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Acuerdo UE-Mercosur: no todos ganan en el campo

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Acuerdo UE-Mercosur: no todos ganan en el campo

La soja con agregado de valor ingresará con arancel 0%, pero no pasa lo mismo con los cereales, como el trigo y el maíz, ya que los agricultores franceses oponen resistencia.

Desde que se conoció que se había firmado el acuerdo de libre comercio al que arribaron los países del Mercosur y de la Unión Europea (UE), la opinión mayoritaria es que "el campo" es el gran ganador. Pero, ¿es tan así?

Una mirada inicial y a grandes trazos parece indicar eso. Los sudamericanos se benefician con una gran apertura comercial en materia de alimentos, cuya contraprestación es una mayor apertura a los productos industriales europeos y garantías adicionales a las inversiones de firmas europeas en territorio americano. Ahí radican las críticas de quienes le temen a este tratado, sin caer en la exageración del kirchnerismo, que habló de "tragedia", ni festejar de manera desmedida, como hizo el Gobierno.

Hilando más fino, también habrá sectores ganadores y perdedores dentro de la industria exportadora de alimentos. Hay productos que obtendrán el libre comercio de manera inmediata y otros que seguirán sometidos a plazos más largos para la quita de aranceles o a cupos de importación que -como la Cuota Hilton- finalmente siguen siendo una restricción al libre comercio.

Obviamente que Europa aceptó abrir sus fronteras comerciales más rápidamente a los productos que más necesita (y que se abaratarán entonces para el consumo de los europeos), pero se mostró mucho más cautelosa frente a los alimentos del Mercosur que compiten directamente con producciones locales, en especial las carnes.

 

La firma del acuerdo entre la UE y el Mercosur no es la "tragedia" que anuncia el kirchnerismo, ni tampoco da para festejos desmedidos, como pretende el Gobierno.

 

Productos que entran directo

La Secretaría de Agroindustria difundió cómo quedaron los diversos productos agropecuarios en el acuerdo.

En principio hay un capítulo de productos que se beneficiarán de inmediato con la reducción de los aranceles de importación al 0% cuando entre en vigor el acuerdo. Entre ellos están la harina de soja y poroto de soja; los aceites para uso industrial (soja, girasol, maíz); despojos comestibles de especie bovina, porcina, ovina; algunos productos de la pesca, como merluza. Otros productos de origen animal (menudencias, grasas, semen bovino); manzanas, peras, duraznos, cerezas, ciruelas; legumbres; frutos secos y pasas de uvas; uvas de mesa; maní; infusiones (café, mate y té); especias; bebidas (agua mineral, cervezas, espirituosas) y productos de la pesca: merluza, vieiras y calamares.

Como se observa, en este listado figuran muchos de los productos que hoy más exporta la Argentina a Europa. Entran así la soja y sus derivados (que se utilizan para engordar cerdos finlandeses, por ejemplo), pero no entran los cereales (trigo o maíz) que competirían con los productores franceses (que ya pusieron el grito en el cielo) o españoles. También ingresan los productos de la pesca y las frutas, dos rubros donde Europa es deficitaria.

 

Aranceles por un tiempo más

Un segundo grupo de productos tendrán desgravaciones arancelarias más lentas, que no serán inmediatas y se concretarán recién en un plazo de entre 4 y 10 años:

Se trata de otros productos de la pesca (por ejemplo, langostinos) y conservas de pescado; hortalizas, plantas y tubérculos alimenticios; frutas cítricas (limones, naranjas y mandarinas); frutas finas (arándanos, frutillas); harina de maíz; almidón; arroz partido; aceites vegetales (soja, girasol y maíz); biodiesel; preparaciones alimenticias y pastas; golosinas; mermeladas, jaleas y otras preparaciones en base a frutas; hortalizas en conserva; helados; alimento para mascotas; manteca y demás preparaciones de maní.

