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La madre y el padrastro de Jair dijeron que nunca lo golpearon


Liliana Luchessi y Bruno Pacheco, la madre y el padrastro de Jair, el nene de un año y diez meses que murió golpeado en Villa Mercedes, saben que todas las miradas están puestas sobre ellos. Pero no acusan recibo de las sospechas en su contra. Esta mañana, durante cuatro horas, declararon ante el juez Penal Nº 2, Leandro Estrada, y aseguraron que ninguno de los dos maltrató jamás al chico.

En un año y diez meses de vida, Jair fue dos veces el centro de noticias policiales.


Cada uno a su turno, ambos empezaron por narrar cómo era la convivencia en la familia y, en especial, se refirieron al lunes 16 de este mes, cuando el chico murió al mediodía en su casa de Lamadrid 265, del barrio San Antonio.


“Ellos alegan que jamás le han pegado a la criatura. Siempre le han dado un muy buen trato, un trato de hijo”, resumió luego de la audiencia el abogado defensor de la pareja, Hernán Echevarría.


La negación de Luchessi y Pacheco se contradice con el relato de Griselda Pérez, pariente y vecina de Liliana, testimonio que el juez Estrada ha enumerado entre las pruebas que justifican la imputación de la pareja.


"Del dormitorio de ellos (Liliana y Bruno) a donde vivimos nosotros se escucha clarito. Todos los días, sobre todo a la noche, oíamos cómo lloraba el chico y cómo la madre le gritaba. A veces hasta escuchábamos las cachetadas que le pegaba", aseguró Pérez en una entrevista que le hizo El Diario de la República el día después de la muerte de Jair.


La pareja ahora detenida se mudó en febrero a la casa contigua a la de los Pérez. "Ella se hacía mucho la cabeza con que estaba embarazada. Y de ahí empezó a maltratar al nene", relató la vecina y familiar, en alusión a Liliana.


Hoy, ante el juez, la madre y el padrastro de Jair se defendieron de esa acusación con el argumento de que el nene “ha estado con controles médicos en forma permanente desde hacía ya un tiempo, porque tenía un problemita de salud, ya que todo lo que comía lo devolvía”.


Echevarría dijo que “lo estaban tratando en la salita del barrio 800 Viviendas, los médicos le habían hecho análisis de sangre y otros estudios, le habían dado hierro en algún momento, vitaminas en otro. Y nunca detectaron absolutamente nada” relacionado con golpes o maltratos.


El defensor dice que “un dato muy importante es que la autopsia señaló, como causa eficiente de muerte, un shock hipovolémico (hemorragia), nada más que eso. Todo lo que hablan de traumatismos por golpes fue agregado por los medios de comunicación”.


En realidad, según reveló una fuente judicial el mismo día que el nene murió, el informe de la forense Alba Pereira fue que Jair padeció un “shock hipovolémico de origen traumático en la zona abdominal”.


Si bien la perito no detectó marcas externas en esa zona del cuerpo, consignó que el nene presentaba “otras lesiones de carácter traumático, como una fractura leve en un pómulo y en un brazo”, reveló el informante.


Esta mañana, Liliana y su concubino justificaron con dos supuestas caídas las lesiones que tenía el chico. Dijeron que “un día antes de morir, Jair se cayó, cuando estaba en una sillita alta, en la casa de la abuela materna”.


Sobre la fractura de maxilar, dijeron que “hace unos días estuvo en la placita del barrio, se tiró tres veces de un tobogán. En la tercera se cayó y se golpeó” la cara.


“Al otro día fue visto por los médicos. Esas constancias están en la salita y ya vamos a mandar a pedir la historia clínica”, señaló el defensor. Agregó que el lunes, además de proponer un médico como perito de parte para que estudie el caso, va a pedir que citen a declarar a la médica de apellido Ramonel que atendía a la víctima en el centro de salud.


Liliana y Bruno dijeron que al día siguiente del accidente en la plaza, Griselda Pérez vio a Jair en la vereda, lastimado, y le sacó una foto, que ahora está incorporada en el expediente judicial como prueba. “Obviamente tenía un chichón propio del golpe en el tobogán y por eso la vecina adujo que era producto de maltratos físicos que le brindaban al nene en la casa”, afirmó.


