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Una médica declaró que Jair Luchessi tenía desnutrición leve

Dijo que no pudieron determinar la causa. También aclaró que jamás advirtió en el niño lesión alguna. 

Jair Emanuel Luchessi vivió apenas un año y nueve meses. En su corta vida, una médica clínica de Villa Mercedes, Patricia Edith Ramonell, controló su salud y su normal desarrollo. En las numerosas veces que la profesional revisó a la criatura advirtió algo de lo que jamás pudo sanar. El nene presentaba una leve desnutrición, declaró ante la Cámara Penal 1 de Villa Mercedes, que juzga a Liliana, la madre del niño, por su muerte. Asimismo señaló que en ninguna de esas visitas notó en el cuerpo del chiquito algún signo de violencia, ni moretones por golpes ni marcas provocadas por algún objeto.

Ramonell repasó, con la ayuda de la historia clínica de Jair en mano, lo que había observado las veces que lo atendió. Dijo que el primer control se lo hizo a los siete días de vida, puesto que los primeros seis el menor había permanecido en manos de una pareja de raptores que lo habían llevado a Mendoza. El siguiente fue a los 15 días de vida y de ahí en más una vez cada 30 días, por lo general, entre el 26 y 29 de cada mes, la madre llevaba al pequeño al control.

"Era un niño con bajo peso. Tenía desnutrición de primer grado", señaló. La médica explicó que existen tres niveles de desnutrición, las de primer grado "son las más leves, las que tienen mayores chances de ser superadas". Dijo, según pudo ver en el historial médico, que hacían un "control exhaustivo" con una nutricionista. 

"A los siete meses, el 27 de marzo de 2013, se le pidieron los primeros análisis", precisó. Pero, pese a esos estudios, nunca pudieron determinar a qué se debía la desnutrición. A preguntas del fiscal Ernesto Lutens sobre cuáles son los motivos que, por lo general, provocan esa enfermedad, Ramonell respondió que suelen deberse a "déficit de ingesta, celiaquía o por pérdidas, como diarrea crónica". 

En un momento de su declaración, la profesional dijo que Jair había progresado lentamente en su peso. Pero eso contrastó después con una observación que hizo el juez Sebastián Cadelago Filippi, con la historia clínica en mano. "A los siete meses pesaba 6 kilos 400, a los ocho 6,850, a los nueve 6,840, o sea menos, a los diez 6,870, a los once 6,980 y al año 6,200 ¿Nunca se planteó la posibilidad de internarlo para ver lo que pasaba?", preguntó el magistrado. Y la testigo contestó que la desnutrición leve no requiere de internación. 

—¿En el tiempo que lo revisó notó algún síntoma de violencia en el menor, lesiones corporales compatibilizadas con violencia física, con golpes de puño, maltrato infantil?— preguntó el defensor Pascual Celdrán.
—No— respondió Ramonell. 
—¿Cómo era la conducta de la mamá en los controles con respecto al nene, pudo advertir alguna conducta extraña, una desatención, desapego, o algo que le llamara la atención?— consultó.
—No— contestó la testigo. 

Cuando la declaración de la médica terminó llegó el turno de Adriana Luchessi, una de las hermanas de la acusada. Apenas empezó a hablar comenzó también a llorar. "Ella (Liliana) lo amaba a su hijo. Lo amaba más que a su propia vida. Solo nosotros sabemos lo que ella sufrió y pasó con ese bebé", aseguró. 

Dijo que jamás vio a su sobrino golpeado, ni mucho menos a su madre levantarle la mano. "Los chicos a esa edad se lastiman. La otra vez mi nena se cayó y se partió el labio", contó. Respecto a las marcas en la piel que tenía la criatura aclaró que no eran quemaduras de cigarrillos, sino ronchas a causa de una alergia. Sobre su desnutrición argumentó que Jair "era mañoso para comer".
 

