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Activar el cuerpo y descansar la mente

Por redacción
| 18 de diciembre de 2016

Mantener el cuerpo activo es una buena manera para dejar la cabeza quieta, lejos de abrumadores pensamientos que afectan la cotidianeidad y pueden desembocar en trastornos de ansiedad. Profesores de educación física y deportistas en general aseguran que el ejercicio genera grandes beneficios para hacerle frente a este tipo de alteraciones.

 


David Plaguiero tiene 45 años y desde hace veinticinco es analista de sistemas en una importante empresa. Por su función, pasa nueve horas diarias detrás de una computadora, lo que le ha generado, en más una oportunidad, picos de estrés. Desde hace algunos años descubrió que hacer gimnasia lo ayuda a salir adelante y a no encerrarse en esos momentos de ansiedad que parecían interminables. “Tuve muchos problemas en mi familia, que terminaban afectando también mi trabajo y se hizo muy duro. La rutina, el cansancio y es ahí cuando sentís que tenés que hacer algo”, contó.

 


Desde ese “click”, David comenzó a experimentar diferentes disciplinas, pero encontró una que le gustó más que todas las demás: Pilates. “Mentalmente cambiás mucho, incluso los hábitos. Yo hace un año y medio que lo practico, he intentado ir a gimnasios de hombres pero no ha funcionado porque era muy aburrido”.

 


Micaela Ambrosio es profesora de educación física en el centro Body line y se especializa en esa técnica. “El Pilates te ayuda anímicamente, sobre todo porque aplaca las patologías que se generan a través del estrés, como dolores corporales, problemas lumbares, cervicales, todo lo que uno recarga sobre el cuerpo. Estas dolencias se pueden convertir en crónicas”, explicó la docente.

 


Además de aportar al buen rendimiento físico, tanto el Pilates como otras técnicas deportivas aportan a la socialización, un requisito que los especialistas en salud mental aseguran que es necesario para disminuir o evitar los trastornos.

 


“De entrada tratamos de que, además de que les guste la actividad, conozcan gente. Muchos de los que vienen no lo hacen porque buscan estar mejor físicamente, sino porque es su momento, su hora, cuando pueden salir sin pensar que tienen que estar los hijos, que deben hacerles de comer. Hay grupos que se la pasan todo el día charlando”, apuntó Ambrosio.

 


Belén es una joven abogada de 38 años que también, como la mayoría de los de su edad, trabaja más de ocho horas al día en una oficina. La profesional compartió la importancia de generar nuevas relaciones sociales para “distraerse y no enfocarse en una sola cosa".

 


Hizo actividad física toda su vida, durante la escuela y la universidad. "Pero cuando comencé a trabajar todo el día sentí que me servía para distraerme, relajarme, salís con mucho más energía. Tenemos una sociedad que obliga a seguir un ritmo importante, yo por lo general lo hago para finalizar el día y bajar los niveles de ansiedad”, relató.

 


Los profesores aseguran que los mayores de 20 son quienes más se inclinan por hacer gimnasia, también lo hacen los adultos mayores. “En el gimnasio recibimos a todo tipo de personas, la franja de edad es amplia, vienen chicos desde trece años hasta gente que ya superó los cuarenta. Las rutinas se adaptan a la edad. Los objetivos son variados, por lo general la gente viene por los beneficios físicos de hacer deporte o porque el médico se lo recomendó. Los jóvenes lo hacen más por la parte estética”, añadió Germán Giraudis, docente e integrante del staff de Energy.

 


Otros añadieron que gran parte de los asistentes, acuden por recomendaciones médicas. "Se recomienda la natación, caminar, mantenerse en movimiento para tratar de ganarle la batalla al estrés. Nosotros como docentes respaldamos y defendemos la idea de que el deporte ayuda mucho y que es necesario”, sostuvo Exequiel Coria, profesor de natación en el Ateneo Cabrini.  

 


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