiga a la producción con impuestos y limitantes que llevan a su autodestrucción.

En el caso de las hembras también hay variaciones para destacar. “En la categoría vacas hay una leve disminución del 0,54% (-127.988) respecto de 2018. Era un resultado esperable al considerar que desde el año 2011 se viene recuperando el stock, principalmente a través de esta categoría. Cabe recordar que ya para 2018 se habían recuperado en un 100% las vacas del pico histórico de nuestro stock de 2007, previo a la liquidación”. Claramente y contrario a lo que muchos señalaron en los últimos meses no estamos en un proceso de liquidación de vientres. Es muy probable que gran parte de las hembras que se venden para faena sean animales de descarte o improductivos y que también muchos campos de cría se hayan sobrepoblado debido a los beneficios que tuvo el sector a nivel financiero para recuperar existencias en el inicio de la gestión de Cambiemos.

El dato de Agroindustria no hace más que confirmar lo que muchos analistas, como es el caso de Ignacio Iriarte, vienen señalando desde hace años: que el rodeo crece gracias a la inversión de los criadores. Tras la seca de 2008/09 y su consecuente liquidación hubo un período de retenciones (al menos en 2010) ayudado por la explosión de los precios derivada de la menor oferta vacuna.

Años más tarde y ya con el nuevo gobierno, el productor contó con créditos que facilitaron mucho la reposición de vientres. Se sabe además que el ganadero recurre a las vacas como resguardo del capital y que la tenencia de animales es una forma de preservarse de la crisis y quedar al margen de los vaivenes que pueda tener la economía. Es la famosa “caja de ahorro” a la que recurren quienes no están muy familiarizados con el manejo del sistema financiero.

Esa recuperación de la cría es también la responsable de gran parte de la faena vacuna. En los últimos años las categorías de vacas, vaquillonas y terneros explican la mayor parte de la oferta de carne, llegando a casi el 50% en los meses recientes, pero si se agrega el aporte de los terneros que con pocas semanas de terminación van a faena, se podría decir que la cría tiene una participación todavía mayor en la producción de carne vacuna.

En cuando a las categorías de vacas, en 2019 sumaron 23,6 millones, empatando el nivel de 2005 y registrando un incremento de 3 millones respecto del recuento de 2010, cuando sumaron 20,5 millones. Es decir, que de los 4 millones de animales que recuperó el stock, 3 millones fueron vacas.

Si con las vacas contadas este año se lograron 14,5 millones de terneros, la tasa de destete fue de casi 62%, levemente por encima del promedio de los últimos años, aunque al sector le falta mucho recorrido en esto de mejorar la eficiencia reproductiva y productiva.

Por su parte, en el renglón de vaquillonas este año se registraron 7,4 millones de animales, faltan 500 mil para empatar el dato de 2005 pero se supera en otras 500 mil el número de 2010.

En conclusión: la recuperación del stock, que supera en 4 millones de animales lo que había en 2010, se explica principalmente por el aporte de las vacas (3 millones) y de las vaquillonas (500.000). Según Agroindustria, “este fenómeno generó que creciera la participación relativa de la categoría vaca sobre el stock total del 40% al 44%, y por lo tanto se modifique el punto de equilibrio histórico de participación de hembras de la faena, el cual define la fase del ciclo ganadero (liquidación, retención o equilibrio)”.

Finalmente llevaron tranquilidad a los interesados en el tema: “Por último se destaca que el rodeo nacional se encuentra en equilibrio, aún con el aumento registrado del nivel de faena, de la exportación y un consumo interno estable durante el año 2018”.

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