Escuchá acá la 90.9

Escuchá acá la 90.9
X

Maquinarias, un brazo de "fierro" clave en la siembra

Juan Luna

Una firma organizó una charla para mostrar las ventajas de las sembradoras asistidas por aire, que facilitan la tarea en los lotes y ayudan a elevar la eficiencia de una campaña.

Mientras muchos campos de la provincia ya planifican su próxima campaña agrícola, la jornada que organizó la empresa de venta de repuestos y maquinarias agrícolas "El Sembrador" resultó una buena oportunidad para poner el foco sobre los equipos y las herramientas que se utilizan en los cultivos y que tienen un fuerte impacto en la productividad.

Porque cuando se habla de "fierros" en la agricultura, se abre un mundo gigante, en el que proliferan las marcas, los modelos, los avances y también los gustos, sobre los que, como se sabe, "no hay nada escrito".

Y aunque en general hay opciones para todos los bolsillos, está claro que no son equipos baratos. Incorporar un tractor, una sembradora o una fumigadora supone una inversión grande y, en tiempos en que los créditos no son los más accesibles, es una decisión siempre difícil. Por eso este tipo de muestras sirven para que el productor pueda ver de cerca cómo funciona y trabaja cada maquinaria, para sacarse las dudas y disminuir al máximo el riesgo que supone invertir tanto dinero.

 

 

"El agricultor siempre busca mejorar sus rindes, bajar los costos en los materiales, y no desaprovechar ni un solo minuto de la humedad de la tierra para sembrar. Hoy por hoy, gracias a la tecnología se pueden lograr muchas cosas, con precios mucho más accesibles que cuando salieron los primeros modelos", expresó Pablo González, el dueño de la firma anfitriona, que además de vender todo tipo de repuestos es concesionaria de varias marcas de maquinarias agrícolas del mercado.

Y aunque advirtió que "las tasas no están baratas", sostuvo que buscan "alternativas que acompañen la subida del cereal" y que le permitan a cada productor acceder a una herramienta acorde a su escala y sus objetivos.

A sol y sombra

El sol se encendió como una estufa para calentar la mañana del sábado en Villa Mercedes y se estacionó sobre los aparatos que descansan en el nuevo predio que tiene la empresa. Porque además, la jornada sirvió como una excusa para que los clientes conozcan la nueva ubicación que tendrá la firma, en el extremo norte de la Autopista Nº 55, luego de pasar el campus de la Universidad Nacional de San Luis.

"La idea es que ya nos localicen y se familiaricen en esta dirección, a la que nos mudaremos dentro de un mes aproximadamente", contó González, un riocuartense de 28 años que hace cuatro años se apostó en tierras villamercedinas para desarrollar su emprendimiento.

 

 

En ese corto tiempo, cosechó una gran influencia entre los productores de la región. Por lo menos, eso fue lo que demostró la gran convocatoria que tuvo la muestra. Fueron poco más de ochenta las personas que llegaron entusiasmadas al predio y miraron las máquinas mientras disfrutaban del desayuno preparado por la empresa.

La gran “joya” de esa miniexposición fue una sembradora Air Planter de la marca Gherardi, que estaba armada con su tren de doce metros de ancho y su tolva de 13 mil litros de capacidad amarradas a un tractor New Holland. Con todas sus partes desplegadas, se llevó todas las miradas curiosas de los asistentes: una máquina de esas no se ve todos los días.

Sobre ese tipo de tecnología se centró la charla que dio el ingeniero agrónomo Ricardo Medera, que con más de cuatro décadas de experiencia en el rubro sabe bastante sobre lo que hay en el mercado y sobre cómo han evolucionado las herramientas del agro.

El hombre trabaja desde hace 43 años en la firma Gherardi, uno de los grandes fabricantes de maquinarias agrícolas que hay en el país, y que también confeccionan herramientas de mano, como tijeras de podar, palas y azadas, entre otras.

"Ingresé en 1976 para trabajar en el equipo de desarrollo de siembra directa, porque hasta prácticamente el año 1990 el mercado era de máquinas de labranzas", recordó, como para graficar la evolución de los sistemas utilizados en la agricultura.

