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El camino del té conduce hasta Carpintería

Paula Rufino es la cabeza de un proyecto que inició con dulces caseros y hoy genera empleo a personas de la localidad. El emprendimiento busca expandirse a toda la provincia en la comercialización y capacitación sobre té.

Por María José Rodríguez
| 21 de abril de 2024
De a poco. Paula Rufino abrió la casa de té en Carpintería donde vive con su familia. Actualmente el emprendimiento tiene 15 empleados que residen en la localidad.

Paula Rufino no se toma a la ligera la hora de tomar el té. Ella considera que el acompañamiento ideal para ese momento es un buen dulce casero. Bajo ese preconcepto creó “Los caminos del té”, un emprendimiento familiar que nació hace 11 años y hoy genera trabajo genuino en Carpintería.

 

“A mí lo que en realidad me encanta de todo esto es el mundo del té. Cuando arrancamos con este proyecto empezaron a aparecer capacitaciones y cursos. Lo primero que estudié fue tea blender,  es decir el arte de combinar las variedades de té, hierbas, especias, pétalos de flores y cáscaras de frutas para crear nuevas experiencias gustativas y olfativas. Trabajamos con una base de té que puede ser verde, negro, rojo, y le incorporamos otros ingredientes. Por eso es una línea tan compleja. Antes teníamos seis sabores y hoy contamos con 13”, dijo orgullosa, e invitó a la cronista del suplemento El Campo a degustar sus creaciones.

 

El local estaba ambientado con manteles impecables y una elegante vajilla distribuida en las mesas. Alrededor estaban exhibidos los frascos de dulces, bolsitas de té de diferentes sabores, mezclitas para agregarle al mate, yerba y especias para cocinar, entre otras opciones aromáticas.

 

“Muchas personas piden que elijamos nosotros, que recomendemos un té para disfrutar. En realidad el gusto es muy personal. Es importante tener en cuenta qué les gusta y qué no, y por qué. Todos son sabores muy amables y están bien equilibrados. Por ejemplo si a alguien no le gusta la canela podemos ofrecer muchas otras opciones. Tratamos en lo posible de que prueben, ningún ingrediente sobresale por encima de otro. Porque entonces no estaría muy bien hecho el blend”, explicó Ana, que es la encargada de la recepción del local y vende los artículos. 

 

“Los rojos siempre son más amables y caen muy bien. A veces indagamos un poco en por qué no prefieren otros sabores, y otras veces hay motivos muy claros”, aseguró y añadió que cuando “la gente viene a tomar el té, traemos una bandejita donde están todos los blends, para que puedan sentir el aroma, que puedan leer la carta, pero lo importante es que elijan a través de los aromas, a qué los lleva cada aroma, qué recuerdos les traen”.

 

Paula se capacitó como sommelier, estudió todo lo relacionado a las fitoterapias, “porque tiene que haber una coherencia en lo que uno está mezclando, no es que mezclo porque sí, o porque queda rico simplemente. Si me gusta el cedrón y el limón, los combino, al principio es como un juego para disfrutar uno, pero después al elaborar un producto que se va a comercializar, tiene que haber una coherencia en la mezcla. Si la propuesta es un blend sea para relajar, hay ciertos ingredientes que sí puedo sumar, y otros que no. No puedo poner pimienta a un té con el que invito a relajarse, porque resultaría todo lo contrario”, indicó la productora.

 

La primera línea de té comenzó como una experiencia de lo que es degustar té y después crearon distintas infusiones para que acompañen el día a día, “con la conciencia de que generan un bienestar físico, pero también emocional, hay mucho valor también en las palabras con las que nombro cada una de las mezclas. Muchas de ellas se basan en emociones, o apreciaciones de lo que uno siente a través de un paseo por el campo”, expresó Rufino.

 

Dentro del predio, hay canteros en los que producen plantas aromáticas y medicinales.

 

“Respecto a la materia prima que utilizamos hay una gran integración de productores de todo el país. Específicamente de San Luis estamos trabajando con productores de hierbas, de romero, de cedrón, de menta y de peperina, entre otras. Ellos son de Carpintería. La fruta con la que elaboramos nuestros dulces también es local y aquellas cosas que no conseguimos aquí, vienen de otras provincias. El té no crece en otro lado que no sea Misiones y Corrientes, pero  son la base de nuestros productos”, aseveró la emprendedora.

 

"Trabajamos con productores locales que nos brindan la materia prima para combinar con el mate y la yerba que provienen de Misiones y Corrientes" (Paula Rufino - Propietaria de Los caminos del té).

 

Además aquellos cultivos que no hay en San Luis los buscan a lo largo del país. “Contamos con blends que tienen lavandas, rosas, cedrón, orégano, mentas, melisa, poleo, burrito, peperina y ajenjo. Más frutales, tenemos muchos cítricos y frutas rojas de la Patagonia, así que hay una integración de muchísimos ingredientes”, explicó y agregó que en “nuestro jardín de aromáticas y medicinales van a encontrar salvias, hay equinacea también, tenemos ajenjo y caléndulas, entre otras plantas”.

 

El entorno se complementa con un pequeño bosque de olivos que es muy añejo, “estamos tratando de recuperarlo, en verano nos da sombra y en invierno nos cubre de estas neblinas. Así que bueno la invitación es para todos, esperamos que puedan venir a desconectar un ratito”, indicó.

