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El maíz tardío fue tomando un fuerte protagonismo agrícola

Con una temperatura ambiental y del suelo mayor, es posible usar menos semillas y bajar costos. Hay que tener cuidado con la presión que ejercen los insectos y malezas.

El cultivo de maíz ha diversificado sus momentos de siembra en la Argentina, sobre todo en la búsqueda de lograr los mejores resultados de acuerdo a los ambientes y a los planteos productivos. En este contexto, la opción de siembra tardía tomó gran protagonismo y por ende el productor necesitó cada vez más información para alcanzar mejores rendimientos y un manejo adecuado de malezas y plagas.

Es el caso de San Luis, donde el maíz tardío se extendió por toda la geografía ya que demostró ser una opción confiable, aun en años de clima variable. La realidad indica que, si se siembra demasiado temprano, llega a la época de mayor requerimiento hídrico (enero) con posibilidades de agotar el agua del perfil. En cambio una siembra retrasada, y en general con alguna variedad de ciclo corto, asegura el agua en pleno crecimiento y los rindes demostraron ser superiores. El riesgo está luego en la posibilidad de alguna helada temprana, pero en el campo no hay nunca nada fácil ni asegurado.

Las distintas asociaciones de productores, empresas de semillas, el INTA y otras organizaciones público-privadas, están trabajando para brindar información que facilite las decisiones del productor agropecuario. De igual manera, desde el área de desarrollo de Sursem se realizan investigaciones para brindar las mejores recomendaciones de uso de cada híbrido comercial para las diferentes fechas de siembra.

La radiación es un recurso fundamental que se ve afectado al atrasar fecha de siembra, principalmente en zonas de mayor latitud o cuando más se demora la fecha de implantación. La densidad juega un papel importante a la hora de hacer más eficiente el uso de esta energía clave. Por ende, la cantidad de plantas logradas deberá ser menor que en una siembra temprana, para lograr mayor eficiencia en el uso de los recursos e impactar directamente en la fortaleza de la caña.

 

Cuidado. Es muy importante el control de malezas, ya que las condiciones también favorecen el surgimiento de esta competencia indeseada. 

 

También la temperatura ambiental y del suelo es mayor en épocas tardías, permitiendo un menor uso de semillas a la siembra debido a que el nacimiento es mejor que con las temperaturas frescas de las siembras tempranas. Estas condiciones no solo favorecen al cultivo, sino también al desarrollo de malezas, principal competidor del maíz, por lo tanto se requiere un control eficiente para alcanzar los máximos rendimientos. Desde hace varios años hay disponibilidad en el mercado de tecnologías que permiten no solo hacer un eficiente control pre-emergente, sino también en pos-emergencia y de rescate.

Por otra parte, el cultivo de maíz tardío tiene una mayor presión de insectos y coincide en algunos casos con los picos de población de las plagas. “En lo que respecta a control de insectos, en el mercado existen eventos de resistencia pero cabe mencionar que el monitoreo en estadíos tempranos, como por ejemplo en V2, luego en V7 y V8 y otro en floración, permite tomar decisiones tempranas de aplicación para mejorar el control de orugas y no afectar el número de plantas ni de granos.” Comentó el ingeniero agrónomo Héctor Chaves, gerente de desarrollo de Sursem.

En un trabajo realizado por el INTA Oliveros (Santa Fe) sobre la determinación del momento óptimo de cosecha de los maíces tardíos, Facundo Ferraguti destaca que la demora en la cosecha no solo afecta al rendimiento por un mayor riesgo al quebrado de plantas, sino también perjudica el eficiente control de malezas posterior, y contribuye con un alarmante grado de contaminación de micotoxinas en grano. Esto último impacta directamente en la calidad de los productos y alimentación animal ya que reducen la concentración de aceite (-62.5%), proteínas (-6.7%) y de la energía metabolizable (-4.6%) en granos amohosados.

El trabajo también incluye un interesante análisis económico, donde se demuestra que esperar hasta que el grano tenga la humedad óptima de cosecha (14.5%) y contemplando las pérdidas de espigas y plantas (coeficiente del 0.98), la rentabilidad se mejora solo un 6% con respecto a cosecha de grano húmedo y secado. Pero si se considera un factor importante como el control eficiente de malezas posterior al maíz tardío, la diferencia del margen bruto entre cosechar “seco” (14.5%) vs. “húmedo” (19.5%) cambia a 2.2% cuando los mismos son eficientes, e incluso llega a invertir la relación (-1.46%), favoreciendo la cosecha temprana, cuando es necesario repetir aplicaciones por resistencias de algunas malezas, y por el gran volumen de rastrojo que impide una correcta aplicación inmediata.

 

La elección del híbrido es clave

Por último, y como parte del éxito del cultivo tardío de maíz, es importante realizar una adecuada elección del híbrido. Es determinante el ciclo del mismo para llegar a la madurez fisiológica con las mejores condiciones ambientales y favorecer el secado del grano. Existen híbridos en el mercado con mayor velocidad de secado y una contextura fenológica de planta, que juegan un rol fundamental para llegar en óptimas condiciones a cosecha.

“La estabilidad y el rendimiento son nuestro primer foco en las áreas de investigación y desarrollo. En 2018 lanzamos dos nuevos híbridos que se adaptan tanto a siembras de temprana como de tardía. El SRM 6620, posee un excelente potencial de rendimiento, es de madurez intermedia y apunta a planteos de alta tecnología. El SRM 6600 completa la paleta para un mercado de maíces tardíos o después de un cultivo de invierno,  para ambientes de media y capaz de levantar pisos de rendimientos debido a su mayor estabilidad”, comentó Manuel Colomar, gerente comercial de Sursem Semillas.

