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Con la voluntad privada sola no es suficiente

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Con la voluntad privada sola no es suficiente

Carlos Etchepare

La voluntad privada por sí sola no es suficiente. En reiteradas oportunidades nos hemos ocupado desde estas líneas de demostrar cómo funcionan las políticas de Estado que mantienen los principales países productores, que son los competidores de la Argentina en materia de agroindustria.

Un nuevo ejemplo de ello lo podemos observar en Estados Unidos, donde los productores están soportando una complicada situación climática que pone en riesgo su producción de maíz y soja. Nada menos que 390 y 120 millones de toneladas respectivamente. A ello se suma la baja de precio debido a la continuidad de la guerra comercial con China, provocada por las actitudes del presidente Trump. Para este último efecto, el gobierno estadounidense ya destinó más de treinta mil millones de dólares adicionales a sus políticas agrícolas para compensar a sus productores.

Pero precisamente la política agrícola estadounidense tiene entre sus diferentes programas de apoyo al campo la solución para una crisis climática excepcional, como la que están viviendo los productores del cinturón maicero-sojero del país. Se trata del denominado “prevented planting” o seguro de cobertura frente a la imposibilidad de lograr sembrar en tiempo y forma como consecuencia del clima.

En primer lugar, como siempre aclaramos cuando hablamos de la política agrícola estadounidense, se trata de un programa de adhesión voluntaria. El programa les permite acceder a un pago de parte del gobierno por no haber podido sembrar sus cultivos tal como estaba previsto. La capital del liberalismo nos muestra el camino.

La Bolsa de Comercio de Rosario realizó un resumen del funcionamiento de dicho programa, que básicamente consiste en solicitar ese pago ante la imposibilidad de sembrar de forma adecuada un cultivo asegurado de antemano, antes del final de su ventana óptima de siembra, o antes del final del período de siembra tardío (de aplicar). El pago puede ser requerido siempre que exista una causa comprobable que evite las labores y que afecte a otros productores del área. Las fechas finales de siembra y los períodos de siembra tardía varían según el cultivo y el área.

El Gobierno tiene desde hace años una política sumamente activa para garantizar una cobertura de riesgo que abarque a la mayoría de los agentes productores agropecuarios, y la desarrolla a través del FCIC (Federal Crop Insurance Corporation). Es el organismo que administra el programa federal de seguro de cultivos, que brinda a los agricultores y entidades estadounidenses la posibilidad de acceso a seguros de distintos tipos. Este organismo es dependiente de la Risk Management Agency, una agencia que se encuentra dentro de la estructura del USDA.

El Seguro Federal de Cultivos (FCI) está disponible para los productores a través de compañías privadas, que comercializan y atienden los programas y comparten el riesgo. La política activa del Gobierno se desarrolla, en una de sus facetas, a través del subsidio de las primas de seguros agrícolas contratadas por los productores. En promedio, el Estado subsidia alrededor del 62% de la prima de los seguros contratados por los productores, así como también subsidia en forma directa parte de los costos de las aseguradoras.

Esto permite el abaratamiento de la contratación de pólizas agrícolas y asegura que una mayor proporción de los productores cuente con herramientas que les permitan evitar grandes fluctuaciones de ingresos por condiciones productivas o de mercado.

Los elementos de la cobertura de Prevented Planting son los siguientes:

1) APH (Actual Production History): permite estimar la producción potencial de la tierra. Esto se genera en base a los datos de volumen que los productores declaran en sus campos. Se debe tener un mínimo de 4 años de historia de rendimientos para poder confeccionar una APH, de lo contrario se utilizan promedios de los estados.

2) Precio base: se utiliza el promedio de los precios que marcan los futuros de maíz en las posiciones de noviembre y diciembre, durante febrero. Este precio se utilizará para estimar los pagos.

3) Nivel de cobertura: es el productor quien determinará el nivel que quiere solicitar. A mayor nivel de cobertura, mayor erogación en primas, que recordemos reciben un subsidio superior al 60% de parte del Estado.

4) Ingreso asegurado: según el cultivo que se haya tenido intención de sembrar (infructuosamente) y los costos que trae aparejado para el productor, se determina un porcentaje de pago sobre la fórmula de ingreso potencial garantizado (IPG = APH * PB) para cada tipo de cultivo. Así, se cubre un 55% de este IPG para el maíz y un 60% para la soja. El productor, al momento de contratar, tiene la posibilidad de incrementar este porcentaje.

