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Pablo Mínguez, un apasionado que quiere dejar su impronta

Jugó un Mundial Junior. Eligió otra vez San Luis y es DT de la Selección provincial Sub 18 masculina.

Por redacción
| 01 de agosto de 2020
De Selección. Pablo, con la celeste y blanca. Se dio el gusto de jugar un Mundial. Sueño cumplido para el puntano. Foto: Gentileza Pablo Mínguez

Pablo Mínguez y el handball se encontraron en el colegio. En el Santo Tomás de Aquino dio sus primeros pasos en un deporte que abrazó para no soltar nunca más. Fue una especie de amor a primera vista. Una mirada y se eligieron para siempre. Después, apareció en su vida el Club Handball San Luis (CHSL), que le permitió crecer. Fue el puente que lo condujo a Dorrego de Buenos Aires, el último escalón para subirse a la Selección Argentina y jugar el Mundial Junior en Pontevedra (España) en 2019. El presente lo tiene de nuevo en San Luis: con 22 años dirige —junto a Raúl Falfán— la Selección Sub 18 masculina.

 

"Empecé handball en el Santo Tomás de Aquino, en unos Intercolegiales. Y lo que más me entusiasmó fue cuando pude participar en los Juegos Evita. Fue una gran experiencia poder viajar y competir. El CHSL era el más fuerte en esa época en la provincia, comencé con unos amigos, me encariñé con el deporte y desde el año que entré, jugué en la Selección de San Luis; tuve la chance de disputar Binacionales, Argentinos de selecciones y de clubes", contó Pablo sobre sus comienzos en la disciplina.

 

Ese pibe que había surgido de los Intercolegiales ya era un jugador más completo. El roce que le dieron las distintas competencias lo hicieron crecer. Su 1,92 metro y su potencia física eran un combo perfecto para pegar el salto. Era cuestión de animarse. Hasta que un día se abrió una puerta. Buscaban talentos en vísperas del Mundial Junior 2019. La Selección abrió el abanico y comenzó a fijarse en el interior, pero había que ir a entrenar a Buenos Aires. Pablo sacó pecho como lo hacía en cada partido. Habló con la familia. Recibió el apoyo de todos. Y se animó. Con lo puesto, se fue a Buenos Aires en busca de su gran sueño: jugar el Mundial. En San Luis quedaban la familia, los amigos, la carrera universitaria, pero para ir tras su sueño se tenía que desprender provisoriamente de sus afectos. El precio era alto. Se fue con su bolso lleno de ilusiones a vivir su propia aventura, que por suerte tuvo un final feliz.

 

"Me llamaron como talento para la Selección Argentina en vísperas del Mundial de 2019. La convocatoria fue en 2017. Juntaron a jugadores del interior. Entrené con la Selección y estaba la chance de que un club te elija, para así tener más roce. Y Dorrego necesitaba un jugador con las características que yo tengo. Buscaban a alguien fuerte que pudiera moverse en el lateral derecho porque se había ido Santiago Baronetto —que actualmente juega en Europa y en la Selección mayor—. Y así se dio mi llegada al club".

 

El primer tiempo no fue fácil. La adaptación se fue dando de a poco. Pablo se refugiaba en el entrenamiento. Eran muchas horas de prácticas. Y ese tiempo ocupado hacía que su cabeza no pensara tanto en su San Luis natal. Tenía un objetivo, un sueño: jugar el Mundial. Para eso se había ido a Buenos Aires. A buscar su gran oportunidad. Y no la iba dejar escapar.

 

“Si volviera a nacer elegiría el handball de nuevo, pero empezaría de más joven para aprender mucho más”. Pablo Mínguez.

 

"Es a lo que aspiré. Me enfoqué al 100% a mi vida deportiva. Fue una experiencia increíble. Porque además de crecer, conocés gente, otra forma de vida. Y el sacrificio dio sus frutos. Después de estar lejos de mis afectos y entrenar seis horas por día, a veces en doble turno, tuve la suerte de quedar en esa lista que jugó el Mundial", aseveró.

 

Tiene como mayor virtud la constancia. No bajar los brazos, ya que muchas veces el entusiasmo y la motivación desaparecen, y es la constancia la que te hace seguir adelante en busca de un objetivo.

 

Dice que si volviera a nacer elegiría el handball de nuevo. "Empezaría más de joven para aprender mucho más. Es muy intenso. Tiene mucho contacto. Es el deporte con más contacto después del rugby. Es muy físico y táctico. La táctica es muy fina. Hay mucha estrategia, análisis de juego. Es un deporte muy completo. Hay que estar enfocado mentalmente. No dudo que lo volvería a elegir", aseguró con firmeza.

 

Tuvo muchos buenos entrenadores. Es de esos jugadores que le saca lo mejor a cada técnico. Aprovecha la sabiduría de sus DT para volcarlo en la cancha. "Me marcaron muchos entrenadores. Ricardo Romero, Waldo Pescara, Carla García, Rubén Bosolín y Manolo Cadenas. Ellos dejaron una impronta y un sello grabado a fuego en mí".

 

“Jugar el Mundial es algo único. No se puede explicar con palabras. Tenés que vivirlo en carne propia”. Pablo Mínguez.

 

Es un fanático del deporte; le gustan todas las disciplinas. Es muy pasional en lo que hace. Estudia la carrera de Contador Público, pero siempre hay tiempo para el relax. "Si no jugara al handball haría cualquier deporte, porque todos me gustan: pádel, golf, tenis, vóley, básquet, fútbol no tanto, escalada deportiva, tenis de mesa. El deporte me apasiona", aseguró.

 

Pablo Mínguez es un claro ejemplo de que a los sueños hay que perseguirlos. Un pibe que abrazó el handball en el colegio y llegó a jugar un Mundial Junior. Hoy decidió regresar a su tierra. Dicen que siempre se vuelve al primer amor. El presente lo tiene como jugador del CHSL y como DT de la Selección Provincial masculina Sub 18.

 

El handball entró un día en la vida de Pablo y se quedó para siempre.

 

 

FICHA PERSONAL

 

•  NOMBRE Y APELLIDO: Pablo Emanuel Mínguez

 

• LUGAR DE NACIMIENTO: San Luis

 

• EDAD: 22 años

 

• DEPORTE: Handball

 

• PUESTO: Lateral derecho o izquierdo

 

• ESTATURA:1,92 metro

 

• EQUIPOS EN LOS QUE JUGÓ: Santos Tomás de Aquino, Club Handball San Luis, Dorrego y la Selección Argentina Junior

 

 

 

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