Queda claro que en este listado “gradual”, la Unión Europea incluyó muchos productos que el Mercosur produce pero también lo hacen ellos, como los cítricos españoles o el biodiesel hecho con colza alemana, como ejemplos.

También se incluyen los alimentos con algún valor agregado adicional, como la polenta, las golosinas, o los balanceados, de modo que la industria europea tenga tiempo de prepararse para la competencia.

El caso del maní es bien demostrativo de las diferentes velocidades que aplicará Europa para abrir sus fronteras a los alimentos argentinos. De entrada concede arancel 0% al maní en grano, pero aplica lapsos más largos a la pasta de maní y otros preparados. Esto quiere decir que pisa el freno para permitir el comercio de alimentos con mayor valor agregado.

 

Los que deben esperar

Luego habrá cupos o cuotas arancelarias en los rubros más sensibles. Los cupos finalmente son una limitante al libre comercio: solo gozan de bajos aranceles los volúmenes contemplados en cada acuerdo y para los excedentes se aplican aranceles más elevados.

Aquí, en el sistema de cuotas, ingresan los productos que quiere defender la UE justamente porque los produce. Con las cuotas, entonces, mantiene bajo control la competencia con los alimentos del Mercosur, ya sea con sus propios productores o con algunos productos de sus ex colonias, como el azúcar.

Habrá, en definitiva, cuotas para los siguientes productos: en vinos, hasta 5 litros habrá una desgravación lineal durante 8 años para el vino y el mosto. En espumantes se fijará un precio de entrada de 8 dólares por litro durante 12 años, y la liberalización se producirá a partir del año siguiente. “No me toquen el champagne”, dijeron los europeos.

En cuanto al arroz, la cuota de 60.000 toneladas será con arancel 0%, sin cambio en las condiciones, sin segmentación y con implementación en 6 años

En carne bovina, la Cuota Hilton (29.500 toneladas para la Argentina) se mantendrá en el mismo volumen pero los aranceles bajan del 20 al 0% con la entrada en vigor del acuerdo. Esto implicaría una inyección de 70 millones de dólares al sector frigorífico, siempre y cuando los importadores europeos no reduzcan los precios del contingente.

La UE ofrece además a todo el Mercosur una nueva cuota de 99.000 toneladas pero res con hueso, de las cuales el 55% debe ser enfriada y otro 45% debe ser congelada, lo que deprecia su valor y calidad. Esta cuota nueva tendría un arancel de 7,5% y se llegaría al volumen final en un plazo de cinco años. Los países del Mercosur deben definir cómo distribuyen el cupo entre ellos.

En cuanto a la carne aviar, habrá una cuota para todo el Mercosur (Brasil es un gran exportador mundial de pollos) de 180.000 toneladas, con arancel 0% a la entrada en vigor del acuerdo. El valor agregado acá también es limitado, ya que la mitad de la cuota debe ser de productos deshuesados y el resto ingresa en el rubro “otros”. Se aplicaría en cinco años.

La miel, que tiene a la Argentina como el principal exportador mundial y ya vende mucho a Europa sin cupo, tendría un cupo de 45.000 toneladas con arancel 0% a la entrada en vigor del acuerdo. También es de aplicación paulatina en cinco años.

El azúcar es un producto muy sensible para Brasil, pero también para las ex colonias europeas y la industria remolachera europea. En la Argentina afecta a las provincias del NOA. Se establece una cuota de 180.000 toneladas con arancel de 0% (se elimina una tasa de 98 euros/ton), al momento de la entrada en vigor del acuerdo. Habrá una cuota especial para Paraguay: 10.000 toneladas a arancel 0% al momento de la entrada en vigor del Acuerdo.

Finalmente está el etanol. El biocombustible que se elabora con caña de azúcar o maíz tendrá una cuota de importación de 450.000 toneladas para usos químicos, con arancel 0% al momento de entrada del acuerdo. Habrá otra cuota de 200.000 toneladas, para todos los usos, aplicable en 5 años.

