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La mejor campaña de los últimos 5 años en Valle del Conlara

Con lluvias que estuvieron más de 100 milímetros por encima del promedio de la zona, hay excelentes expectativas para la cosecha. Después, habrá que controlar las malezas.

Por Marcelo Dettoni
| 28 de marzo de 2021
Soja. Está entre R5 y R6, con buena cantidad de agua en el perfil y expectativas altas.

Bendita lluvia, dicen en el Valle del Conlara, donde la campaña agrícola “viene bastante bien”, según Marcelo Bongiovanni, ingeniero agrónomo, productor y docente de la FICA, quien conversó con la revista El Campo para brindar un panorama de lo que sucede con los granos gruesos en el área que va de Naschel hasta Concarán.

 

Marcelo es una voz autorizada porque lleva toda la vida en la zona. Es hijo de un ganadero que de a poco fue transformando su establecimiento en agrícola y además tiene cómo palpar el pulso de sus vecinos, ya que también tiene un negocio en el que vende insumos para el campo, por lo que conoce de primera mano cómo les va a todos. "El mostrador es un espacio de intercambio, en el que puedo medir el humor de todos los que vienen a comprar y allí se nota que la campaña es buena, que acompañó la lluvia. Hay entusiasmo, lo que me pone muy contento", confía, sabedor de que una cosecha con rindes por encima de lo normal reactiva la economía de su pueblo, Tilisarao, y también de los que lo rodean a lo largo de la autopista 55.

 

Por fortuna, las preocupaciones iniciales, allá por septiembre, se fueron disipando gracias al clima, que fue más benigno para los cultivos en este semiárido siempre traicionero que en el la promocionada Zona Núcleo, donde todavía padecen los efectos de una sequía interminable.

 

 

No todo fue soja y maíz, también volvieron cultivos que parecían archivados como el sorgo granífero y el girasol, con buenos rindes.

 

 

“Ahora estamos bárbaro, la campaña había empezado en la primavera con escasas reservas de agua en el suelo por la sequía de 2020 y días muy ventosos en los que incluso estaba complicado aplicar fitosanitarios. Había lotes que se volaron, se erosionaron bastante, pero un verano lluvioso cambió todo el panorama”, asegura el productor con una amplia sonrisa de alivio.

 

La campaña empezó con lluvias moderadas a normales y en algunos momentos faltó el agua necesaria, pero de todos modos la siembra se hizo en tiempo y forma con pocas excepciones. “Hubo algunos atrasos en lotes de maíz en diciembre, porque fue un mes seco. Recién tuvimos buenas condiciones de humedad y recarga de perfiles hacia fines de año. Muchos lotes se terminaron sembrando tarde, entre Navidad y Año Nuevo”, recuerda.

 

Pero llegó la lluvia y con ella el despegue. “Desde el arranque de enero y hasta hoy, podemos hablar de una campaña excepcional, de las mejores que tuvimos en los últimos 4 o 5 años. Desde la temporada 2014/15 que no tenemos un aporte importante de lluvias y tan buena condición general de cultivos”, repasa Bongiovanni, quien ofrece números: “Llevamos un milimetraje importante. Valores promedio de 180 milímetros (mm) en enero, 95 mm en febrero y entre 120 y 150 mm en lo que va de marzo, siempre dependiendo de las distintas zonas. Comparado con los valores históricos, estamos entre 90 y 100 mm acumulados por encima del promedio”.

 

Lo bueno es que no solo se cubrieron necesidades hídricas de los cultivos en las etapas críticas, cuando la demanda es más alta, que es con los maíces en floración y llenado de granos, y la soja en esta última condición. También va a quedar un remanente importante de agua en el suelo que va a hacer que las condiciones de almacenamiento sean claves para atravesar lo que queda del año. “Se podrán implantar cultivos de cobertura y en el caso de que se elija no hacerlo, arrancaremos con una buena base la próxima campaña gruesa”, dice el ingeniero agrónomo.

 

En cuanto a las temperaturas, con tanta lluvia estuvieron por debajo de lo normal, lo que hizo que el desarrollo sea más lento, sobre todo en maíz y sorgo, que necesitan calor para avanzar en su ciclo. “Vamos a necesitar que siga lloviendo en lo que resta de marzo y un poco más de calor, sobre todo sin la aparición de heladas hasta mediados de abril, lo que sería ‘normal’, ya que en esta zona recién empiezan entre el 10 y el 15 de abril. Será importante, sobre todo en los cultivos tardíos, para no afectar los rendimientos”, agrega.

 

 

Soja
“La condición de los lotes que contienen la oleaginosa es de muy buena a excelente”, evalúa Bongiovanni, quien cuenta que “casi toda la soja se sembró en fecha óptima (de principios de noviembre hasta mediados de ese mes, el 80% fue así). El resto fue en diciembre. Están en la etapa crítica, en escala fenológica entre R5 y R6 las más adelantadas, logrando el máximo tamaño de grano (R6) o bien comenzando a llenarlo (R5). Las condiciones hídricas son inmejorables para que la soja logre un peso adecuado, eso va a determinar un muy buen rinde”.

 

 

Sorgo forrajero. Volvió con fuerza al Conlara empujado por las compras de China.

 

 

En general las sojas no tuvieron problemas sanitarios en el Conlara. “Hubo algunas plagas normales, de las que aparecen todos los años, como isocas desfoliadoras, medidoras, anticarsia y bolillera. También el complejo de chinches, que producen su mayor daño en la formación de vainas y comienzo de llenado de granos. En algunos casos los controles se hicieron cuando las plagas superaron el umbral de daño, pero en su mayoría fue en forma preventiva. Ante la presencia de isocas y chinches, la aplicación de insecticidas con buena residualidad logró prevenir daños en el llenado”, evaluó.