Dado que una gran mayoría de los productores en el Medio Oeste superior, la zona maicera norteamericana por excelencia, tienen un seguro de Protección de Ingresos (“Revenue Protection”) con cobertura de Prevented Planting para su cultivo, los mismos se encuentran al momento con las siguientes posibilidades:

a) Volcarse al cultivo de soja, para el que se dispone de una mayor ventana temporal de siembra óptima, resignando el cobro del seguro por el maíz impedido de sembrar.

b) Dejar el campo en barbecho y recibir el pago completo del seguro.

c) Sembrar un cultivo de cobertura durante el período de siembra tardío, que por lo general se extiende unos 25 días desde la fecha de siembra óptima, recibiendo el total del pago del seguro. La condición es que no se debe usar este cultivo de cobertura para pastoreo ni para forraje antes del 1º de noviembre.

d) Plantar un cultivo de cobertura después del período de siembra tardío y utilizarlo para forraje o para pastoreo antes del 1º de noviembre y recibir el 35% del pago del seguro.

e) Sembrar un segundo cultivo después del período de siembra tardío. También puede plantar después de la fecha final de siembra, si no hay un período de siembra tardío publicado. En este caso recibirá un 35% del Prevented Planting garantizado.

Tomemos como ejemplo el cobro del seguro por la imposibilidad de sembrar maíz. El productor hipotético cuenta con un pago garantizado del 55%, con un plan de Protección de Ingresos a un nivel de cobertura del 85% y un rendimiento potencial (APH) de 125 qq/ha. El precio proyectado para el maíz en 2019 es de $4 por bushel (US$157,47 /t).

Con toda esta información, podemos conocer cuál es el ingreso que recibirá el productor de maíz del Medio Oeste norteamericano si solicita esta cobertura. El pago del seguro resultará en U$S920 por hectárea (12,5 t/ha * US$157 /t * 0,55 * 0,85). Este es el precio que el productor estadounidense deberá cotejar con las demás opciones para ver si es lo que más le conviene. Tengamos en cuenta que no hay costos, ya que no pudo sembrar.

No hace falta agregar nada más para entender las diferencias con un productor argentino, que solo dispone de una “política de emergencia agropecuaria" cuyo presupuesto es de 500 millones de pesos, 12 millones de dólares al cambio de hoy, para contrarrestar los efectos de los fenómenos climáticos adversos.

 

Mientras tanto, el sector privado hace sus deberes

En una columna anterior destacamos como un hito significativo de la iniciativa privada nacional sectorial la fusión entre el Mercado a Términos de Buenos Aires y el ROFEX. Algunos datos que se conocieron confirman la importancia de esta nueva agrupación. En 2018, con crecimientos interanuales de 55% en tonelaje negociado en derivados agrícolas y de 30,6% en el valor negociado en derivados financieros, ponen de manifiesto un buen comienzo para esta fusión.

 En conjunto, MATba-ROFEX lograron en 2018 un volumen operado récord en contratos de futuros y opciones agrícolas, llegando a las 47,4 millones de toneladas (Mt). Este registro implica un crecimiento del 55% respecto a las 30,6 Mt operadas durante 2017.

El dato destacado surge del importante crecimiento en el volumen operado de contratos sobre trigo, cultivo que ha tenido un gran desarrollo luego de la eliminación de los cupos de exportación, que contabilizó un crecimiento en el volumen anual del 275,4%, acumulando máximo histórico de 8,2 Mt.

Además, se destaca el incremento en su participación dentro de la operatoria con futuros y opciones. En 2017 solo un 7,2% del tonelaje total negociado en derivados agrícolas correspondió al trigo, mientras que en 2018 su participación fue del 17,4%.

Esta mayor participación del trigo se condice con un menor protagonismo de la soja, que aun así fue el cultivo que tuvo el mayor crecimiento absoluto en toneladas operadas, pasando de 22,2 Mt en 2017 a 28,9 Mt durante el año pasado. En términos relativos el incremento fue del 34,2%.

Por su parte, el maíz mantuvo estable su participación dentro de la operatoria en futuros y opciones agrícolas y mostró un avance del 51,4% en el volumen operado en toneladas.

Contrastando estos datos con la producción agrícola se observa un aumento en porcentaje de coberturas de precios realizadas. Si se considera la producción de soja, maíz, trigo, sorgo y girasol, aquellos cultivos sobre los que existen contratos de derivados en el mercado argentino, durante el año 2018 el volumen operado en futuros y opciones alcanzó el 45,2% de la cosecha obtenida en la campaña 2017/18. El año anterior se habían cubierto con instrumentos derivados tan solo un 25,7% de lo producido.