 

“Los caminos del té” abrió sus puertas el 2 de enero de 2023, específicamente el servicio de la casa de té inauguró cinco meses más tarde, en las vacaciones de invierno. “La primera temporada de verano fue un éxito, la gente venía a hacer su primera experiencia y volvía, eso es lo más gratificante, es relativamente nuevo y bueno también fue un proyecto para poder compartir con el turista, con la gente de la zona, para poder tener así como un contacto. Si crece es porque gusta. Por estos días estamos armando un proyecto de circuitos de casa de té que incluya a toda la provincia, también queremos un espacio para dar talleres”, dijo Rufino.

 

"Hacemos blends que contienen lavandas, rosas, cédron, menta, oregáno, melisa, poleo, burrito, ajenjo y peperina; más frutales que conseguimos a lo largo de todo el país" (Paula Rufino - Propietaria de Los caminos del té).

 

Las perspectivas sobre la evolución del emprendimiento son muchas. Paula especificó que una de las unidades de negocio está destinada a que quienes lo deseen puedan emprender con “Los caminos del te”. “Trabajamos bajo sistema que nos permite sumar gente que pueda emprender o revender nuestro producto. Pero para nosotros no es cerrar la venta y desentendernos, sino todo lo contrario. Brindamos capacitaciones, los acompañamos durante los primeros pasos, les damos material de video y fotos para que puedan publicar en sus redes sociales, organizamos con ellos encuentros mensuales para que puedan resolver sus dudas. Cada uno tiene una carpeta con material. Tenemos preparado para el invierno que se aproxima lanzar una academia para las emprendedoras de 'Los caminos de té', así que tenemos el perfil de una empresa. De hecho el año pasado recibimos el reconocimiento como Marca País, nos visitó el Ministerio del Interior y percibieron que cumplíamos los requerimientos para serlo”, contó.

 

 

Un emprendimiento familiar

 

“Esto siempre fue un proyecto en el que, de alguna manera, todos los integrantes de la familia están involucrados porque recuerdo que mi hermana llegaba a casa y terminaba etiquetando, mis suegros cocían algo o ayudaban a cocinar las recetas de los dulces, que son todas de mi suegra y de mi abuela. Los amigos también se involucraron, hay un montón de personas. Más 15 empleos genuinos, que son personas de la localidad, que están trabajando y por supuesto que están totalmente comprometidos”, expresó la joven. Y añadió que es importante que puedan saber que “son parte de este proyecto con el amor que transmiten, también a través de ese mensaje de cada uno de los productos. Tenemos productores que tienen su actividad primaria y te dicen que esto es su cable a tierra, entonces hay mucho amor en todo esto, en cómo se difunde la actividad y en cómo transmite el alma de los productos. Mi gratitud es total desde ese lugar con todos”.

 

Paula y Esteban son de Buenos Aires, y al momento de mudarse a San Luis tenían tres hijos, el cuarto nació en  la Villa de Merlo.

 

“Mi mamá había comprado un terreno, había hecho unas cabañas. En la gran ciudad hay mucha inseguridad, era estar siempre a las corridas, y por esto decidimos cambiar de lugar donde vivir. Acá estamos en  contacto con la naturaleza, más tranquilos. En un principio trabajábamos en relación de dependencia. En lo que conseguíamos, nada que nos apasionara o nos gustara, hasta que nos animamos a emprender”, contó Paula, que también es sommelier.

 

El primer paso de este camino que dio Rufino en 2011 fue animarse a elaborar dulces caseros, que en un principio eran para consumo propio. “Con 1.600 pesos compré dos ollas, que para mí en ese momento eran gigantes, un cajón de manzana, un pack de frascos y azúcar, con esa plata que mi vieja me prestó iniciamos esto. Todos me decían, que estaban buenísimos. Me preguntaban si los vendía y estaba ahí en ese tironeo de venderlos y no, entre amigos y conocidos. Dije por qué no, fui a bromatología, comenzamos con esa pequeña inversión”, aseguró, y siguió: “Cuando ya vivíamos exclusivamente de los dulces, había elaboraciones que terminaban a las seis de la mañana, después con la casa de té eran temporadas de verano, estábamos entre  15 y 16 horas trabajando, así que estábamos como muy cansados. Al año ya era nuestro sostén. Fuimos dejando el resto de las actividades que hacíamos para dedicarnos a vender exclusivamente. Los comercializábamos en forma mayorista en distintos negocios de Merlo. La línea se llamaba Delicias del Bosque”, recordó.

 

Un tiempo después decidieron mudarse a una casa que tenía una cocina un poco más grande, y empezaron a producir. “En aquel entonces el Ministerio de Producción que tenía distintos planes, como 'Del campo a la góndola', nos anotamos, nos fuimos profesionalizando y haciendo crecer este proyecto”, explicó.

 

En el medio, antes de que iniciara la pandemia, Paula contó que se habían comprado un motorhome para salir a recorrer los caminos del té, de donde proviene el nombre del emprendimiento, pero cada paso que daban para salir de San Luis, quedaba frustrado por el destino.

 

“Al tiempo de terminar el proceso de profesionalización, veníamos de muchos años de poner mucho el cuerpo, esto fue un emprendimiento que empezó de cero, que me acuerdo que habíamos decidido recorrer el mundo con toda la familia, en el viaje íbamos a seguir conectados con el té, con los lugares que pudiésemos visitar, con las personas que pudiésemos conocer. En la pandemia, nosotros estábamos con un pie arriba del motorhome, nos faltaban dos papeles que se trababan, no salían, Esteban tuvo apendicitis y cuando no se rompía una cosa, se rompía otra del vehículo. Ya habíamos vendido casi todo de mi casa, pero no se dio y dimos marcha atrás y nos enfocamos en lo que hoy es “Los caminos del té”, concluyó. Lo que viene después se puede disfrutar en Carpintería, en el local emplazado sobre la ruta provincial 1, y avenida Los Mandarinos.

 

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