 

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Acuerdo UE-Mercosur: no todos ganan en el campo

La soja con agregado de valor ingresará con arancel 0%, pero no pasa lo mismo con los cereales, como el trigo y el maíz, ya que los agricultores franceses oponen resistencia.

La Secretaría de Agroindustria difundió cómo quedaron los diversos productos agropecuarios en el acuerdo.

Desde que se conoció que se había firmado el acuerdo de libre comercio al que arribaron los países del Mercosur y de la Unión Europea (UE), la opinión mayoritaria es que "el campo" es el gran ganador. Pero, ¿es tan así?

Una mirada inicial y a grandes trazos parece indicar eso. Los sudamericanos se benefician con una gran apertura comercial en materia de alimentos, cuya contraprestación es una mayor apertura a los productos industriales europeos y garantías adicionales a las inversiones de firmas europeas en territorio americano. Ahí radican las críticas de quienes le temen a este tratado, sin caer en la exageración del kirchnerismo, que habló de "tragedia", ni festejar de manera desmedida, como hizo el Gobierno.

Hilando más fino, también habrá sectores ganadores y perdedores dentro de la industria exportadora de alimentos. Hay productos que obtendrán el libre comercio de manera inmediata y otros que seguirán sometidos a plazos más largos para la quita de aranceles o a cupos de importación que -como la Cuota Hilton- finalmente siguen siendo una restricción al libre comercio.

Obviamente que Europa aceptó abrir sus fronteras comerciales más rápidamente a los productos que más necesita (y que se abaratarán entonces para el consumo de los europeos), pero se mostró mucho más cautelosa frente a los alimentos del Mercosur que compiten directamente con producciones locales, en especial las carnes.

 

La firma del acuerdo entre la UE y el Mercosur no es la "tragedia" que anuncia el kirchnerismo, ni tampoco da para festejos desmedidos, como pretende el Gobierno.

 

Productos que entran directo

La Secretaría de Agroindustria difundió cómo quedaron los diversos productos agropecuarios en el acuerdo.

En principio hay un capítulo de productos que se beneficiarán de inmediato con la reducción de los aranceles de importación al 0% cuando entre en vigor el acuerdo. Entre ellos están la harina de soja y poroto de soja; los aceites para uso industrial (soja, girasol, maíz); despojos comestibles de especie bovina, porcina, ovina; algunos productos de la pesca, como merluza. Otros productos de origen animal (menudencias, grasas, semen bovino); manzanas, peras, duraznos, cerezas, ciruelas; legumbres; frutos secos y pasas de uvas; uvas de mesa; maní; infusiones (café, mate y té); especias; bebidas (agua mineral, cervezas, espirituosas) y productos de la pesca: merluza, vieiras y calamares.

Como se observa, en este listado figuran muchos de los productos que hoy más exporta la Argentina a Europa. Entran así la soja y sus derivados (que se utilizan para engordar cerdos finlandeses, por ejemplo), pero no entran los cereales (trigo o maíz) que competirían con los productores franceses (que ya pusieron el grito en el cielo) o españoles. También ingresan los productos de la pesca y las frutas, dos rubros donde Europa es deficitaria.

 

Aranceles por un tiempo más

Un segundo grupo de productos tendrán desgravaciones arancelarias más lentas, que no serán inmediatas y se concretarán recién en un plazo de entre 4 y 10 años:

Se trata de otros productos de la pesca (por ejemplo, langostinos) y conservas de pescado; hortalizas, plantas y tubérculos alimenticios; frutas cítricas (limones, naranjas y mandarinas); frutas finas (arándanos, frutillas); harina de maíz; almidón; arroz partido; aceites vegetales (soja, girasol y maíz); biodiesel; preparaciones alimenticias y pastas; golosinas; mermeladas, jaleas y otras preparaciones en base a frutas; hortalizas en conserva; helados; alimento para mascotas; manteca y demás preparaciones de maní.

