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Autos atascados por una obra municipal que está inconclusa

En ambas manos el Municipio instaló bocas de tormenta que las unieron al pavimento  solamente con tierra.

El alivio que trajo la lluvia a gran parte de la provincia, después de más de cien días de sequía, le provocó unos cuantos dolores de cabeza a los automovilistas que circularon por la esquina de 25 de Mayo y Lafinur, donde la Municipalidad de San Luis realizó una obra de desagües pluviales. Este lunes, pasadas las diez de la mañana, cuando terminó de caer el primer chaparrón, al menos dos vehículos quedaron atrapados sobre 25 de Mayo debido a que, en dos tramos, el asfalto tiene zanjas rellenadas con tierra. Cuando recibieron el agua de la lluvia, que bajaba por esa arteria desde el este, se transformaron en barro y eso provocó que una camioneta, cargada con bidones de agua, y un Chevrolet Celta terminaran con sus ruedas enterradas en el fango.

Sobre la traza de la avenida Lafinur, entre Bolívar y el Río San Luis, el Municipio licitó una obra de desagües que viaja por debajo del asfalto y que según ese pliego debía estar finalizada en marzo de este año. Además de que todavía continúan con los trabajos, desde la semana pasada los operarios de la empresa adjudicataria, Premoldeados San Luis, volvieron a romper el tramo que va desde 9 de Julio hasta Belgrano (justo una cuadra antes de donde se produjo el hecho) debido a la pérdida de agua en un caño maestro que les costó mucho tiempo encontrar.

El primero en contar su peripecia fue “El Gringo” Napolitano, quien a los gritos contó: “Estaba esperando para cruzar el semáforo y cuando me da el paso, arranco y se me quedaron las dos ruedas traseras en la zanja de barro. Estuve como media hora esperando para poder salir, hasta que le tuve que pedir ayuda a los muchachos que se acercaron y a un amigo para que me remolque para poder sacarla”.

El hombre que se dedica a la venta de agua se quejó porque “podrían haber puesto algún cartel avisando de los pozos porque esto es parte de la obra que están haciendo en la avenida Lafinur”. Y también renegó: “Ahora se me atrasó todo el trabajo que tenía previsto para hoy. Pero eso no me preocupa, el problema es que puedo tener algún problema grave en la camioneta que es una herramienta de trabajo”.

Olga, la otra conductora damnificada, contó que “venía tranquila detrás de la camioneta y cuando veo que dan el verde me llama la atención que no arrancaba, pero otros autos sí pasaban. Entonces empecé a moverme hacia la derecha y buscar pasarla por el costado, porque pensé que el motor había tenido algún problema que no le permitía arrancar”.

Además señaló que la tomó por sorpresa: “La verdad es que en ese momento corría el agua y había algunos charcos por eso no se veía que hubiera algún pozo, además otros autos pudieron pasar por ahí. Cuando doblé y después aceleré para pasar, sentí que se me quedó atascado y no se movió más: ni para atrás, ni para adelante”.

La mujer pudo ser auxiliada por el vecino que también remolcó la camioneta y por el propio Napolitano que se subió al auto y lo condujo para poder sacarlo del pozo donde había caído. “No tenía ni idea de que habían hecho una obra de desagües en esta calle, pero parece que no la han terminado. Podrían haber puesto alguna señalización y evitarnos pasar justo por donde se hizo este barrial”.  

Aunque los vecinos de la calle 25 de Mayo al 1.600 esperaban que se concretara esa obra, también se mostraron sorprendidos porque al parecer no estaba finalizada: “Hace unos diez días comenzaron a trabajar, pero me parece que no la terminaron porque cerraron la unión de las bocas de tormenta y el asfalto con tierra. Era una obra necesaria para nosotros porque acá cuando llueve baja un río de agua que viene desde el centro. Ahora lo que no entiendo es por qué la dejaron sin terminar”, comentó Lidia Velázquez, una de las vecinas que salió a ver el alboroto que se produjo en la puerta de su casa.

Pero al parecer las dos bocas de tormenta que se construyeron a ambos lados de la calle 25 de Mayo tampoco funcionaron, porque se vio que el agua estaba estancada dentro de ambas cámaras e incluso sobre una de las esquinas quedó un pozo tapado con un pallet de madera. Es decir que ni siquiera estaba terminada y mucho menos señalizada. Lo mismo sucedía con la vereda norte que es donde se permite estacionar: allí habían quedado amontonados los tachos de 500 litros que servían como aviso de que la zanja todavía estaba abierta. A tal punto que había un auto estacionado allí, que entre las dos ruedas se notaba cómo se había hundido el terreno y quedaba otro pozo muy peligroso.

Desde la semana pasada la empresa contratada trabaja nuevamente sobre las cuadras de 9 Julio hasta Belgrano porque allí se produjo la explosión de un caño de agua y les llevó más tiempo del previsto encontrar la pérdida. Por eso los vecinos y comerciantes volvieron a hacer sentir sus quejas por tener que sufrir los inconvenientes del corte del tránsito, la rotura y el cambio del asfalto por hormigón; además de no contar con la señalización adecuada en ambas calzadas para los peatones que se desplazan por allí a la noche.

