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El Banco Nacional de Datos Genéticos logró recuperar 80 identidades

Allí se obtiene, almacena y analiza la información genética necesaria que después sirve como prueba para el esclarecimiento de delitos de apropiación de bebés cometidos durante la última dictadura cívico-militar.

Por redacción
| 13 de junio de 2021
El BNDG cuenta, por un lado, con una base de datos de familiares de todas las provincias que buscan a sus nietos. Foto: Internet.

El Banco Nacional de Datos Genéticos (BNDG) es un archivo sistemático de material genético y muestras biológicas de familiares de personas que han sido secuestradas y desaparecidas durante la última dictadura militar (24 de marzo de 1976 al 10 de diciembre de 1983). Fue creado por ley del Congreso Nacional el 1º de junio de 1987 para garantizar la obtención, el almacenamiento y el análisis de la información genética que sea necesaria como prueba para el esclarecimiento de delitos de lesa humanidad. Luego de 34 años de trabajo científico, esa institución permitió la recuperación de la identidad de 130 personas.

 

Su directora general, Mariana Herrera Piñero, explicó que "por análisis genéticos hechos dentro del banco se recuperaron 80 identidades. Porque hay un universo de otras 50 donde el niño o niña secuestrado/a junto a su madre ya era conocido/a por sus abuelos y no había que demostrar con un análisis genético su filiación ni pertenencia a esa familia".

 

El BNDG cuenta, por un lado, con una base de datos de familiares de todas las provincias que buscan a sus nietos, conformado por unas 3.500 muestras, y además tiene información de 12.000 personas que han pasado por allí dudando de su identidad. Según dijo la doctora en Ciencias Biológicas, esa institución tiene dos funciones muy importantes: "Una es la tarea de restitución de los nietos a quienes se les robó su identidad, porque Argentina, como política de Memoria, Verdad y Justicia necesita de un organismo científico que lo demuestre objetivamente. Pero al mismo tiempo ese trabajo debe ser parte de los juicios por crímenes de lesa humanidad, ya que durante la última dictadura cívico-militar lo que se produjo fue un crimen asociado al robo de bebés, que tendrían que haber ido con sus familias biológicas, por más que las embarazadas secuestradas siguieran detenidas".

 

También destacó que "el otro rol importante que tiene el banco es ante la sociedad, porque la enfrenta a su propia memoria y a la valoración de lo que representa la identidad biológica de una persona. Además, el banco es la única institución del Estado que tiene conocimiento genuino y tecnología puesta al servicio de otras búsquedas y necesidades".

 

La institución tiene la capacidad de poder buscar a otras personas desaparecidas en democracia y Herrera Piñero destacó que "esa información la pueden manejar los ministerios de Seguridad y de Justicia y Derechos Humanos conjuntamente con el de Ciencia y Tecnología, para dar respuesta a tantas otras búsquedas que hoy están pendientes". En ese sentido, recordó los casos de María Cash

 

—quien fue vista con vida por última vez en Salta—; las mujeres víctimas de femicidios o la búsqueda de Tehuel de la Torre, que hoy continúa. "De todos ellos es importante tener el perfil genético en bases de datos para poder identificarlas cuando se encuentren sus restos en algún momento. Pero también para reconocer alguna huella genética de esas personas en determinados lugares a los que acceda la investigación judicial", añadió.

 

Otros casos en los que puede colaborar el banco es en el robo de bebés que se produce en las maternidades: "Hay miles de casos en los que una mamá vulnerable es víctima del robo de su bebé, porque le dicen que nació muerto y no se lo muestran. Cuando se van de ese lugar empiezan a cuestionarse si está vivo o no y las preguntas que se hacen son: ¿Dónde lo busco? ¿A quién recurro? Quizá si su muestra de ADN queda en algún lado, el día de mañana pueda encontrarse el destino de ese hijo o esa hija que le fue arrebatado/a".

 

Al BNDG llegan personas que son enviadas por los distintos juzgados a través de las causas, o bien aquellas que voluntariamente se acercan mediante la Comisión Nacional del Derecho a la Identidad (Conadi). A cada persona se le asigna un turno y se le toma una muestra de sangre que después se divide en dos partes: una se resguarda en una tarjeta especial que la preserva por casi 30 años y la otra se usa en el proceso de análisis de laboratorio.

 

La directora señaló que "a cada muestra primero se le extrae el ADN y luego va a distintas áreas: si es un varón, se analiza el linaje paterno a través de marcadores del cromosoma 'Y', y el linaje materno a través de marcadores del ADN mitocondrial y los marcadores del papá y la mamá, que son los necesarios para realizar el cálculo estadístico, que es el índice de paternidad que se pone en cada uno de los informes". Esas tres herramientas luego van a conformar una base de datos donde se realizan las comparaciones masivas con todos los grupos familiares. Y cuando coincide el ADN mitocondrial, la rama paterna del cromosoma 'Y', pero además el cálculo estadístico da muy alto, entonces se produce la sospecha de una restitución de identidad.

 

"Si se alcanza ese resultado, se repite el proceso por segunda vez, para asegurarnos de que no hubo ningún error ni cambio de la muestra. Después cotejamos lo que es la información preliminar: que la fecha de nacimiento tenga coincidencia con la fecha esperada del parto. Uno tiene que hacer que todas las piezas del rompecabezas coincidan antes de elevar un informe ante la Justicia o la Conadi, para confirmar si esa persona es un nieto o una nieta de algún grupo familiar". Luego ambas instituciones citan a las partes, se les da el resultado y Abuelas de Plaza de Mayo realiza la conferencia de prensa en la que se anuncia la nueva restitución de un nieto.

 

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