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Detectaron dos fiestas clandestinas e imputaron a todos sus asistentes

Ocurrió en casas de los barrios Colón y Almirante Brown. La música alta y los gritos alertaron a la Policía.

Por redacción
| 03 de abril de 2021
Festejo postergado. Actuaron policías de las comisarías 10ª y 12ª. Foto: Relaciones Policiales.

La jueza María Eugenia Panero Magnano imputó ayer a unas 17 personas por infringir el decreto nacional de necesidad y urgencia por la pandemia de COVID-19 y los artículos 205 y 239 del Código Penal, al realizar el jueves por la noche dos fiestas clandestinas en dos barrios de Villa Mercedes. Si bien no hubo detenidos, los festejos quedaron postergados y sus organizadores e invitados fueron notificados por la infracción cometida.

 

La jueza en lo Correccional y Contravencional Nº 1 de Villa Mercedes, María Antonella Panero Magnano, primero imputó a 11 personas que se encontraban en una casa ubicada en la esquina de Montevideo y Estado de Israel, en el barrio Colón. Eran las 2:50 cuando personal policial de la Comisaría 12ª llegó hasta el inmueble, alertado por llamados telefónicos que daban cuenta de un festejo en esa casa, dado el alto volumen de la música, el griterío y la algarabía de la gente que participaba.

 

Sin sobremesa. La jueza Panero Magnano notificó a los infractores. Foto: Relaciones Policiales.

 

Al llegar, los efectivos hallaron a 11 personas que habían terminado de cenar y compartían bebidas alcohólicas, pero no tenían tapabocas ni guardaban la distancia social. Al salir a atender su puerta, el dueño de casa, de apellido Aguirre, se sorprendió por la presencia policial y tuvo que postergar el festejo.

 

Más tarde, cerca de las 3:30, policías de la Comisaría 10ª acudieron a un llamado de vecinos del barrio Almirante Brown, quienes denunciaron una fiesta clandestina en una casa ubicada sobre la calle Bolivia al 700. La potencia de los parlantes que emitían la música estaba al máximo y dentro de la vivienda, siete personas que habían compartido un asado permanecían sin tapabocas ni distancia social.

 

El dueño de casa, de apellido Pastor, recibió a los policías y pidió a sus amigos que cesaran la celebración. Según fuentes policiales, horas antes de que acudieran los efectivos, personal de Control Urbano Municipal había acudido al domicilio y mediante un acta de notificación había advertido a los concurrentes que debían terminar la reunión. No hicieron caso.

 

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