15°SAN LUIS - Sabado 27 de Junio de 2026

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Guía práctica de actividades, cuidados y tips para no frenar tu progreso

Por Valeria Alonso, Fitness Coach

Por redacción
| 25 de junio de 2026

Con la llegada del invierno aparecen las bajas temperaturas, los días más cortos y una batalla que se repite cada año: la lucha contra las excusas. Muchas personas dejan de entrenar esperando que vuelva el calor. Sin embargo, el invierno no tiene por qué ser una pausa. Con algunos cuidados, las actividades adecuadas y hábitos simples, es posible mantenerse activo, cuidar la salud y llegar a la primavera con una ventaja que se construye desde ahora.

 

 

A continuación, comparto algunas claves para atravesar esta estación sin abandonar el movimiento y convertir el invierno en un aliado en lugar de un obstáculo.

 

 

El objetivo no es entrenar menos. El objetivo es entrenar inteligente y con continuidad.

 

 

Actividades recomendadas para el invierno

 

 

En esta época, lo más importante no es buscar variedad extrema, sino elegir actividades que permitan sostener la constancia sin depender del clima ni de la motivación del día.

 

 

Musculación:

 

Es una de las mejores opciones en invierno. Permite trabajar fuerza, preservar y desarrollar masa muscular, mejorar la postura y generar un estímulo completo sin necesidad de exponerse al frío exterior. Además, ayuda a mantener el metabolismo activo.

 

 

Entrenamiento funcional:

 

Ideal para quienes buscan dinamismo. Activa todo el cuerpo, mejora la coordinación, la resistencia y la capacidad cardiovascular, y se adapta fácilmente a distintos niveles.

 

 

Ciclismo indoor:

 

Una alternativa cardiovascular muy efectiva, sin exposición a las bajas temperaturas. Permite sostener la intensidad del entrenamiento sin interrupciones climáticas.

 

 

Clases grupales:

 

Spinning, funcional, localizada o similares. El componente social y la estructura de clase ayudan mucho a sostener la motivación cuando cuesta arrancar.

 

 

Caminatas activas:

 

Siguen siendo una opción válida si se realizan con buena intensidad, abrigo adecuado y compromiso real con el movimiento.

 

La clave no es hacer más cosas. Es elegir una o dos opciones y sostenerlas en el tiempo.

 

 

 

Cuidados clave en invierno

 

 

Entrenar en invierno requiere algunos ajustes simples que marcan una gran diferencia en el rendimiento y la prevención de lesiones.

 

Entrada en calor obligatoria (10 a 15 minutos):

 

Movilidad articular, activación progresiva y aumento gradual de la temperatura corporal. No es opcional.

 

 

No empezar en frío:

 

El cuerpo necesita más tiempo para adaptarse a la temperatura ambiente. Saltarse esta etapa aumenta el riesgo de molestias y lesiones.

 

 

Vestirse por capas:

 

 

* Primera capa transpirable que regule la humedad

 

* Segunda capa térmica que conserve el calor

 

* Tercera capa opcional si se entrena al aire libre

 

 

Hidratación constante:

 

Aunque no haya sensación de sed, el cuerpo sigue necesitando agua. En invierno muchas veces se subestima este punto.

 

 

Mantener el cuerpo seco:

 

Cambiar la ropa húmeda apenas termina el entrenamiento evita enfriamientos bruscos y posibles molestias musculares.

 

 

 

Precauciones importantes

 

Entrenar con frío no es peligroso si se respeta la progresión, pero hay errores frecuentes que conviene evitar:

 

 

* Evitar la intensidad máxima en los primeros minutos del entrenamiento.

 

* No pasar de reposo total a esfuerzo alto de forma abrupta.

 

* No compensar varios días sin entrenar con una sola sesión excesiva.

 

* No entrenar si hay fiebre, dolor general o malestar importante.

 

* Priorizar siempre la progresión por encima de la intensidad.

 

 

El invierno no es momento de extremos, sino de consistencia.

 

 

 

Tips para no abandonar en invierno

 

La diferencia entre sostener o abandonar no suele estar en el entrenamiento, sino en la organización previa.

 

 

* Dejar la ropa lista la noche anterior reduce la fricción al día siguiente.

 

* Entrenar siempre en un horario fijo ayuda a consolidar el hábito.

 

* No negociar con la cama: decidir y actuar, sin demasiado análisis.

 

* Reducir la cantidad de decisiones antes de entrenar (todo preparado).

 

* Entender que la motivación no es constante, el hábito sí puede serlo.

 

 

 

El error más común en invierno

 

 

El error más frecuente es esperar a “tener ganas”.

 

Las ganas no son un sistema confiable. Aparecen y desaparecen. El hábito, en cambio, se construye con repetición, incluso en los días menos favorables.

 

 

El invierno no es una pausa en el entrenamiento. Es una etapa más del proceso.

 

 

Y quienes logran mantenerse activos en esta época no hacen nada extraordinario: hacen lo básico, pero lo hacen todos los días o con la mayor constancia posible.

 

 

Ahí es donde realmente se marcan las diferencias en los resultados.

 

 

 

 

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