4.4°SAN LUIS - Martes 07 de Julio de 2020

4.4°SAN LUIS - Martes 07 de Julio de 2020

EN VIVO

Brasil: entre el humano y el ser

“El indio es un ser humano exactamente igual a nosotros. Tiene corazón, tiene sentimiento, tiene alma, tiene deseo, tiene necesidad y es tan brasileño como nosotros”, dijo Jair Bolsonaro al presentar un proyecto de ley que de ser aprobado en el Parlamento permitiría a empresas explotar recursos mineros, gasíferos, petrolíferos, turísticos, hidroeléctricos y agropecuarios en tierras indígenas.

 

Más allá de la atrocidad implícita en su discurso y en su explicación sobre lo que significa “ser humano” (que parece más una frase para autoconvencerse —y convencer a sus fieles seguidores— de que los indígenas son, en efecto, seres humanos), al presidente brasileño no le importa nada de eso: ni el corazón, sentimiento, alma, deseo o necesidad de las culturas originarias de Brasil.

 

El alma, esa que vincula a las culturas originarias con la madre tierra, quedará perdida o será vendida al mismísimo diablo, que a cambio le otorgará algunas monedas en compensación: el proyecto incluye una cláusula por la cual los indígenas recibirán royalties por la explotación de sus recursos.

 

Pero, ¿alguien pensó en sus deseos o necesidades? Otra vez, la respuesta es un NO rotundo. Si bien la norma prevé la consulta por parte del legislativo sobre la opinión de las comunidades originarias, estas no cuentan con ningún poder de veto, por lo que podrán emitir su parecer pero su opinión (que ya se manifestó claramente en contra) no tendrá ningún valor. O tendrá menos valor que la de Bolsonaro, un hombre tan brasileño como ellos, según sus propias palabras.

 

Estos brasileños, sin embargo, están olvidados. Acaso si se los recuerda cuando se piensa en los 1,17 millones de kilómetros cuadrados de superficie que abarca su territorio, con más de 600 áreas en las que viven comunidades definidas como “zoológicos” por el actual presidente.

 

Encerrados en esas jaulas simbólicas están aquellos tan brasileños como los que pueden decidir en libertad. Una libertad con la que no cuentan tampoco las especies en extinción en la Amazonia, y que según Naciones Unidas tienen muchas más probabilidades de sobrevivir en áreas protegidas por los indígenas.

 

Humanos como usted, señor presidente, pero con una calidad que no cabe en sus sentimientos, corazón, alma, necesidades o deseos.

 

 

Temas de nota:

Comentá vos tambien...