La Promoción 1982 cumplió 45 años de su ingreso a la Escuela de Suboficiales
Jóvenes entusiastas de solo 16 y 17 años iniciaron un trayecto de formación con el sueño de ser soldados de la patria. El destino los llevó rápido de las aulas a las trincheras y, con solo ocho meses de instrucción, se enfrentaron cara a cara con la guerra.
Por Nicolás Gatica Ceballos
Una juventud llena de sueños, esperanza, compromiso y respeto. Con apenas 16 y 17 años, un grupo de hombres ingresó a la Escuela de Suboficiales "Sargento Cabral" con el objetivo de servir a la Nación. Esa meta se selló antes de lo previsto: tras ocho meses de formación intensiva, la Guerra de Malvinas los esperaba. Egresaron anticipadamente para desplegar un trabajo formidable en la gesta. Recientemente, cumplieron 45 años de aquel ingreso que cambió sus vidas para siempre.
Una historia para rescatar
La gloriosa Promoción 1982 tuvo un rol fundamental. Decenas de hombres se movilizaron a las islas, otros se desplegaron en el mar en tareas logísticas y de defensa, y algunos se concentraron en el continente para objetivos indispensables. Cada uno fue un eslabón irrepetible que defendió al país con bravura histórica.
"Hace 45 años, por elección propia, ingresábamos a la Escuela de Suboficiales del Ejército. Fue una gran emoción; somos una promoción emblemática. Por la guerra, tuvimos que egresar antes de tiempo. En ese momento se te cruza mucho por la mente, especialmente el amor por la patria", remarcó el puntano Mario Molina, integrante de dicha promoción.
La unión entre ellos trasciende el tiempo: "La hermandad que sigue hasta hoy es impresionante. Tenemos grupos, hacemos reuniones en distintas provincias... ingresar tan chicos forjó un vínculo de corazón. La guerra nos unió en sangre", explicó Molina.
El diploma que tardó cuatro décadas
Mientras Molina relató sus vivencias, recordó con emoción abril de 2022. Tras un intenso trabajo de gestión, las autoridades entregaron finalmente los diplomas de egreso que la urgencia de la guerra les había arrebatado en 1982. Fue un acto cargado de simbolismo: muchos asistieron en sillas de ruedas o afectados por problemas de salud, y otros fueron honrados con reconocimientos post mortem.
A pesar de estos hitos, el despliegue de la Promoción 1982 suele ser una historia relegada. Molina subrayó que egresaron alrededor de 900 jóvenes; hoy quedan unos 500 con vida. Para él, el presente es la oportunidad "para escuchar la historia viva".
"Fuimos los primeros movilizados. Recuerdo que los del interior no podíamos avisar a nuestros padres, estábamos en una incertidumbre total. Pero más allá del dolor que siempre nos acompañará, estas fechas se mezclan con orgullo. Fue un verdadero honor formar parte de la Escuela", expresó.
Forjados en la exigencia
Molina no olvida la rigurosidad de la formación y la disciplina de sus instructores. Aunque reconoce que era una instrucción cruda, entiende que fue lo que les dio las herramientas para sobrevivir.
"No tenían un 'parate'. Si era una hora de salto de rana, era una hora cumplida. Pero queríamos a nuestros suboficiales; incluso para el aniversario invitamos a un sargento que fue nuestro instructor", manifestó.
A pesar de la dura adaptación y la distancia de sus familias, eran felices porque estaban donde habían elegido estar: el lugar para convertirse en soldados de la patria. Así, esos jóvenes se distribuyeron en especialidades como Infantería, Artillería, Caballería, Comunicaciones, Ingenieros y Conductor Motorista.
"Lo que le pido a la gente es que mantenga viva la memoria. Malvinas no solo fue el archipiélago; está en las historias de la gente en el territorio, en el mar y en la logística. La historia de esta promoción no se conoce y no hay que olvidarla. Entramos para defender la patria y nos tocó hacerlo siendo muy chicos", concluyó.
LA MEJOR OPCIÓN PARA VER NUESTROS CONTENIDOS
Suscribite a El Diario de la República y tendrás acceso primero y mejor para leer online el PDF de cada edición papel del diario, a nuestros suplementos y a los clasificados web sin moverte de tu casaMás Noticias
