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La familia de Abel Ortiz marchará cada quince días para pedir por él

Empezarán a mediados de marzo, cuando se cumplan cinco años y medio de su desaparición. No quieren que la investigación quede en el olvido.

Será como lo hicieron el primer año de la desaparición de Abel Ortiz. Sus hermanos volverán a las calles del centro de Villa Mercedes y las recorrerán cada dos semanas para pedir que la búsqueda de "Pochi", como le decían, continúe, porque él no se fue de su casa, a él lo hicieron desaparecer, a él algo le hicieron. 

"Vamos a salir a las calles, porque no queremos que la causa que investiga lo que pasó con nuestro hermano desaparezca como desapareció él", aseguró Valeria. En un principio, la primera de las marchas sería a mediados de marzo, cuando se cumplan cinco años y medio de cuando el joven fue visto por última vez. "También tenemos el contacto de otras personas, porque queremos traer gente de otras provincias, que nos puedan ayudar", agregó. 

Lo último que supieron los hermanos fue que en septiembre el juez instructor Leandro Estrada dispuso que los teléfonos de los tres principales sospechosos de la desaparición —la ex de Abel, la peluquera Alejandra Espinosa; su amiga María Vázquez; y su amante, el comisario Marcelo Acevedo—fueran peritados otra vez.

Aunque los teléfonos ya habían sido examinados por los peritos informáticos de la Policía de La Pampa hace más de cuatro años, cuando fueron secuestrados, los datos que pudieron extraer de los aparatos pareció no ser suficiente para sostener el procesamiento de los tres imputados. 

La idea era que esta segunda vez los celulares fueran estudiados por los especialistas de la oficina de Observaciones Tecnológicas de la Policía de Mendoza. Puesto que los peritos de esa área cuentan con programas más novedosos que los de sus colegas pampeanos para recuperar información de los teléfonos y que, además, acortarían el tiempo de peritaje.

Según había trascendido, estos estudios estarían listos después de diez días y cuando eso sucediera sus informes serían remitidos de inmediato a Villa Mercedes. Sin embargo, eso hasta el momento no sucedió. El juzgado de instrucción Penal 2 sigue a la espera de esos resultados. 

Lo que llevó a los hermanos a decidir salir a las calles nuevamente, como lo hicieron durante cinco años, fue no solo el paso del tiempo, sino la indignación de descubrir que la Policía ni siquiera había dado a difundir los datos correctos de identificación de Abel (Ver: "Para mí, usted..."), pues comunicó al resto del personal policial del país un número equivocado del DNI del joven. 

"O sea que nunca les importó. Nos duele decir esto, pero siempre supimos que a gran parte de la Policía nunca le importó encontrar a Abel. Ya de por sí Acevedo está libre. Marcela Rodríguez y Julieta Amaya, otras policías nombradas en la causa, todavía siguen vistiendo el uniforme", reconoció Valeria con los ojos vidriosos. 

A pesar de todos los reveses que tuvo la investigación, los Ortiz están agradecidos con el juez Estrada. "Él es el único que ha trabajado con lo que ha tenido y que lo ha buscado, en un campo, donde sea, porque esa es la forma de hallar a 'Pochi', buscándolo", expresó Marcela, otra hermana. 

Los Ortiz también esperan que la recompensa de cien mil pesos que el Gobierno ofreció, a los tres meses de la desaparición, por cualquier información sobre Abel, sea elevada. "Tal vez así se pueda incentivar a alguien, que sabe algo pero tiene miedo, a que hable", dijo Ariel.

 

"Para mí usted es Abel Ortiz"

El viernes, Gustavo, un cuñado de Abel, se llevó una sorpresa en el puesto de control que la Policía tiene en Chaján. Fue cuando un oficial, después de ver su documento, le dijo que lo iba a tener que acompañar a Río Cuarto. ¿Por qué?, le preguntó él y el efectivo le respondió que era porque su número de DNI coincide con el de "Pochi". "Para mí, usted es Abel Ortiz", le dijo. 

El uniformado pensaba eso porque se basaba en los datos que hace más de cinco años sus colegas de la Comisaría 29ª de Villa Mercedes les informaron sobre el joven desaparecido el 16 de septiembre de 2014. 

Fue entonces cuando Gustavo se dio cuenta de lo que había pasado. El día que él fue a la seccional de La Ribera a asentar la solicitud de paradero de su cuñado, el personal policial que le tomó el escrito confundió su DNI con el de Abel. "Se confundió o lo hizo a propósito", expresó. 

La del viernes fue la tercera vez que lo demoraron por eso.
 

