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Hora de cumplir derechos

Un nuevo estudio del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) denunció que en promedio, una de cada cuatro niñas y mujeres víctimas de la mutilación genital femenina (lo que equivale a 52 millones en todo el mundo) la sufrieron por parte del personal sanitario.

La proporción de afectadas por la ablación a través de servicios médicos es el doble de alta en las adolescentes de 15 a 19 años, con un 34%; en comparación al 16% de víctimas de 45 a 59 años, indicó el reporte publicado en coincidencia con Día Internacional de Tolerancia Cero con la Mutilación Genital Femenina, el último 5 de febrero.

“La mutilación autorizada por el médico sigue siendo una mutilación. Los profesionales sanitarios cualificados que practican la ablación violan los derechos fundamentales, la integridad física y la salud de las niñas”, dijo la directora ejecutiva de la Unicef, Henrietta Fore. “Que a la práctica la realicen médicos no la hace más segura, moral o defendible”, añadió.

Unicef destacó que el incremento de la mutilación genital femenina se debe a la creencia errónea de que los peligros de realizarla son de salud, y no una violación fundamental de los derechos de la niña. No se evita el peligro, se crean problemas de salud.

Realizar esta práctica no evita el peligro que representa para la mujer, “ya que sigue eliminando y dañando los tejidos sanos y normales e interfiere con las funciones naturales del cuerpo de una niña”.

Unicef también remarcó que la ablación genital femenina realizada en centros sanitaros, ya sea en una clínica pública o privada, en el hogar o en otro lugar es extremadamente común en Egipto y Sudán, donde casi 8 de cada 10 niñas fueron víctimas de esta mutilación por el personal médico.

Pero además, la práctica de la mutilación genital femenina acarrea costos mundiales por 1.400 millones de dólares anuales en el conjunto de países donde mujeres y niñas siguen siendo víctimas de ella, según plantea otra oficina de la ONU, la

Organización Mundial de la Salud (OMS). Y este dato es tan relevante como el anterior, ya que muchos cambios reales ocurren solo a partir de su peso económico en las arcas de las naciones.

“Al calcular los costos de la mutilación genital femenina para las mujeres y la sociedad, nuestro estudio muestra que la inacción tiene un costo económico y que la inversión en prevención reducirá esos costos a largo plazo”, aseguró la OMS.

Esta oficina lanzó este mes una “calculadora de costos” económicos de esta práctica que pese a su reducción por la lucha contra ella, sigue mutilando cada año a gran cantidad de niñas y mujeres en el mundo.

La Agencia de las Naciones Unidas destaca que los costos económicos son masivos para las sociedades donde las mujeres son sometidas a la mutilación, considerada una violación de sus derechos humanos.

La herramienta interactiva también se puso en marcha el Día Internacional de Tolerancia Cero para la Mutilación Genital Femenina.

Actualmente, la carga económica de tratar las complicaciones de salud que surgen de las prácticas de mutilación genital femenina en 27 países, incluidos en el conjunto de datos de la OMS, promedia nada menos que 1.400 millones de dólares anuales.

Reducir netamente esa práctica nociva para la salud sexual de las mujeres conduciría a una disminución de 60 del costo actual. La calculadora permite a los usuarios visualizar los costos del tratamiento de las complicaciones de salud de la mutilación, por país, durante un período de 30 años, al tiempo que muestra los costos evitados al prevenirla.

En la actualidad hay 200 millones de niñas y mujeres en el mundo que han sido sometidas a la mutilación genital. Los efectos a corto y largo plazo para las víctimas, pueden enumerarse en infecciones, hemorragias, traumas psicológicos e incluso la muerte. Además las niñas y mujeres padecen dolor crónico, problemas urinarios crónicos, complicaciones obstétricas, incluyendo fístulas, además de variados problemas sexuales.

Asimismo, no solo afecta a la salud de las niñas, sino también a su educación. La mutilación genital femenina se considera un rito de iniciación que prepara a las niñas para el matrimonio, así que una vez mutiladas, las casan rápidamente y eso las saca de la escuela.

La educación es en sí misma un medio para crear conciencia sobre lo negativo de la mutilación genital, contribuir a erradicarla y rebajar los matrimonios infantiles. Es hora de discutir profundamente los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres. Pero sobre todo, es hora de cumplirlos.
 

