21°SAN LUIS - Viernes 30 de Septiembre de 2022

21°SAN LUIS - Viernes 30 de Septiembre de 2022

EN VIVO

Escuela de Arte San Luis: cuando la tradición no se detiene

Se cumplieron 73 años de la creación de una de las primeras academias de danzas folclóricas de San Luis. Ha sido distinguida y es ganadora de innumerables premios. Hoy tiene más de 200 alumnos, 12 profesores y 5 salas de estudio.

Por Johnny Díaz
| 24 de julio de 2022
Ensayo general. Grupos de alumnos de la Escuela de Arte San Luis, durante una jornada de intensas prácticas en vísperas del Festival Nacional de Cosquín. Fotos: Martín Gómez/Nicolás Varvara/Archivo El Diario/Gentileza.

Una de las academias más representativas que se recuerda en San Luis es la Escuela de Danzas y Ciencias del Folclore, hoy Escuela de Arte San Luis, que funciona en la calle Pringles al 1600 de la capital sanluiseña. Fue fundada a fines de 1948 por Edgar Atilio Palacio y su esposa María Elena Hissa.

 

"Mi padre, a quien todos le decían 'Cototo', había nacido en un paraje denominado Cañada de Vilan en el Departamento Belgrano y aprendió a bailar de la mano de mi abuela, Mercedes Vergés de Palacio. Ella era docente y directora de la escuela unipersonal de ese lugar: era la encargada de educar, cocinar, limpiar, organizar los actos escolares y enseñar a bailar el folclore tradicional, entre otras cosas", cuenta Marcelo, hijo de Edgar.

 

El fundador. Edgar Atilio Palacio, quien falleció en 2015.

 

"Todo comenzó cuando mi padre fue invitado a participar de una kermés en el barrio donde alquilaba una habitación, detrás del hoy Colegio Don Bosco, sobre avenida España entre Constitución y Caseros. Él hacía la secundaria y trabajaba en El Zonda que después se transformó en Aerolíneas Argentinas, empresa de la que se jubiló como gerente", dice.

 

Por esos años, a raíz de las pocas instituciones de enseñanza folclórica o tradicional, mirar, copiar, crear o tener ganas de hacer cosas era la clave. No existían escuelas de danzas, ni terciarios o universidades que enseñaran. Tampoco academias folclóricas porque se las consideraba "una expresión popular". Para Marcelo, hoy los chicos que se dedican a la danza son una marca registrada.

 

Escuela de Arte. Tiene dos salas para danzas y tres para música. Concurren más de 200 alumnos y trabajan doce profesores. 

 

"Mi padre conoció a mi madre —quien era profesora de Música— en el casamiento de Olga Hissa con Juan Vergés. Estuvieron ocho meses de novios y se casaron. Juntos sintieron la necesidad de hacer algo por nuestra cultura, por nuestra danza, y se adentraron en el mundo mágico de la danza y la música".

 

Uno de los primeros escenarios de la academia de "Cototo" y Alicia fue el cine Rex, donde daban clases sábados y domingos en horarios matutinos. Al trabajo del matrimonio se sumó la inmensa colaboración de un amigo y compañero de trabajo, "Cachito" Rodríguez, quien vivía en el barrio Jardín Aeropuerto. "Juntos —entre los años 1961 y 1969— integraron el ballet provincial de San Luis, Los Venados. Papá fue director de la escuela de Bellas Artes y fueron directores del Ballet Oficial de la Provincia. En 1968, integró y fue presidente del primer Rotary Club San Luis, y activo colaborador en la construcción de la capilla del Colegio Don Bosco", recuerda Marcelo.

 

Y agrega que la institución tuvo varios nombres y varios escenarios: "Era uno de los pocos —sino el único— que había en la provincia. En los años 60, deambulaban de un lugar a otro debido al éxito que se estaba logrando. Tenían muchos alumnos y cada sitio quedaba chico en poco tiempo".

 

Presencia. Hinchada y familiares durante un certamen nacional folclórico.

 

En la década del 70 comenzó a institucionalizarse: daban clases con apuntes y había que estudiar. El Centro de Investigaciones "Dalmiro S. Adaro" le otorgó un aporte práctico y teórico muy importante, hubo más clases de bailes con vestuarios históricos, se comenzó a investigar el porqué de los atuendos típicos de cada región, coreografías, bailes, zapateos, estilos. Augusto Raúl Cortázar, destacado folclorólogo argentino, aportó sus grandes conocimientos.

 

"Mi madre dictaba clases de piano, de 9 a 13 y de 14:30 a las 17, y los viernes y sábados clases de folclore. Mi padre con sus colaboradores solo daba danzas todos los días. La actividad era continua porque siempre hubo muchos alumnos. Al tener una formación más amplia y distinta, la Escuela de Arte San Luis generó grandes bailarines que hoy recorren el mundo, entre ellos Gabriel Ponce Enciso, uno de los mejores bailarines de tango del mundo. Él,  junto a Analía Morales, Eleonora Cassano y Julio Bocca, hizo 'La Duarte' en el Maipo con un éxito de renombre mundial. También el elenco de la Escuela de Comedias y la Fundación 'Julio Bocca' —por segunda temporada— tienen a Valentina Otero. Gracián Quiroga y Jazmín Chalom bailan en Buenos Aires integrando elencos internacionales o compañías contemporáneas. Es exalumna nuestra Lorena Battle Ojeda, quien bailó en los programas de Marcelo Tinelli. Puedo decir que de Ushuaia a Colombia siempre vas a encontrar un bailarín salido de nuestra escuela. Es un orgullo muy grande para nosotros como docentes del folclore, para la provincia de San Luis, y que siempre pasa inadvertido o carece de publicidad acorde con sus trayectorias", enumera Marcelo.