Sin embargo, vale aclarar que este significativo aumento en el porcentaje de cobertura estuvo influenciado por las pérdidas productivas, consecuencia de la sequía y los anegamientos en época de cosecha. Estas pérdidas habrían ascendido a 20 Mt de soja y 8 Mt de maíz en relación a las proyecciones de producción al comienzo de la campaña.

Más allá de los avances del mercado local, donde llegaron a negociarse en futuros cerca de la mitad del total producido, es importante resaltar las grandes distancias que lo separan del principal mercado de derivados agrícolas en el mundo y referencia para los precios internacionales, el Chicago Board ofTrade (CBOT), perteneciente al CME Group.

En el mercado de Chicago, durante 2018 se negociaron 11,7 veces la producción mundial y 166,5 veces la producción estadounidense de trigo; 29,2 veces la producción mundial y 85,4 veces la producción estadounidense de soja; y 14 veces la producción mundial y 42,6 veces la producción estadounidense de maíz. Sin dudas es “el mercado de referencia mundial”.

Además, se negociaron 2,19 millones de kilos de contratos de ganado en pie. Del total operado, el 80% correspondió a los futuros sobre novillo, cuyo activo subyacente son las categorías de novillito y novillo que integran el Índice Sugerido para Arrendamientos Rurales del Mercado de Liniers, mientras que el 20% restante correspondió a futuros de ternero, cuyo activo subyacente es el precio índice Ternero Rosgan.

En el año, el volumen negociado total en futuros y opciones sobre activos financieros alcanzó a los 191.843.207 contratos operados, un 28% más que en 2017. Medido en dólares, durante 2018 superó los 204.107 millones, lo que implica un aumento del 30,6% respecto a los pocos más de 156.330 millones de 2017.

Sin lugar a dudas, el producto que se destaca en este segmento son los derivados sobre dólar estadounidense. Los futuros y opciones sobre esta moneda acapararon el 98,6% de la operatoria en ROFEX durante 2018. El total negociado en derivados de dólar alcanzó los 189 millones de contratos, equivalentes a 200,3 mil millones de dólares, superando en 29,6% a los contratos negociados durante todo 2017.

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Con la voluntad privada sola no es suficiente

La voluntad privada por sí sola no es suficiente. En reiteradas oportunidades nos hemos ocupado desde estas líneas de demostrar cómo funcionan las políticas de Estado que mantienen los principales países productores, que son los competidores de la Argentina en materia de agroindustria.

Un nuevo ejemplo de ello lo podemos observar en Estados Unidos, donde los productores están soportando una complicada situación climática que pone en riesgo su producción de maíz y soja. Nada menos que 390 y 120 millones de toneladas respectivamente. A ello se suma la baja de precio debido a la continuidad de la guerra comercial con China, provocada por las actitudes del presidente Trump. Para este último efecto, el gobierno estadounidense ya destinó más de treinta mil millones de dólares adicionales a sus políticas agrícolas para compensar a sus productores.

Pero precisamente la política agrícola estadounidense tiene entre sus diferentes programas de apoyo al campo la solución para una crisis climática excepcional, como la que están viviendo los productores del cinturón maicero-sojero del país. Se trata del denominado “prevented planting” o seguro de cobertura frente a la imposibilidad de lograr sembrar en tiempo y forma como consecuencia del clima.

En primer lugar, como siempre aclaramos cuando hablamos de la política agrícola estadounidense, se trata de un programa de adhesión voluntaria. El programa les permite acceder a un pago de parte del gobierno por no haber podido sembrar sus cultivos tal como estaba previsto. La capital del liberalismo nos muestra el camino.

La Bolsa de Comercio de Rosario realizó un resumen del funcionamiento de dicho programa, que básicamente consiste en solicitar ese pago ante la imposibilidad de sembrar de forma adecuada un cultivo asegurado de antemano, antes del final de su ventana óptima de siembra, o antes del final del período de siembra tardío (de aplicar). El pago puede ser requerido siempre que exista una causa comprobable que evite las labores y que afecte a otros productores del área. Las fechas finales de siembra y los períodos de siembra tardía varían según el cultivo y el área.