En esta ocasión, se centró en las ventajas de una tecnología que es cada vez más común en los aparatos que se utilizan en el campo: las que son asistidas por aire. En estos sistemas, las semillas o los fertilizantes no son arrojados al suelo por la fuerza de la gravedad, sino que utilizan el impulso aéreo para llevarlo desde un depósito hasta los dosificadores.

“Estas máquinas fueron famosas porque anidaron en Canadá, pero en realidad es un invento de un agricultor australiano, que la fabricó en 1956. Existen hace años en el mundo, y en Argentina han tenido varios intentos de introducción, pero ahora es la tendencia hacia la que hay que ir", repasó un poco de historia.

Estos modelos están compuestos por una tolva de gran capacidad de almacenamiento y un tren de siembra independiente. "Una turbina es la que traslada la semilla y el fertilizante hasta las líneas de siembra, en lo que se llaman las Air Drill. Pero, por otro lado, están las sembradoras con dosificador neumático, las Air Planter. En ese caso, la corriente de aire se usa para pegar la semilla a una placa y sembrar grano por grano, con mayor precisión”, explicó el agrónomo.

 

 

Medera sostuvo que estas sembradoras tienen varias grandes ventajas, como el ancho de labor, la capacidad de la tolva, la practicidad de traslado, la facilidad de la carga y la simplificación del diseño, todos aspectos que se traducen en una mayor eficiencia a la hora de hacer los trabajos.

Y aunque en principio el sistema de aire fue concebido para las sembradoras de gran envergadura, "los beneficios de la simplicidad de diseño hacen que también se usen para las máquinas chicas. Esto tiene otra razón de ser, porque en Argentina cada vez hay menos gente que quiera ir a trabajar al campo. Entonces, si antes podías tener cuatro equipos de siembra con un operario cada uno, al no conseguir empleos, tengo que hacer la máquina más grande para manejarla con menos gente. Pero no porque el agricultor sea un empresario odioso que no quiere contratar personal, la verdad es que no lo consigue y cada vez cuesta más", argumentó el ingeniero.

 

Menos pausas

Medera contó que cuando empezaron a producir estas sembradoras, arrancaron con tolvas que podían contener hasta 10.000 litros divididos en dos compartimentos, que repartían la carga entre un 60% y un 40%. Porque en la actualidad es casi imprescindible que las máquinas sean capaces de fertilizar el suelo mientras arrojan las semillas.

Pero con el paso de los años, los modelos evolucionaron hacia contenedores que tienen capacidad de almacenar alrededor de 13.000 litros, tanto de granos como de productos. Solo que ahora, esa carga se divide en tres partes: una de 6.700 litros, otra de 4.700 y una más pequeña de 1.700, lo que posibilita diversificar más el contenido. Así, en el tercer compartimento se puede poner productos que ocupen poco volumen, como las semillas de maíz, de girasol, sorgo, los refugios para determinados cultivos, o los agroquímicos microgranulados, que es otra de las tendencias que hay en fertilización.

"Al tener una gran tolva, tengo triplicado o cuadriplicado el tamaño, con lo que tengo mucho más tiempo operativo sin parar a reponer. Cuando yo tengo que trasladarme de un lote a otro, tengo que desarmar una parte importante de la máquina, plegar las lanzas, orientar las ruedas, sacar los hidráulicos, y eso a lo mejor me lleva una hora. En cambio, en estas máquinas yo pliego y me traslado", destacó. Mientras que González agregó: "Logran una máxima autonomía, con lo que podés hacer entre 300 y 400 hectáreas sin bajarte del tractor".

Así, lo que cambia también es el foco de la atención del productor: no tiene que estar pendiente de si los granos se acaban y de volver a cargar, sino que puede concentrarse mejor en el suelo y el trabajo en sí.

Pero la eficiencia, además, se logra con el gran ancho que tienen algunos de estos modelos, que permiten abarcar franjas  de terreno que puede ir desde los diez hasta los doce metros con una sola pasada.

Las posibilidades de configuración del tren de la siembra son muy variadas. En base a las necesidades de cada campo, es posible establecer cuántas líneas tendrá y a qué distancia una de la otra. Eso definirá la densidad: cuántas semillas habrá por metro cuadrado.

