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La crisis del biodiésel impacta en las finanzas y el ambiente

Las petroleras no cumplen con la ley que les exige un corte del combustible y tienen el precio congelado desde diciembre. Así, se perjudica sobre todo el interior del país.

Por redacción
| 26 de julio de 2020
Economía. La producción de biodiésel impacta en el trabajo directo e indirecto. Foto ilustrativa internet.

Más de 25 plantas de biodiésel que trabajan exclusivamente para el mercado interno tienen problemas para funcionar o están directamente paralizadas. Estas pymes, que en su gran mayoría operan en el interior del país, están sumidas en una crisis sin precedentes desde que se sancionó la ley que les dio vida y alentó las inversiones.

 

El sector se rige por un precio que debe ser publicado por la Secretaría de Energía a inicios de cada mes, que es el que luego deben pagarles las petroleras para realizar el corte de gasoil con 10% de biodiésel. Ese precio debería surgir de una fórmula que tiene en cuenta diversas variables que hacen al costo del sector, como es la variación del valor de insumos y del tipo de cambio.

 

El problema es que el último precio publicado corresponde al mes de diciembre, con el agravante de que el macrismo, antes de dejar el poder, les cambió intempestivamente la fórmula original. De modo que el precio que les dieron antes del cambio de gobierno estaba muy por debajo de las necesidades de estas empresas para poder operar.

 

Así, poco a poco, muchas fueron bajando sus persianas y hoy ninguna pyme puede entregar biodiésel. Los empresarios repiten que pierden menos con la planta cerrada que produciendo.

 

La situación es compleja: las petroleras no están cumpliendo con el corte, que es exigido por ley. Así que de las bocas de expendio, el gasoil que se comercializa no contiene biodiésel.

 

Esto es grave porque un sector estratégico está al borde del quebranto. Y también porque no cumplir con el corte implica que la Argentina no está capitalizando los importantes beneficios de incluir este combustible amigable con el medioambiente en la mezcla con gasoil. Algunos son los siguientes:

 

1. Genera empleo de alta calidad.

 

Un dato clave es que las pymes que producen biodiésel exclusivamente para abastecer a las petroleras, para que estas realicen el corte con gasoil, se ubican en el interior del país. Operan en diferentes provincias, como Santiago del Estero, Entre Ríos, San Luis, Neuquén, Santa Fe, La Pampa y Buenos Aires. Son clave porque generan un importante "efecto derrame" en esas economías.

 

La cámara que nuclea a las pymes regionales (CEPREB) considera al sector como un caso de éxito, porque bajo las reglas de juego con las que debieron comenzar a operar, las empresas lograron generar una cadena que, en total, da empleo a más de 9.300 personas en diferentes provincias del país.

 

El abanico de profesiones que abarca es muy amplio: incluye choferes de camiones, contratistas del sector metalmecánico, ingenieros y consultores, entre muchos otros rubros. De modo que el efecto dinamizador de una planta instalada en una localidad del interior es muy alto.

 

2. Completa la cadena de valor de la soja.

 

Este es un aspecto fundamental. Para generar biodiésel a partir de la soja, se utiliza una pequeña fracción del poroto, que es el aceite resultante. Dependiendo del método de extracción, de cada tonelada de soja se extrae tan solo entre un 12% y un 18% de aceite, que es el principal insumo que utilizan las plantas para elaborar este biocombustible. Así, cuando las plantas muelen porotos de soja, el producto principal resultante es la harina. El aceite, en cambio, es un subproducto, que representa una pequeña proporción por tonelada.

 

En paralelo, del proceso de producción también se obtiene glicerina, un subproducto que se exporta a un alto valor por tonelada, generando más valor agregado.

 

3. Genera más proteínas animales

 

Expertos como Héctor Huergo, ingeniero agrónomo y editor de temas agropecuarios en Clarín, señaló a iProfesional que "si el estímulo al biodiésel impacta en una mayor producción de soja, entonces aumenta la oferta de harina, que se destina como alimento humano y animal".

 

En este contexto, los expertos hacen referencia a otro aspecto trascendente y es que la harina resultante tras la molienda del poroto de soja -que permite extraer aceite y con ello generar biodiésel-, luego se destina al agregado de valor en la cadena alimentaria, permitiendo transformar proteínas vegetales en proteínas animales.

 

Sucede que más del 80% restante que queda de la molienda del poroto es harina. Es decir, un alimento de altísimo contenido proteico, que además posicionó a la Argentina como el primer exportador mundial. Por eso se plantea que, cuanta más energía a partir de los granos se produzca y se consuma, más alimento se estará generando, porque luego se destina a la alimentación en la industria aviar, porcina y ganadera.

 

4. Permite un gran ahorro de importaciones

 

Según un informe de la Liga Bioenergética de Provincias Argentinas, en el caso del gasoil, el país importa más del 30% del combustible que se consume.

 

El punto clave es que, entre el 2010 y 2019, se importaron 36,5 millones de metros cúbicos de gasoil, tres veces más que la capacidad de producción local de un año. "Estas importaciones generaron salidas de divisas por más de 23.360 millones de dólares. Durante el mismo periodo, se utilizaron 10,8 millones de metros cúbicos de biodiesel para el mercado interno, que, a precio de gasoil, significaron un ahorro de divisas por sustitución de importaciones por más de 6.900 millones de dólares", explicó el estudio.

 

5. Es un biocombustible amigable con el medioambiente

 

Directivos de Cepreb destacan que la producción de "bio" no solo dinamiza la economía del interior del país, sino que también "contribuye reducir los gases de efecto invernadero en beneficio del medio ambiente".

 

Se estima que cada año se evita la emisión de más de 800.000 toneladas de dióxido de carbono. En una década, esto equivaldría al mismo efecto que tendrían en el medioambiente unos más de 70 millones de árboles plantados en una superficie que equivaldría unas doce veces al área que ocupa la Ciudad de Buenos Aires.

 

Además, diversos estudios realizados en la región, tendientes a medir la huella de carbono, comprobaron que la cadena de valor del biodiésel, es decir desde que se produce la soja hasta que el producto llega al consumidor, genera hasta un 70% menos de gases efecto invernadero que la cadena del petróleo.

 

Sin embargo, la reducción de la huella de carbono es incluso mayor en la Argentina. Sucede que en Brasil gran parte de la cadena sojera está ubicada a más de 2.000 kilómetros de los puertos marítimos. En cambio, los campos sojeros más productivos de la Argentina están a un paso del polo de crushing de Santa Fe. Esto garantiza que la huella de carbono en el caso de la Argentina sea incluso menor.

 

Fuente: iProfesional

 

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