El Gobierno tiene desde hace años una política sumamente activa para garantizar una cobertura de riesgo que abarque a la mayoría de los agentes productores agropecuarios, y la desarrolla a través del FCIC (Federal Crop Insurance Corporation). Es el organismo que administra el programa federal de seguro de cultivos, que brinda a los agricultores y entidades estadounidenses la posibilidad de acceso a seguros de distintos tipos. Este organismo es dependiente de la Risk Management Agency, una agencia que se encuentra dentro de la estructura del USDA.

El Seguro Federal de Cultivos (FCI) está disponible para los productores a través de compañías privadas, que comercializan y atienden los programas y comparten el riesgo. La política activa del Gobierno se desarrolla, en una de sus facetas, a través del subsidio de las primas de seguros agrícolas contratadas por los productores. En promedio, el Estado subsidia alrededor del 62% de la prima de los seguros contratados por los productores, así como también subsidia en forma directa parte de los costos de las aseguradoras.

Esto permite el abaratamiento de la contratación de pólizas agrícolas y asegura que una mayor proporción de los productores cuente con herramientas que les permitan evitar grandes fluctuaciones de ingresos por condiciones productivas o de mercado.

Los elementos de la cobertura de Prevented Planting son los siguientes:

1) APH (Actual Production History): permite estimar la producción potencial de la tierra. Esto se genera en base a los datos de volumen que los productores declaran en sus campos. Se debe tener un mínimo de 4 años de historia de rendimientos para poder confeccionar una APH, de lo contrario se utilizan promedios de los estados.

2) Precio base: se utiliza el promedio de los precios que marcan los futuros de maíz en las posiciones de noviembre y diciembre, durante febrero. Este precio se utilizará para estimar los pagos.

3) Nivel de cobertura: es el productor quien determinará el nivel que quiere solicitar. A mayor nivel de cobertura, mayor erogación en primas, que recordemos reciben un subsidio superior al 60% de parte del Estado.

4) Ingreso asegurado: según el cultivo que se haya tenido intención de sembrar (infructuosamente) y los costos que trae aparejado para el productor, se determina un porcentaje de pago sobre la fórmula de ingreso potencial garantizado (IPG = APH * PB) para cada tipo de cultivo. Así, se cubre un 55% de este IPG para el maíz y un 60% para la soja. El productor, al momento de contratar, tiene la posibilidad de incrementar este porcentaje.

Dado que una gran mayoría de los productores en el Medio Oeste superior, la zona maicera norteamericana por excelencia, tienen un seguro de Protección de Ingresos (“Revenue Protection”) con cobertura de Prevented Planting para su cultivo, los mismos se encuentran al momento con las siguientes posibilidades:

a) Volcarse al cultivo de soja, para el que se dispone de una mayor ventana temporal de siembra óptima, resignando el cobro del seguro por el maíz impedido de sembrar.

b) Dejar el campo en barbecho y recibir el pago completo del seguro.

c) Sembrar un cultivo de cobertura durante el período de siembra tardío, que por lo general se extiende unos 25 días desde la fecha de siembra óptima, recibiendo el total del pago del seguro. La condición es que no se debe usar este cultivo de cobertura para pastoreo ni para forraje antes del 1º de noviembre.

d) Plantar un cultivo de cobertura después del período de siembra tardío y utilizarlo para forraje o para pastoreo antes del 1º de noviembre y recibir el 35% del pago del seguro.

e) Sembrar un segundo cultivo después del período de siembra tardío. También puede plantar después de la fecha final de siembra, si no hay un período de siembra tardío publicado. En este caso recibirá un 35% del Prevented Planting garantizado.

Tomemos como ejemplo el cobro del seguro por la imposibilidad de sembrar maíz. El productor hipotético cuenta con un pago garantizado del 55%, con un plan de Protección de Ingresos a un nivel de cobertura del 85% y un rendimiento potencial (APH) de 125 qq/ha. El precio proyectado para el maíz en 2019 es de $4 por bushel (US$157,47 /t).

Con toda esta información, podemos conocer cuál es el ingreso que recibirá el productor de maíz del Medio Oeste norteamericano si solicita esta cobertura. El pago del seguro resultará en U$S920 por hectárea (12,5 t/ha * US$157 /t * 0,55 * 0,85). Este es el precio que el productor estadounidense deberá cotejar con las demás opciones para ver si es lo que más le conviene. Tengamos en cuenta que no hay costos, ya que no pudo sembrar.

No hace falta agregar nada más para entender las diferencias con un productor argentino, que solo dispone de una “política de emergencia agropecuaria" cuyo presupuesto es de 500 millones de pesos, 12 millones de dólares al cambio de hoy, para contrarrestar los efectos de los fenómenos climáticos adversos.