Ese gran ancho podría ser un problema a la hora de tener que trasladar la máquina desde un lote a otro, o para llevarlo por las rutas hacia algún establecimiento. Pero cuenta con un sistema que hace que las alas del tren de siembra se plieguen hacia arriba, todo eso sin que la máquina pierda el equilibrio y sin dejar de ser liviana, aunque de todos modo requieren de tractores que tengan entre 200 y 220 HP de potencia.

 

 

 

Otro de los aspectos en el que las diferentes marcas de la industria de las maquinarias está avanzando, es en el tipo de discos y ruedas que utilizan para mover el suelo y hacer la siembra.  "Cuando la siembra directa creció y el aumento del número de rastrojos fue considerable, las sembradoras vivían atoradas porque no había forma de pasar por esos volúmenes", recordó el agrónomo. Y ahí aparecieron los monodiscos como la gran solución para arrasar sobre los campos, y porque además tenían fácil mantenimiento. "Pero al poco tiempo, empezaron a notar que avanzar no era sinónimo de sembrar. Puedo pasar por arriba del rastrojo pero hay que ver si pude hacer bien el trabajo", advirtió.

Comenzaron a realizar variaciones en los tipos de disco, que pasaron de ser planos a tener diferentes curvaturas, porque si no se generaban surcos que no eran ideales para la germinación de los cultivos y porque el agua se encharcaba, un problema principalmente para la soja.

"El monodisco era ideal para sembrar trigo, pero la superficie se fue disminuyendo cada vez más. Lo que el productor necesitaba era que la máquina sirva para la soja antes que nada", planteó. Por eso, en la actualidad y gracias al "ingenio argentino" se utilizan discos dobles con forma de platos hondos, con ruedas con una pequeña hendidura que remueven el terreno y mejoran la formación de los camellones

 

Una evolución inimaginable

Más allá de las ventajas de uno u otro modelo, Medera valoró la gran transformación que ha experimentado el sector gracias a los avances tecnológicos. "Están ocurriendo cosas que antes eran inimaginables. Antes la agricultura se hacía con la labranza para controlar las malezas y activar los nutrientes. Hoy eso cambió por completo con la siembra directa, con todos los beneficios que tiene la conservación de la humedad del suelo y para evitar la erosión", expresó.

Pero esa solo fue la punta de lanza para un desarrollo impresionante que no parece tener techo: "Ahora vemos toda la incorporación de la tecnología para la agricultura satelital, que permite variar la densidad o la fertilización según el ambiente, en base al historial de rendimientos, todo lo que son los pilotos automáticos que ayudan a los operarios; las pulverizaciones, la disminución del uso de agroquímicos", enumeró maravillado.

Todas esas innovaciones, sumadas al desarrollo genético de los cultivares, han permitido extender la agricultura hacia zonas que eran consideradas marginales. Medera contó que gracias a su trabajo, ha tenido la oportunidad de viajar por muchas partes del mundo, y el crecimiento de la Argentina no tiene muchas semejanzas. "En la época de la Presidencia de Alfonsín, éramos poco más de 30 millones de habitantes y producíamos 30 millones de granos. Es decir, que a cada argentino le correspondía una tonelada de granos. En la actualidad, somos poco más de 40 millones y cosechamos entre 140 y 150 millones. Por lo que tuvimos alrededor de 3,5 toneladas por habitante. Un crecimiento de esa magnitud en tan poco tiempo no ocurrió en ninguna parte del mundo", planteó.

 

 

Una pequeña muestra de esos avances fue la que se vio en la jornada de Villa Mercedes. Los productores saben que las maquinarias son una herramienta necesaria, aunque no todos puedan acceder a una y acudan a un contratista. Por eso siguieron atentos las palabras del ingeniero, miraron con mucha curiosidad la sembradora expuesta y aceptaron con gusto la invitación de la firma "El Sembrador".

Más allá de las marcas, los modelos y los gustos, hay máquinas que se adaptan a las necesidades de cada productor y pronto se las verá nuevamente surcando los campos para el comienzo de una nueva campaña.

Se llevó todas las miradas. La sembradora Air Planter de Gherardi fue el principal atractivo de la muestra en el predio villamercedino.