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Autos atascados por una obra municipal que está inconclusa

En ambas manos el Municipio instaló bocas de tormenta que las unieron al pavimento  solamente con tierra.

El alivio que trajo la lluvia a gran parte de la provincia, después de más de cien días de sequía, le provocó unos cuantos dolores de cabeza a los automovilistas que circularon por la esquina de 25 de Mayo y Lafinur, donde la Municipalidad de San Luis realizó una obra de desagües pluviales. Este lunes, pasadas las diez de la mañana, cuando terminó de caer el primer chaparrón, al menos dos vehículos quedaron atrapados sobre 25 de Mayo debido a que, en dos tramos, el asfalto tiene zanjas rellenadas con tierra. Cuando recibieron el agua de la lluvia, que bajaba por esa arteria desde el este, se transformaron en barro y eso provocó que una camioneta, cargada con bidones de agua, y un Chevrolet Celta terminaran con sus ruedas enterradas en el fango.

Sobre la traza de la avenida Lafinur, entre Bolívar y el Río San Luis, el Municipio licitó una obra de desagües que viaja por debajo del asfalto y que según ese pliego debía estar finalizada en marzo de este año. Además de que todavía continúan con los trabajos, desde la semana pasada los operarios de la empresa adjudicataria, Premoldeados San Luis, volvieron a romper el tramo que va desde 9 de Julio hasta Belgrano (justo una cuadra antes de donde se produjo el hecho) debido a la pérdida de agua en un caño maestro que les costó mucho tiempo encontrar.

El primero en contar su peripecia fue “El Gringo” Napolitano, quien a los gritos contó: “Estaba esperando para cruzar el semáforo y cuando me da el paso, arranco y se me quedaron las dos ruedas traseras en la zanja de barro. Estuve como media hora esperando para poder salir, hasta que le tuve que pedir ayuda a los muchachos que se acercaron y a un amigo para que me remolque para poder sacarla”.

El hombre que se dedica a la venta de agua se quejó porque “podrían haber puesto algún cartel avisando de los pozos porque esto es parte de la obra que están haciendo en la avenida Lafinur”. Y también renegó: “Ahora se me atrasó todo el trabajo que tenía previsto para hoy. Pero eso no me preocupa, el problema es que puedo tener algún problema grave en la camioneta que es una herramienta de trabajo”.

Olga, la otra conductora damnificada, contó que “venía tranquila detrás de la camioneta y cuando veo que dan el verde me llama la atención que no arrancaba, pero otros autos sí pasaban. Entonces empecé a moverme hacia la derecha y buscar pasarla por el costado, porque pensé que el motor había tenido algún problema que no le permitía arrancar”.

Además señaló que la tomó por sorpresa: “La verdad es que en ese momento corría el agua y había algunos charcos por eso no se veía que hubiera algún pozo, además otros autos pudieron pasar por ahí. Cuando doblé y después aceleré para pasar, sentí que se me quedó atascado y no se movió más: ni para atrás, ni para adelante”.

La mujer pudo ser auxiliada por el vecino que también remolcó la camioneta y por el propio Napolitano que se subió al auto y lo condujo para poder sacarlo del pozo donde había caído. “No tenía ni idea de que habían hecho una obra de desagües en esta calle, pero parece que no la han terminado. Podrían haber puesto alguna señalización y evitarnos pasar justo por donde se hizo este barrial”.  

Aunque los vecinos de la calle 25 de Mayo al 1.600 esperaban que se concretara esa obra, también se mostraron sorprendidos porque al parecer no estaba finalizada: “Hace unos diez días comenzaron a trabajar, pero me parece que no la terminaron porque cerraron la unión de las bocas de tormenta y el asfalto con tierra. Era una obra necesaria para nosotros porque acá cuando llueve baja un río de agua que viene desde el centro. Ahora lo que no entiendo es por qué la dejaron sin terminar”, comentó Lidia Velázquez, una de las vecinas que salió a ver el alboroto que se produjo en la puerta de su casa.

Pero al parecer las dos bocas de tormenta que se construyeron a ambos lados de la calle 25 de Mayo tampoco funcionaron, porque se vio que el agua estaba estancada dentro de ambas cámaras e incluso sobre una de las esquinas quedó un pozo tapado con un pallet de madera. Es decir que ni siquiera estaba terminada y mucho menos señalizada. Lo mismo sucedía con la vereda norte que es donde se permite estacionar: allí habían quedado amontonados los tachos de 500 litros que servían como aviso de que la zanja todavía estaba abierta. A tal punto que había un auto estacionado allí, que entre las dos ruedas se notaba cómo se había hundido el terreno y quedaba otro pozo muy peligroso.

Desde la semana pasada la empresa contratada trabaja nuevamente sobre las cuadras de 9 Julio hasta Belgrano porque allí se produjo la explosión de un caño de agua y les llevó más tiempo del previsto encontrar la pérdida. Por eso los vecinos y comerciantes volvieron a hacer sentir sus quejas por tener que sufrir los inconvenientes del corte del tránsito, la rotura y el cambio del asfalto por hormigón; además de no contar con la señalización adecuada en ambas calzadas para los peatones que se desplazan por allí a la noche.

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