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Una médica confirmó que un anciano fue apuñalado 11 veces

Refirió que tenía lesiones de defensa, al igual que el acusado, lo que da cuenta de que existió una pelea.

Por redacción
| 04 de diciembre de 2020
Diciembre de 2017. Cuando Raimundo Pereyra fue trasladado al Penal. Foto: Archivo.

La madrugada del 11 de diciembre de 2017, en los minutos posteriores a haber matado a Albino Funes, su amigo, lo primero que hizo Raimundo Pereyra fue correr hasta la casa del hijo del hombre, que yacía en el patio de su casa sobre un charco de sangre, y decirle al joven que su padre se había golpeado y después, que se había autolesionado con un cuchillo. La forense Sandra Miatello, quien declaró ante la Cámara Penal 2 de Villa Mercedes en el juicio que llevan a cabo por ese homicidio, confirmó una vez más algo que hace imposible creer cualquiera de las dos posibilidades que dio el acusado. La médica indicó que la víctima recibió 11 puñaladas en distintas partes del cuerpo, y que la que sufrió en el cuello fue la mortal.

 

La profesional precisó que la herida mortal tenía cuatro centímetros de profundidad y que esa puñalada alcanzó un vaso sanguíneo. Eso último produjo que Funes, de 78 años, perdiera gran cantidad de sangre en segundos y que su vida se apagara también en cuestión de minutos.

 

Miatello detalló que la víctima presentaba heridas de arma blanca en los brazos, cortes, que dieron cuenta de que en medio del ataque intentó defenderse. A su turno, el médico policial Sergio Pessot, quien revisó al acusado tras el homicidio, declaró que Pereyra también tenía ese tipo de heridas superficiales, siete en total, en los brazos, el pecho y a la altura del estómago.

 

"La forense dijo que, de acuerdo a su experiencia, todas las puñaladas que recibió el occiso fueron de frente y compatibles con las de una pelea", remarcó el defensor de Cámara, Víctor Endeiza.

 

Para hoy está previsto que den testimonio las dos hijas del acusado, quienes viven en Tilisarao y, debido a la distancia y el contexto de pandemia, declararán en el debate oral a través de videoconferencia. También está citado un vecino de Pereyra.

 

Con esos tres últimos testigos quedará cerrada la etapa probatoria y, entre el miércoles y el viernes de la próxima semana, realizarán los alegatos y el tribunal dará su veredicto, calculó el defensor.

 

Pereyra y Funes se habían juntado la noche previa al homicidio a comer y beber en la pieza que el acusado alquilaba en Estado de Israel al 300, detrás de la Terminal de Ómnibus de Villa Mercedes. Pero alrededor de las dos de la mañana, cuando estaban entregados a la bebida, el buen clima se terminó, discutieron y comenzó una pelea que terminó con la muerte de Funes.

 

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