Compartir en facebook
Compartir en twitter
Compartir en whatsapp
TAGS
COMENTARIOS

Maquinarias, un brazo de "fierro" clave en la siembra

Una firma organizó una charla para mostrar las ventajas de las sembradoras asistidas por aire, que facilitan la tarea en los lotes y ayudan a elevar la eficiencia de una campaña.

Mientras muchos campos de la provincia ya planifican su próxima campaña agrícola, la jornada que organizó la empresa de venta de repuestos y maquinarias agrícolas "El Sembrador" resultó una buena oportunidad para poner el foco sobre los equipos y las herramientas que se utilizan en los cultivos y que tienen un fuerte impacto en la productividad.

Porque cuando se habla de "fierros" en la agricultura, se abre un mundo gigante, en el que proliferan las marcas, los modelos, los avances y también los gustos, sobre los que, como se sabe, "no hay nada escrito".

Y aunque en general hay opciones para todos los bolsillos, está claro que no son equipos baratos. Incorporar un tractor, una sembradora o una fumigadora supone una inversión grande y, en tiempos en que los créditos no son los más accesibles, es una decisión siempre difícil. Por eso este tipo de muestras sirven para que el productor pueda ver de cerca cómo funciona y trabaja cada maquinaria, para sacarse las dudas y disminuir al máximo el riesgo que supone invertir tanto dinero.

 

 

"El agricultor siempre busca mejorar sus rindes, bajar los costos en los materiales, y no desaprovechar ni un solo minuto de la humedad de la tierra para sembrar. Hoy por hoy, gracias a la tecnología se pueden lograr muchas cosas, con precios mucho más accesibles que cuando salieron los primeros modelos", expresó Pablo González, el dueño de la firma anfitriona, que además de vender todo tipo de repuestos es concesionaria de varias marcas de maquinarias agrícolas del mercado.

Y aunque advirtió que "las tasas no están baratas", sostuvo que buscan "alternativas que acompañen la subida del cereal" y que le permitan a cada productor acceder a una herramienta acorde a su escala y sus objetivos.

A sol y sombra

El sol se encendió como una estufa para calentar la mañana del sábado en Villa Mercedes y se estacionó sobre los aparatos que descansan en el nuevo predio que tiene la empresa. Porque además, la jornada sirvió como una excusa para que los clientes conozcan la nueva ubicación que tendrá la firma, en el extremo norte de la Autopista Nº 55, luego de pasar el campus de la Universidad Nacional de San Luis.

"La idea es que ya nos localicen y se familiaricen en esta dirección, a la que nos mudaremos dentro de un mes aproximadamente", contó González, un riocuartense de 28 años que hace cuatro años se apostó en tierras villamercedinas para desarrollar su emprendimiento.

 

 

En ese corto tiempo, cosechó una gran influencia entre los productores de la región. Por lo menos, eso fue lo que demostró la gran convocatoria que tuvo la muestra. Fueron poco más de ochenta las personas que llegaron entusiasmadas al predio y miraron las máquinas mientras disfrutaban del desayuno preparado por la empresa.

La gran “joya” de esa miniexposición fue una sembradora Air Planter de la marca Gherardi, que estaba armada con su tren de doce metros de ancho y su tolva de 13 mil litros de capacidad amarradas a un tractor New Holland. Con todas sus partes desplegadas, se llevó todas las miradas curiosas de los asistentes: una máquina de esas no se ve todos los días.

Sobre ese tipo de tecnología se centró la charla que dio el ingeniero agrónomo Ricardo Medera, que con más de cuatro décadas de experiencia en el rubro sabe bastante sobre lo que hay en el mercado y sobre cómo han evolucionado las herramientas del agro.

El hombre trabaja desde hace 43 años en la firma Gherardi, uno de los grandes fabricantes de maquinarias agrícolas que hay en el país, y que también confeccionan herramientas de mano, como tijeras de podar, palas y azadas, entre otras.

"Ingresé en 1976 para trabajar en el equipo de desarrollo de siembra directa, porque hasta prácticamente el año 1990 el mercado era de máquinas de labranzas", recordó, como para graficar la evolución de los sistemas utilizados en la agricultura.