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Una médica declaró que Jair Luchessi tenía desnutrición leve

Dijo que no pudieron determinar la causa. También aclaró que jamás advirtió en el niño lesión alguna. 

Luchessi cuando oía a su hermana. La testigo aseguró que la acusada "amaba a su hijo, más que a su vida". Foto: Héctor Portela

Jair Emanuel Luchessi vivió apenas un año y nueve meses. En su corta vida, una médica clínica de Villa Mercedes, Patricia Edith Ramonell, controló su salud y su normal desarrollo. En las numerosas veces que la profesional revisó a la criatura advirtió algo de lo que jamás pudo sanar. El nene presentaba una leve desnutrición, declaró ante la Cámara Penal 1 de Villa Mercedes, que juzga a Liliana, la madre del niño, por su muerte. Asimismo señaló que en ninguna de esas visitas notó en el cuerpo del chiquito algún signo de violencia, ni moretones por golpes ni marcas provocadas por algún objeto.

Ramonell repasó, con la ayuda de la historia clínica de Jair en mano, lo que había observado las veces que lo atendió. Dijo que el primer control se lo hizo a los siete días de vida, puesto que los primeros seis el menor había permanecido en manos de una pareja de raptores que lo habían llevado a Mendoza. El siguiente fue a los 15 días de vida y de ahí en más una vez cada 30 días, por lo general, entre el 26 y 29 de cada mes, la madre llevaba al pequeño al control.

"Era un niño con bajo peso. Tenía desnutrición de primer grado", señaló. La médica explicó que existen tres niveles de desnutrición, las de primer grado "son las más leves, las que tienen mayores chances de ser superadas". Dijo, según pudo ver en el historial médico, que hacían un "control exhaustivo" con una nutricionista. 

"A los siete meses, el 27 de marzo de 2013, se le pidieron los primeros análisis", precisó. Pero, pese a esos estudios, nunca pudieron determinar a qué se debía la desnutrición. A preguntas del fiscal Ernesto Lutens sobre cuáles son los motivos que, por lo general, provocan esa enfermedad, Ramonell respondió que suelen deberse a "déficit de ingesta, celiaquía o por pérdidas, como diarrea crónica". 

En un momento de su declaración, la profesional dijo que Jair había progresado lentamente en su peso. Pero eso contrastó después con una observación que hizo el juez Sebastián Cadelago Filippi, con la historia clínica en mano. "A los siete meses pesaba 6 kilos 400, a los ocho 6,850, a los nueve 6,840, o sea menos, a los diez 6,870, a los once 6,980 y al año 6,200 ¿Nunca se planteó la posibilidad de internarlo para ver lo que pasaba?", preguntó el magistrado. Y la testigo contestó que la desnutrición leve no requiere de internación. 

—¿En el tiempo que lo revisó notó algún síntoma de violencia en el menor, lesiones corporales compatibilizadas con violencia física, con golpes de puño, maltrato infantil?— preguntó el defensor Pascual Celdrán.
—No— respondió Ramonell. 
—¿Cómo era la conducta de la mamá en los controles con respecto al nene, pudo advertir alguna conducta extraña, una desatención, desapego, o algo que le llamara la atención?— consultó.
—No— contestó la testigo. 

Cuando la declaración de la médica terminó llegó el turno de Adriana Luchessi, una de las hermanas de la acusada. Apenas empezó a hablar comenzó también a llorar. "Ella (Liliana) lo amaba a su hijo. Lo amaba más que a su propia vida. Solo nosotros sabemos lo que ella sufrió y pasó con ese bebé", aseguró. 

Dijo que jamás vio a su sobrino golpeado, ni mucho menos a su madre levantarle la mano. "Los chicos a esa edad se lastiman. La otra vez mi nena se cayó y se partió el labio", contó. Respecto a las marcas en la piel que tenía la criatura aclaró que no eran quemaduras de cigarrillos, sino ronchas a causa de una alergia. Sobre su desnutrición argumentó que Jair "era mañoso para comer".
 

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