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Un escepticismo que sigue orbitando

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Un escepticismo que sigue orbitando

Millones de personas en el mundo están convencidas de que el hombre no se posó en la Luna en 1969.

Millones de personas en el mundo están convencidas de que el hombre no se posó en la Luna en 1969 y de que las imágenes de la NASA fueron grabadas en un estudio de Hollywood. 

Se recurren a distintos argumentos para justificar este postulado: la NASA es incapaz de semejante hazaña tecnológica; la misión no incumbió a seres humanos, ningún hombre habría sobrevivido a las radiaciones durante el viaje; e incluso se abordan ideas más extravagantes, como que las autoridades debían disimular el hallazgo de una civilización lunar.

Sin embargo, todas se apoyan en lo mismo: en las supuestas anomalías detectadas en las fotos y videos de la NASA.

 

 

¿La luz y las sombras de las imágenes? Sospechosas. ¿La ausencia de estrellas en algunos clichés? Prueba de una maquinación. Así como la bandera plantada por Neil Armstrong, que parece ondular pese a que apenas hay atmósfera en la Luna. 

Si bien la comunidad científica ha refutado con pruebas todas estas teorías, el mito de una gran mentira sigue vivo.

La de "Apolo 11" fue "la primera teoría complotista que se construye completamente mediante una reinterpretación visual de un hecho de actualidad: se denuncia una puesta en escena", según Didier Desormeaux, coautor de un libro sobre teorías del complot ("Le complotisme, décrypter et agir").

Para Roger Launius, ex historiador oficial de la NASA, "esta negación de la realidad no debería sorprendernos".  

Según explicó en su obra "Apollos Legacy", su éxito viene porque estos rumores juegan con "nuestros miedos más profundos. En Estados Unidos, se alimentan además de la pérdida de confianza que se inició con la Guerra de Vietnam y, más tarde, con el escándalo Watergate; y, en el extranjero, por un sentimiento antiestadounidense".
 

 

El regreso, una promesa sin cumplir 

Ni Estados Unidos ni ningún otro país ha sido capaz de volver a la Luna desde 1972, el año de la última misión de "Apolo".

El presidente George Bush prometió hacerlo en 1989, así como su hijo George W. Bush, en 2004. 

Pero ambos debieron enfrentarse a un Congreso que no tenía interés en destinar enormes fortunas y a una opinión pública que había cambiado considerablemente desde la Guerra Fría.

El presidente Donald Trump volvió a lanzar la carrera por reconquistar la Luna, está vez, con la primera mujer. Pero esta decisión creó turbulencia en la NASA.

El administrador de la agencia espacial Jim Bridenstine despidió al jefe de exploración humana espacial Bill Gerstenmaier, al parecer por desacuerdos sobre el ultimátum impuesto por el presidente de volver a la Luna antes de 2024.
 

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Un escepticismo que sigue orbitando

Millones de personas en el mundo están convencidas de que el hombre no se posó en la Luna en 1969.

Dicen que las autoridades debían disimular el hallazgo de una civilización luna. Foto: Internet.

Millones de personas en el mundo están convencidas de que el hombre no se posó en la Luna en 1969 y de que las imágenes de la NASA fueron grabadas en un estudio de Hollywood. 

Se recurren a distintos argumentos para justificar este postulado: la NASA es incapaz de semejante hazaña tecnológica; la misión no incumbió a seres humanos, ningún hombre habría sobrevivido a las radiaciones durante el viaje; e incluso se abordan ideas más extravagantes, como que las autoridades debían disimular el hallazgo de una civilización lunar.

Sin embargo, todas se apoyan en lo mismo: en las supuestas anomalías detectadas en las fotos y videos de la NASA.

 

 

¿La luz y las sombras de las imágenes? Sospechosas. ¿La ausencia de estrellas en algunos clichés? Prueba de una maquinación. Así como la bandera plantada por Neil Armstrong, que parece ondular pese a que apenas hay atmósfera en la Luna. 

Si bien la comunidad científica ha refutado con pruebas todas estas teorías, el mito de una gran mentira sigue vivo.

La de "Apolo 11" fue "la primera teoría complotista que se construye completamente mediante una reinterpretación visual de un hecho de actualidad: se denuncia una puesta en escena", según Didier Desormeaux, coautor de un libro sobre teorías del complot ("Le complotisme, décrypter et agir").

Para Roger Launius, ex historiador oficial de la NASA, "esta negación de la realidad no debería sorprendernos".  

Según explicó en su obra "Apollos Legacy", su éxito viene porque estos rumores juegan con "nuestros miedos más profundos. En Estados Unidos, se alimentan además de la pérdida de confianza que se inició con la Guerra de Vietnam y, más tarde, con el escándalo Watergate; y, en el extranjero, por un sentimiento antiestadounidense".
 

 

El regreso, una promesa sin cumplir 

Ni Estados Unidos ni ningún otro país ha sido capaz de volver a la Luna desde 1972, el año de la última misión de "Apolo".

El presidente George Bush prometió hacerlo en 1989, así como su hijo George W. Bush, en 2004. 

Pero ambos debieron enfrentarse a un Congreso que no tenía interés en destinar enormes fortunas y a una opinión pública que había cambiado considerablemente desde la Guerra Fría.

El presidente Donald Trump volvió a lanzar la carrera por reconquistar la Luna, está vez, con la primera mujer. Pero esta decisión creó turbulencia en la NASA.

El administrador de la agencia espacial Jim Bridenstine despidió al jefe de exploración humana espacial Bill Gerstenmaier, al parecer por desacuerdos sobre el ultimátum impuesto por el presidente de volver a la Luna antes de 2024.
 

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