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Los nombres de la Revolución

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Los nombres de la Revolución

Gustavo Luna

Sus retratos asoman cada año en láminas escolares, cuando se aproxima el 25 de Mayo. Así siguió la vida de los hombres que formaron el primer gobierno patrio.

Aquí están, estos son. Uno, el primer presidente del país, era extranjero si vamos al caso, porque había nacido en Potosí, Bolivia. Otro era un jacobino dispuesto a pasar por las armas a todo enemigo. Así le fue: murió poco después, asesinado, según el historiador Felipe Pigna. Uno era Saavedra, el otro, Moreno. Representaron dos tendencias opuestas dentro de la Primera Junta, el gobierno inaugural del proyecto de emancipación de esa entidad hoy llamada Nación Argentina: el primero quería apenas cambios administrativos, el segundo, transformaciones radicales.

No fueron los únicos actores en la escena. Con ellos estaban Juan José Paso (secretario, como Moreno) y, como vocales, Manuel Belgrano, Juan José Castelli, Manuel Alberti, Miguel de Azcuénaga, Domingo Matheu y Juan Larrea. Son algo más que unas caras que reaparecen en láminas escolares cuando se acerca el aniversario de la Revolución de Mayo.

 

Cornelio Judas Tadeo Saavedra

Tenía 50 años cuando aceptó, a regañadientes, ser presidente de la Junta de gobierno. “Con las más repetidas instancias, solicité al tiempo del recibimiento se me excuse de aquel nuevo empleo, no sólo por falta de experiencia y de luces para desempeñarlo, sino también porque habiendo dado tan públicamente la cara en la revolución de aquellos días no quería se creyese había tenido particular interés en adquirir empleos y honores por aquel medio”, recordó en sus Memorias.

Su padre, el porteño Santiago de Saavedra, era un hacendado. Había emigrado al Alto Perú (Bolivia actual) y allá nació Cornelio, pero la familia volvió a Buenos Aires. El presidente de la Junta de Mayo, primer jefe de la milicia de Patricios, pasó a la historia con la fama de moderado. Ni bien empezaron a gobernar asomaron sus diferencias con Moreno. Fue desplazado de la Junta y enviado al Ejército del Norte. Murió en Buenos Aires el 29 de marzo de 1829.

 

Mariano Moreno

Nacido el 23 de setiembre de 1778, en Buenos Aires, tenía 31 años cuando se produjo la revolución. Fue a Charcas para convertirse en sacerdote, pero se encontró con la obra de Rousseau y se convirtió en abogado y seguidor de las nuevas ideas, que intentaban acabar con el antiguo régimen, el feudalismo, el mercantilismo y el monopolio comercial español.

Aunque luego tomó las riendas de la revolución, no estuvo ni en la plaza ni el Cabildo en la histórica jornada del 25 de mayo de 1810. La pasó en casa de un amigo. Era el abogado más prestigioso de Buenos Aires y tenía de clientes a muchos comerciantes ingleses. Tal vez Belgrano, al proponerlo para secretario de la Junta, lo entrevió como prenda de seguridad para ellos, conjetura el historiador José María Rosa. Moreno tenía cierta anglofilia.

Fue el autor del “plano de operaciones”, el manual de la impiedad que estableció la Junta para combatir a los contrarrevolucionarios: “Debe observarse la conducta más cruel y sanguinaria con los enemigos de la causa”, escribió. Ordenó el fusilamiento de Liniers y del gobernador de Córdoba, por opositores al movimiento.

Comisionado a Londres, Moreno murió en altamar, en un buque inglés. Según Pigna, lo envenenó el capitán del barco.

 

Manuel José Joaquín del Corazón de Jesús Belgrano

Abogado de profesión y soldado por la fuerza, era hijo del hacendado Domingo Belgrano Pérez. Fue defensor del libre comercio, contra el monopolio establecido por la corona española. Esa puja por un cambio en el sistema comercial es la clave para entender la llamada Revolución de Mayo, sostiene el historiador Fabián Harari, de filiación marxista, que reduce el proceso independentista sólo a términos de lucha económica.

El creador de la Bandera, el otro “padre de la Patria” (como alguna vez se lo llamó), fue mucho más que un vocal de la Primera Junta. Tenía 50 años cuando murió, el 20 de junio de 1820.

