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La Zona Franca, un gigante que quiere ponerse de pie

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La Zona Franca, un gigante que quiere ponerse de pie

Juan Luna

La plataforma que depende del gobierno provincial tiene todo listo para convertirse en un polo productivo, mientras intenta derribar los obstáculos que impone una vieja ley.

La Zona Franca de San Luis es como un gigante agazapado. Si no termina de ponerse de pie no es porque no quiera, sino porque no lo dejan. La plataforma que depende del gobierno provincial tiene toda la infraestructura y los recursos necesarios para ser un poderoso motor económico para la región, pero todavía choca contra una ley que la limita y no le permite desarrollar todo su potencial.

Pero la conducción del espacio, que está bajo la órbita de la Secretaría San Luis Logística, no se queda de brazos cruzados. Desde hace tres años encabeza una lucha para unir a las diferentes provincias y lograr la modificación de la normativa que regula este tipo de áreas en el país.

Aún así, muchos sanluiseños aún desconocen lo que sucede tras el moderno pórtico que se levanta en la Autopista de las Serranías Puntanas, a escasos metros del ingreso a Justo Daract.

Y es que la poca atención que los diferentes gobiernos nacionales le han prestado a estas plataformas, contribuyó a que las zonas francas sean un misterio insondable para una gran parte de la población.

 

 

Sin embargo, a pesar de todas las limitaciones que imponen las normativa vigentes, en San Luis el espacio otorga beneficios para las fábricas y empresas que importan productos o materias primas, genera un impacto positivo en la economía puntana y de alguna manera ayuda a conectar a la provincia con el resto del mundo.

 

Una ley que frena

Una zona franca es un territorio específico que goza de algunos beneficios tributarios. El sitio oficial de la AFIP explica que en estos espacios "la mercadería no es sometida al control habitual del servicio aduanero y, tanto su importación como su extracción para exportación, no están gravadas con tributos, ni alcanzadas por prohibiciones de tipo económico". Y agrega que "su principal objetivo es fomentar el comercio y la actividad industrial exportadora a través de la reducción de costos y la simplificación de los procedimientos administrativos, ofreciendo además incentivos fiscales".

En la Argentina están reguladas por la Ley Nº 24.331 promulgada en 1994 y por la Nº 22.415, que establece el Código Aduanero vigente y que data de 1981. Estas normativas terminan imponiendo algunos obstáculos a la misión que en la teoría deberían cumplir las zonas francas.

Uno de ellos, es que "obligan a las industrias que estén instaladas en estas áreas a exportar todo lo que produzcan, cuando en realidad para las fábricas es útil poder vender algunas de sus líneas o marcas en el territorio argentino", explicó Mario Barrozo, el jefe del Área de Operaciones y Mantenimiento. 

Ese es uno de los puntos en los que trabajan para lograr modificarlo, para que los inversores se vean tentados a radicarse en estos espacios.

Por iniciativa de San Luis y tras un congreso que se celebró en 2016 en Potrero de los Funes, se creó el Consejo Federal de Zonas Francas Argentinas. Es un comité que integra a los representantes de 18 de estos espacios pertenecientes a 15 provincias. Además de San Luis, están Chubut, Neuquén, La Pampa, Santa Fe, Entre Ríos, Corrientes, Salta, San Juan, Tucumán, Chaco, y Catamarca, Buenos Aires, La Rioja y Jujuy. Estas tres últimas, tienen en sus territorios dos plataformas cada una.  La Plata y Bahía Blanca en suelo bonaerense; Perico y La Quiaca, en el jujeño;  y Chamical y Villa Unión, en el riojano.

Por segundo período consecutivo, la administración puntana ocupa la presidencia de esa comisión, un cargo que supo encabezar Graciela Corvalán y que ahora desempeña Sebastián Lavandeira como secretario de San Luis Logística.

Ese organismo inició un trabajo, casi de hormiga, para hacer escuchar el pedido de las zonas francas a nivel nacional. "Nos hemos estado reuniendo muy seguido en diferentes provincias para lograr consensos y que haya procesos productivos en estos espacios, que es el espíritu para los que fueron creados", contó César Astudillo, director de la Zona Franca de Justo Daract.