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La madre y el padrastro de Jair dijeron que nunca lo golpearon

La defensa pidió una prórroga para reunir pruebas.

Liliana Luchessi y Bruno Pacheco, la madre y el padrastro de Jair, el nene de un año y diez meses que murió golpeado en Villa Mercedes, saben que todas las miradas están puestas sobre ellos. Pero no acusan recibo de las sospechas en su contra. Esta mañana, durante cuatro horas, declararon ante el juez Penal Nº 2, Leandro Estrada, y aseguraron que ninguno de los dos maltrató jamás al chico.

En un año y diez meses de vida, Jair fue dos veces el centro de noticias policiales.


Cada uno a su turno, ambos empezaron por narrar cómo era la convivencia en la familia y, en especial, se refirieron al lunes 16 de este mes, cuando el chico murió al mediodía en su casa de Lamadrid 265, del barrio San Antonio.


“Ellos alegan que jamás le han pegado a la criatura. Siempre le han dado un muy buen trato, un trato de hijo”, resumió luego de la audiencia el abogado defensor de la pareja, Hernán Echevarría.


La negación de Luchessi y Pacheco se contradice con el relato de Griselda Pérez, pariente y vecina de Liliana, testimonio que el juez Estrada ha enumerado entre las pruebas que justifican la imputación de la pareja.


"Del dormitorio de ellos (Liliana y Bruno) a donde vivimos nosotros se escucha clarito. Todos los días, sobre todo a la noche, oíamos cómo lloraba el chico y cómo la madre le gritaba. A veces hasta escuchábamos las cachetadas que le pegaba", aseguró Pérez en una entrevista que le hizo El Diario de la República el día después de la muerte de Jair.


La pareja ahora detenida se mudó en febrero a la casa contigua a la de los Pérez. "Ella se hacía mucho la cabeza con que estaba embarazada. Y de ahí empezó a maltratar al nene", relató la vecina y familiar, en alusión a Liliana.


Hoy, ante el juez, la madre y el padrastro de Jair se defendieron de esa acusación con el argumento de que el nene “ha estado con controles médicos en forma permanente desde hacía ya un tiempo, porque tenía un problemita de salud, ya que todo lo que comía lo devolvía”.


Echevarría dijo que “lo estaban tratando en la salita del barrio 800 Viviendas, los médicos le habían hecho análisis de sangre y otros estudios, le habían dado hierro en algún momento, vitaminas en otro. Y nunca detectaron absolutamente nada” relacionado con golpes o maltratos.


El defensor dice que “un dato muy importante es que la autopsia señaló, como causa eficiente de muerte, un shock hipovolémico (hemorragia), nada más que eso. Todo lo que hablan de traumatismos por golpes fue agregado por los medios de comunicación”.


En realidad, según reveló una fuente judicial el mismo día que el nene murió, el informe de la forense Alba Pereira fue que Jair padeció un “shock hipovolémico de origen traumático en la zona abdominal”.


Si bien la perito no detectó marcas externas en esa zona del cuerpo, consignó que el nene presentaba “otras lesiones de carácter traumático, como una fractura leve en un pómulo y en un brazo”, reveló el informante.


Esta mañana, Liliana y su concubino justificaron con dos supuestas caídas las lesiones que tenía el chico. Dijeron que “un día antes de morir, Jair se cayó, cuando estaba en una sillita alta, en la casa de la abuela materna”.


Sobre la fractura de maxilar, dijeron que “hace unos días estuvo en la placita del barrio, se tiró tres veces de un tobogán. En la tercera se cayó y se golpeó” la cara.


“Al otro día fue visto por los médicos. Esas constancias están en la salita y ya vamos a mandar a pedir la historia clínica”, señaló el defensor. Agregó que el lunes, además de proponer un médico como perito de parte para que estudie el caso, va a pedir que citen a declarar a la médica de apellido Ramonel que atendía a la víctima en el centro de salud.


Liliana y Bruno dijeron que al día siguiente del accidente en la plaza, Griselda Pérez vio a Jair en la vereda, lastimado, y le sacó una foto, que ahora está incorporada en el expediente judicial como prueba. “Obviamente tenía un chichón propio del golpe en el tobogán y por eso la vecina adujo que era producto de maltratos físicos que le brindaban al nene en la casa”, afirmó.


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