 

Juan José Paso

Estuvo en casi todos los acontecimientos políticos fundacionales de la Nación: en el cabildo abierto del 22 de mayo de 1810; en la Primera Junta, como secretario; en el Primer y Segundo Triunvirato; en el Congreso de Tucumán como diputado. Y redactó las dos constituciones unitarias, la de 1819 y la de 1826.

 

Juan José Castelli

Primo de Belgrano, estuvo a punto de ordenarse sacerdote, pero se hizo abogado (igual que Moreno). Lo llamaron “El orador de la revolución” por su verba encendida. Pero ya en junio de 1812, por un cáncer, tuvieron que cortarle la lengua. Sólo pudo expresarse por escrito. Juzgado por mal desempeño, debido a las derrotas del ejército en el Alto Perú, no llegó a escuchar la sentencia: murió el 12 de octubre de 1812.

 

Miguel de Azcuénaga

Teniente coronel sin mando de tropa, reemplaza a Saavedra como representante del Ejército. Nacido en 1754 en Buenos Aires, estudió en España y volvió al país. Enrolado en la facción morenista, fue desplazado por los saavedristas. Estuvo exiliado en Mendoza. Fue repuesto tras la revolución del 8 de octubre de 1812, encabezada por San Martín contra el Primer Triunvirato. Integró la comisión que firmó la paz con el imperio del Brasil, en 1828. Murió en 1833, cuando era diputado provincial.

 

Manuel Alberti

Sacerdote. La representación de la Iglesia en la Revolución. Se oponía a los fusilamientos de los opositores. Murió de un síncope el 31 de enero de 1811, a los 47 años.

 

Domingo Matheu

Comerciante español muy adinerado, nacido en Barcelona. Fue presidente de la Junta en ausencia de Saavedra. Y financió de su bolsillo las campañas libertadoras. Retirado de la actividad política, siguió dedicado al comercio, hasta su muerte en 1831.

 

Juan Larrea

Nació en Cataluña y se dedicó al comercio. Compatriota de Matheu, igual que él aportó su dinero al gobierno surgido contra el país donde habían nacido. Participó en la Asamblea del Año XIII y ocupó otros cargos. Su quebranto económico lo llevó a suicidarse en 1847. Era el último sobreviviente de la Primera Junta.

 

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Los nombres de la Revolución

Sus retratos asoman cada año en láminas escolares, cuando se aproxima el 25 de Mayo. Así siguió la vida de los hombres que formaron el primer gobierno patrio.

Foto: Shutterstock.

Aquí están, estos son. Uno, el primer presidente del país, era extranjero si vamos al caso, porque había nacido en Potosí, Bolivia. Otro era un jacobino dispuesto a pasar por las armas a todo enemigo. Así le fue: murió poco después, asesinado, según el historiador Felipe Pigna. Uno era Saavedra, el otro, Moreno. Representaron dos tendencias opuestas dentro de la Primera Junta, el gobierno inaugural del proyecto de emancipación de esa entidad hoy llamada Nación Argentina: el primero quería apenas cambios administrativos, el segundo, transformaciones radicales.

No fueron los únicos actores en la escena. Con ellos estaban Juan José Paso (secretario, como Moreno) y, como vocales, Manuel Belgrano, Juan José Castelli, Manuel Alberti, Miguel de Azcuénaga, Domingo Matheu y Juan Larrea. Son algo más que unas caras que reaparecen en láminas escolares cuando se acerca el aniversario de la Revolución de Mayo.

 

Cornelio Judas Tadeo Saavedra

Tenía 50 años cuando aceptó, a regañadientes, ser presidente de la Junta de gobierno. “Con las más repetidas instancias, solicité al tiempo del recibimiento se me excuse de aquel nuevo empleo, no sólo por falta de experiencia y de luces para desempeñarlo, sino también porque habiendo dado tan públicamente la cara en la revolución de aquellos días no quería se creyese había tenido particular interés en adquirir empleos y honores por aquel medio”, recordó en sus Memorias.

Su padre, el porteño Santiago de Saavedra, era un hacendado. Había emigrado al Alto Perú (Bolivia actual) y allá nació Cornelio, pero la familia volvió a Buenos Aires. El presidente de la Junta de Mayo, primer jefe de la milicia de Patricios, pasó a la historia con la fama de moderado. Ni bien empezaron a gobernar asomaron sus diferencias con Moreno. Fue desplazado de la Junta y enviado al Ejército del Norte. Murió en Buenos Aires el 29 de marzo de 1829.