En esta ocasión, se centró en las ventajas de una tecnología que es cada vez más común en los aparatos que se utilizan en el campo: las que son asistidas por aire. En estos sistemas, las semillas o los fertilizantes no son arrojados al suelo por la fuerza de la gravedad, sino que utilizan el impulso aéreo para llevarlo desde un depósito hasta los dosificadores.

“Estas máquinas fueron famosas porque anidaron en Canadá, pero en realidad es un invento de un agricultor australiano, que la fabricó en 1956. Existen hace años en el mundo, y en Argentina han tenido varios intentos de introducción, pero ahora es la tendencia hacia la que hay que ir", repasó un poco de historia.

Estos modelos están compuestos por una tolva de gran capacidad de almacenamiento y un tren de siembra independiente. "Una turbina es la que traslada la semilla y el fertilizante hasta las líneas de siembra, en lo que se llaman las Air Drill. Pero, por otro lado, están las sembradoras con dosificador neumático, las Air Planter. En ese caso, la corriente de aire se usa para pegar la semilla a una placa y sembrar grano por grano, con mayor precisión”, explicó el agrónomo.

 

 

Medera sostuvo que estas sembradoras tienen varias grandes ventajas, como el ancho de labor, la capacidad de la tolva, la practicidad de traslado, la facilidad de la carga y la simplificación del diseño, todos aspectos que se traducen en una mayor eficiencia a la hora de hacer los trabajos.

Y aunque en principio el sistema de aire fue concebido para las sembradoras de gran envergadura, "los beneficios de la simplicidad de diseño hacen que también se usen para las máquinas chicas. Esto tiene otra razón de ser, porque en Argentina cada vez hay menos gente que quiera ir a trabajar al campo. Entonces, si antes podías tener cuatro equipos de siembra con un operario cada uno, al no conseguir empleos, tengo que hacer la máquina más grande para manejarla con menos gente. Pero no porque el agricultor sea un empresario odioso que no quiere contratar personal, la verdad es que no lo consigue y cada vez cuesta más", argumentó el ingeniero.

 

Menos pausas

Medera contó que cuando empezaron a producir estas sembradoras, arrancaron con tolvas que podían contener hasta 10.000 litros divididos en dos compartimentos, que repartían la carga entre un 60% y un 40%. Porque en la actualidad es casi imprescindible que las máquinas sean capaces de fertilizar el suelo mientras arrojan las semillas.

Pero con el paso de los años, los modelos evolucionaron hacia contenedores que tienen capacidad de almacenar alrededor de 13.000 litros, tanto de granos como de productos. Solo que ahora, esa carga se divide en tres partes: una de 6.700 litros, otra de 4.700 y una más pequeña de 1.700, lo que posibilita diversificar más el contenido. Así, en el tercer compartimento se puede poner productos que ocupen poco volumen, como las semillas de maíz, de girasol, sorgo, los refugios para determinados cultivos, o los agroquímicos microgranulados, que es otra de las tendencias que hay en fertilización.

"Al tener una gran tolva, tengo triplicado o cuadriplicado el tamaño, con lo que tengo mucho más tiempo operativo sin parar a reponer. Cuando yo tengo que trasladarme de un lote a otro, tengo que desarmar una parte importante de la máquina, plegar las lanzas, orientar las ruedas, sacar los hidráulicos, y eso a lo mejor me lleva una hora. En cambio, en estas máquinas yo pliego y me traslado", destacó. Mientras que González agregó: "Logran una máxima autonomía, con lo que podés hacer entre 300 y 400 hectáreas sin bajarte del tractor".

Así, lo que cambia también es el foco de la atención del productor: no tiene que estar pendiente de si los granos se acaban y de volver a cargar, sino que puede concentrarse mejor en el suelo y el trabajo en sí.

Pero la eficiencia, además, se logra con el gran ancho que tienen algunos de estos modelos, que permiten abarcar franjas  de terreno que puede ir desde los diez hasta los doce metros con una sola pasada.

Las posibilidades de configuración del tren de la siembra son muy variadas. En base a las necesidades de cada campo, es posible establecer cuántas líneas tendrá y a qué distancia una de la otra. Eso definirá la densidad: cuántas semillas habrá por metro cuadrado.

