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La Cigarra, el negocio familiar que les dio miles de vidas a los libros

Se volvió un ícono de la ciudad. Su fuerte fueron los textos usados, que volvían más económica la aventura de leer.

Por redacción
| 03 de octubre de 2022
Defensor de las palabras. Eduardo mantiene vigente lo que sus padres, Humberto y Marta, crearon en 1987. Fotos: Fer Miranda.

Igual que un sobreviviente que vuelve de la guerra, la histórica librería La Cigarra canta al sol después de 35 años de permanecer con sus puertas abiertas al público, lo que la convierte en la más antigua de Villa Mercedes y un símbolo cultural de la ciudad.

 

Lo que los Dechecco crearon en 1987 apuntaba a ser un poco más que un comercio. Arrancaron con la venta de artículos de papelería, pero rápidamente mutaron a su razón de ser: los libros.

 

"Este era el sueño de mi madre, quien era una lectora compulsiva. Ella fue docente de Inglés toda su vida y cuando se jubiló, con el dinero que cobró empezó a armar esto", contó Eduardo Dechecco, el actual titular del negocio y continuador del legado familiar.

 

La gran oportunidad llegó cuando cerró El Auditor, una librería tradicional y muy grande de Córdoba que remató todo su stock. Ahí aprovecharon para comprar una buena base de ediciones y lanzarse de lleno a ofrecer productos para los amantes de la literatura de aquel entonces.

 

Tesoros escondidos. Los libros usados todavía son los principales atractivos del negocio, que ahora está sobre calle General Paz.

 

El nombre, tal como puede intuirse, viene de la canción de María Elena Walsh, de quien los padres de Eduardo eran fervientes seguidores. "Yo me crié con su música y su escritura", recordó.

 

Lo que hizo famoso al comercio, y que todavía lo distingue de otros del mismo rubro, es la venta de libros usados. "Surgió sobre todo con los textos escolares y fue lo que provocó nuestro crecimiento más grande. Porque vos podías traer los manuales que habías dejado de usar el año anterior y los entregabas como parte de pago para llevarte el nuevo. Nosotros reacondicionábamos los viejos para ofrecerlos, que era una opción mucho más económica", detalló.

 

Por eso Marta Corradi, su madre y la creadora de la idea, decía que ellos más que comercializar brindaban un servicio a la comunidad.

 

"Hoy lamentablemente eso no se puede seguir practicando, porque las editoriales todos los años hacen ediciones nuevas y los libros que se usan en primaria se cortan, se rayan, se pintan y no se pueden reciclar", explicó.

 

Aun así, La Cigarra todavía les da más oportunidades a esas joyas que ya han sido devoradas por los apasionados lectores. En sus mostradores y estanterías pueden encontrarse novelas, cuentos, material didáctico o textos técnicos, que en vez de terminar juntando telarañas en alguna biblioteca cobran vida otra vez cuando alguien abre sus páginas. "Nuestro principal lema es que el contenido no pierde valor, más allá de que el exterior pueda deteriorarse", agregó.

 

Hay, incluso, algunos tesoros preciados que no tienen precio. "Tengo una recopilación de todas las inmigraciones y todas las sociedades italianas que hubo, pueblo por pueblo, en Argentina, Brasil y Paraguay. Es una reliquia. Y también tengo una edición muy vieja de la ‘Divina Comedia’. Esas no se venden", reveló el dueño.

 

Su actual dirección es en calle General Paz, casi en la esquina de Buenos Aires. Al ser una casona antigua, sus puertas y sus pisos contribuyen a darle todavía un mayor aspecto de lugar histórico. Eduardo conserva varios de los primeros muebles, como el mostrador de madera, dos sillas y los cuadros de Molina Campos desparramados por todas las paredes.

 

Sin embargo, esa no siempre fue la ubicación. Una de las grandes dificultades para sostenerse de pie fue no tener un local propio, lo que los llevó a mudarse varias veces. "Quien diga que el saber no ocupa lugar, que intente trasladar una librería", dijo Dechecco entre risas.

 

Nuestra meta es seguir manteniendo en pie el aspecto cultural de la lectura y defender los valores del libro (Eduardo Dechecco-propietario)

 

Un rubro que sobrevive

 

A lo largo de más de tres décadas, el negocio vio en primera fila las transformaciones del rubro editorial. La explosión de internet y los contenidos digitales no hizo desaparecer los libros como objeto físico, aunque sí disminuyó el volumen de lectores e hizo que sea más difícil conquistar a las nuevas generaciones.

 

Uno de los ganchos actuales es el de las series que son llevadas a la pantalla basándose en una historia escrita. "Los chicos vienen a buscar el libro para conocer más detalles de esa historia", sostuvo el propietario y agregó: "Es un rubro muy difícil porque, a pesar de todo, se siguen editando muchas novedades todos los meses y es complicado estar al día, sobre todo cuando hay otras opciones para pedirlos de forma directa".

 

Además, la industria vive momentos duros por la falta de materia prima. "No puedo conseguir biblias porque se hacen con papel de arroz y es importado. Tiene otros costos y no se está editando", ejemplificó.

 

Incluso así, considera que todavía tienen un mercado grande, que perdurará mucho tiempo más. "Nuestra meta es seguir manteniendo en pie el aspecto cultural de la lectura y defender los valores del libro", aseguró.

 

Este mes, La Cigarra recibió un reconocimiento en el Concejo Deliberante como un símbolo de Villa Mercedes. "Nos tomó por sorpresa, pero nos enorgullece mucho y nos hace sentir importantes", expresó Dechecco.

 

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