 

 

El funcionario sostuvo que la ley vigente ya está "obsoleta" y que uno de los principales ítems que buscan cambiar es justamente que lo que se produce en la zona franca pueda ingresar al resto del país, llamado Territorio Aduanero General (TAG). "Hoy no somos nada competitivos en la región, porque lo cierto es que las inversiones se nos están yendo a Uruguay, Colombia, Brasil y Chile", contó.

Recién este año lograron que el gobierno nacional empezara a escuchar los reclamos. El Ministerio de Producción y Trabajo le abrió sus puertas al Consejo y comenzaron a debatir en conjunto un proyecto de ley superador al actual. "La idea es lograr un solo proyecto para que lo traten ambas cámaras del Congreso. Intentaremos que sea este año, y si eso llega a suceder,  será un punto de inflexión", afirmó.

 

Un punto en el mapa
 

Mario Barrozo forma parte de la Zona Franca de Justo Daract prácticamente desde sus inicios. Y aunque resalta que ha visto un enorme crecimiento en la plataforma desde que está en manos de la provincia (al principio estuvo concesionada a un privado), todavía espera el gran salto. "Es nuestro gran deseo que llegue a ser todo lo que muchas veces soñamos. Es como un gigante que está un poquito dormido, pero se está trabajando mucho y vamos por buen camino", expresó.

Porque a la espera de la modificación de la ley, el espacio sigue en movimiento y sus beneficios impositivos son aprovechados por diferentes empresas de la región.

Uno de ellos radica en que el plazo para nacionalizar la mercadería importada es ilimitado. "Cuando un producto ingresa a la Argentina por cualquier otra aduana, tenés 30 días para pagar todos los derechos de importación. Pueden ser 60 días con un permiso y con uno muy especial, pueden llegar a ser 90. En cambio, a través de una zona franca es como si la mercadería continuara en el país de origen todavía y se va nacionalizando a medida que vas vendiendo los productos o mientras que se va retirando parte de la materia prima", explicó.

Por eso, su principal función en la actualidad es la de un depósito fiscal con mayores ventajas que los que están en el territorio aduanero. 

En sus 42 hectáreas habilitadas cuentan con tres galpones (uno de 2.500 metros cuadrados, otro de 1.100 y un último de 650), en los que almacenan la mercadería o la materia prima importada por las empresas. La administración brinda además los servicios de carga y descarga, consolidación de mercadería, stockeado de los productos y los controles que hacen conjuntamente con la oficina de Aduana que funciona en el predio.

 

 

Thyssen Plastics Solutions (fabricación de caños) y Damos (seguimiento satelital de transportes) son las dos firmas que están instaladas con sus propios depósitos en Justo Daract, pero hay muchas otras que son usuarios indirectos y que ingresan a la provincia mercadería, repuestos, maquinarias, electrodomésticos, telas, motores, equipos medicinales como tomógrafos y resonadores, entre otras cosas, desde países como los Emiratos Árabes, Turquía, Alemania, Japón, China, India y varios más.

"Estamos ubicados en un punto estratégico porque tenemos salida para los dos océanos, para el Atlántico y para el Pacífico, y un nodo importante de rutas: a 30 kilómetros tenemos la 8, la 70,  la 35 y cerquita la Autopista 55. Eso es muy importante para la distribución de los productos y por eso contamos con usuarios de distintos puntos del país", remarcó Barrozo.

En lo que a infraestructura se refiere, la zona franca puntana cuenta con todos los servicios fundamentales para la instalación de industrias (disponibilidad de gas, electricidad, telefonía e internet). Tiene prácticamente la mitad del predio con calles asfaltadas y más depósitos por habilitar. "Tenemos todo listo para dar el salto", señaló el funcionario. Por eso, insistió, "queremos dar un mensaje de esperanza a la población, porque estamos trabajando para que todo salga adelante. Va a ser un gran bien para la zona y para todos".

