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Andrés Nocioni, un gigante de la Generación Dorada

El "Chapu" es parte de la historia grande del básquet argentino. Un ganador por donde se lo mire.

Por redacción
| 23 de mayo de 2020
Con la Selección. El santafesino fue oro en Atenas 2004 y subcampeón mundial en Indianápolis 2002. Foto: NA

 Andrés Nocioni es uno de los mejores basquetbolistas que dio la Argentina. Fue parte de la Generación Dorada. Consiguió innumerables logros con un grupo de jugadores que van a quedar en la historia. Si bien es cierto que el oro en Atenas 2004 y el bronce en Beijing 2008, más el subcampeonato mundial en Indianápolis 2002 lo marcaron a fuego, el "Chapu" no tiene un podio para sus logros. Los disfrutó a todos.

 

Es dueño de una carrera exitosa. Ese pibe que empezó allá por 1995 en la Liga Nacional jugando para Racing, después se dio el gusto de jugar en Europa y en la NBA, y un 24 de abril de 2005 escuchó cómo coreaban su nombre cuando jugando para Chicago Bulls le metió 25 puntos a Washington Wizards, además de bajar 18 rebotes.

 

Retirado desde 2017, con un cambio menos que cuando jugaba, se hace un tiempito para hablar de su gran pasión: el básquet.

 

—¿A qué edad comenzaste a jugar al básquet?

 

—A los cinco años. Fue en mi ciudad natal, en el Club CECI de Gálvez. Mi hermano —cinco años mayor que yo— jugaba, así que ahí fueron mis inicios en este deporte, al que después abracé por tantos años.

 

—¿Por qué elegiste el básquet?

 

—Por una cuestión familiar. Mi papá era muy fanático del básquet, así que me fue inculcando su amor por este deporte. Y con el tiempo yo me entusiasmé y empecé a querer y apreciar el básquet.

 

—Si volvieras a nacer, ¿lo elegirías de nuevo?

 

—Sí. Jugué toda mi vida. Fui muy feliz dentro de una cancha de básquet. Más allá de los resultados, disfruté mucho.

 

—¿Hiciste otro deporte?

 

—Hice fútbol, por una cuestión de físico fui arquero. Practiqué natación, que es una disciplina que me gustó mucho y competí hasta los 15 años. Es más, después de que me retiré del básquet, retomé la natación y la disfruto mucho.

 

—¿Qué te dejó la Liga Nacional?

 

—El aprendizaje de ser profesional. Empezar a vivir de este deporte. Además, me dejó la experiencia de jugar una Liga extraordinaria para el desarrollo del talento. Muchas enseñanzas de vida. Viajes increíbles. Circunstancias que me enseñaron a afrontar la vida de otra manera.

 

—¿Las sensaciones de jugar en la NBA?

 

 —Es otro nivel. Otro lugar. Otro mundo. Otro factor económico. Hay una diferencia abismal con otras ligas. La NBA me cambió la vida, no solo en la parte económica, sino también en la deportiva y en la popularidad, ya que el seguimiento de la NBA es mayor a cualquier otra liga. Tuve la chance de jugar en Europa, pero la NBA no tiene comparación con nada, es única.

 

—¿Qué significó y qué significa haber sido parte de la Generación Dorada?

 

—Una gran emoción. Haber conseguido tantos logros con un equipo tan compacto y de amigos tiene una doble satisfacción. Me siento muy orgulloso de haber sido parte de uno de los grupos deportivos más importantes de la Argentina. Y eso para mí va a tener un significado muy importante durante toda mi vida.

 

—Si tuvieras que hacer un podio de tus logros, ¿cómo los ubicarías?

 

—No tengo un podio de logros. Todos son importantes. Se puede decir que la medalla olímpica es lo mejor, pero todos los torneos tuvieron alguna particularidad en mi carrera. Es muy difícil catalogar con un podio mis logros, prefiero que la gente diga cuál es el podio, porque yo mismo tengo cariño por torneos en los que no me fue tan bien. Todos los torneos los disfruté. La pasé bien y me esforcé para hacerlo de la mejor manera.

 

—Definime a Emanuel Ginóbili.

 

—Es el mejor jugador de la historia del basquetbol argentino. Solo basta con mirar sus logros y los torneos. Es uno de los pocos jugadores del mundo que ganó en diferentes ámbitos y lugares siendo protagonista, eso lo pone en un podio muy importante. No por nada fue elegido puesto número 58 en la historia de la NBA, eso es algo increíble por la cantidad de jugadores que pasaron por ahí.

 

 —¿Qué sentiste con las medallas olímpicas y el subcampeonato mundial?

 

—Las sensaciones de triunfar son muy buenas. De bienestar. Felicidad. Se disfruta mucho ganar porque es una manera de recompensar todo el esfuerzo que hiciste. La satisfacción de saber que el trabajo tuvo su premio y fue el correcto.

 

 —¿Tu mayor virtud?

 

—La honestidad. La manera de ver las cosas con esfuerzo, con trabajo y con ganas de hacerlo siempre bien.

 

Sin el fuego de su "locura" en los ojos, el "Chapu", a los 40 años, sigue viviendo con la misma pasión el básquet. Fue parte de una camada que difícilmente sea superada, no solamente por los logros obtenidos, sino también por el básquet de alto vuelo que desplegaban. Triunfó donde jugó. Amigo de Ginóbili. Ovacionado en la casa de Michael Jordan. Un gigante por donde se lo mire.

 

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