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Condenaron a 15 años de prisión a un expolicía por el femicidio de su esposa

Los 12 miembros de un jurado popular lo encontraron culpable pero con circunstancias de “atenuación extraordinarias”.

Por redacción
| 06 de agosto de 2020

Un expolicía mendocino fue condenado este jueves a 15 años de prisión por el femicidio de su esposa, ocurrido en 2018, luego de que un jurado popular de la ciudad de San Rafael lo declarara culpable pero con circunstancias de “atenuación extraordinarias”, informaron fuentes judiciales.

 

Los 12 miembros del jurado encontraron culpable a Víctor Hugo Acuña (33) del delito de “Homicidio agravado por el vínculo y por uso de arma de fuego” en perjuicio Lorena Segura (30), pero “atenuado por circunstancias extraordinarias”, y de esta manera el expolicía logró esquivar la pena de prisión perpetua.

 

Tras el veredicto, la jueza María Eugenia Laigle llamó a un cuarto intermedio para luego establecer la pena de acuerdo a la escala penal y las partes volvieron a alegar.

 

La fiscalía dio sus argumentos para solicitar “el máximo de la escala”, es decir, 25 años de prisión para Acuña, mientras que su defensor oficial solicitó el mínimo legal de 8 años de cárcel.

 

Finalmente, esta noche la jueza Laigle condenó al expolicía a 15 años de prisión.

 

Al banquillo de los acusados Acuña llegó imputado por “Homicidio doblemente agravado por el vínculo y por el uso de arma de fuego”, de su esposa.

 

Durante los alegatos previos al veredicto, el jefe de Fiscales de San Rafael, Pablo Peñasco, había solicitado que se mantenga esa calificación, cuya única pena prevista es la de prisión perpetua.

 

En la apertura del juicio, que se inició el lunes en el Centro de Congresos y Exposiciones Alfredo Bufano de San Rafael, el fiscal argumentó que "el acusado no es un delincuente común, es un policía que teniendo la obligación de custodiar y usar el arma reglamentaria en situaciones de extrema gravedad, la usó en el medio de una discusión familiar", e indicó que fue un homicidio con "dolo e intención".

 

El fiscal también apuntó contra la adicción al juego de Acuña y dijo que ese fue uno de los motivos de crisis de pareja que culminó con el asesinato de la mujer.

 

Por su parte, el defensor oficial Jorge Luque había argumentado que se trató de un "accidente" y que el hecho fue un "homicidio culposo" al tiempo que afirmó que no había móvil para cometer el crimen.

 

Según la defensa, el disparo que perforó los pulmones de la víctima y que ocasionó su muerte se habría producido accidentalmente durante un forcejeo en el medio de una discusión.

 

 

 

En tanto, el imputado solicitó declarar ante el jurado popular luego de los alegatos y dijo que "fue un accidente" y que esperaba “que se llegue a la verdad", durante su extensa declaración que duró unos 35 minutos, detallaron las fuentes.

 

"Comenzamos a discutir. Se dirigió a la habitación, donde arriba de un placard colocaba mi arma, que era mi herramienta de trabajo, algo que habíamos acordado hacer desde que fuimos padres. Ella bajó el arma y yo se la quité", indicó.

 

Luego añadió que ella le “seguía diciendo cosas”, ante lo cual le preguntó si ya no lo quería y en ese momento pensó en quitarse la vida y cargó el arma “con intención de dañarse”.

 

Más adelante, acerca del momento en el que se producen los disparos, el imputado dijo: "Ella me pedía que si me iba a matar, me fuera. En un momento, con el arma apuntando a mis piernas, el arma se disparó y me lesionó el dedo. Eso fue tan rápido que ella se asustó y tomó el arma. Yo levanté el brazo para sacar el arma de sus manos y ahí se ejecutó el disparo."

 

La distancia del tiro y el ángulo de la trayectoria del disparo fueron cuestiones que los peritos trataron de explicar en el juicio para intentar determinar si hubo ese forcejeo.

 

El hecho ventilado en el debate ocurrió el 15 de abril de 2018, en una vivienda ubicada en la también sureña localidad de General Alvear, donde Acuña convivía con Segura y su hijo, quien por entonces tenía dos años.

 

El juicio que se desarrolló en la ciudad de San Rafael es el primero por jurados que se realiza en Mendoza desde el inicio de la pandemia por coronavirus, y fue llevado a cabo con distancia social y cuidados sanitarios.

 

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