24° SAN LUIS - Domingo 05 de Diciembre de 2021

24° SAN LUIS - Domingo 05 de Diciembre de 2021

EN VIVO

"Es importante mirar los lugares de liderazgo"

La presidenta del Colegio de Abogados de San Luis, Flavia Molina Arlandi, aseguró que la provincia se encuentra entre las regiones que mayor presencia de mujeres tiene en el ámbito judicial y, además, en roles de mando.

Por Florencia Espinosa
| 03 de octubre de 2021
Molina Arlandi contó que las presidentas que tuvo en el Colegio lograron cambios positivos.

Flavia Molina Arlandi es la presidenta del Colegio de Abogados de la Primera Circunscripción provincial, que incluye la ciudad de San Luis y alrededores. Después de 14 años logró volver a la cabeza del organismo que nuclea a los matriculados de la ciudad y ahora aspira a la reelección. La mujer recordó los inicios de la profesión en la provincia, el rol que ocupan las abogadas y aseguró que San Luis está mucho mejor que otros lugares más conservadores. Aun así, aclaró que lograr la equidad e implementar la perspectiva de género en la profesión es un proceso que todavía transitan.

 

 

—¿Es común que los colegios de abogados sean presididos por mujeres?

 

—Según los datos de la Federación Argentina de Colegios de Abogados (FACA), de 83 colegios federados, un 10% tiene presidentas mujeres. El promedio máximo ha sido ese, el actual. Hay provincias que están mejores que otras. Por ejemplo, en Córdoba de aproximadamente 40 presidentes hay una sola mujer. Córdoba es una provincia muy conservadora en ese sentido, donde el hombre conserva el lugar de mando.

 

 

—¿Cómo es la situación en San Luis, donde hace 14 años que el Colegio de la Primera Circunscripción no tenía una presidenta mujer?

 

—Por suerte estamos bien. Primero porque tuvimos mujeres muy importantes en el colegio, con mucho peso, con mucha gestión, que han logrado mucho. Desde 2004, que fue la última gestión de una mujer, hubo 14 años sin mujeres presidentas. Siempre estuvieron conformadas las listas por mujeres, pero no por mayoría, y no aspiraban a la presidencia. Esto tiene que ver con una cuestión de género, pero por el tiempo que la mujer podía dedicarle, o creía que podía dedicarle al rol institucional ya con la profesión y la casa, creía que no podía seguir en otro rol. Entonces hoy hemos roto ese molde, se ha logrado avanzar, se ha ganado un espacio. Además, la presidencia de la Tercera Circunscripción también estuvo hasta hace poco llevada adelante por una mujer. San Luis está muy bien, teniendo en cuenta que también tenemos el Superior Tribunal de Justicia con mayoría femenina.

 

 

 Apenas un 10% de los Colegios de Abogados del país están presididos por mujeres.

 

—Esto habrá sido un largo trayecto...

 

—Hay una foto que tenemos, de 1945, de una de las primeras reuniones de abogados de San Luis y hay una sola abogada. Ese fue nuestro inicio. Hoy podemos hablar con orgullo, tenemos un directorio de 9 personas, 5 mujeres y 4 hombres. Somos mayoría. Y esto es un paso que se ha ganado genuinamente. En la matrícula de abogados está equiparado. De hecho venimos viendo que hay muchas más mujeres que hombres egresando de la facultad. Lo llamativo es ver los techos, los mandos, quiénes llegan a ejercer los lugares de liderazgo.

 

 

 

—¿Cómo creés que esto baja a la profesión? ¿Es decir, qué cuestiones se pueden cambiar en la práctica profesional al tener presencia femenina en los directorios?

 

—Esto es una opinión muy personal, creo que las mujeres tenemos una visión más integradora, más general y normalmente con más empatía, lo que nos lleva a lograr ponernos en el lugar de otro. Cada uno tiene sus habilidades, yo hablo desde mi lugar, donde uno puede tener distintas miradas y esto se nota en la Justicia, cuando regula para el otro. En lo profesional, en la matrícula independiente, hemos tenido problemas porque no tenemos licencia por maternidad. Entonces en el embarazo es un tema, el pre y posparto. Con mi hija más chica, por ejemplo, ya trabajando, tenía que salir con ella a una audiencia y tenía solo 4 o 5 días. Son derechos que todavía no tenemos. A nivel nacional se está luchando en FACA para lograr la licencia de madres y de padres que también quieren estar presentes. No nos olvidemos que hay dos partes. Ahí está donde tenemos que tener la astucia de ir logrando lo mejor para todos.

