La independencia, víctima colateral de la pandemia

Un gran porcentaje de mujeres está empleado en actividades directamente expuestas al contagio de la COVID-19, tales como la enfermería y el comercio.

La magnitud de los efectos del coronovirus en el mercado laboral aún tiene un signo de pregunta, aunque se presume será colosal. La Organización de las Naciones Unidas (ONU) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT) alertan que las mujeres sentirán fuertemente las consecuencias: ellas están sobrerrepresentadas en los sectores más afectados, como los servicios, o en actividades que están en la primera línea de la lucha contra la pandemia.

Los estudios sobre la prevalencia y la tasa de mortalidad del coronavirus indican que esta es superior en hombres que en mujeres, debido a factores como su mayor tasa de tabaquismo o de afecciones cardiovasculares. Pero la balanza cambia de signo cuando se analizan los efectos sociales y económicos, según advierten investigadores y organismos internacionales.

La OIT estima que el 58,6 por ciento de las mujeres empleadas trabaja en el sector de los servicios en todo el mundo, en comparación con el 45,4 por ciento de los hombres. Las mujeres son, además, quienes tienen menos acceso a la protección social y ya soportan una carga desproporcionada de la llamada "economía del cuidado", derivada, por ejemplo, del cierre temporal de las escuelas.

"Las mujeres están en primera línea como soporte fundamental del sostenimiento de la vida y son actividades fuertemente feminizadas", refiere la economista feminista Carmen Castro. Ellas suponen el 85 por ciento del personal de enfermería y ocupaciones relacionadas; el 70 por ciento de las trabajadoras de farmacias; el 90 por ciento de las limpiadoras de empresas, hoteles y hogares (incluido el servicio de empleadas domésticas) y cerca del 85 por ciento de las cajeras de supermercados.

De lo que no cabe duda es que una pandemia como la actual magnifica las desigualdades existentes y que a lo largo del mundo la independencia de las mujeres será una de las víctimas colaterales y silenciosas de esta emergencia.

 

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La independencia, víctima colateral de la pandemia

Un gran porcentaje de mujeres está empleado en actividades directamente expuestas al contagio de la COVID-19, tales como la enfermería y el comercio.

Expuestas. Casi un 60 % de las empleadas del mundo trabaja en servicios esenciales.

La magnitud de los efectos del coronovirus en el mercado laboral aún tiene un signo de pregunta, aunque se presume será colosal. La Organización de las Naciones Unidas (ONU) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT) alertan que las mujeres sentirán fuertemente las consecuencias: ellas están sobrerrepresentadas en los sectores más afectados, como los servicios, o en actividades que están en la primera línea de la lucha contra la pandemia.

Los estudios sobre la prevalencia y la tasa de mortalidad del coronavirus indican que esta es superior en hombres que en mujeres, debido a factores como su mayor tasa de tabaquismo o de afecciones cardiovasculares. Pero la balanza cambia de signo cuando se analizan los efectos sociales y económicos, según advierten investigadores y organismos internacionales.

La OIT estima que el 58,6 por ciento de las mujeres empleadas trabaja en el sector de los servicios en todo el mundo, en comparación con el 45,4 por ciento de los hombres. Las mujeres son, además, quienes tienen menos acceso a la protección social y ya soportan una carga desproporcionada de la llamada "economía del cuidado", derivada, por ejemplo, del cierre temporal de las escuelas.

"Las mujeres están en primera línea como soporte fundamental del sostenimiento de la vida y son actividades fuertemente feminizadas", refiere la economista feminista Carmen Castro. Ellas suponen el 85 por ciento del personal de enfermería y ocupaciones relacionadas; el 70 por ciento de las trabajadoras de farmacias; el 90 por ciento de las limpiadoras de empresas, hoteles y hogares (incluido el servicio de empleadas domésticas) y cerca del 85 por ciento de las cajeras de supermercados.

De lo que no cabe duda es que una pandemia como la actual magnifica las desigualdades existentes y que a lo largo del mundo la independencia de las mujeres será una de las víctimas colaterales y silenciosas de esta emergencia.

 

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