 

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La Zona Franca, un gigante que quiere ponerse de pie

La plataforma que depende del gobierno provincial tiene todo listo para convertirse en un polo productivo, mientras intenta derribar los obstáculos que impone una vieja ley.

Además de las ventajas impositivas, ofrecen servicios de carga de transportes y consolidación de contenedores.

La Zona Franca de San Luis es como un gigante agazapado. Si no termina de ponerse de pie no es porque no quiera, sino porque no lo dejan. La plataforma que depende del gobierno provincial tiene toda la infraestructura y los recursos necesarios para ser un poderoso motor económico para la región, pero todavía choca contra una ley que la limita y no le permite desarrollar todo su potencial.

Pero la conducción del espacio, que está bajo la órbita de la Secretaría San Luis Logística, no se queda de brazos cruzados. Desde hace tres años encabeza una lucha para unir a las diferentes provincias y lograr la modificación de la normativa que regula este tipo de áreas en el país.

Aún así, muchos sanluiseños aún desconocen lo que sucede tras el moderno pórtico que se levanta en la Autopista de las Serranías Puntanas, a escasos metros del ingreso a Justo Daract.

Y es que la poca atención que los diferentes gobiernos nacionales le han prestado a estas plataformas, contribuyó a que las zonas francas sean un misterio insondable para una gran parte de la población.

 

 

Sin embargo, a pesar de todas las limitaciones que imponen las normativa vigentes, en San Luis el espacio otorga beneficios para las fábricas y empresas que importan productos o materias primas, genera un impacto positivo en la economía puntana y de alguna manera ayuda a conectar a la provincia con el resto del mundo.

 

Una ley que frena

Una zona franca es un territorio específico que goza de algunos beneficios tributarios. El sitio oficial de la AFIP explica que en estos espacios "la mercadería no es sometida al control habitual del servicio aduanero y, tanto su importación como su extracción para exportación, no están gravadas con tributos, ni alcanzadas por prohibiciones de tipo económico". Y agrega que "su principal objetivo es fomentar el comercio y la actividad industrial exportadora a través de la reducción de costos y la simplificación de los procedimientos administrativos, ofreciendo además incentivos fiscales".

En la Argentina están reguladas por la Ley Nº 24.331 promulgada en 1994 y por la Nº 22.415, que establece el Código Aduanero vigente y que data de 1981. Estas normativas terminan imponiendo algunos obstáculos a la misión que en la teoría deberían cumplir las zonas francas.

Uno de ellos, es que "obligan a las industrias que estén instaladas en estas áreas a exportar todo lo que produzcan, cuando en realidad para las fábricas es útil poder vender algunas de sus líneas o marcas en el territorio argentino", explicó Mario Barrozo, el jefe del Área de Operaciones y Mantenimiento. 

Ese es uno de los puntos en los que trabajan para lograr modificarlo, para que los inversores se vean tentados a radicarse en estos espacios.

Por iniciativa de San Luis y tras un congreso que se celebró en 2016 en Potrero de los Funes, se creó el Consejo Federal de Zonas Francas Argentinas. Es un comité que integra a los representantes de 18 de estos espacios pertenecientes a 15 provincias. Además de San Luis, están Chubut, Neuquén, La Pampa, Santa Fe, Entre Ríos, Corrientes, Salta, San Juan, Tucumán, Chaco, y Catamarca, Buenos Aires, La Rioja y Jujuy. Estas tres últimas, tienen en sus territorios dos plataformas cada una.  La Plata y Bahía Blanca en suelo bonaerense; Perico y La Quiaca, en el jujeño;  y Chamical y Villa Unión, en el riojano.

Por segundo período consecutivo, la administración puntana ocupa la presidencia de esa comisión, un cargo que supo encabezar Graciela Corvalán y que ahora desempeña Sebastián Lavandeira como secretario de San Luis Logística.

Ese organismo inició un trabajo, casi de hormiga, para hacer escuchar el pedido de las zonas francas a nivel nacional. "Nos hemos estado reuniendo muy seguido en diferentes provincias para lograr consensos y que haya procesos productivos en estos espacios, que es el espíritu para los que fueron creados", contó César Astudillo, director de la Zona Franca de Justo Daract.

