SAN LUIS - Sabado 18 de Mayo de 2024

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Reutilizaron naranjas y ganaron un rally internacional

Diez investigadores, de diferentes carreras de la UNSL, crearon un material biodegradable, biocompatible, a prueba de agua e hipoalergénico. En la provincia quedaron primeros, en el país lograron el quinto lugar entre 300 equipos.

Por Roberto Vinuesa
| 14 de abril de 2024
Jóvenes e innovadores. Los diez estudiantes de la UNSL que integraron el equipo de investigación cursan seis carreras diferentes, pero trabajaron unidos para ganar el certamen. Foto: gentileza.

Un descubrimiento de diez estudiantes de diferentes facultades de la Universidad Nacional de San Luis (UNSL), alcanzó notoriedad cuando ganaron un certamen científico. Los alumnos desarrollaron una intensa investigación que terminó con la creación de un yeso biodegradable, a prueba de agua, biocompatible e hipoalergénico a partir de desechos cítricos.

 

El grupo se centró en innovar con residuos de naranjas para la elaboración de la nueva sustancia, utilizando una sustancia de la fruta. “En un principio pensamos en elaborar vendas pero después lo terminamos abocando a yesos elaborados con una pectina que produce la naranja, que al mezclarla con glicerina y eso al dejarlo secar genera la dureza de un yeso. A nivel mundial no encontramos un trabajo similar, así que surgió esta idea de aplicarlo a la biomedicina”, indicó Francisco Sayago, uno de los investigadores.

 

Entre otros, el equipo está integrado por Franco Debórtoli, Giselle Lucero, Agostina Cianci, Cecilia Villacorta, Anael Medina y Fausto Villalba.

 

A nivel nacional quedaron quintos entre 300 proyectos en competencia, a nivel provincial resultaron primeros.

 

El proyecto de investigación surgió en el contexto del Rally Internacional de Innovación, un evento latinoamericano que engloba países como Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, México, Nicaragua, Perú, Paraguay y Uruguay.

 

El propósito de esta competencia de conocimientos es fomentar la innovación abierta en estudiantes universitarios. La edición del año pasado se realizó de manera híbrida, tanto presencial como virtual, y en esa oportunidad la UNSL dispuso las instalaciones por 28 horas para que los jóvenes trabajaran, es decir el margen de tiempo establecido para lanzar la idea innovadora.

 

“El llamado a la participación del rally internacional de innovación se hizo gracias a carreras como Ingeniería e Informática, entre otras con bases duras, pero el llamado también se abre a las demás y se van formando grupos interdisciplinarios para poder tener mayores puntos de vista a la hora de abarcar determinado problema”, explicó Medina, estudiante de la Licenciatura en Biotecnología.

 

La modalidad del certamen consiste en la formación de equipos de un máximo de 10 estudiantes, a quienes se le presentan una serie de desafíos, que suelen ser entre 10 o 12, y cada uno elige uno solo para estudiar.

 

“En este caso, nuestro equipo se llama Citroën Novar y trabajamos con el desafío número 6, que es la revalorización de residuos de industrias cítricas. Estas empresas generan toneladas de residuos orgánicos que generalmente, al saber que son orgánicos, uno puede pensar que no van a generar un gran cambio en el ecosistema porque se terminan degradando, pero la realidad es diferente, son tantas toneladas que terminan afectando el pH de los suelos y no terminan de degradarse sino todos lo contrario, terminan afectando el ecosistema donde son depositados”, advirtió la estudiante.

 

El equipo se enfocó precisamente en esto, ya que al integrar un grupo intedisciplinario, les permitió a todos aportar distintos puntos de vista a la hora de resolver el problema.

 

“Fue realmente todo un desafío tener 28 horas seguidas para poder generar una idea innovadora. Nos dimos cuenta de que tener orden a la hora de elaborar una dinámica de trabajo era lo principal para no terminar agobiándonos, así que lo que hicimos primero fue dividirnos las tareas acorde a la carrera de cada uno”, especificó Medina.

 

También explicó que una de las principales fortalezas del equipo fue que “aprendimos a enamorarnos” del problema y se enfocaron en estudiar en profundidad cuáles eran esos residuos orgánicos que generan las industrias, que influyen en el ambiente, y que en su gran mayoría las toneladas de desechos son cáscaras.

