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Callecita Angosta: los niños volvieron a lucirse en el escenario más icónico

Aunque esta vez solo hubo danza, los chicos de diez academias brillaron y demostraron su amor por el folclore.

Por redacción
| 29 de noviembre de 2021
Sonrisas en escena. Además de sus relucientes trajes, los bailarines mostraron su alegría por volver a actuar. Foto: Luciana Iglesias.

El talento, la ilusión y las sonrisas de unos trescientos niños y adolescentes volvieron a inundar todos los rincones del escenario más emblemático de Villa Mercedes. Tras dos años sin festival, Callecita Angosta regresó como un desahogo para las ansias de los chicos, que bailaron los ritmos más tradicionales del resto de la región y del país.

 

En esta ocasión, el encuentro tuvo una versión reducida. En vez de dos o tres noches, como solía haber, los shows se concentraron en una sola jornada y no hubo cantantes ni músicos en escena. Solo fueron diez academias las que lucieron sus cuadros y demostraron lo que trabajaron durante meses de ensayo.

 

En la corta edad de muchos de los bailarines, dos años sin actuar frente al público tiene un impacto mucho mayor. "Es un montón", remarcó Luis Figueroa, el director del Instituto Folclórico Argentino y Latinoamericano, conocido por sus siglas IFAL. "Los chicos estaban muy ansiosos por volver a la actividad. Y cuando abrimos nuevamente las puertas, tuvimos la satisfacción de contar con la misma gente que habíamos dejado en aquel 2019", contó.

 

 

El encuentro tuvo su estreno en 1994, pero recién ahora alcanzó su edición número 25.

 

 

El grupo presentó un cuadro conformado por ritmos collas, que combinaron elegancia con mucha alegría y desparpajo. "Es un trabajo de todo el año. El entusiasmo que le ponen los alumnos es lo que nos ayuda a hacer buenas presentaciones", dijo la profesora Mónica Basavilbaso.

 

Aunque muchos pequeños esperaban regresar a las actuaciones en vivo, para muchos otros fue la primera oportunidad de mostrarse ante una tribuna tan numerosa. "Empecé hace tres meses, porque mi mamá siempre bailó y me pegó la costumbre", dijo, entre tímido y risueño, Isaías Ahumada, de doce años. En cambio, su compañera Eugenia Berga contó que adquirió el gusto por la danza hace tres años. "Empecé con un taller en la escuela y me interesó. Entonces con mi familia buscamos una academia y desde ahí no paré de bailar. Cada vez que lo hago siento una alegría muy grande", expresó la niña.

 

Los números comenzaron unos minutos antes de las 19, con la ayuda de un clima primaveral que extendió las horas de sol. La mayoría de los que llenaron las butacas de Calle Angosta fueron los familiares de los artistas, pero también hubo particulares que llegaron simplemente para disfrutar del talento local.

 

Las academias sortearon el orden de sus presentaciones, que no debían ser de más de quince minutos para que la espera no se prolongara demasiado para ninguna.

 

La gama de estilos que interpretaron partió desde los cuyanos, como el gato y la cueca, hasta los del norte del país, sobre todo chacarera y zamba, pero también hubo carnavalitos y otros ritmos de la Puna, lo que demostró que las raíces musicales argentinas están presentes en las generaciones más jóvenes.

 

"A mí me gustaba mucho el folclore y por eso empecé a bailar hace como un año y medio. Me divierto mucho", contó Luca Amaya, quien tiene siete años y forma parte del plantel de Semblanzas. Su mamá, Erica Gurmendez, dijo que para las familias también es un orgullo que los chicos puedan volver a pisar el escenario. "A uno se le eriza la piel cada vez que los ve actuar. Para ellos, más allá de una recreación, es algo muy importante, le ponen mucha dedicación y esfuerzo. Empezaron en pandemia con clases virtuales, y este año se pudieron regularizar las actividades. Así que esperamos que haya muchos eventos más", sostuvo.

 

Quienes también esperaron con mucha emoción el regreso a las presentaciones fueron los alumnos de la escuela de danza Fuente de Luz, que trabaja con jóvenes con discapacidad. "Para ellos estos dos años fueron muy duros. El arte los moviliza y es su espacio para la socialización. A nivel emocional los afectó mucho y por eso ahora están tan felices", reveló Luciana Laconcha, la directora de la agrupación.

 

Ludmila Caballero, quien tiene síndrome de Down, dijo: "Bailo hace mucho tiempo, todo tipo de música. Para mí es muy divertido, la paso bien y veo a los chicos".

 

La emoción del encuentro fue doble. No solo significó el regreso tras la pandemia, sino que Callecita Angosta alcanzó su edición número 25. Nació como una forma de darles un lugar a los niños para mostrar sus talentos y todavía sigue vigente, con gran participación de artistas y de público.

 

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