 

 

El funcionario sostuvo que la ley vigente ya está "obsoleta" y que uno de los principales ítems que buscan cambiar es justamente que lo que se produce en la zona franca pueda ingresar al resto del país, llamado Territorio Aduanero General (TAG). "Hoy no somos nada competitivos en la región, porque lo cierto es que las inversiones se nos están yendo a Uruguay, Colombia, Brasil y Chile", contó.

Recién este año lograron que el gobierno nacional empezara a escuchar los reclamos. El Ministerio de Producción y Trabajo le abrió sus puertas al Consejo y comenzaron a debatir en conjunto un proyecto de ley superador al actual. "La idea es lograr un solo proyecto para que lo traten ambas cámaras del Congreso. Intentaremos que sea este año, y si eso llega a suceder,  será un punto de inflexión", afirmó.

 

Un punto en el mapa
 

Mario Barrozo forma parte de la Zona Franca de Justo Daract prácticamente desde sus inicios. Y aunque resalta que ha visto un enorme crecimiento en la plataforma desde que está en manos de la provincia (al principio estuvo concesionada a un privado), todavía espera el gran salto. "Es nuestro gran deseo que llegue a ser todo lo que muchas veces soñamos. Es como un gigante que está un poquito dormido, pero se está trabajando mucho y vamos por buen camino", expresó.

Porque a la espera de la modificación de la ley, el espacio sigue en movimiento y sus beneficios impositivos son aprovechados por diferentes empresas de la región.

Uno de ellos radica en que el plazo para nacionalizar la mercadería importada es ilimitado. "Cuando un producto ingresa a la Argentina por cualquier otra aduana, tenés 30 días para pagar todos los derechos de importación. Pueden ser 60 días con un permiso y con uno muy especial, pueden llegar a ser 90. En cambio, a través de una zona franca es como si la mercadería continuara en el país de origen todavía y se va nacionalizando a medida que vas vendiendo los productos o mientras que se va retirando parte de la materia prima", explicó.

Por eso, su principal función en la actualidad es la de un depósito fiscal con mayores ventajas que los que están en el territorio aduanero. 

En sus 42 hectáreas habilitadas cuentan con tres galpones (uno de 2.500 metros cuadrados, otro de 1.100 y un último de 650), en los que almacenan la mercadería o la materia prima importada por las empresas. La administración brinda además los servicios de carga y descarga, consolidación de mercadería, stockeado de los productos y los controles que hacen conjuntamente con la oficina de Aduana que funciona en el predio.

 

 

Thyssen Plastics Solutions (fabricación de caños) y Damos (seguimiento satelital de transportes) son las dos firmas que están instaladas con sus propios depósitos en Justo Daract, pero hay muchas otras que son usuarios indirectos y que ingresan a la provincia mercadería, repuestos, maquinarias, electrodomésticos, telas, motores, equipos medicinales como tomógrafos y resonadores, entre otras cosas, desde países como los Emiratos Árabes, Turquía, Alemania, Japón, China, India y varios más.

"Estamos ubicados en un punto estratégico porque tenemos salida para los dos océanos, para el Atlántico y para el Pacífico, y un nodo importante de rutas: a 30 kilómetros tenemos la 8, la 70,  la 35 y cerquita la Autopista 55. Eso es muy importante para la distribución de los productos y por eso contamos con usuarios de distintos puntos del país", remarcó Barrozo.

En lo que a infraestructura se refiere, la zona franca puntana cuenta con todos los servicios fundamentales para la instalación de industrias (disponibilidad de gas, electricidad, telefonía e internet). Tiene prácticamente la mitad del predio con calles asfaltadas y más depósitos por habilitar. "Tenemos todo listo para dar el salto", señaló el funcionario. Por eso, insistió, "queremos dar un mensaje de esperanza a la población, porque estamos trabajando para que todo salga adelante. Va a ser un gran bien para la zona y para todos".

 

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