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“Universal Gym”, un gimnasio con inclusión social

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“Universal Gym”, un gimnasio con inclusión social

El preparador físico Mauricio Rosales Neyra cursa el quinto nivel de enseñanza de lenguaje de señas, y de esa manera innovó solidariamente en su local al entrenar a deportistas sordos. Una gran iniciativa.

Con la inclusión social como bandera, el preparador físico Mauricio Rosales Neyra a cargo del gimnasio, entrena a dos deportistas sordos en “Universal Gym”, y pretende que sean más los que se acerquen a practicar con comodidad.

Desde la pared del espacio se lee “Gimnasio” escrito en lenguaje inclusivo. “Me gusta el tema de la inclusión, porque entrené a Matías Suárez”, comentó en referencia al jugador puntano que integra la Selección de Rugby de Sordos. “Pude combinar mis dos pasiones, la preparación física y el lenguaje de señas”, admitió el instructor, que está en el quinto nivel de enseñanza de lenguaje de señas.

Rosales Neyra siempre estuvo relacionado con el ambiente del gimnasio, trabajó en varios y también hizo fisicoculturismo. El lenguaje de señas apareció en otro ambiente que no tiene nada que ver y son los perros. “Veía cómo los perros pueden alertar a los sordos porque se adiestran ‘perros de señas’, que avisa cuando suena una alarma o las sirenas, o tocan el timbre, le avisa a la persona sorda”, explicó Mauricio, que es adiestrador canino.

En ese momento se interesó. “La lengua de señas es un idioma y es muy grande, hay que estudiar bastante y te tiene que gustar muchísimo”, resaltó el profesional, que hace 18 años se radicó en San Luis y recordó que no es “como el folleto que te dan en los colectivos”.

“Vine a pasear, me gustó y me quedé ¡y no me muevo más de acá!”, confirmó Mauricio, de 40 años. Es de Córdoba y en "La Docta" realizó los cursos de preparador físico, y actualmente cursa el quinto nivel de la carrera de lengua de señas.

Inició hace dos meses esta modalidad en el local y actualmente hay dos sordos que asisten. “La idea es hacer un gimnasio inclusivo con un profesor que sepa lengua de señas, no hay en San Luis y tampoco en Argentina”, resaltó el instructor. Al ser un espacio con rutinas personalizadas, tiene su propio dojo para las clases de kickboxing y full contact, y entrenan equipos de fisicoculturismo y fitness, entre ellos Andrea Silisque y Jorge Carello, ambos campeones en su categoría (ver cuadros).

"El problema con los chicos sordos que van a los gimnasios es que los profesores no los entienden. Les piden hacer ejercicios y tal vez ellos no quieran ‘estético’ sino sacar fuerza para competir en potencia. O tener potencia porque hacen karate y artes marciales o juegan al básquet. Tal vez van dos meses y dejan de hacer porque no se sienten contenidos, no hacen lo que les gusta. Mi idea es esa: que ellos logren sus objetivos y se sientan contenidos”, manifestó Rosales Neyra.

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“Universal Gym”, un gimnasio con inclusión social

El preparador físico Mauricio Rosales Neyra cursa el quinto nivel de enseñanza de lenguaje de señas, y de esa manera innovó solidariamente en su local al entrenar a deportistas sordos. Una gran iniciativa.

Fotos: Ángel Altavilla.

Con la inclusión social como bandera, el preparador físico Mauricio Rosales Neyra a cargo del gimnasio, entrena a dos deportistas sordos en “Universal Gym”, y pretende que sean más los que se acerquen a practicar con comodidad.

Desde la pared del espacio se lee “Gimnasio” escrito en lenguaje inclusivo. “Me gusta el tema de la inclusión, porque entrené a Matías Suárez”, comentó en referencia al jugador puntano que integra la Selección de Rugby de Sordos. “Pude combinar mis dos pasiones, la preparación física y el lenguaje de señas”, admitió el instructor, que está en el quinto nivel de enseñanza de lenguaje de señas.

Rosales Neyra siempre estuvo relacionado con el ambiente del gimnasio, trabajó en varios y también hizo fisicoculturismo. El lenguaje de señas apareció en otro ambiente que no tiene nada que ver y son los perros. “Veía cómo los perros pueden alertar a los sordos porque se adiestran ‘perros de señas’, que avisa cuando suena una alarma o las sirenas, o tocan el timbre, le avisa a la persona sorda”, explicó Mauricio, que es adiestrador canino.

En ese momento se interesó. “La lengua de señas es un idioma y es muy grande, hay que estudiar bastante y te tiene que gustar muchísimo”, resaltó el profesional, que hace 18 años se radicó en San Luis y recordó que no es “como el folleto que te dan en los colectivos”.

“Vine a pasear, me gustó y me quedé ¡y no me muevo más de acá!”, confirmó Mauricio, de 40 años. Es de Córdoba y en "La Docta" realizó los cursos de preparador físico, y actualmente cursa el quinto nivel de la carrera de lengua de señas.

Inició hace dos meses esta modalidad en el local y actualmente hay dos sordos que asisten. “La idea es hacer un gimnasio inclusivo con un profesor que sepa lengua de señas, no hay en San Luis y tampoco en Argentina”, resaltó el instructor. Al ser un espacio con rutinas personalizadas, tiene su propio dojo para las clases de kickboxing y full contact, y entrenan equipos de fisicoculturismo y fitness, entre ellos Andrea Silisque y Jorge Carello, ambos campeones en su categoría (ver cuadros).

"El problema con los chicos sordos que van a los gimnasios es que los profesores no los entienden. Les piden hacer ejercicios y tal vez ellos no quieran ‘estético’ sino sacar fuerza para competir en potencia. O tener potencia porque hacen karate y artes marciales o juegan al básquet. Tal vez van dos meses y dejan de hacer porque no se sienten contenidos, no hacen lo que les gusta. Mi idea es esa: que ellos logren sus objetivos y se sientan contenidos”, manifestó Rosales Neyra.

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