Ese gran ancho podría ser un problema a la hora de tener que trasladar la máquina desde un lote a otro, o para llevarlo por las rutas hacia algún establecimiento. Pero cuenta con un sistema que hace que las alas del tren de siembra se plieguen hacia arriba, todo eso sin que la máquina pierda el equilibrio y sin dejar de ser liviana, aunque de todos modo requieren de tractores que tengan entre 200 y 220 HP de potencia.

 

 

 

Otro de los aspectos en el que las diferentes marcas de la industria de las maquinarias está avanzando, es en el tipo de discos y ruedas que utilizan para mover el suelo y hacer la siembra.  "Cuando la siembra directa creció y el aumento del número de rastrojos fue considerable, las sembradoras vivían atoradas porque no había forma de pasar por esos volúmenes", recordó el agrónomo. Y ahí aparecieron los monodiscos como la gran solución para arrasar sobre los campos, y porque además tenían fácil mantenimiento. "Pero al poco tiempo, empezaron a notar que avanzar no era sinónimo de sembrar. Puedo pasar por arriba del rastrojo pero hay que ver si pude hacer bien el trabajo", advirtió.

Comenzaron a realizar variaciones en los tipos de disco, que pasaron de ser planos a tener diferentes curvaturas, porque si no se generaban surcos que no eran ideales para la germinación de los cultivos y porque el agua se encharcaba, un problema principalmente para la soja.

"El monodisco era ideal para sembrar trigo, pero la superficie se fue disminuyendo cada vez más. Lo que el productor necesitaba era que la máquina sirva para la soja antes que nada", planteó. Por eso, en la actualidad y gracias al "ingenio argentino" se utilizan discos dobles con forma de platos hondos, con ruedas con una pequeña hendidura que remueven el terreno y mejoran la formación de los camellones

 

Una evolución inimaginable

Más allá de las ventajas de uno u otro modelo, Medera valoró la gran transformación que ha experimentado el sector gracias a los avances tecnológicos. "Están ocurriendo cosas que antes eran inimaginables. Antes la agricultura se hacía con la labranza para controlar las malezas y activar los nutrientes. Hoy eso cambió por completo con la siembra directa, con todos los beneficios que tiene la conservación de la humedad del suelo y para evitar la erosión", expresó.

Pero esa solo fue la punta de lanza para un desarrollo impresionante que no parece tener techo: "Ahora vemos toda la incorporación de la tecnología para la agricultura satelital, que permite variar la densidad o la fertilización según el ambiente, en base al historial de rendimientos, todo lo que son los pilotos automáticos que ayudan a los operarios; las pulverizaciones, la disminución del uso de agroquímicos", enumeró maravillado.

Todas esas innovaciones, sumadas al desarrollo genético de los cultivares, han permitido extender la agricultura hacia zonas que eran consideradas marginales. Medera contó que gracias a su trabajo, ha tenido la oportunidad de viajar por muchas partes del mundo, y el crecimiento de la Argentina no tiene muchas semejanzas. "En la época de la Presidencia de Alfonsín, éramos poco más de 30 millones de habitantes y producíamos 30 millones de granos. Es decir, que a cada argentino le correspondía una tonelada de granos. En la actualidad, somos poco más de 40 millones y cosechamos entre 140 y 150 millones. Por lo que tuvimos alrededor de 3,5 toneladas por habitante. Un crecimiento de esa magnitud en tan poco tiempo no ocurrió en ninguna parte del mundo", planteó.

 

 

Una pequeña muestra de esos avances fue la que se vio en la jornada de Villa Mercedes. Los productores saben que las maquinarias son una herramienta necesaria, aunque no todos puedan acceder a una y acudan a un contratista. Por eso siguieron atentos las palabras del ingeniero, miraron con mucha curiosidad la sembradora expuesta y aceptaron con gusto la invitación de la firma "El Sembrador".

Más allá de las marcas, los modelos y los gustos, hay máquinas que se adaptan a las necesidades de cada productor y pronto se las verá nuevamente surcando los campos para el comienzo de una nueva campaña.

Se llevó todas las miradas. La sembradora Air Planter de Gherardi fue el principal atractivo de la muestra en el predio villamercedino.

Logín