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La familia de Abel Ortiz marchará cada quince días para pedir por él

Empezarán a mediados de marzo, cuando se cumplan cinco años y medio de su desaparición. No quieren que la investigación quede en el olvido.

16 de septiembre de 2019. La última vez que los Ortiz y sus amigos se manifestaron por "Pochi" en Villa Mercedes. Foto: Archivo.

Será como lo hicieron el primer año de la desaparición de Abel Ortiz. Sus hermanos volverán a las calles del centro de Villa Mercedes y las recorrerán cada dos semanas para pedir que la búsqueda de "Pochi", como le decían, continúe, porque él no se fue de su casa, a él lo hicieron desaparecer, a él algo le hicieron. 

"Vamos a salir a las calles, porque no queremos que la causa que investiga lo que pasó con nuestro hermano desaparezca como desapareció él", aseguró Valeria. En un principio, la primera de las marchas sería a mediados de marzo, cuando se cumplan cinco años y medio de cuando el joven fue visto por última vez. "También tenemos el contacto de otras personas, porque queremos traer gente de otras provincias, que nos puedan ayudar", agregó. 

Lo último que supieron los hermanos fue que en septiembre el juez instructor Leandro Estrada dispuso que los teléfonos de los tres principales sospechosos de la desaparición —la ex de Abel, la peluquera Alejandra Espinosa; su amiga María Vázquez; y su amante, el comisario Marcelo Acevedo—fueran peritados otra vez.

Aunque los teléfonos ya habían sido examinados por los peritos informáticos de la Policía de La Pampa hace más de cuatro años, cuando fueron secuestrados, los datos que pudieron extraer de los aparatos pareció no ser suficiente para sostener el procesamiento de los tres imputados. 

La idea era que esta segunda vez los celulares fueran estudiados por los especialistas de la oficina de Observaciones Tecnológicas de la Policía de Mendoza. Puesto que los peritos de esa área cuentan con programas más novedosos que los de sus colegas pampeanos para recuperar información de los teléfonos y que, además, acortarían el tiempo de peritaje.

Según había trascendido, estos estudios estarían listos después de diez días y cuando eso sucediera sus informes serían remitidos de inmediato a Villa Mercedes. Sin embargo, eso hasta el momento no sucedió. El juzgado de instrucción Penal 2 sigue a la espera de esos resultados. 

Lo que llevó a los hermanos a decidir salir a las calles nuevamente, como lo hicieron durante cinco años, fue no solo el paso del tiempo, sino la indignación de descubrir que la Policía ni siquiera había dado a difundir los datos correctos de identificación de Abel (Ver: "Para mí, usted..."), pues comunicó al resto del personal policial del país un número equivocado del DNI del joven. 

"O sea que nunca les importó. Nos duele decir esto, pero siempre supimos que a gran parte de la Policía nunca le importó encontrar a Abel. Ya de por sí Acevedo está libre. Marcela Rodríguez y Julieta Amaya, otras policías nombradas en la causa, todavía siguen vistiendo el uniforme", reconoció Valeria con los ojos vidriosos. 

A pesar de todos los reveses que tuvo la investigación, los Ortiz están agradecidos con el juez Estrada. "Él es el único que ha trabajado con lo que ha tenido y que lo ha buscado, en un campo, donde sea, porque esa es la forma de hallar a 'Pochi', buscándolo", expresó Marcela, otra hermana. 

Los Ortiz también esperan que la recompensa de cien mil pesos que el Gobierno ofreció, a los tres meses de la desaparición, por cualquier información sobre Abel, sea elevada. "Tal vez así se pueda incentivar a alguien, que sabe algo pero tiene miedo, a que hable", dijo Ariel.

 

"Para mí usted es Abel Ortiz"

El viernes, Gustavo, un cuñado de Abel, se llevó una sorpresa en el puesto de control que la Policía tiene en Chaján. Fue cuando un oficial, después de ver su documento, le dijo que lo iba a tener que acompañar a Río Cuarto. ¿Por qué?, le preguntó él y el efectivo le respondió que era porque su número de DNI coincide con el de "Pochi". "Para mí, usted es Abel Ortiz", le dijo. 

El uniformado pensaba eso porque se basaba en los datos que hace más de cinco años sus colegas de la Comisaría 29ª de Villa Mercedes les informaron sobre el joven desaparecido el 16 de septiembre de 2014. 

Fue entonces cuando Gustavo se dio cuenta de lo que había pasado. El día que él fue a la seccional de La Ribera a asentar la solicitud de paradero de su cuñado, el personal policial que le tomó el escrito confundió su DNI con el de Abel. "Se confundió o lo hizo a propósito", expresó. 

La del viernes fue la tercera vez que lo demoraron por eso.
 

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