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La puntana que le hace frente al cáncer recibió médula de su hermana y volvió a San Luis

Marlen Barzola fue recibida por su familia luego de estar un año y medio en tratamiento en Buenos Aires.

Por redacción
| 08 de abril de 2021
Emotivo. Marlen (centro) junto a su mamá, su papá y su hijo en la plaza Pringles, festejando su ansiado regreso. Foto: Gentileza familia Barzola.

Después de un año y medio, Marlen Barzola, de 24 años, regresó a San Luis para reencontrarse con sus seres queridos y dejar atrás la etapa más dura de la leucemia linfoblástica aguda, luego de recibir un trasplante de médula ósea por parte de su hermana Milagros, de 15 años. “Decir que el cáncer se fue de mi cuerpo es muy apresurado, tendré controles durante años, pero se puede decir que en este momento está dormido”, comentó.

 

Luego de tanto batallar, llegó uno de los momentos más esperados para la familia Barzola: tras una junta médica, los profesionales le notificaron que podía volver durante una semana a San Luis, y esa noticia mejoró su ánimo por completo.

 

La leucemia linfoblástica aguda es un tipo de cáncer por el que la médula ósea produce demasiados linfocitos (un tipo de glóbulos blancos). También se la llama leucemia linfocítica aguda y afecta directamente a la sangre y a la médula ósea.

 

Al llegar a la provincia, su familia la esperó con carteles y una gran algarabía que se vio reflejada por la zona céntrica mientras Marlen viajaba arriba del vehículo de un familiar, con un cartel que decía “vencí el cáncer”.

 

La llegada a su ciudad la ayudó a fortalecerse psicológicamente de cara a un nuevo proceso de chequeos que tendrá que afrontar en el Hospital Alemán de Buenos Aires.

 

A veces nos hacemos problemas por cosas insignificantes y no nos damos cuenta de lo linda que es la vida (Marlen Barzola)

La joven no deja de pensar un minuto en la actitud de su hermana Milagros. Ella le donó médula ósea y gracias a eso pudo salir adelante. Esta suele ser una de las únicas opciones para que los pacientes oncológicos con esta patología puedan curarse.

 

“En diciembre ingresé en un cuadro grave en el que necesitaba de forma urgente un trasplante de médula, la única compatible de mis cuatro hermanas fue Mili, gracias a Dios salió todo bien y eso me ayudó a curarme”, recordó con la voz entrecortada.

 

Asimismo, también revivió el duro momento que transitó cuando estaba internada y, debido a la pandemia, estuvo por semanas encerrada. Por prevención, solo recibía el contacto de los médicos. Esto la ayudó, a sus 24 años, a tomarse la vida de otra manera. “Después de ver cuatro paredes blancas y recibir medicación todo el tiempo, hoy veo la vida de una manera distinta, poder levantarme, respirar aire puro, poder ver la realidad es muchísimo”, dice.

 

Cuenta que ahora su misión es concientizar a las personas sobre la donación de sangre y de médula ósea. “Muchos desconocen la donación de médula porque no es tan conocida, pero es básicamente lo mismo (que la donación de sangre), solo que dura un tiempo más. La gente se tiene que dar cuenta que realizando este tipo de acciones salva vidas, hay muchos pacientes oncológicos que están en una lista de espera y cada minuto que pasa es uno menos de vida”, dijo la chica.

 

En los próximos días volverá a Buenos Aires para hacerse nuevos chequeos médicos en los que le realizarán biopsias cada quince días para controlar el proceso de curación.

 

Marlen, profesora de Educación Física, sabe que será una nueva etapa tediosa la que tendrá que afrontar, pero no saca de su mente el día que todo vuelva a la normalidad. “Tengo muchas ganas de comenzar a ejercer mi profesión, quiero seguir estudiando también y disfrutar de mi hijo”, afirmó.

 

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