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Detuvieron al joven que mató accidentalmente de un tiro a su amigo

Junto a la víctima, Camilo Tallone, y otros dos amigos habían ido a cazar jabalíes a un campo al norte de Buena Esperanza. La causa está caratulada "Homicidio culposo".

Por redacción
| 09 de mayo de 2023
El detenido es de apellido Busso. Era quien tenía el arma cuando los cuatro amigos cazaban en la estancia El Moro, a unos 35 kilómetros al norte de Buena Esperanza. Foto: Archivo.

Camilo Tallone y sus amigos habían ido hasta un campo, no muy lejano a Buena Esperanza, a cazar jabalíes. No era la primera vez que lo hacían, ya tenían la experiencia de cacerías previas. Pero con lo que no contaban era con la desgracia. La tragedia, de alguna manera, puso a Tallone en la línea de fuego del único disparo que hizo el único de sus amigos que portaba un arma de fuego y, en cuestión de minutos, lo mató.

 

El joven que efectuó el disparo mortal, que accidentalmente se cobró la vida del otro muchacho, se llama Emiliano Busso. El martes, luego de que los policías del Departamento de Homicidios de la Unidad Regional II pusieran al tanto al fiscal instructor Francisco Assat sobre todas las pruebas recolectadas al momento, el representante del Ministerio Fiscal ordenó la detención de Busso.

 

El hombre, de 23 años, es investigado por "Homicidio culposo". Esa es la misma calificación en la que suele ser encuadrado el delito de causar una muerte, por ejemplo, en un accidente de tránsito: es decir, cuando se pone fin a la vida de una persona sin tener la intención de matarla, como consecuencia de una imprudencia, una negligencia o una inobservancia de sus deberes o reglas.

 

Hoy, en el transcurso del día, Busso será trasladado hasta los Tribunales de Villa Mercedes. Allí, el fiscal instructor, frente al juez de Garantías de turno, le formulará cargos, muy probablemente, por "Homicidio culposo".

 

Tallone tenía 19 años. Al igual que el resto de los amigos con quienes fue a cazar, vivía en Buena Esperanza. Era hijo de dos efectivos policiales que revisten los rangos de sargentos. Su madre, Vanesa Ceballos, se desempeña en la Canaf (Comisaría de Atención a la Niñez, Adolescencia y Familia) y su padre, Jorge Tallone, cumple funciones en la seccional de Fraga.

 

El accidente ocurrió la noche del lunes. De acuerdo a lo que los amigos de la víctima les relataron a los investigadores, el grupo de cuatro jóvenes llegó hasta la estancia El Moro alrededor de las 22. El campo está situado a unos 35 kilómetros de Buena Esperanza, refirió una fuente policial.

 

Los muchachos, de entre 19 y 23 años, llegaron en un vehículo que los dejó en la tranquera del establecimiento rural.

 

Luego, el grupo se separó. Tres de ellos tomaron direcciones diferentes en busca de chanchos, con la intención de guiar a la piara, explicaron. El único que estaba armado, Busso, se quedó "detrás de una loma", a la espera de la llegada o el movimiento de algún jabalí al cual dispararle. Portaba un fusil calibre 30-06, el arma de fuego más utilizada para la caza.

 

Mientras esperaba de pie la llegada de algún animal, el ahora detenido advirtió un bulto negro en medio del campo. No sabía que uno de sus amigos, Tallone, había quedado detrás del resto.

 

Apuntó y disparó. Gatilló solo una vez. "¡Me pegaste a mí! ¡Me pegaste a mí!", alcanzó a oír que le gritó su amigo Camilo en medio de la oscuridad.

 

Malherido, como pudo, logró caminar unos metros hacia Busso y se desvaneció. El proyectil lo había alcanzado en el costado derecho del cuello. La bala le perforó la arteria ubicada cerca de la clavícula. Los investigadores calculan que le dispararon a unos 50 metros de distancia.

 

Cuando vio eso, desesperado, Busso efectuó varios disparos al aire para que el resto de sus amigos y también el dueño del campo o alguien que estuviera a su cuidado llegara a auxiliar al otro chico.

 

Cuando el personal médico arribó a El Moro ya no había nada posible por hacer para salvarle la vida a Tallone. Si bien los policías de la Comisaría de Buena Esperanza realizaron las primeras diligencias, la causa después pasó a manos del personal de Homicidios, a cargo del subcomisario Sebastián Tula, quien recolectó testimonios y rastrilló el campo en busca de pruebas.

 

 Redacción / NTV

 

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