 

Mientras tanto, el sector privado hace sus deberes

En una columna anterior destacamos como un hito significativo de la iniciativa privada nacional sectorial la fusión entre el Mercado a Términos de Buenos Aires y el ROFEX. Algunos datos que se conocieron confirman la importancia de esta nueva agrupación. En 2018, con crecimientos interanuales de 55% en tonelaje negociado en derivados agrícolas y de 30,6% en el valor negociado en derivados financieros, ponen de manifiesto un buen comienzo para esta fusión.

 En conjunto, MATba-ROFEX lograron en 2018 un volumen operado récord en contratos de futuros y opciones agrícolas, llegando a las 47,4 millones de toneladas (Mt). Este registro implica un crecimiento del 55% respecto a las 30,6 Mt operadas durante 2017.

El dato destacado surge del importante crecimiento en el volumen operado de contratos sobre trigo, cultivo que ha tenido un gran desarrollo luego de la eliminación de los cupos de exportación, que contabilizó un crecimiento en el volumen anual del 275,4%, acumulando máximo histórico de 8,2 Mt.

Además, se destaca el incremento en su participación dentro de la operatoria con futuros y opciones. En 2017 solo un 7,2% del tonelaje total negociado en derivados agrícolas correspondió al trigo, mientras que en 2018 su participación fue del 17,4%.

Esta mayor participación del trigo se condice con un menor protagonismo de la soja, que aun así fue el cultivo que tuvo el mayor crecimiento absoluto en toneladas operadas, pasando de 22,2 Mt en 2017 a 28,9 Mt durante el año pasado. En términos relativos el incremento fue del 34,2%.

Por su parte, el maíz mantuvo estable su participación dentro de la operatoria en futuros y opciones agrícolas y mostró un avance del 51,4% en el volumen operado en toneladas.

Contrastando estos datos con la producción agrícola se observa un aumento en porcentaje de coberturas de precios realizadas. Si se considera la producción de soja, maíz, trigo, sorgo y girasol, aquellos cultivos sobre los que existen contratos de derivados en el mercado argentino, durante el año 2018 el volumen operado en futuros y opciones alcanzó el 45,2% de la cosecha obtenida en la campaña 2017/18. El año anterior se habían cubierto con instrumentos derivados tan solo un 25,7% de lo producido.

Sin embargo, vale aclarar que este significativo aumento en el porcentaje de cobertura estuvo influenciado por las pérdidas productivas, consecuencia de la sequía y los anegamientos en época de cosecha. Estas pérdidas habrían ascendido a 20 Mt de soja y 8 Mt de maíz en relación a las proyecciones de producción al comienzo de la campaña.

Más allá de los avances del mercado local, donde llegaron a negociarse en futuros cerca de la mitad del total producido, es importante resaltar las grandes distancias que lo separan del principal mercado de derivados agrícolas en el mundo y referencia para los precios internacionales, el Chicago Board ofTrade (CBOT), perteneciente al CME Group.

En el mercado de Chicago, durante 2018 se negociaron 11,7 veces la producción mundial y 166,5 veces la producción estadounidense de trigo; 29,2 veces la producción mundial y 85,4 veces la producción estadounidense de soja; y 14 veces la producción mundial y 42,6 veces la producción estadounidense de maíz. Sin dudas es “el mercado de referencia mundial”.

Además, se negociaron 2,19 millones de kilos de contratos de ganado en pie. Del total operado, el 80% correspondió a los futuros sobre novillo, cuyo activo subyacente son las categorías de novillito y novillo que integran el Índice Sugerido para Arrendamientos Rurales del Mercado de Liniers, mientras que el 20% restante correspondió a futuros de ternero, cuyo activo subyacente es el precio índice Ternero Rosgan.

En el año, el volumen negociado total en futuros y opciones sobre activos financieros alcanzó a los 191.843.207 contratos operados, un 28% más que en 2017. Medido en dólares, durante 2018 superó los 204.107 millones, lo que implica un aumento del 30,6% respecto a los pocos más de 156.330 millones de 2017.

Sin lugar a dudas, el producto que se destaca en este segmento son los derivados sobre dólar estadounidense. Los futuros y opciones sobre esta moneda acapararon el 98,6% de la operatoria en ROFEX durante 2018. El total negociado en derivados de dólar alcanzó los 189 millones de contratos, equivalentes a 200,3 mil millones de dólares, superando en 29,6% a los contratos negociados durante todo 2017.

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