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Hora de cumplir derechos

Un nuevo estudio del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) denunció que en promedio, una de cada cuatro niñas y mujeres víctimas de la mutilación genital femenina (lo que equivale a 52 millones en todo el mundo) la sufrieron por parte del personal sanitario.

La proporción de afectadas por la ablación a través de servicios médicos es el doble de alta en las adolescentes de 15 a 19 años, con un 34%; en comparación al 16% de víctimas de 45 a 59 años, indicó el reporte publicado en coincidencia con Día Internacional de Tolerancia Cero con la Mutilación Genital Femenina, el último 5 de febrero.

“La mutilación autorizada por el médico sigue siendo una mutilación. Los profesionales sanitarios cualificados que practican la ablación violan los derechos fundamentales, la integridad física y la salud de las niñas”, dijo la directora ejecutiva de la Unicef, Henrietta Fore. “Que a la práctica la realicen médicos no la hace más segura, moral o defendible”, añadió.

Unicef destacó que el incremento de la mutilación genital femenina se debe a la creencia errónea de que los peligros de realizarla son de salud, y no una violación fundamental de los derechos de la niña. No se evita el peligro, se crean problemas de salud.

Realizar esta práctica no evita el peligro que representa para la mujer, “ya que sigue eliminando y dañando los tejidos sanos y normales e interfiere con las funciones naturales del cuerpo de una niña”.

Unicef también remarcó que la ablación genital femenina realizada en centros sanitaros, ya sea en una clínica pública o privada, en el hogar o en otro lugar es extremadamente común en Egipto y Sudán, donde casi 8 de cada 10 niñas fueron víctimas de esta mutilación por el personal médico.

Pero además, la práctica de la mutilación genital femenina acarrea costos mundiales por 1.400 millones de dólares anuales en el conjunto de países donde mujeres y niñas siguen siendo víctimas de ella, según plantea otra oficina de la ONU, la

Organización Mundial de la Salud (OMS). Y este dato es tan relevante como el anterior, ya que muchos cambios reales ocurren solo a partir de su peso económico en las arcas de las naciones.

“Al calcular los costos de la mutilación genital femenina para las mujeres y la sociedad, nuestro estudio muestra que la inacción tiene un costo económico y que la inversión en prevención reducirá esos costos a largo plazo”, aseguró la OMS.

Esta oficina lanzó este mes una “calculadora de costos” económicos de esta práctica que pese a su reducción por la lucha contra ella, sigue mutilando cada año a gran cantidad de niñas y mujeres en el mundo.

La Agencia de las Naciones Unidas destaca que los costos económicos son masivos para las sociedades donde las mujeres son sometidas a la mutilación, considerada una violación de sus derechos humanos.

La herramienta interactiva también se puso en marcha el Día Internacional de Tolerancia Cero para la Mutilación Genital Femenina.

Actualmente, la carga económica de tratar las complicaciones de salud que surgen de las prácticas de mutilación genital femenina en 27 países, incluidos en el conjunto de datos de la OMS, promedia nada menos que 1.400 millones de dólares anuales.

Reducir netamente esa práctica nociva para la salud sexual de las mujeres conduciría a una disminución de 60 del costo actual. La calculadora permite a los usuarios visualizar los costos del tratamiento de las complicaciones de salud de la mutilación, por país, durante un período de 30 años, al tiempo que muestra los costos evitados al prevenirla.

En la actualidad hay 200 millones de niñas y mujeres en el mundo que han sido sometidas a la mutilación genital. Los efectos a corto y largo plazo para las víctimas, pueden enumerarse en infecciones, hemorragias, traumas psicológicos e incluso la muerte. Además las niñas y mujeres padecen dolor crónico, problemas urinarios crónicos, complicaciones obstétricas, incluyendo fístulas, además de variados problemas sexuales.

Asimismo, no solo afecta a la salud de las niñas, sino también a su educación. La mutilación genital femenina se considera un rito de iniciación que prepara a las niñas para el matrimonio, así que una vez mutiladas, las casan rápidamente y eso las saca de la escuela.

La educación es en sí misma un medio para crear conciencia sobre lo negativo de la mutilación genital, contribuir a erradicarla y rebajar los matrimonios infantiles. Es hora de discutir profundamente los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres. Pero sobre todo, es hora de cumplirlos.
 

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