Murió "El Negro Hormiga", el baterista que marcó el ritmo en los inicios del rock puntano
Además de ser uno de los iniciadores de la música dura de la provincia, fue un personaje querible y reconocible de la ciudad. "Cuando era joven no había tantos peludos como yo", dijo una vez sobre su inconfundible melena ensortijada.
Se llamaba Roque Lucero, pero todo el mundo lo conocía como “El Negro Hormiga”. Baterista icónico del rock puntano, de paso por las bandas iniciales y las actuales de San Luis, el músico falleció a las nueve de la mañana del jueves 19 de febrero, a los 69 años.
Habitante indispensable del Pueblo Nuevo, el barrio en el que vivió gran parte de su vida, Roque fundó “Tiburcio”, una de las primeras bandas de rock duro de la provincia y debió batallar contra todos los prejuicios del género a principios de los 70. Estaba acostumbrado, pues desde entonces usó su pelo largo ensortijado y generó todo tipo de comentarios en una sociedad que no estaba acostumbrada a esas rebeliones.
“En aquella época no había peludos como yo, si todavía la gente andaba en coche plaza”, dijo en una entrevista que brindó hace algunos años, cuando recordó sus inicios.
Se lo cortó recién cuando fue un adulto hecho y derecho, pero eso no le impidió seguir con la fuerza rockera que lo acompañaría hasta el último suspiro. Lo que no se sacó nunca fue su campera de cuero, otro elemento que lo vinculaba al rock.
Aunque en realidad a “El Negro Hormiga” no le hacía falta ninguna demostración externa para portar el rock que fluía por sus venas. Empezó a tocar la batería con las ollas y sartenes de la cocina de su madre y otros cubiertos que le llevaba su padre, mozo de profesión.
Cuando en agosto de 2024 se festejaron los 50 años del rock puntano, Roque estuvo en el Cine Teatro de San Luis con “Tiburcio”, su banda inicial y recibió una ovación por parte del público.
Deep Purple, AC/DC, Riff, Vox Dei y Pappo’s blues marcaron su vida musical, como el apodo, que heredó de su abuelo primero y de su padre.
Hace un tiempo, a causa de la enfermedad que lo atacó, comenzó a tener problemas para comer y hasta para tomar agua. Los médicos le recomendaron una dieta para operarlo. A finales del año pasado estuvo internado en un sanatorio de la ciudad, con su salud notablemente desmejorada.
Padre de tres hijos, rockero de alma y sangre, el ritmo de Hormiga es una postal indispensable para entender el rock de San Luis. Su figura es un ícono de la ciudad, sea por lo extraño, por lo curiosa o por lo talentosa. Pero sobre todo por su don de buena gente, que todos los que lo rodearon supieron apreciar.
Sus restos serán velados de 14 a 20 en Martín de Loyola y Don Bosco.
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