 

Tampoco aparecieron enfermedades, apenas algo de sectoria, que es común, lo mismo que las bacteriosis, pero no revisten gran importancia. “Hay que ver la evolución, porque todavía hay varios días por delante para terminar el ciclo. Necesitamos buenas condiciones ambientales en lo que resta de marzo, sobre todo buena temperatura, porque agua no va a faltar”, previene el asesor.

 

 

Si todo va bien, la cosecha debería comenzar entre el 10 y el 15 de abril. La soja podría andar en 25/30 qq/ha", dijo el productor, Marcelo Bongiovanni.

 

 

“Estimamos que la cosecha, si va todo bien, empezaría entre el 10 y el 15 de abril para los primeros lotes. No hay estimaciones de rindes, pero si no pasa nada podemos andar entre 25 y 30 quintales por hectárea, y en algunos casos superar esa cifra, lo que habla de que es un año bueno”, pronostica, aún sin arriesgarse.

 

 

Maíz
El cereal volvió a ser el mayor protagonista en el noreste. El área de siembra fue muy importante, la mejor de los últimos 10 a 15 años; un 60% del total implantado, ganándole terreno a la soja, que cayó bastante en intención. “Son lotes que están en condición de buena a excelente, no ha faltado agua en general. Lo bueno es que ya transcurrió el período crítico, 15 días antes y 15 después de la floración, con excelente condición hídrica. Pintan para tener excelente rendimiento”, se entusiasma Bongiovanni.

 

En cuanto a fenología, todo el maíz que se sembró temprano, desde mediados de noviembre hasta principios de diciembre, está en etapa final de llenado de granos. Otros años esos lotes se habían complicado con las sequías y los calores de enero, que pegan bastante. Pero ocurrió lo contrario, entonces la condición es bastante buena.

 

 

Maíz. A partir de fines de enero, las lluvias le permitieron alcanzar su potencial.

 

 

El resto de los lotes, que es la gran mayoría (70% del total), que son los maíces más tardíos sembrados en la época normal (diciembre), se encuentran en comienzo de llenado de granos y algunos más retrasados que están en floración, que son los más comprometidos. Si caen heladas tempranas, serán los más afectados porque no van a llegar con el ciclo. Pero son los menos.

 

En cuanto a lo sanitario, no hubo inconvenientes. Pocas plagas, sí la presencia habitual de gusano cogollero en algunos lotes, pero en la mayoría de los casos no fue un daño importante como para hacer control químico. Y en enfermedades, algo de roya y de tizón, que son patologías de hoja causadas por hongos. En algunos casos se aplicó fungicida, sobre todo en maíces tempranos, incluso con aplicaciones aéreas. “Tuvimos también algunas enfermedades foliares causadas por bacterias, pero con presencia variable, dependiendo de la condición, el ciclo y el tipo de híbrido elegido”, completó.

 

 

Cultivos alternativos
En el Conlara esta campaña no fue todo soja y maíz, también volvieron otros cultivos que parecían archivados. “Es chica el área de innovación, pero algo creció. Sobre todo con cultivos que volvieron a la zona como el sorgo granífero, que tiene varios lotes en una buena a excelente condición. Se sembraron de mediados a fines de noviembre, están en el comienzo del llenado de grano y se retrasaron por la falta de temperatura adecuada en enero y febrero, lo que hizo que el ciclo perdiera algo de tiempo respecto a lo normal. Si no hay heladas tempranas, van a estar llegando bien”, asegura el profesional de Tilisarao.

 

El sorgo granífero tuvo una recuperación importante en toda el área agrícola, de la mano de la creciente demanda de China, que lo utiliza como parte de la composición del alimento balanceado que le da a sus rodeos porcinos. Así, los precios internacionales treparon de manera interesante en el último tiempo  e hicieron de este cultivo una variante tentadora para los productores agrícolas.

 

 

Lo bueno es que se cubrieron las necesidades hídricas en las etapas críticas, cuando la demanda de agua de los cultivos es más alta", aseguró el ingeniero agrónomo, Marcelo Bongiovanni.

 

 

"Además, la nueva tecnología I-Growth, de Advanta, lo hace resistente a algunos herbicidas como el Imezetapir, que se puede aplicar en presiembra y en posemergencia temprana (hasta tres o cuatro hojas); y tiene alta tolerancia a la sequía.

 

Controla por ejemplo sorgo de alepo, roseta y un amplio rango de malezas de hoja ancha. Es más aguantador que el maíz, más eficiente en el uso del agua, así que es ideal para los veranos secos. Y otra ventaja es que deja un rastrojo con alto contenido de carbono, persistente en el tiempo, lo que permite proteger a los suelos de la erosión, además de aportar mucha materia orgánica y estructura, son muchos beneficios, mayores a los del maíz. El 60% de lo que se sembró en el Conlara de sorgo granífero tiene esta tecnología", explica el ingeniero agrónomo, quien lo utiliza en las rotaciones desde hace mucho tiempo y realiza periódicamente ensayos en los que participan sus alumnos de la FICA para experimentar a campo lo que aprenden en las aulas.

 

“Otro cultivo que retornó en algunos lotes puntuales es el girasol, que se vio impulsado por los buenos precios y como alternativa frente a la soja. Está en buena condición, casi todos los lotes terminaron el ciclo y estamos a punto de comenzar la cosecha. No hay muchos datos porque los lotes más avanzados, que ya se podrían cosechar, están demorados por las últimas lluvias. Veremos qué pasa cuando entren las máquinas”, explica con ciertas reservas, que de todos modos no pueden ocultar lo que está a la vista: cultivos en excelente condición y un verde que abarca casi todo y que permite soñar con una coronación justa después de tanto trabajo en el campo.
 

 

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