 

 

—¿Se están gestionado o dictando cursos, talleres, para lograr la perspectiva de género en el ámbito judicial?

 

—El Colegio de San Luis fue el primero en suscribir el convenio con el Ministerio de la Mujer y Diversidad para la Ley Micaela, y hoy es obligatorio para matricularse. Hemos encontrado cierta resistencia; yo entiendo que el abogado sale de la universidad, luchó muchísimo por un título y piensa que ahora le exigen más cosas. Es muy necesaria la perspectiva de género y formarnos, cada uno después tendrá la discrecionalidad para aplicarla en su vida diaria o no, pero hay que estar capacitados, es transversal, tiene que estar presente y ser nuestro norte.

 

 

—Sobre todo sabiendo que la Ley Micaela surgió a raíz de un caso en el ámbito judicial, cuando la decisión de un juez sin perspectiva terminó en un femicidio...

 

—Totalmente, nace acá. Y nosotros desde nuestro lugar tenemos que darle la trascendencia que tuvo. No llegó a ser Ley Micaela del día a la noche, no fue una ley que salió de un escritorio. Es una ley que trascendió la vida, el género, y tenemos que estar capacitados y tiene que ser obligatoria.

 

 

—A lo largo de tu vida profesional, ¿has notado cambios relacionados con la inclusión de la perspectiva de género?

 

—Estamos en un proceso. Estoy muy orgullosa de estar en el lugar que ocupo, me he sentido respetada y apoyada. Creemos que es el momento de la mujer. Es un espacio, ganado y consensuado. Ahora, decir que hemos llegado a lograr nuestros derechos creo que no. Estamos en camino, pero queda mucho por trabajar. No es un mito que a la hora de contratar vean si es mujer, en edad reproductiva o no. Son cosas que todavía hay que romper. Muchas mujeres que han visto vulnerados sus derechos hoy lo pueden contar y hablar. Antes incluso, entre colegas, en una audiencia quizás el hombre levantaba la voz y pasaban desapercibidas, Hoy se visibiliza esto. Hoy hay muchas más mujeres en el Poder Judicial. Todo va de la mano. Y las mujeres que vienen sufriendo, que nacieron y crecieron en un determinado tipo de vida, no pueden visibilizar que un hombre puede ayudarlas, entonces buscan la ayuda en una mujer. La actividad jurídica es muy machista. En los viajes y reuniones no veías mujeres. Esto se ha ido revirtiendo. Me gusta cuando hablan de perspectiva de género los lugares ganados. El cupo sirvió como para abrir el disparador, pero suena hasta discriminatorio. Creo que con la posibilidad una se gana el lugar.

 

 

—Entonces, ¿no estás de acuerdo con las leyes de cupo?

 

—Es un gran logro, pero no me gustaría quedarme con que la mujer participa en igualdad de cargos porque es mujer. Sí me gustaría que termine ganando ese lugar porque le dieron la posibilidad, que no le bochen la posibilidad por ser mujer. No quiero que suene mal. Yo creo que las mujeres podemos y queremos ganarnos nuestro lugar, nos hace falta la posibilidad. Si el cupo es la mejor opción, no lo sé, probablemente en la primera etapa sí. Pero déjennos demostrar que podemos. Probablemente sea un proceso necesario. No es el ideal, pero es la herramienta que hoy nos permite entrar. Después deberemos defenderlo. Hay que abrir espacios, abrir puertas, romper mitos.

 

 

—¿Cómo se maneja frente a denuncias a profesionales con actitudes discriminatorias o violentas?

 

—El Tribunal de Ética es el custodio del cumplimiento de la ética profesional, siempre ha sido prioridad. En ese sentido, el Tribunal de Ética actual tiene muchísimo trabajo, se sigue incrementando, es preocupante, tiene que ver todo con todo, la gente se anima más a hablar y a denunciar. Implementamos desde el llamado de atención hasta la suspensión de matrícula. Solo en el ámbito profesional. Su competencia es juzgar al matriculado en el ejercicio de la profesión. Si sucede que algún abogado incomoda o abusa de una clienta o colega. Actualmente tenemos una denuncia por cuestiones de género, muy fuerte, entre colegas. Hay muchas cuestiones así.

 

Redacción / NTV.

 

Comentá vos tambien...