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En 2020 las Socorristas asistieron más de 17 mil abortos

Un 35% de los acompañamientos en las interrupciones de embarazo se dieron en hospitales.

Por redacción
| 30 de mayo de 2021
Nacional. En el país, son en total unas 500 personas las que participan como activistas en la agrupación Socorristas en Red.

El grupo Socorristas en Red reveló que el año pasado asistió a más de 17 mil mujeres y personas gestantes que decidieron abortar durante 2020. Además señalaron que crecieron los acompañamientos en el sistema de salud más de un 800%, que el 60% de las mujeres a las que asistieron ya tenía hijos y más de un 76% del total era la primera vez que interrumpía un embarazo. Los datos se desprenden del informe “Sistematización de acompañamientos a abortar 2020”.

 

La agrupación Socorristas en Red, una organización que acompaña a las mujeres y cuerpos con capacidad de gestar de todo el país para abortar de una manera segura, especificó que durante 2020 acompañaron a 17.534 personas que necesitaban y decidieron abortar. Un 50% fueron abortos autogestionados, mientras que un 35% se dieron dentro de la salud pública. Estos últimos crecieron exponencialmente ya que, según informaron, en 2019 habían asistido 802 y el año pasado subieron a 6.430. Noelia Aguilar Moreira, referente de Socorro Rosa San Luis, explicó que este es un dato muy significativo, porque representa la articulación existente entre el sistema de salud y las activistas, algo en lo que trabajaron durante los 9 años de vida que tiene la organización. “Logramos articular con los profesionales de la salud, con el programa de salud sexual de cada provincia. Entendemos que ha habido varias variables para lograr estas cifras. Entre ellas, los nueve años de existencia del socorrismo ha logrado que haya articulaciones reales en el sistema de salud público en todas las provincias, ciudades y pueblos en los que hay activistas socorristas. Nos encargamos de buscar profesionales garantistas y sobre todo en este contexto complejo de pandemia, tan angustiante, que aún lo era más para aquellas personas que querían interrumpir y estaban encerradas. Lo que hicimos fue aceitar aún más aquellas articulaciones que ya teníamos logradas”, explicó.

 

Desde que la ley del aborto entró en vigencia, el trabajo de las socorristas es, todavía, más intenso. “La ley está en un papel, pero hay que darle vida”, remarcó Aguilar Moreira. “Esa es una tarea que nos compete en este complejo contexto a las organizaciones de base que venimos desde hace años peleando por nuestros derechos. Observar, mirar, caminar, los rinconcitos del sistema de salud para que la ley se implemente de manera correcta y que esa interrupción sea respetada, amorosa, con un trato digno, sin juzgar”, destacó. Por eso el grupo ha lanzado la campaña “El derecho a abortar es ley”, con spots publicitarios, radiales y con una fuerte presencia en redes sociales con información específica sobre la normativa. “Buscamos que la ley se conozca y se sepa cómo pedirla y exigirla. También hemos pensado necesario la información para el sistema educativo. Una de las aristas de la campaña habla sobre Educación Sexual Integral (ESI). Es fundamental que a través de la ESI se llegue a todas las personas y allí cumple un rol importante el sistema educativo. Para que rompamos esos imaginarios que hay con respecto al aborto, como que es algo atroz, imperdonable, sufriente o que está muy atravesado por el sistema religioso. Allí hay algo que tenemos que empezar a hablar. La ESI nos abre la puerta de par en par para eso”, dijo.

 

En el informe remarcaron que un 49% de las personas que acompañaron era creyente o de alguna religión. “Eso rompe con esta creencia de que las personas de una religión no abortan, y un 60% ya tenía hijes. Entonces esto deja de lado esta creencia de que las personas que abortan son jovencitas descocadas e irresponsables que lo hacen porque tiene ganas y porque existe la posibilidad. Pero lamentablemente hay un mandato religioso muy fuerte de que la mujer o persona con capacidad de gestar tiene la obligatoriedad  de ser madre, gestar o parir obligatoriamente y allí se dan esas variables de temores y condenas que afectan un montón. El temor a hablar esto en los espacios sociales, en los espacios públicos, la estigmatización que sufren”, explicó Noelia.

 

En las cifras revelan que un 76,5% del total era la primera vez que se realizaba una interrupción de embarazo, algo que desmitifica la creencia de la recurrencia o de utilizar el recurso del aborto como anticonceptivo. “Sabemos les socorristas porque lo vemos día a día que quienes deciden interrumpir un embarazo lo hacen con muchísima responsabilidad. Es al contrario de lo que nos quieren hacer creer los antiderechos, es un acto de mucha responsabilidad, la persona analiza su contexto social, económico y su deseo, que es una variable muy importante”, contó.

 

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