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El maíz tardío fue tomando un fuerte protagonismo agrícola

Con una temperatura ambiental y del suelo mayor, es posible usar menos semillas y bajar costos. Hay que tener cuidado con la presión que ejercen los insectos y malezas.

Resultó una opción confiable en San Luis ya que el requerimiento hídrico del temprano toca picos intensos en enero y se puede agotar el agua del perfil.

El cultivo de maíz ha diversificado sus momentos de siembra en la Argentina, sobre todo en la búsqueda de lograr los mejores resultados de acuerdo a los ambientes y a los planteos productivos. En este contexto, la opción de siembra tardía tomó gran protagonismo y por ende el productor necesitó cada vez más información para alcanzar mejores rendimientos y un manejo adecuado de malezas y plagas.

Es el caso de San Luis, donde el maíz tardío se extendió por toda la geografía ya que demostró ser una opción confiable, aun en años de clima variable. La realidad indica que, si se siembra demasiado temprano, llega a la época de mayor requerimiento hídrico (enero) con posibilidades de agotar el agua del perfil. En cambio una siembra retrasada, y en general con alguna variedad de ciclo corto, asegura el agua en pleno crecimiento y los rindes demostraron ser superiores. El riesgo está luego en la posibilidad de alguna helada temprana, pero en el campo no hay nunca nada fácil ni asegurado.

Las distintas asociaciones de productores, empresas de semillas, el INTA y otras organizaciones público-privadas, están trabajando para brindar información que facilite las decisiones del productor agropecuario. De igual manera, desde el área de desarrollo de Sursem se realizan investigaciones para brindar las mejores recomendaciones de uso de cada híbrido comercial para las diferentes fechas de siembra.

La radiación es un recurso fundamental que se ve afectado al atrasar fecha de siembra, principalmente en zonas de mayor latitud o cuando más se demora la fecha de implantación. La densidad juega un papel importante a la hora de hacer más eficiente el uso de esta energía clave. Por ende, la cantidad de plantas logradas deberá ser menor que en una siembra temprana, para lograr mayor eficiencia en el uso de los recursos e impactar directamente en la fortaleza de la caña.

 

Cuidado. Es muy importante el control de malezas, ya que las condiciones también favorecen el surgimiento de esta competencia indeseada. 

 

También la temperatura ambiental y del suelo es mayor en épocas tardías, permitiendo un menor uso de semillas a la siembra debido a que el nacimiento es mejor que con las temperaturas frescas de las siembras tempranas. Estas condiciones no solo favorecen al cultivo, sino también al desarrollo de malezas, principal competidor del maíz, por lo tanto se requiere un control eficiente para alcanzar los máximos rendimientos. Desde hace varios años hay disponibilidad en el mercado de tecnologías que permiten no solo hacer un eficiente control pre-emergente, sino también en pos-emergencia y de rescate.

Por otra parte, el cultivo de maíz tardío tiene una mayor presión de insectos y coincide en algunos casos con los picos de población de las plagas. “En lo que respecta a control de insectos, en el mercado existen eventos de resistencia pero cabe mencionar que el monitoreo en estadíos tempranos, como por ejemplo en V2, luego en V7 y V8 y otro en floración, permite tomar decisiones tempranas de aplicación para mejorar el control de orugas y no afectar el número de plantas ni de granos.” Comentó el ingeniero agrónomo Héctor Chaves, gerente de desarrollo de Sursem.

En un trabajo realizado por el INTA Oliveros (Santa Fe) sobre la determinación del momento óptimo de cosecha de los maíces tardíos, Facundo Ferraguti destaca que la demora en la cosecha no solo afecta al rendimiento por un mayor riesgo al quebrado de plantas, sino también perjudica el eficiente control de malezas posterior, y contribuye con un alarmante grado de contaminación de micotoxinas en grano. Esto último impacta directamente en la calidad de los productos y alimentación animal ya que reducen la concentración de aceite (-62.5%), proteínas (-6.7%) y de la energía metabolizable (-4.6%) en granos amohosados.

El trabajo también incluye un interesante análisis económico, donde se demuestra que esperar hasta que el grano tenga la humedad óptima de cosecha (14.5%) y contemplando las pérdidas de espigas y plantas (coeficiente del 0.98), la rentabilidad se mejora solo un 6% con respecto a cosecha de grano húmedo y secado. Pero si se considera un factor importante como el control eficiente de malezas posterior al maíz tardío, la diferencia del margen bruto entre cosechar “seco” (14.5%) vs. “húmedo” (19.5%) cambia a 2.2% cuando los mismos son eficientes, e incluso llega a invertir la relación (-1.46%), favoreciendo la cosecha temprana, cuando es necesario repetir aplicaciones por resistencias de algunas malezas, y por el gran volumen de rastrojo que impide una correcta aplicación inmediata.

 

La elección del híbrido es clave

Por último, y como parte del éxito del cultivo tardío de maíz, es importante realizar una adecuada elección del híbrido. Es determinante el ciclo del mismo para llegar a la madurez fisiológica con las mejores condiciones ambientales y favorecer el secado del grano. Existen híbridos en el mercado con mayor velocidad de secado y una contextura fenológica de planta, que juegan un rol fundamental para llegar en óptimas condiciones a cosecha.

“La estabilidad y el rendimiento son nuestro primer foco en las áreas de investigación y desarrollo. En 2018 lanzamos dos nuevos híbridos que se adaptan tanto a siembras de temprana como de tardía. El SRM 6620, posee un excelente potencial de rendimiento, es de madurez intermedia y apunta a planteos de alta tecnología. El SRM 6600 completa la paleta para un mercado de maíces tardíos o después de un cultivo de invierno,  para ambientes de media y capaz de levantar pisos de rendimientos debido a su mayor estabilidad”, comentó Manuel Colomar, gerente comercial de Sursem Semillas.

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