 

 

 

 

En 1983, los docentes decidieron que debían reorganizar la escuela y crearon grupos. "Cototo" continuó con la enseñanza de danzas y dentro de ese grupo abrieron ritmo, percusión, bombo, boleadoras y zapateo. Su esposa, como profesora de piano, se hizo cargo del Instituto Chopin.

 

Delegación. Uno de los grupos de la Escuela de Arte en un festival.

 

A partir de 1986, cuando Marcelo se hizo cargo de la dirección de la escuela, ampliaron el espacio físico y educativo porque la danza se había profesionalizado. Los bailarines tenían más prácticas, más estudio, largos entrenamientos y muchas veces dietas especiales. Por eso montaron en la escuela una especie de comedor saludable.

 

Palacio Hissa señala que hoy tiene doce profesores, con cinco salas, dos para danzas y tres para música. "La transformación ha sido grande y evolutiva, hay más profesionalismo, toman clases de teatro y también actúan. Los jóvenes y adolescentes hacen luces y sonidos; todo se ha transformado, todo es de mucho estudio", admite.

 

Y agrega: "Yo nací entre las danzas, vestuarios y música en diciembre de 1969, en la casa de la calle Pringles, donde siempre funcionó la escuela. Siempre me consideré hiperactivo, y como tal, siempre logramos nuestros objetivos. Como artista me pongo de ejemplo, soy licenciado en Bioquímica y solo ejercí tres años. Doy clases de Química en las escuelas".

 

A Marcelo lo cautivaron las danzas y la música, después estudió y se recibió de profesor de Danzas, profesor de Piano, Solfeo y Teoría en la Universidad Nacional de las Artes en Buenos Aires. Allí las clases eran semipresenciales y le enseñaban, entre otras cosas, historia de la moda para saber cómo se vestían en Francia e Inglaterra en 1900, y por qué es como es la vestimenta en Argentina. Además, aprendió los orígenes de las danzas de salón, del campo o de la ciudad, "para que no digan que nos 'disfrazamos de gauchos'", dice. Y acota: "Hay que educar y sembrar siempre. Hasta el día de hoy sigo estudiando porque esto es un continuo aprendizaje. Por todo esto dejé mi profesión de bioquímico".

 

A partir de 1997 la escuela siempre fue a Cosquín: "Nunca paramos, en 2008 obtuvimos el Precosquín. Los Pre, a los que yo considero que son de altísimo nivel, son una verdadera facultad; ahí se ve lo mucho que significa llegar a ese lugar. Personalmente me gusta más que el Cosquín central, es muy rico en calidad artística, porque uno a lo largo del festival va conociendo y compartiendo con cientos de personas y artistas de todo el país. Es una linda y sana experiencia que no se debe desaprovechar", dice Palacio.

 

Elegancia. El ballet de adultos de la Escuela de Arte San Luis, iluminado en una coreografía diferente.

 

"Cototo" y Alicia lentamente se fueron alejando de los escenarios. Colaboradores de todo tipo de eventos en la provincia, el matrimonio sentía el cansancio de largas jornadas de trabajo. La edad, la salud y el desgano comenzaron a pasarles factura y fue el momento en que Marcelo se hizo cargo de los más chicos, al tiempo que les dieron la posibilidad a los profesores egresados para que continuaran con las clases.

 

"Mi madre falleció en 1999 a raíz de una cruel enfermedad que no pudo superar y mi padre en 2015, a causa de una extensa enfermedad que lo mantuvo inactivo durante los últimos años de su vida", dice con tristeza Marcelo. Y agrega: "Fueron dejando espacios a quienes los secundábamos permanentemente, se sentían cansados y aunque siempre nos acompañaban, cada vez fueron menos. Al quedar al frente de la escuela, armé grupos de trabajo: Claudia Falco en piano; en danzas, Gabriel Ponce Enciso y Graciela Jofré, quien hoy vive en Barcelona; Verónica Ramírez y Mónica Magallanes. Fueron grandes bailarines y mejores personas que por su trayectoria estaban a la altura de la institución, ellos sostenían la escuela".

 

"La gente, el público y los alumnos siempre demostraron mucho afecto por la formación que les damos a los chicos. Eso nos generó más confianza y logró en los últimos años que se autogestione, que se mantenga".

 

Marcelo Palacio Hissa. "Competimos, pero nuestra idea es superarnos nosotros mismos".

 

Marcelo entiende que el futuro como escuela es amplio: "Tenemos más de 200 chicos y adolescentes, doce personas que trabajan a la par. Este año agregamos danzas recreativas con profesores especiales para los más chicos. Con ellos tenemos un gran futuro, además las productoras locales abrieron el abanico, eso nos permitirá presentarnos en distintos escenarios de la ciudad".

 

La Escuela de Artes San Luis, dueña de innumerables reconocimientos, se presentó en Mendoza, donde logró 17 medallas, de las cuales 12 fueron primeros puestos, las otras 5 fueron por el segundo, para mantener así un buen nivel de participación en un evento de renombre nacional.

 

"La competencia es muy sana, pero la idea es mejorar nosotros mismos, buscamos que eso ocurra día a día, aprender y enseñar, la danza no tiene techo, siempre seguimos enganchados dando clases", finalizó el director general de la escuela.

 

Comentá vos tambien...