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Un abrazo que une dos historias de lucha contra los femicidios

La mamá que pide justicia y una sobreviviente.

Después del fallo en el que la Cámara del Crimen 2 de San Luis declaraba a Nahir Nazareno Pérez autor del femicidio de su hija Carla Pereira, Claudia Sagripanti se fundió en un profundo y conmovedor abrazo con Claudia Allayme, una sobreviviente de violencia de género que actualmente trabaja en la Secretaría de Estado de la Mujer #NiUnaMenos acompañando a mujeres, adolescentes y niñas víctimas del machismo en sus distintas formas de expresión.

A Claudia Allayme, en 2008, su pareja la prendió fuego. Fue el corolario de una sucesión de hechos de violencia que había soportado durante años. Logró reponerse y transformar su vivencia en fuente de empatía y solidaridad para contener y asistir a otras que viven lo que ella también sufrió.

"Por ser mujer. Por el género. Por sororidad. Por eso estoy acá acompañando", explicó Claudia. "Necesitamos la perspectiva de género en cada tribunal para llevar adelante las medidas en cada caso (...) Hablamos de hechos en los que nos llevan a una mamá, a una hija, a unas más de nosotras, y no es justo que esto pase. Debemos tener condenas ejemplares, históricas", pidió Claudia. Aún queda pendiente que una jueza de Familia y Menores fije la sanción para el femicida de Carla.

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Un abrazo que une dos historias de lucha contra los femicidios

La mamá que pide justicia y una sobreviviente.

Foto: Martín Gómez.

Después del fallo en el que la Cámara del Crimen 2 de San Luis declaraba a Nahir Nazareno Pérez autor del femicidio de su hija Carla Pereira, Claudia Sagripanti se fundió en un profundo y conmovedor abrazo con Claudia Allayme, una sobreviviente de violencia de género que actualmente trabaja en la Secretaría de Estado de la Mujer #NiUnaMenos acompañando a mujeres, adolescentes y niñas víctimas del machismo en sus distintas formas de expresión.

A Claudia Allayme, en 2008, su pareja la prendió fuego. Fue el corolario de una sucesión de hechos de violencia que había soportado durante años. Logró reponerse y transformar su vivencia en fuente de empatía y solidaridad para contener y asistir a otras que viven lo que ella también sufrió.

"Por ser mujer. Por el género. Por sororidad. Por eso estoy acá acompañando", explicó Claudia. "Necesitamos la perspectiva de género en cada tribunal para llevar adelante las medidas en cada caso (...) Hablamos de hechos en los que nos llevan a una mamá, a una hija, a unas más de nosotras, y no es justo que esto pase. Debemos tener condenas ejemplares, históricas", pidió Claudia. Aún queda pendiente que una jueza de Familia y Menores fije la sanción para el femicida de Carla.

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