Queda claro que en este listado “gradual”, la Unión Europea incluyó muchos productos que el Mercosur produce pero también lo hacen ellos, como los cítricos españoles o el biodiesel hecho con colza alemana, como ejemplos.

También se incluyen los alimentos con algún valor agregado adicional, como la polenta, las golosinas, o los balanceados, de modo que la industria europea tenga tiempo de prepararse para la competencia.

El caso del maní es bien demostrativo de las diferentes velocidades que aplicará Europa para abrir sus fronteras a los alimentos argentinos. De entrada concede arancel 0% al maní en grano, pero aplica lapsos más largos a la pasta de maní y otros preparados. Esto quiere decir que pisa el freno para permitir el comercio de alimentos con mayor valor agregado.

 

Los que deben esperar

Luego habrá cupos o cuotas arancelarias en los rubros más sensibles. Los cupos finalmente son una limitante al libre comercio: solo gozan de bajos aranceles los volúmenes contemplados en cada acuerdo y para los excedentes se aplican aranceles más elevados.

Aquí, en el sistema de cuotas, ingresan los productos que quiere defender la UE justamente porque los produce. Con las cuotas, entonces, mantiene bajo control la competencia con los alimentos del Mercosur, ya sea con sus propios productores o con algunos productos de sus ex colonias, como el azúcar.

Habrá, en definitiva, cuotas para los siguientes productos: en vinos, hasta 5 litros habrá una desgravación lineal durante 8 años para el vino y el mosto. En espumantes se fijará un precio de entrada de 8 dólares por litro durante 12 años, y la liberalización se producirá a partir del año siguiente. “No me toquen el champagne”, dijeron los europeos.

En cuanto al arroz, la cuota de 60.000 toneladas será con arancel 0%, sin cambio en las condiciones, sin segmentación y con implementación en 6 años

En carne bovina, la Cuota Hilton (29.500 toneladas para la Argentina) se mantendrá en el mismo volumen pero los aranceles bajan del 20 al 0% con la entrada en vigor del acuerdo. Esto implicaría una inyección de 70 millones de dólares al sector frigorífico, siempre y cuando los importadores europeos no reduzcan los precios del contingente.

La UE ofrece además a todo el Mercosur una nueva cuota de 99.000 toneladas pero res con hueso, de las cuales el 55% debe ser enfriada y otro 45% debe ser congelada, lo que deprecia su valor y calidad. Esta cuota nueva tendría un arancel de 7,5% y se llegaría al volumen final en un plazo de cinco años. Los países del Mercosur deben definir cómo distribuyen el cupo entre ellos.

En cuanto a la carne aviar, habrá una cuota para todo el Mercosur (Brasil es un gran exportador mundial de pollos) de 180.000 toneladas, con arancel 0% a la entrada en vigor del acuerdo. El valor agregado acá también es limitado, ya que la mitad de la cuota debe ser de productos deshuesados y el resto ingresa en el rubro “otros”. Se aplicaría en cinco años.

La miel, que tiene a la Argentina como el principal exportador mundial y ya vende mucho a Europa sin cupo, tendría un cupo de 45.000 toneladas con arancel 0% a la entrada en vigor del acuerdo. También es de aplicación paulatina en cinco años.

El azúcar es un producto muy sensible para Brasil, pero también para las ex colonias europeas y la industria remolachera europea. En la Argentina afecta a las provincias del NOA. Se establece una cuota de 180.000 toneladas con arancel de 0% (se elimina una tasa de 98 euros/ton), al momento de la entrada en vigor del acuerdo. Habrá una cuota especial para Paraguay: 10.000 toneladas a arancel 0% al momento de la entrada en vigor del Acuerdo.

Finalmente está el etanol. El biocombustible que se elabora con caña de azúcar o maíz tendrá una cuota de importación de 450.000 toneladas para usos químicos, con arancel 0% al momento de entrada del acuerdo. Habrá otra cuota de 200.000 toneladas, para todos los usos, aplicable en 5 años.

 

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