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Intimaron al Sanatorio Ramos Mejía por ruidos molestos

Un sector donde se ubican tubos de oxígeno causa fuertes explosiones.

El Juzgado de Faltas municipal intimó al Sanatorio Ramos Mejía tras las denuncias que realizaron varios vecinos por ruidos molestos. Las dificultades se generan en un sector donde se ubica un tanque de oxígeno líquido, que limita con el portón de calle Mitre.

"El 16 de enero se hizo un acta por ruidos molestos, la intimación salió ayer y ahora el sanatorio tiene un plazo para normalizar su situación", señalaron en el juzgado.

Durante el lapso que se establece para la regularización, la entidad en falta puede hacer un descargo. Hasta el cierre de esta edición la clínica no realizó ningún tipo de presentaciones.

Esta vez el control sobre los ruidos alcanzó al sanatorio, pero la normativa vigente se aplica en distintos rubros comerciales e incluso a las personas que escuchan música fuerte en horarios específicos.

De acuerdo a los vecinos, diariamente se provocan explosiones intermitentes que poseen una duración aproximada de veinte segundos. Según una inspección de la Dirección de Medio Ambiente, estos ruidos emiten 110 decibelios, lo que significa más del doble permitido.

De acuerdo a las normativas, los ruidos ambiente deben alcanzar los 35 decibeles de día y 45 de noche; el máximo de los picos frecuentes, es decir cuando una acción provoca más ruido de lo normal, puede llegar a 45 decibelios de día y 50 de noche.

Por ahora, el nosocomio tiene que evitar la propagación de las explosiones.

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Intimaron al Sanatorio Ramos Mejía por ruidos molestos

Un sector donde se ubican tubos de oxígeno causa fuertes explosiones.

Los vecinos reclamaron por las explosiones de los tubos.

El Juzgado de Faltas municipal intimó al Sanatorio Ramos Mejía tras las denuncias que realizaron varios vecinos por ruidos molestos. Las dificultades se generan en un sector donde se ubica un tanque de oxígeno líquido, que limita con el portón de calle Mitre.

"El 16 de enero se hizo un acta por ruidos molestos, la intimación salió ayer y ahora el sanatorio tiene un plazo para normalizar su situación", señalaron en el juzgado.

Durante el lapso que se establece para la regularización, la entidad en falta puede hacer un descargo. Hasta el cierre de esta edición la clínica no realizó ningún tipo de presentaciones.

Esta vez el control sobre los ruidos alcanzó al sanatorio, pero la normativa vigente se aplica en distintos rubros comerciales e incluso a las personas que escuchan música fuerte en horarios específicos.

De acuerdo a los vecinos, diariamente se provocan explosiones intermitentes que poseen una duración aproximada de veinte segundos. Según una inspección de la Dirección de Medio Ambiente, estos ruidos emiten 110 decibelios, lo que significa más del doble permitido.

De acuerdo a las normativas, los ruidos ambiente deben alcanzar los 35 decibeles de día y 45 de noche; el máximo de los picos frecuentes, es decir cuando una acción provoca más ruido de lo normal, puede llegar a 45 decibelios de día y 50 de noche.

Por ahora, el nosocomio tiene que evitar la propagación de las explosiones.

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