 

“Entonces acá tomaron un rol decisivo carreras como la mía, la Licenciatura en Biotecnología, o como la de Biología Molecular que nos permitieron centramos en investigar básicamente de qué están compuestas las cáscaras para poder generar este biopolímero”, señaló la joven. También explicó que la biotecnología es una carrera sumamente innovadora y moderna, que se encarga de aplicar la tecnología a cualquier proceso biológico y tiene aplicaciones en una gran cantidad de áreas.

 

Además indicó que “biología molecular está un poco más orientada hacia lo estructural, a cómo está conformado un sistema, entonces entre ambas se complementaron a la hora de encontrarle el uso a las pectinas de la naranja, que es la materia prima con la que se genera este plástico”, aseveró.

 

“Acá nos adentramos en un mundo absolutamente fascinante, muy poco explorado en Argentina, pero que de a poco va empezando a tener su auge, que es el mundo de los biomateriales”, dijo entusiasmada.

 

El fundamento de los biomateriales de “este mundo fascinante” es hacer crecer los nuevos materiales en lugar de extraerlos: “Lo que hacemos es hacer un uso racional de la biodiversidad para darle un valor añadido a los materiales naturales, compuestos o desechos orgánicos y convertirlos así en un producto que es biodegradable y útil para la sociedad”, afirmó.

 

La joven consideró que su proyecto no solamente impactó por dejar una huella verde y porque posee cero porcentaje de carbono, que es la que aumenta los gases de efecto invernadero y emite daño al planeta, sino que también impacta porque todos los biomateriales están dirigidos hacia la implementación de la economía circular.

 

“Estamos trabajando en el diseño de negocios del futuro, de una economía regenerativa. Hablamos de, literalmente, bajar la huella de emisión de carbono al usar biomateriales. Así que más allá de que el proyecto dio como resultado una idea sumamente innovadora que fue hacer con este biopolímero un yeso, que tiene la porosidad adecuada para que la piel transpire, y como lo bio es compatible con lo bio, a nadie le dio alergia tocar una naranja, significa que a la piel jamás le va a dar alergia tener este yeso encima; entonces es absolutamente hipoalergénico", dijo la investigadora.

 

Más allá de generar esta idea, el grupo busca estimular la implementación de la economía circular, porque advierten que no solamente tiene un impacto ambiental, sino que también tiene un impacto social muy grande.

 

Este concurso internacional despertó una gran idea. Actualmente cuentan con un modelo teórico y pronto comenzarán las tratativas para poder llevar esta innovación a la práctica, generando los primeros prototipos.

 

Si este proyecto avanza, se podría convertir en una alternativa para la industria médica. Este yeso propuesto además de ser biodegradable es biocompatible, al no generar alergias y ser hidrófugo.

 

Sobre la competencia, Sayago expresó que este rally es una incubadora de ideas, y añadió que abre puertas a gestar propuestas que puedan desarrollarse a futuro. “La comunidad universitaria en estos momentos tiene muchas ideas de emprendimientos y el involucrarnos es lo mejor que podemos hacer como estudiantes”, afirmó el estudiante.

 

En esta idea ganadora participaron estudiantes de otras carreras como ingeniería mecatrónica, biotecnología, biología molecular, ingeniería electrónica, profesorado en matemáticas e ingeniería informática.

 

Anael dejó su mensaje más allá del trabajo: “Doy las gracias por tener la posibilidad de contar con estos espacios donde uno puede divulgar un poco de ciencia, algo que me parece sumamente importante, porque hoy la ciencia está en una situación crítica, necesita ser escuchada, hay mucha información circundante y la gran mayoría, más que informar confunde, y hace falta que nos den espacio a los científicos, para poder comunicar con base en nuestros conocimientos”.

 

Aunque los jóvenes todavía no cuentan con un producto mínimo viable, adelantó que se está planteando la idea de generar una startup a raíz de este concepto. Medina está realizando una pasantía en biomateriales, en la parte de biohíbridos, donde también trabajan con hongos de pudrición blanca y se construyen biomateriales a partir de miselios de estos hongos.

 

Las inquietudes de la estudiante no se agotan allí ya que está con la idea de presentar muy pronto un proyecto realizado para generar un podcast de divulgación científica: “Considero que es sumamente importante que haya un puente entre la sociedad y las universidades o los entes que generan profesionales en la ciencia, y que los mismos profesionales se interesen en compartir, no sus conocimientos porque realmente es algo muy abarcativo y no se puede, las tecnologías que uno crea para que haya información fehaciente y confiable en la calle”, concluyó.

 

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