 

Mariano Moreno

Nacido el 23 de setiembre de 1778, en Buenos Aires, tenía 31 años cuando se produjo la revolución. Fue a Charcas para convertirse en sacerdote, pero se encontró con la obra de Rousseau y se convirtió en abogado y seguidor de las nuevas ideas, que intentaban acabar con el antiguo régimen, el feudalismo, el mercantilismo y el monopolio comercial español.

Aunque luego tomó las riendas de la revolución, no estuvo ni en la plaza ni el Cabildo en la histórica jornada del 25 de mayo de 1810. La pasó en casa de un amigo. Era el abogado más prestigioso de Buenos Aires y tenía de clientes a muchos comerciantes ingleses. Tal vez Belgrano, al proponerlo para secretario de la Junta, lo entrevió como prenda de seguridad para ellos, conjetura el historiador José María Rosa. Moreno tenía cierta anglofilia.

Fue el autor del “plano de operaciones”, el manual de la impiedad que estableció la Junta para combatir a los contrarrevolucionarios: “Debe observarse la conducta más cruel y sanguinaria con los enemigos de la causa”, escribió. Ordenó el fusilamiento de Liniers y del gobernador de Córdoba, por opositores al movimiento.

Comisionado a Londres, Moreno murió en altamar, en un buque inglés. Según Pigna, lo envenenó el capitán del barco.

 

Manuel José Joaquín del Corazón de Jesús Belgrano

Abogado de profesión y soldado por la fuerza, era hijo del hacendado Domingo Belgrano Pérez. Fue defensor del libre comercio, contra el monopolio establecido por la corona española. Esa puja por un cambio en el sistema comercial es la clave para entender la llamada Revolución de Mayo, sostiene el historiador Fabián Harari, de filiación marxista, que reduce el proceso independentista sólo a términos de lucha económica.

El creador de la Bandera, el otro “padre de la Patria” (como alguna vez se lo llamó), fue mucho más que un vocal de la Primera Junta. Tenía 50 años cuando murió, el 20 de junio de 1820.

 

Juan José Paso

Estuvo en casi todos los acontecimientos políticos fundacionales de la Nación: en el cabildo abierto del 22 de mayo de 1810; en la Primera Junta, como secretario; en el Primer y Segundo Triunvirato; en el Congreso de Tucumán como diputado. Y redactó las dos constituciones unitarias, la de 1819 y la de 1826.

 

Juan José Castelli

Primo de Belgrano, estuvo a punto de ordenarse sacerdote, pero se hizo abogado (igual que Moreno). Lo llamaron “El orador de la revolución” por su verba encendida. Pero ya en junio de 1812, por un cáncer, tuvieron que cortarle la lengua. Sólo pudo expresarse por escrito. Juzgado por mal desempeño, debido a las derrotas del ejército en el Alto Perú, no llegó a escuchar la sentencia: murió el 12 de octubre de 1812.

 

Miguel de Azcuénaga

Teniente coronel sin mando de tropa, reemplaza a Saavedra como representante del Ejército. Nacido en 1754 en Buenos Aires, estudió en España y volvió al país. Enrolado en la facción morenista, fue desplazado por los saavedristas. Estuvo exiliado en Mendoza. Fue repuesto tras la revolución del 8 de octubre de 1812, encabezada por San Martín contra el Primer Triunvirato. Integró la comisión que firmó la paz con el imperio del Brasil, en 1828. Murió en 1833, cuando era diputado provincial.

 

Manuel Alberti

Sacerdote. La representación de la Iglesia en la Revolución. Se oponía a los fusilamientos de los opositores. Murió de un síncope el 31 de enero de 1811, a los 47 años.

 

Domingo Matheu

Comerciante español muy adinerado, nacido en Barcelona. Fue presidente de la Junta en ausencia de Saavedra. Y financió de su bolsillo las campañas libertadoras. Retirado de la actividad política, siguió dedicado al comercio, hasta su muerte en 1831.

 

Juan Larrea

Nació en Cataluña y se dedicó al comercio. Compatriota de Matheu, igual que él aportó su dinero al gobierno surgido contra el país donde habían nacido. Participó en la Asamblea del Año XIII y ocupó otros cargos. Su quebranto económico lo llevó a suicidarse en 1847. Era el último sobreviviente de la Primera Junta.

 

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